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Copa América: El pacto de Messi con un torneo que nunca conquistaron Pelé y Maradona

El capitán de Argentina nunca le hizo el quite a la Copa América y la ganó recién en su sexta participación. Ahora busca repetir un cetro que se le negó a ‘O Rei’ y también al “Pelusa”. Alfredo Di Stéfano, otro que discute en el sitial de los mejores de la historia, celebró en el Sudamericano de 1947. Las razones que hacen persistir al rosarino en gobernar en el certamen regional.
Foto: France Press.
Claudio Herrera de la Fuente06 de julio, 2024
Una lesión muscular en el aductor derecho se ha empecinado en hacer poco apacibles los días de Lionel Messi en la Copa América. “Tuve miedo”, soltó después de vencer a Ecuador en los penales. Es la séptima aventura del zurdo en el torneo continental (jugó las ediciones 2007, 2011, 2015, 2016, 2019, 2021) que conquistó recién en su sexto intento. “Esta Copa está muy igualada, pero la queremos ganar”, musitó el rosarino.


Si bien el aura que entrega un Mundial es incomparable, el rasgo competitivo de los mejores de la historia también se esculpe en los torneos continentales. Pelé y Diego Maradona, dos emblemas que dividen generaciones, nunca ganaron el viejo torneo de selecciones de la Conmebol. Sí lo logró Alfredo Di Stéfano en 1947, bajo el rótulo de Sudamericano. ¿Ayuda este palmarés a tallar el prestigio de los cracks de todos los tiempos?


“Obviamente no se pueden comparar la Copa América y los mundiales, está claro lo que le dio realce a la carrera de uno y otro fue haber ganado la Copa del Mundo, pero las trayectorias individuales no se pueden regir tanto en función de lo que ganaron colectivamente. Obvio que la presencia de Messi le da brillo a esta competencia, es por lejos el futbolista que viene a ver el público, no solamente los argentinos, también los latinos que están en cualquier ciudad de Estados Unidos. No sé si el fútbol está preparado para no tenerlo”, estima Ariel Senosiain, autor del libro “Messi, El Genio Incompleto”.





Di Stéfano, un futbolista que revolucionó este deporte en los 50 con el escudo de Real Madrid, en su acotado capítulo con el seleccionado trasandino (6 juegos/6 goles), tiene en su palmarés con Argentina el Sudamericano 1947 en Ecuador. La “Saeta Rubia”, por aquellos años jugador de River Plate, empezó de suplente aquel torneo hasta donde llegó a regañadientes por su fobia a los aviones. Se metió con fórceps en un ataque donde brillaba el “Charro” José Manuel Moreno. En Guayaquil tuvo una tarde inspiración ante Chile (1-1). “Aquella noche demostró que su habilidad no se limitaba a la rapidez y a los acerados remates. Realizó una virtuosa jugada en la que gambeteó a tres jugadores chilenos de camino al área; su tiro rebotó en un poste, dio contra la espalda del arquero (Sergio Livingstone) y fue a parar al otro poste hasta que el afortunado arquero lo atrapó”, se lee en la magnífica biografía que escribió Ian Hawkey. Nunca más después de aquella coronación Di Stéfano volvió a defender la camisa albiceleste.


Pelé, tricampeón planetario con el Scratch, no se pudo entronizar a nivel continental con su país, que desdeñó por décadas el campeonato regional. La única participación de ‘O Rei’ fue en 1959 y su fulgor en Buenos Aires no fue suficiente para arrebatarle la corona al anfitrión. El astro se hizo notar ante Chile (3-0), con dos tantos. “Pelé era extraordinario, completo, saltando me sacaba dos cuartas de ventaja y yo con las manos arriba. Era caballero además, me hizo dos goles, fue a buscar la pelota dentro del arco y me dice ‘no tener culpa arquero’”, recordó en estas páginas el fallecido meta Raúl Coloma, titular hace 65 años en la cancha de River.




Juca Kfouri, columnista del diario Folha de Sao Paulo, ayuda a entender el desarraigo de los brasileños con el certamen sudamericano. “Los fanáticos brasileños dan importancia a los mundiales y ni siquiera celebran cuando ganan la Copa América. No sale a la calle a celebrar como lo hace en las copas del mundo. La Libertadores se considera mucho más importante (…)”.


Oscar Barnade, periodista de Clarín y vicepresidente del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF), le da contexto a la obra de Messi que se sigue estirando. “A Leo le gusta jugar al fútbol. Disfruta de estar en una cancha, de hacer lo que hace. Y como un signo del siglo XXI, de la ampliación de la vida útil del futbolista (se estiró en promedio 5 años el retiro, de 30 a 35 y va camino a extenderse un poco más), de las múltiples competencias, Messi jugó más torneos sudamericanos que ninguno. Con Argentina jugó cinco finales de Copa América. Las tres primeras las perdió. Si Argentina llegó hasta esa instancia, por lo menos en dos de las tres (2015-16), fue por la magia de Messi, con un equipo que acompañaba pero le faltaba algo. La frustración de 2016 lo llevó a renunciar. Pero volvió, y desde 2019 se encontró rodeado con una nueva generación que lo acompañó mucho mejor que las anteriores”, observa.


Maradona lo intenta y Puebla lo persigue en 1989, cuando el equipo de Bilardo venció 1-0 a Chile en la Copa América de Brasil. Foto: El Mercurio.


“¿Cuál es la diferencia con los otros tres? Di Stéfano formó parte del éxodo a Colombia en 1949 y ya no volvió. ¿Podría haber jugado más torneos? Sin duda, pero no ocurrió. Los sudamericanos en la era Pelé quedaron ensombrecidos por los títulos mundiales (1958 y 1962). Y Diego formó parte de las peores actuaciones de Argentina en Copa América (1979, 1987 y 1989), también ensombrecidas por las copas el mundo (1978 y 1986). Messi por ahora la ganó una sola vez. Aun lesionado, quiere seguir jugando. En unos días sabremos si vuelve a levantar el trofeo”, añade Barnade.


Maradona jugó tres ediciones (1979, 1987 y 1989) sin conseguir premio. “¿Si ayudé a que él no ganara la Copa? Noo”, dice entre risas Héctor Puebla, quien en Goainia le hizo marcación individual al ‘10’ de Napoli en el 0-1 de la fase inicial. “Como dijo Maradona, ‘el chileno me marcó muy bien, pero los puntos fueron nuestros’. Fue una lucha leal, Orlando Aravena me encargó la función de seguirlo y pude anularlo un poco y con buenas armas, él mismo lo reconoció y hasta me regaló la camiseta, nada que ver con la marca que le hizo antes un peruano (Luis Reyna), que lo reventó a patadas. La idea fue siempre anticiparlo o en el peor de los casos que no girara, esa noche me salió todo bien. Hablamos de un jugador de clase mundial, Maradona era un espectáculo, imaginación pura, para mi es distinto a Messi, que es más directo. Además, ya sabemos que ganará otra Copa América, es cosa de ver lo que está pasando en los partidos”, cierra el “Ligua” Puebla.


Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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