Santiago de Chile.   Dom 21-07-2024
13:19

Perú resiste y devuelve a la Roja del “Tigre” Gareca a la dura realidad

La selección chilena fue inofensiva en un partido durísimo en Texas (0-0) y retrocedió todos los avances que insinuó en la preparación. El equipo, que sufrió la lesión de Diego Valdés, no tuvo calma ni juego y terminó mareado en el barullo del rival en el estreno de la Copa América. El martes enfrentará a Argentina.
Foto: EFE.
Claudio Herrera de la Fuente21 de junio, 2024
Un clásico con melodía de batalla, cara de perro y ruido de sables. La Copa América, puntos de por medio y el orgullo en la mesa. Perú utilizó la armadura de choque y Chile tuvo que subirse al ring. Partido durísimo, bien de copa, donde el que no raspa no sobrevive.

A la Roja, que quería articular más juego y elaborar posesiones largas, no le quedó otra en Texas: resistir y raer, porque el rival acomodó la pista para la refriega incesante.

Antes de los 10’ se marcó el territorio en Texas. Sufrieron faltas Alexis Sánchez, Gabriel Suazo y Erick Pulgar, y por el lado incaico fueron al pasto Gianluca Lapadula (atendido con dureza por Pulgar), Piero Quispe, Edison Flores… Uno a uno iban cayendo. Nadie se salvaba del maltrato. La tesitura no tenía vuelta atrás y el criterio del juez Wilton Sampaio era una ruleta, que oscilaba entre agilizar el juego y cobrar hasta los detalles.


Chile no tenía la capacidad de llevar la pelota desde sus defensores a líneas más avanzadas, porque el rival tenía volumen, una coraza montada con esmero y multiplicaba sus ninjas para robar y cortar el juego. Sin movilidad, los volantes de la Roja quedaban enjaulados y cuando podían entrar en juego lo hacían siempre con apuro, más con prisa que otra cosa. Avances atolondrados, siempre incómodos, terminaban favoreciendo el repliegue aprendido de Perú.

El “Niño Maravilla” pudo sacudir el partido a los 15’, pero definió horrible de zurda en inmejorable posición, elevando el remate por sobre el arco de Pedro Gallese después de un centro punzante de Víctor Dávila. No mucho más que eso en un partido desbordado por el salvajismo con que se pelea en una Copa América, expuesto en un contraste evidente por estos días de Eurocopa.

Un balón parado le pudo dar vida a Perú, pero Claudio Bravo respondió ante un cabezazo de Miguel Araujo, después de un tiro libre del activo Sergio Peña.

Una lesión muscular de Diego Valdés le sacó lágrimas al volante del América. Antes se había roto Luis Advíncula, enredado en un carril que lo desnaturalizó.

MAL SEGUNDO TIEMPO


Tras el descanso, Chile fue perdiendo aire y confianza hasta desinflarse. La pelota y los volantes chilenos estaban peleados a muerte y el plan de partido que pensó Ricardo Gareca se fue cayendo a pedazos. Perú empezó a sacar las garras y Lapadula, un punta chocador de búsqueda incansable, tuvo dos llegadas amenazantes ante Bravo.

El último tramo del partido, ya con Ben Brereton y Marcos Bolados en la cancha, se volvió una bolsa de intentos individuales, y la inconexión de la Roja en ataque fue indisimulable. Sánchez por el centro, el zurdo Osorio recostado en la derecha y Bolados en la izquierda, cada uno transitando sus carriles, sin apoyos ni circuito.

Perú metió al veterano Paolo Guerrero como para darle un guiño a la épica y casi le alcanza, pero el capitán Bravo evitó el gol en un córner, en remate en doble instancia del “Depredador” y Lapadula.

Chile terminó pálido, sin aire y sin fútbol, lejos del aura de reinvención que sembró en la antesala. A ratos incluso extrañó el revulsivo emocional para rebelarse (muy tarde el ingreso de Rodrigo Echeverría). Un remezón para volver a la realidad.


Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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