Santiago de Chile.   Sáb 03-12-2022
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Dormir en Qatar: containers, casas rodantes y yates de lujo

Hospedarse es carísimo y los hoteles no dan abasto. Pero pagar $200 mil por noche en la “Ciudad de las Caravanas”, y sin refrigerador, parece el colmo. Otra cosa son los cruceros VIP. La oferta “hotelera” no tradicional del Mundial 2022.
Equipo Deportes23 de noviembre, 2022
La “Ciudad de las Caravanas” de Doha ofrece un panorama a ratos desolador para los hinchas que imaginaron otra cosa: centenares de casas rodantes blancas en fila bajo el sol abrasador, en medio de un pedregoso tierral que está lejos de responder al precio pagado, equivalente a unos 230 euros por noche.

El lugar es una de las respuestas de Qatar a las deficiencias de su capacidad hotelera, copada en un 80% por delegaciones mundialistas: jugadores de los equipos participantes, staff técnicos, médicos, árbitros y dirigentes, además del personal de prensa, radio y televisión extranjeros.

Dormir en un hotel, de igual manera, es un lujo para el hincha común.
Un argentino cobró fama prematura por pasar un par de horas por noche en una carpa callejera, lejos de la mirada de la policía, y refugiarse en los malls o tiendas que atienden 24 horas para comer, cargar el celular y asearse.

La alternativa a los hoteles, ya escasos y caros, son las ciudadelas, entre ellas las de las casas rodantes.

“Una colmena de caravanas en medio de la nada oferta la agencia oficial de alojamiento de la Copa del Mundo. No se sabe qué es peor, si la arena o el sol que hace insoportable cualquier incursión a pie”, describe el diario español El Mundo sobre la villa sobre ruedas escondida de la mirada escrutadora: “No puede entrar la prensa”, advierte un guardia cerca de un letrero que anuncia el acceso. “Un cartel propio de un parque de atracciones abandonado”, escribe el periódico que entrevistó a un par de hinchas londinenses.

La “Caravan City” se llena de quejas por el alto costo y las deficientes instalaciones en un agreste entorno.

“El suelo es terrible. Ni siquiera han asfaltado los caminos. Hemos pagado dos mil libras esterlinas por diez días aquí (unos US$ 240 diarios). Esperábamos otra cosa cuando vimos la oferta en internet. Por lo menos es amplia. Tenemos dos camas individuales. Un baño con ducha. Una televisión de plasma bastante grande y aire acondicionado. Pero refrigerador no hay”, reclaman.

Alquilan una casa rodante de las más baratas. Otras más grandes, con sofás y mesa, cuestan unos mil euros por día.

No es la única forma de alojar. Otras alternativas son el millar de carpas beduinas en el desierto y los containers de la Fan Village Free Zone.

El suelo es terrible. Ni siquiera han asfaltado los caminos. Hemos pagado dos mil libras esterlinas por diez días aquí (unos US$240 diarios). Esperábamos otra cosa cuando vimos la oferta en Internet. Por lo menos es amplia. Tenemos dos camas individuales. Un baño con ducha. Una televisión de plasma bastante grande y aire acondicionado. Pero refrigerador no hayHinchas inglesesreclaman por la “Caravan City”

Las villas de contenedores son enormes, sin sombra ni nada verde (salvo las alfombras), aunque algunas cuentan con espacios comunes con pantallas gigantes, cómodas reposeras, scooters eléctricos y otros servicios. Pernoctar allí, en modo “económico”, cuesta US$ 210. Oneroso, pero nada como los lujosos yates y cruceros con piscinas, pantallas gigantes, entretención a bordo y, por estar en alta mar, lejos de las prohibiciones qataríes: sin restricción de alcohol.

En uno de estos barcos, el MSC World Europa, duermen las novias y esposas de la selección de Inglaterra, por 6.500 euros la noche. Es como un “palacio flotante”, según describió el diario The Sun, con 14 jacuzzi con vista al mar, piscinas, restoranes y cines.

Un barco menos ostentoso para fanáticos con dinero bordea los US$1.700 diarios. “Este otro cuesta 20.000 dólares por una noche de alquiler”, contó un gerente de un flota de yates de tres pisos y alfombra de leopardo con capacidad para 125 personas anclada, eso sí, en la vecina Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

Volar desde países cercanos es otra opción para conseguir alojamiento a precio “razonable”. Unos 160 vuelos diarios llegarían, calcularon las autoridades del estado árabe, que en Doha solo tiene 30 mil habitaciones disponibles y necesitaba al menos unas 70 mil más. En ese contexto nacieron la villa de containers, las carpas beduinas y la controvertida “Ciudad de las Caravanas”, que son las otras postales del Mundial.
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