Santiago de Chile.   Sáb 13-08-2022
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Francisco Meneghini: “El técnico puede facilitar tareas al equipo, pero de ninguna manera es dueño de la verdad ni del juego”

“Paqui” revela su inquietud por el protagonismo excesivo del cargo. “Veo con preocupación jugadores jóvenes que van apareciendo que demandan del entrenador prácticamente todas las soluciones”, dice. Clama por un futbolista creativo e intuitivo y desecha la rigidez en los planes de juego. Habla de energía y los mensajes simples, celebra la llegada de Eduardo Berizzo a la Roja y aspira en la segunda rueda a escalar con Everton en puntos y calidad de juego.
Foto: Photosport.
Claudio Herrera de la Fuente26 de junio, 2022
Recién en el receso, cuenta Francisco Meneghini, tuvo cuatro días libres que dedicó a revisar en profundidad el primer semestre con Everton. Días de reflexión que valora. La contingencia de un primer semestre con una decena de partidos internacionales intercalados al torneo nacional atoró los espacios. Mirar lo ajeno se hizo titánico, pero siempre pone un ojo en el Chelsea de Thomas Tuchel y también está avisado de los comportamientos que patentan el Atalanta de Gian Piero Gasperini y su discípulo Ivan Juric, ahora en Torino, antes en Hellas Verona. La Copa Chile le deparó un mazazo duro, con Magallanes agigantándose en Sausalito y sacando del torneo al finalista de la última edición.

“La búsqueda no cesa nunca, siempre hay que darle una vuelta al equipo, un giro. Si bien se tomó la idea rápido, muestra de ello son algunos momentos buenos del comienzo ante Monagas, Coquimbo, Estudiantes (...) Después hubo altibajos, pero en mayo, pese a la cantidad de bajas por covid-19, el equipo empezó a fluir, en ese final me apoyo para mirar con optimismo el futuro”, cuenta a modo de repaso.

¿El equipo que tenía en la cabeza al llegar al club resultó muy distinto al que le entregó el proceso de entrenamiento?

“No tanto, pero sí es verdad que antes de conocer a los jugadores quería fichar mediocampistas y en la pretemporada conociendo en profundidad la comprensión del juego que tenían (Benjamín) Berríos y (Álvaro) Madrid cambiamos el enfoque, por más que terminó llegando Adrián Sánchez sobre el final”.

Magallanes sacó a Everton de la Copa Chile en una llave pareja (3-2 el global), con un penal exquisito del zurdo César Cortés. Foto: Photosport

Santiago García, de La Calera, destacaba su capacidad de encontrarle siempre la vuelta a los partidos en el entretiempo y ofrecer soluciones, con serenidad.

“Eso va con mi forma de ser, me considero una persona tranquila, no solo en el fútbol, también en mi día a día, en los partidos encuentro el equilibrio emocional han sido pocas las veces que me salí y trato de ocuparlo a favor porque en los momentos críticos hay que transmitir calma al equipo y marcar donde pienso que están las soluciones, pero también trabajo lo contrario, porque el equipo a veces demanda otras cosas, sacudir el ambiente buscando cambios. Pero en los momentos de adversidad es bueno que el entrenador esté tranquilo y claro”.

¿Está pasando mucho que la prensa, los hinchas y los jugadores esperan que el entrenador tenga respuesta para todo?

“Lamentablemente es así, se ha construido una figura del entrenador en la cual es el foco y para mí no somos los protagonistas principales, somos protagonistas secundarios, es verdad que elegimos quiénes juegan y tomamos decisiones que influyen directamente en los partidos, pero de ninguna manera somos los más relevantes, los principales son los jugadores. El entrenador está en el foco de todo para bien y para mal y eso ha alejado al juego de su esencia, veo con preocupación jugadores jóvenes que van apareciendo que demandan del entrenador prácticamente todas las soluciones, en Everton me he llevado grata sorpresa en lo contrario, con futbolistas abiertos a escuchar, pero con iniciativa propia de tomar decisiones y entender que el juego es de ellos; uno como DT contiene y acompaña, pero el juego es de ellos. Buscamos como cuerpo técnico que el jugador se empodere del juego, que entienda que los principales hacedores dentro de la cancha son ellos. Por ejemplo, antes de un partido vemos al rival cómo presiona, cómo sale, la pelota parada, y uno les marca donde pensamos que pueden haber ventajas o situaciones para tener atención, pero también le abrimos la posibilidad que eso que pensamos no sea así; mientras más rígida sea la preparación del partido más chances hay que el equipo se bloquee si eso no sucede o si el rival presenta un cambio durante el trámite (…) En el primer semestre como jugamos con defensa de cinco, o tres, y para atacar los carrileros son importantes en campo contrario, pasó mucho que equipos cambiaban su sistema habitual para jugar con nosotros, pasaban a defensa de cinco: O’Higgins, Wilstermann, Ayacucho, Estudiantes, y eso que yo dije antes del partido ‘Estudiantes no cambia nunca el 4-4-2’ y en los dos partidos varió. O rivales con línea de cuatro que retrocedían un extremo como quinto defensor, todo eso cambia la manera de atacar, para ello estamos trabajando variantes”.

Buscamos como cuerpo técnico que el jugador se empodere del juego, que entienda que los principales hacedores dentro de la cancha son ellos (...) Mientras más rígida sea la preparación del partido más chances hay que el equipo se bloquee si eso no sucede o si el rival presenta un cambio durante el trámite

¿Usted cree que está sobrevalorado el entrenador en general?

“No sé si sobrevalorado, pero estamos en un lugar que no es el que tiene que ser: el entrenador como dueño de las respuestas, del conocimiento y del juego, responsables de las victorias y derrotas, es el lugar que se nos asigna, cuando las cosas van bien toman mucho protagonismo y cuando van malas son los primeros en salir. El técnico puede facilitar las tareas al equipo, darle organización, facilitar el crecimiento a un jugador, ayudarle a descubrir su potencial, pero de ninguna manera es dueño de la verdad y del juego”.

Everton sacó 11 puntos en su grupo de la Copa Sudamericana y solo fue superado por Sao Paulo. Foto: France Presse

Por un lado se busca entregar muchas herramientas estratégicas y tácticas al jugador, pero por otro lado se habla de fomentar su creatividad, ¿eso confluye en algún momento?

“Creo que van de la mano y requiere un gran trabajo del cuerpo técnico a la hora de transmitir mensajes. Uno pasa horas y horas viendo rasgos de diversos equipos, se debaten ideas, mucha información, conceptos, pero después eso hay que pulirlo y pasarlo muy simplificado al jugador. Mire, si hacemos una salida (desde el fondo), saber qué buscamos y como desde su posición el jugador puede ayudar. Si el futbolista tiene claro el objetivo del equipo en general va a poder ayudar a partir de sus recursos, porque no es lo mismo jugando de carrilero Medina que Salas o Ibacache que Riquelme, cada uno con sus recursos. Después hay sociedades que funcionan mejor, esos tándem que salen de manera natural y que muchas veces tiene que ver con lo socioafectivo, eso es bueno estimularlo. Si el objetivo está claro el jugador puede crear, pero si el mensaje está tan desmenuzado, detallado, secuenciado, el jugador se pierde en toda esa secuencia y pierde de vista el objetivo general, le va costar más crear porque invierte mucha energía en un proceso ultraminucioso. Uno le puede plantear soluciones en diversas situaciones del juego, pero si el jugador ve otra solución, adelante, eso es parte del entrenamiento. Si el mensaje es claro y simple el jugador le agrega su impronta, pero la creatividad no va de la mano con un mensaje ultraprocesado”.

Usted cada vez se desapega más del fútbol rígido y automatizado.

“Intento que el equipo tenga orden y organización, porque la organización nos transforma en un equipo, pero esa organización debe ser la base para algo, para que los jugadores entreguen su particularidad al juego y podamos nutrirnos de esa individualidad. Lo colectivo como base, ahí está el punto de encuentro, ya después si somos más creativos, más rígidos o más salvajes, dependerá de la características de los jugadores. Me gusta el futbolista autónomo, intuitivo, que interpreta y que va buscando soluciones sin depender tanto del técnico, pero eso lleva tiempo”.

Me gusta el futbolista autónomo, intuitivo, que interpreta y que va buscando soluciones sin depender tanto del técnico, pero eso lleva tiempo

Siempre se repite que el jugador fluye cuando tiene confianza. ¿El DT se la brinda solo dándole la titularidad?

“Hay muchas formas, diría que hay tantas formas como personas y en eso me refiero al jugador y al entrenador. Sí creo en algo muy importante, si le queremos llamar energía, algo que esté rondando, yo como entrenador lo transmito sin necesidad de ponerlo en palabras. En mi caso estoy seguro de que el jugador que a mí me gusta como juega se da cuenta y no tiene tanto que ver con lo que le digo, porque después puedo decir muchas cosas y si después no juega eso no se sostiene. Es importante que el jugador vea que en el entrenamiento el cuerpo técnico intenta ayudarlo, independientemente de si es un chico que viene recién subiendo o si viene de una lesión, o si juega todos los partidos u otro que no va convocado, pero el que vaya al complejo sienta que el entrenador le da los espacios y le trata de ayudar. Después si entra o no, es lo de siempre, el que no juega no está contento, ahí es importante la mentalidad. Por ejemplo, Felipe Campos alterna, no juega siempre, pero siempre entrena a tope, yo le llamo un futbolista confiable”.


“Paqui” brindó la semana pasada una charla para entrenadores del fútbol amateur. Expuso ante los oyentes, pero también escuchó. “En definitiva son colegas que te conectan con la esencia de todo esto”, concluye. Aunque reconoce que hay cosas que no le agradan dentro de la industria, tiene claro que su “pasión está intacta, todos los días me levanto con eso en la panza, esas ganas de buscarle la vuelta a mi propio equipo”. Habla de la virtud de ciertos jugadores de ejecutar pases filtrados, pero también de la cualidad de “esconder” dicho pase para que el rival no lo intuya.

SEÑAL DE IDENTIDAD


“¿Formas de jugar en el torneo local? Predominan los equipos que intentan llevar la iniciativa, de distintas formas, uno sale al partido sabiendo que habrá un ida y vuelta. Colo Colo tiene el vértigo como señal, con sus extremos y laterales con un ritmo muy alto; un Ñublense con mucha rotación, libertad bien interpretada, corre riesgos porque pone mucha gente en ataque; Unión mezcla un poco de ambas cosas, propositiva, buenos extremos, ahora con dos 9 con presencia, (Felipe) Méndez maneja los tiempos. En general la línea de los equipos va en esa sintonía. Son muy pocos lo que se agrupan y buscan de contraataque. Es la seña de identidad del fútbol chileno, no de ahora, hace bastante tiempo; predominan jugadores que manejan la parte técnica en líneas generales, se controla y se pasa bien la pelota, quizás no a un ritmo tan alto como en otras ligas, está ese respeto por la pelota”, apostilla.

—¿Pero por qué ese sello no tiene rédito a nivel internacional? A los clubes les cuesta.

“No lo tengo claro, no sé si hay un hilo común, en todo lo que me ha tocado hemos logrado competir (jugó copas con La Calera, Audax y Everton), este año hemos superado ampliamente en el juego a todos los rivales que eran inferiores: Monagas, Wilstermann, Ayacucho y competimos bien con Estudiantes, que era superior, a Sao Paulo le hicimos dos buenos partidos, incluso lo superamos ampliamente acá, yo me guío por eso. Hemos obtenido resultados no extraordinarios, pero sí aceptables”.

Ante la salida de Lucas di Yorio y la lesión grave de Juan Cuevas, Meneghini fija la ruta: mejorar la calidad de juego. “La visión simple sería ‘se fue Di Yorio, un jugador que aportó 11 goles, buscamos un goleador con esos números’, pero no elegimos eso, sí estamos tras un jugador en esa zona para que compita con Matías Campos, pero no queremos depender exclusivamente de ellos, queremos que el equipo encuentre otros caminos, más goles de pelota parada, goles de los jugadores que van por los costados, que uno de los dos mediocampistas que usamos se sume como sexto jugador en ataque (a los tres puntas y los dos carrileros), que puede ser un volante o el mismo (Rodrigo) Echeverría, que le sale natural incorporarse. La idea es que el colectivo aumente el poder goleador. Queremos crecer en la tabla, escalar posiciones y la única forma es mejorando el juego”.

Eduardo (Berizzo) es lo que necesita Chile, un técnico que escarbe, trabaje, le dé vuelta a las cosas, que esté encima de todo

¿Qué opina de la llegada de Berizzo a la selección?

“No soy objetivo, es una persona que estimo mucho, pero es un entrenador detallista, muy abocado al trabajo minucioso y es lo que necesita Chile, un técnico que escarbe, trabaje, le dé vuelta a las cosas, que esté encima de todo y le dedique muchas horas a desarrollar el potencial de los jugadores”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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