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Santiago de Chile. Mar 27/09/2022

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El Mercurio - Campo

El virtuoso círculo del trigo candeal

Con un modelo basado en la agricultura de contratos entre los productores e industrias que elaboran pastas, apoyado por programas de mejoramiento genético y la transparencia en la determinación de los precios, cada año se siembran en torno a 20 mil hectáreas de este cereal en el país y se espera que la demanda siga creciendo a mediano plazo. El mayor desafío es enfrentar la escasez de agua y la aparición de enfermedades.

Miércoles, 21 de septiembre de 2022 a las 8:30
- Avanzar en mejoramiento genético es un factor clave para el desarrollo futuro de este cereal, según agricultores y la industria.
Crédito: Gentileza INIA Quilamapu
Revista del Campo

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Paloma Díaz A.

“El trigo candeal hoy es un excelente negocio agrícola”. Jaime Barrientos lo dice sin dudarlo. El agricultor de Linares lleva casi 30 años sembrando este cereal en forma ininterrumpida y explica que, tras la fuerte sequía que afectó a la Región del Maule la temporada pasada, este año decidió sembrar 300 hectáreas, un salto frente a las 120 hectáreas que manejaba normalmente, debido a que lo cosecha a mediados de diciembre y, con eso, evita regar en los meses de verano, cuando el agua es más escasa.

“El candeal puede dar el 75% de la rentabilidad de un semillero de maíz o canola, pero todo está mecanizado y solo se riega hasta el 1 de diciembre, mientras que con los otros cultivos tienes que regar por lo menos hasta fines de enero, y si tienes remolacha o achicoria ni hablar, porque si no tienes agua hasta el 15 de abril simplemente no es rentable”, explica, ya que tomó sus decisiones de siembra en marzo, cuando aún no llegaban las lluvias a la zona.

Al igual que otros productores, Jaime Barrientos destaca que una ventaja del trigo candeal es tener un contrato de compra claro por parte de las empresas Carozzi y Lucchetti, que son los dos poderes compradores que existen en Chile ya que, a diferencia del trigo común o destinado al pan, el candeal es el insumo básico para la elaboración de pastas.

“Tenemos un contrato clarísimo, que debe tener unos 15 años y se renueva anualmente, donde uno puede sembrar las hectáreas que quiera, y en cuanto a manejos es muy similar al trigo panadero”, dice.

A nivel nacional, la superficie sembrada con trigo candeal se ubica en torno a las 21 mil hectáreas, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el año agrícola 2020-2021 –los que corresponden a la campaña 2021-2022 presentan errores, según la industria e investigadores–, las que se concentran principalmente en las regiones de Biobío, Ñuble, Maule y O’Higgins, aunque se siembra entre Valparaíso y La Araucanía, e incluso hoy se hacen ensayos en Osorno.

“Según las cifras oficiales, la superficie sembrada en promedio en los últimos diez años creció 53% respecto al promedio de los diez años anteriores, y nuestro crecimiento ha estado en línea con el observado en la superficie sembrada”, afirma Lorenzo Escobar, gerente de abastecimiento de Carozzi.

Contratos y crecimiento

Las dos industrias que compran la producción de trigo candeal aseguran que a mediano plazo tienen planes de crecer y el mayor desafío es poder contar con un volumen suficiente de producción nacional, ya que hoy más del 90% del trigo que se usa para sus pastas es chileno y solo importan lo que no alcanzan a contratar con los agricultores.

“Nuestro objetivo permanente es el abastecimiento del 100% de nuestras necesidades a nivel local y la superficie contratada ha estado en línea con este objetivo… La búsqueda e incorporación de nuevos agricultores al cultivo es un desafío permanente para Carozzi”, resalta Lorenzo Escobar, y detalla que la compañía trabaja con alrededor de 500 agricultores cada temporada.

En el caso de Lucchetti, que también contrata toda la producción de trigo que requieren antes de las cosechas de los agricultores, resaltan que a través del tiempo se ha logrado establecer un sistema de precios transparente, para lo cual se estableció un modelo de compras en un trabajo conjunto realizado hace casi diez años a través de Odepa, del Ministerio de Agricultura.

“El éxito del modelo de compras que tenemos se basa mucho en que la manera de establecer los precios sea transparente. Los agricultores tienen la certeza de tener un mercado conocido y nosotros tenemos un precio mínimo garantizado que también ha permitido generar relaciones de confianza muy estables… Al sacar las variables de quién va a comprar y a qué precio, se produce un círculo virtuoso que le permite a los agricultores dedicarse a producir bien”, asegura Pedro Pablo Lagos, gerente agrícola y de commodities de Lucchetti, que forma parte del grupo internacional Nutresa.

Para eliminar el temor que tenían los agricultores de vender justo en las fechas de las cosechas, cuando podría bajar el precio del trigo, desde hace algunos años las industrias dan la posibilidad de entregar el trigo en depósito y liquidarlo en la fecha que los productores consideren conveniente, dentro de un plazo acotado a lo largo del año, para lo cual se toma como base el valor del trigo Hard Red Winter 11% que publica semanalmente Odepa, aunque en la práctica dicen que solo los productores más grandes toman esa opción.

Las industrias también están enfocadas en la sostenibilidad y, especialmente, en el desarrollo de los pequeños agricultores, con el interés de diversificar la producción y poder seguir creciendo a mediano plazo. Carozzi lo hace a través del programa Crecer Juntos, donde agrupan iniciativas de apoyo a los productores para que puedan acceder a una escala comercial competitiva con el cultivo, y Lucchetti mediante alianzas productivas con instituciones como Indap.

“El Grupo tiene el desafío de duplicar sus ventas de 2020 hacia el año 2030, a lo que se va a llegar por varios caminos, pero tenemos que estar preparados para un aumento en la demanda de insumos de los alimentos que elaboramos en nuestras líneas, por lo que sí podemos decir que se va a ver incrementada la demanda por trigo candeal en la próxima década”, afirma Pedro Pablo Lagos, y detalla que actualmente trabajan con unos 300 agricultores, lo que corresponde a unas ocho mil hectáreas contratadas.

Mejoramiento genético

La producción de trigo candeal comenzó en Chile a mediados de los años 40, cuando la familia fundadora de Carozzi introdujo desde Italia la variedad SenatoreCappelli para la elaboración de pastas.

A partir de de ella, en 1964 se inició el programa de mejoramiento genético de este cereal en el país, en Inia La Platina, que en 2003 se trasladó a IniaQuilamapu, como consecuencia del avance del cultivo hacia la zona centro sur, y que desde 1988 ha contado con el apoyo de Lucchetti en términos de financiamiento.

Actualmente, más del 90% de las siembras de este cereal se hacen con variedades desarrolladas por el Inia –Lleuque Inia y Queule Inia–, y el programa de mejoramiento sigue activo, ya que la genética es el aspecto que los agricultores e industria consideran como más relevante para el desarrollo del trigo candeal en el futuro.

“El principal desafío tiene relación con la necesidad de continuar accediendo al abastecimiento local. Elementos como el déficit hídrico, el estrés térmico, la presencia de enfermedades y el desplazamiento de las áreas de cultivo son las principales restricciones a las cuales hemos estado expuestos en temporadas recientes”, explica Lorenzo Escobar.

Con miras a esos desafíos, en el Inia siguen trabajando en el desarrollo de nuevas variedades que, siendo más productivas que las actuales, también respondan a los nuevos requerimientos, especialmente a los asociados a la escasez de agua y resistencia a enfermedades, de las cuales podrían salir dos alternativas dentro de las próximas dos a tres temporadas.

“Estamos trabajando mucho en la tolerancia a la sequía, porque el 90% de la superficie de trigo candeal hoy está bajo riego. Las variedades que estamos desarrollando tendrían un rendimiento potencial mucho mayor que las actuales, de 110 a 130 quintales por hectárea, con el mismo manejo de insumos, además de tener incorporada la resistencia a algunas enfermedades y un mayor contenido de proteínas y un color más amarillo, que es algo que busca la industria de las pastas”, adelanta Iván Matus, investigador del programa de mejoramiento genético de trigo candeal de Inia Quilamapu.

Otro elemento que define los focos de la investigación genética es la probabilidad de que el trigo candeal sea desplazado a mediano plazo de las zonas de riego, debido al avance de los frutales e incluso al crecimiento de las ciudades, por lo que se está buscando avanzar a zonas de secano para que se pueda mantener el abastecimiento de las industrias con trigo nacional.

“Las alternativas son pocas, pero desde el año pasado estamos trabajando en conjunto con la Universidad Católica para hacer una selección de futuras variedades de trigo candeal que sean tolerantes a estrés hídrico en zonas como Ñuble, para poder llegar a tener dentro de cinco a seis años variedades que se caractericen por un buen comportamiento en secano”, asegura Iván Matus.

Asesorías y unión

Danilo Bignotti recuerda que su padre comenzó a sembrar trigo candeal en los años 70, en la zona de Chimbarongo, donde él ha continuado con el cultivo todas las temporadas, con unas 200 hectáreas al año, tradición que hoy incluso sigue su hija, Daniela, por lo que se define como una familia “candealera”.

Recuerda que en los años 80 los rendimientos eran más bajos, de unos 50 quintales por hectárea, mientras que hoy llegan hasta los 80 quintales, gracias a las nuevas variedades y los ajustes que permanentemente realizan en las labores de manejo y el uso de nuevos insumos.

Por eso, hace algunos años decidieron aprovechar esos conocimientos y crear la empresa de corretajes y asesorías Bigda, a cargo de Daniela Bignotti, a través de la cual buscan productores para entregar trigo candeal a la empresa Lucchetti, y al mismo tiempo los acompañan en todas las etapas del cultivo a través de capacitaciones, charlas y webinars, que comenzaron durante la pandemia.

“Todos apuntamos a tener mejores rendimientos y la idea de hacer estas asesorías surgió para actualizar a los productores, porque a los que llevan muchos años les cuesta modernizarse, y también para que sea fácil entrar en el cultivo en el caso de quienes no lo han trabajado”, explica Daniela Bignotti.

De hecho, durante la pandemia implementaron el servicio de fumigación con drones para trigo candeal, porque como son agricultores notaron la dificultad que existía para conseguir choferes para los tractores y realizar las aplicaciones, y una vez que lo probaron en sus campos, comenzaron a ofrecerlo.

“Esto implica mover menos maquinaria a lugares alejados y se pierde el miedo de pisar el cultivo, además que se puede fumigar apenas pasan las lluvias y no hay que esperar para entrar, por lo que tiene grandes ventajas y ha funcionado en forma eficiente”, asegura Daniela Bignotti.

En términos generales, a juicio de los agricultores el resultado del corretaje y las asesorías de Bigda ha sido exitoso. Hoy trabajan con alrededor de cien productores entre Isla de Maipo y Osorno cada temporada, incluso sin conocerse personalmente con varios de ellos, y este año organizaron el primer encuentro nacional de productores de trigo candeal.

“Debemos ser los únicos que hacemos corretaje especializado en trigo candeal, entregando más conocimientos y herramientas, porque todos hacen los contactos solamente. Somos parte de una familia triguera y conocemos todos los problemas, por lo que nos interesa que todos vayamos por la misma línea”, agrega Danilo Bignotti.


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