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Santiago de Chile. Vie 19/08/2022

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El Mercurio - Campo

Fórmulas para enfrentar el alza en el precio de los fertilizantes

Utilizar análisis de medición de datos, hacer una buena gestión de los recursos disponibles y usar fuentes nutricionales distintas a las tradicionales y productos que ayuden a hacer más eficiente la fertilización, entre otras, son algunas de las estrategias.

Lunes, 13 de junio de 2022 a las 8:30
- Aplicar enmiendas orgánicas como el guano es una opción cada vez más usada en los campos.
Crédito: El Mercurio
Hay preocupación
Los asesores, que día a día recorren campos agrícolas, reconocen que el alza en el valor de los fertilizantes "tiene nerviosos a los productores".

Walter Masman, por ejemplo, comenta que en una de sus últimas visitas a un productor de cerezas le dedicó buena parte de la asesoría a tratar el tema de la elaboración del programa de fertilización.

"En esa dinámica, varias veces salió al ruedo el tema de buscar alternativas que permitieran bajar los costos de en este ítem", indica.

A Francisco Gonzáles le ha ocurrido una situación similar.

"A diferencia de otros años, cuando empezamos a trabajar en julio o agosto, me ha pasado que hay una urgencia de parte de los productores por empezar a definir lo que será el programa de fertilización. Los productores quieren que veamos el tema ahora", señala.

Luis Muñoz G.

"El precio de los fertilizantes, que ha aumentado de dos a tres veces en los últimos meses, tiene una alta incidencia en los costos directos de producción, que en algunos cultivos llega al 50%, incluso más", asegura Iván Vidal, académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción.

Por lo mismo, en el último tiempo muchos equipos de asesores y expertos están trabajando en alternativas que permitan a sus clientes reducir los costos de nutrición, pero sin afectar los resultados productivos del campo.

Independiente de cuál sea la estrategia, lo importante es que no se afecte ni el volumen ni la calidad de la cosecha. Optimizar los recursos, dicen los expertos, requiere la correcta utilización de análisis de medición de datos, la buena gestión de los recursos disponibles y el uso de fuentes nutritivas distintas a las tradicionales que sean más baratas, entre otras cosas.

Más datos, mejores decisiones

Realizar un monitoreo certero del huerto que entregue datos concretos es la manera de tomar mejores decisiones y establecer estrategias.

"Esto les permitirá a los productores, por ejemplo, tener un plan b si hay excesos de carga, de modo de poder abastecer a planta de algunos elementos que sí o sí deben estar presentes y ser absorbidos de forma más o menos rápida, y así solventar los procesos que están ocurriendo el desarrollo de los frutos", explica Walter Masman, asesor experto en cerezas.

No se trata de realizar mediciones esporádicas.

"Para que estas herramientas sean de utilidad y se puedan sacar conclusiones correctas es muy importante que los productores hagan estos análisis periódicamente. Hacerlos a veces o ahorrarse el costo en determinadas temporadas puede pasar la cuenta en años como este, donde no hay espacio para las equivocaciones", afirma Francisco González, asesor experto en paltos y cítricos.

En ese sentido es más importante que nunca avanzar hacia una profesionalización de la gestión en el campo, lo que necesariamente significa incorporar distintas herramientas de diagnóstico, capaces de entregar de manera permanente datos objetivos de la realidad que vive la planta a lo largo de la temporada.

De ese grupo de herramientas, la más importante es el análisis foliar, que permite conocer la distribución de los nutrientes esenciales (micro y macronutrientes) en la planta y determinar si estos se encuentran en los niveles adecuados.

"En ese caso, es claro que, si el análisis dice que hay un elemento bajo, esto repercutirá de algún modo -ya sea en el calibre de la fruta, el añerismo del árbol o el vigor de la planta- en la producción. Y en términos prácticos, el elemento que más impacto tiene sobre el resultado es el nitrógeno", señala Francisco González.

El asesor dice que para que este análisis logre su propósito es necesario que las muestras sean tomadas de huertos con producciones homogéneas y árboles que representen el vigor del huerto.

"No podemos tomar muestras de un árbol sin fruta si la mayoría de ellos tiene; tampoco podemos tomar muestras de árboles enfermos, por más interesante que esto sea", enfatiza.

Otra herramienta complementaria y que a menudo se usa en los campos es el análisis de suelo, que mide la concentración de los distintos nutrientes en la tierra y, con ello, permite tomar mejores decisiones en torno a las dosis de fertilizante que se van a utilizar.

"Lo mejor de esta herramienta, que debido a la coyuntura está siendo cada vez más demandada, es que tiene un costo insignificante frente a lo que es capaz de generar en ahorro a la hora de usar fertilizantes", sostiene Iván Vidal.

“Este análisis opera como un sensor indirecto, ya que identifica los nutrientes presentes en el terreno, que no son necesariamente los que están presentes en la planta", agrega Francisco González.

Los expertos concuerdan en que otra herramienta que puede ser usada es el análisis de biomasa, que sirve para relacionar el nivel de extracción nutricional y los rendimientos que se logran por tipo o edad de huerto, sector o cuartel.

Gestionar los recursos

Entre las alternativas que los productores pueden manejar para enfrentar el alza de los costos de los fertilizantes también figura el hacer una mejor gestión de los recursos disponibles.

Así, por ejemplo, a la hora de diseñar un plan de fertilización con un presupuesto limitado los productores deberían pensar en potenciar aquellos cuarteles que históricamente han sido más productivos en desmedro de aquellos con menor rendimiento.

"Esto quiere decir que en un escenario donde hay una cantidad limitada de fertilizantes, habría que pensar en entregarlos en los lugares más productivos, que son los que finalmente les darán réditos a los productores. En los cuarteles menos productivos, en tanto, podríamos pensar en experimentar otras alternativas nutritivas o, en el peor de los casos, dejar de fertilizar”, indica Francisco González.

Una vez definido el plan de fertilización también se recomienda poner en práctica la parcialización de entrega de los nutrientes.

"Hay que tener claro que hay momentos del año en que la planta, dependiendo de la especie, responde mejor a la fertilización y, por ende, aprovecha mejor los nutrientes. Entonces deberíamos tender a aprovechar esos momentos", dice Francisco González.

Así, por ejemplo, no vale la pena partir la fertilización nitrogenada en invierno, cuando hay riesgo de lluvias y la temperatura del suelo es más baja, ya que habrá mayores posibilidades que los productos sean lavados y la planta no los pueda aprovechar. En esa época, dice Francisco González, la planta puede funcionar relativamente bien con las reservas.

"Lo mejor, quizás, sería esperar hasta etapa de plena flor que es un momento crítico", agrega.

Paralelo a estos manejos, los expertos concuerdan en la importancia de que los equipos de riego del campo se encuentren en buen estado y correctamente calibrados.

"La idea es que los recursos como el agua y los fertilizantes lleguen correctamente a la planta", dice Francisco González.

En ese sentido, el asesor recomienda capacitar al personal encargado y contar con las herramientas adecuadas que le faciliten la vida.

"Así, por ejemplo, sería muy bueno que el operador del riego cuente y aprenda a usar un manómetro, ya que es mucho más eficiente para encontrar fugas de riego que hacerlo árbol por árbol (emisor por emisor)", indica Francisco González.

Fuentes nutritivas alternativas

En la actualidad son muchos los productores que ante el aumento del precio de los fertilizantes están pensando en buscar fuentes de nutrientes alternativas que les permitan obtener los elementos que necesitan las plantas, especialmente nitrógeno y potasio, y así bajar los costos.

Según Juan Hirzel, especialista en fertilidad de suelos y nutrición vegetal del INIA Quilamapu, la mejor opción para reemplazar los fertilizantes tradicionales es el uso de enmiendas orgánicas, que corresponden a fuentes de materia orgánica de origen animal y vegetal, dentro de las cuales se encuentran los guanos en estado fresco y semi-compostado, guanos fosilizados, compost, humus, abonos verdes, residuos de cultivos, residuos de madera de la industria forestal (aserrín, viruta, corteza), o combinaciones de algunas de estas fuentes.

"Estas enmiendas orgánicas aportan materia orgánica y nutrientes esenciales a los suelos agrícolas, lo cual contribuye a aumentar la fertilidad de los suelos y la productividad de los cultivos", afirma la Guía de Manejo y Buenas Prácticas de Aplicación de Enmiendas Orgánicas en Agricultura, elaborada por Juan Hirzel y Francisco Salazar, investigadores del INIA.

A pesar de que se tratan de fuentes nutricionales más económicas que las tradicionales, hay expertos que creen que estas sustancias solo deberían ser consideradas como fuentes complementarias, debido a que en práctica son difíciles de manejar y aplicar.

"Estas sustancias tienen teóricamente un valor menor que los fertilizantes tradicionales. No obstante, deben ser aplicados en mayor cantidad. Estamos hablando de que se debe trabajar con varias toneladas para lograr un efecto. Por lo mismo, hay que usarlas al máximo, pero pensando en ellas como si se tratara de un suplemento", asegura Iván Vidal.

Es importante que antes de usar estos productos se consideren varios aspectos.

Uno es la composición nutricional de la enmienda orgánica, ya que la idea es no exceder las necesidades de nutrientes de las especies cultivadas.

"Es fundamental que antes de utilizar cualquier fuente nutritiva alternativa sepan, con certeza, cuál es el contenido de los distintos elementos que se van a incorporar, lo que se relaciona directamente, en el caso del guano, por ejemplo, con saber de qué calidad es, si está estabilizado o no, entre otras cosas", indica Walter Masman.

Tener esta información permitirá además evitar riesgos de contaminación ambiental asociada a la aplicación o dinámica de disponibilidad de los nutrientes.

"Si bien se tratan de materiales orgánicos, igual se pueden generar olores desagradables, lo que puede ser molesto para la gente que vive en los alrededores de ese campo", señala Iván Vidal.

De igual forma, es importante conocer el contenido de humedad y materia seca de la enmienda y así evitar problemas asociados a la dificultad de aplicación o de almacenaje; y tener claridad sobre la época en que se entregarán, con el fin de evitar efectos negativos asociados a aplicaciones cercanas a la fecha de siembra, inicio de crecimiento de raíces en frutales y especies perennes, o cercanas a periodos de cosecha.

En la Guía de Manejo y Buenas Prácticas de Aplicación de Enmiendas Orgánicas en Agricultura también se señala la importancia de tener claridad sobre el tipo de aplicación que se hará de la enmienda, es decir, si se trata de una entrega incorporada o en cobertera sin incorporar.

“La idea es ajustarse a la realidad de cada sistema de producción y a la vez reducir las posibles pérdidas de nutrientes por volatilización (N y azufre (S)) asociadas a aplicaciones en cobertera sin incorporar, con condiciones de viento y temperatura alta”, explica el documento del INIA.

Otras herramientas

Además de estas alternativas, los expertos recomiendan utilizar herramientas probadas en los últimos años y que han demostrado hacer más eficientes los programas de fertilización. Una de ellas son los inhibidores de nitrificación, herramientas que retrasan la transformación del nitrógeno amónico en nitrógeno nítrico, bloqueando temporalmente la acción de la enzima mono-oxigenasa de amonio en las bacterias Nitrosomonasssp.

"Estos productos además permiten que la planta pueda absorber nitrógeno de forma amoniacal. En el caso de hacerlo como forma amoniacal, se ahorran un paso en el proceso de transformación de ese nitrógeno mineral a orgánico, en proteína, y al hacer eso se ahorra energía y la planta es más eficiente en el uso de esa unidad de nitrógeno", explica Francisco González.

De esta forma, se logran disminuir las pérdidas por rendimiento de nutrientes en el suelo y se le genera un ahorro de energía a la planta. Es decir, con menos nitrógeno se puede lograr una respuesta similar.

"Se pueden lograr ahorros de 25% a 30% en unidades de nitrógeno", afirma Francisco González.

Otras herramientas útiles son los ácidos fúlvicos de bajo peso que ayudan a mejorar la eficiencia de fertilización, ya que elicitan genes que permiten activar rutas de absorción de nutrientes que están en el suelo en baja concentración.

"De esta forma no es mala idea aplicar, con cierta periodicidad, ácidos fúlvicos en bajas concentraciones durante el verano, lo que permitirá que los fertilizantes nitrogenados se aprovechen mejor", asegura Francisco González.

El asesor dice que también es un excelente momento para comenzar a probar herramientas como los microorganismos fijadores de nitrógeno, que son capaces de generar un ahorro de entre 20 y 40 unidades de nitrógeno por hectárea.

"El nitrógeno, que es el elemento con mayor disponibilidad en la atmósfera, es tomado por estas bacterias y mineralizado para dejarlo disponible para las plantas", señala.


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