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Santiago de Chile. Mar 28/06/2022

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El Mercurio - Campo

La importancia del análisis foliar en paltos

Este análisis, que tradicionalmente se debe realizar en marzo, servirá para hacer las correcciones necesarias en el aporte de los distintos nutrientes que requieren los paltos para la temporada en curso o la siguiente temporada.

Martes, 29 de marzo de 2022 a las 8:30
Francisco González
Francisco González

Marzo avanza y con él llega el momento de ver qué está pasando a nivel nutricional en nuestro huerto de paltos. Para ello podemos utilizar el análisis foliar, una herramienta de diagnóstico donde se colectan hojas del tercio medio del crecimiento de primavera —de ramillas sin fruta y flash de crecimiento de verano detenido—, las cuales cumplen, en promedio, seis meses de edad y contienen nutrientes con un nivel altamente estable dentro de la temporada. Por lo tanto, los resultados del análisis de laboratorio pueden ser usados como estándar para la medición de concentraciones consideradas óptimas para huertos comerciales.

Este análisis, que tradicionalmente se debe realizar en marzo, servirá para hacer las correcciones necesarias en el aporte de los distintos nutrientes que requieren los paltos para la temporada en curso o la siguiente.

Sin embargo, tiene la limitante de que no sirve para realizar correcciones profundas al programa nutricional de la temporada en curso. Así, si se llega a encontrar una deficiencia muy marcada o concentraciones mucho más altas de las adecuadas de algún elemento en particular, no habrá mucho que hacer a nivel de acciones, ya que a estas alturas la fruta lleva seis meses en el árbol, lo que en la práctica implica que aspectos como el calibre ya está jugado.

De esta forma, sacarle el máximo provecho a esta técnica y determinar el margen de acción que se tendrá dependerá, en gran medida, de que los productores conozcan bien los requerimientos nutricionales del huerto.

Crédito: Francisco González.

El nitrógeno, el más importante

De los distintos elementos que se manejan en el programa nutricional de un huerto, el nitrógeno es el más importante para el palto, debido a que está relacionado directamente con la respuesta productiva de la planta.

Este elemento se aporta en forma nítrica, como anión; amoniacal, como catión; o un fertilizante sin carga, como urea, en distintas épocas del año.

Una de las más importantes es la que se realiza entre mediados de septiembre y la primera quincena de noviembre, que coincide —dependiendo de la zona— con la plena flor. Aquí se puede aplicar alrededor de 30% del programa de la temporada.

La segunda época importante para la aplicación de nitrógeno es entre enero y febrero, cuando la fruta está cuajada y definida, pero se apronta para su etapa de crecimiento exponencial. En esta etapa, que es especialmente importante para los huertos en formación, se puede aportar entre 30% y 40% del programa de nitrógeno, debido a que hay una alta demanda de parte de la planta, lo que llevará a que el elemento no se pierda.

El saldo de las fertilizaciones de nitrógeno se debe realizar en la ventana que va desde abril a los primeros días de mayo, es decir, unas cuantas semanas después de los análisis foliares.

Se estima que un huerto comercial productivo, con rendimientos de entre 18 y 22 ton/ha, debería tener entre 2,5%y 2,7% de nitrógeno. Si tenemos más de eso, es decir, entre 2,8% y 3,2%, existe la opción de que tengamos problemas de inducción floral por exceso, disminución productiva y hasta emboscamiento del huerto.

De esta forma, si en el análisis foliar de marzo se detecta que el nitrógeno está en niveles excesivos —sobre de 2,8%—, lo mejor será tomar la decisión de no fertilizar en abril, lo que llevará a que no apliquemos más elemento del necesario y ahorremos recursos.

Potasio, la otra necesidad

Otro elemento importante para el palto es el potasio, ya que influye directamente en el calibre de la fruta.

Los huertos muy productivos y con deficiencias de riego en el verano, en general, suelen tener algunas deficiencias de potasio, lo que debe ser corregido en el programa de la temporada siguiente.

Se sabe que el potasio tiene una demanda del orden de 5 gr/kg de fruta. Por lo mismo, si sabemos que la floración de la temporada es muy buena y esperamos 20.000 kg/ha de producción, tenemos que aplicar un mínimo de 100 kg de k2O, sobre todo si sabemos que en temporadas pasadas nos hemos quedado deficientes.

Hay que tener claro que este elemento debe estar en niveles de 0,8% hacia arriba, por lo que si en el análisis foliar se detecta que se encuentra en niveles deficientes (0,75%) o muy deficientes (0,6%-0,55%), hay posibilidades concretas de que se vea afectado el calibre y la forma de la fruta. En ese sentido, no habrá más salida que corregir en la próxima temporada, desde septiembre y con mayor énfasis entre enero y marzo (crecimiento exponencial de la fruta).

Fósforo, zinc y boro: También importan

El fósforo, el zinc y el boro también son importantes dentro de un programa nutricional para un huerto de paltos, por lo que deben ser monitoreados.

Respecto del fósforo es importante saber que este elemento no suele ser deficitario en los suelos de la zona central de Chile. Sin embargo, me ha tocado ver algunos casos, donde las aplicaciones de altas cantidades de ácidos sulfúricos —herramienta que se aplicó por muchos años— han llevado a una pérdida de la fertilidad del suelo, viéndose en los análisis foliares valores muy bajos (0,08%).

Una alternativa para recuperar la fertilidad del suelo es, primero, usar enmiendas húmicas en base a leonardita y, segundo, retomar un plan de aplicaciones de fósforo en base a fosfato monoamónico, cuyas fechas de aplicación óptimas se concentran entre fines de noviembre y enero, y entre marzo y mayo, que coinciden con los peaks de crecimiento de raíces.

El zinc, por su parte, suele ser un elemento deficiente en los suelos chilenos. De hecho, en un análisis de suelo, tener 2 partes por millón de zinc es muy bueno. Sin embargo, también puede haber suelos con menos de 0,5 partes por millón, lo que significa que este elemento es deficiente y habrá consecuencias negativas en el calibre de la fruta y la expresión vegetativa del árbol, con crecimientos de raíces restrictivos y brotaciones cloróticas y arrosetadas.

Una forma de subsanar este problema es realizar aplicaciones de fertilizantes tradicionales, que pueden ser quelatos EDTA (en suelos calcáreos o pH cercano a 8) o del grupo de los sulfatos o algunos óxidos de zinc, que son productos muy eficientes. La mejor época de corrección de deficiencia de zinc es entre primavera y verano, junto con el crecimiento de brotes. El aporte de este elemento puede estar entre 6 y 12 kg de Zn/ha, dependiendo de la formulación.

El boro, en tanto, debe ser aplicado, a través del riego, como ácido bórico, en dosis de 5 gr/ m2 de proyección de copa. Estamos hablando de que en huertos adultos deberíamos manejar un programa de 25 kg/ha de ácido bórico, mientras que en huertos con deficiencia esta cifra podría subir a 30-40 kg/ha, dependiendo del lugar. En el valle de Elqui, por ejemplo, el agua tiene presencia de boro, por lo que si se aplica en demasía podría transformarse en un agente tóxico.

Así, en los análisis foliares deberíamos tener del orden de 50 u 80 partes por millón de boro. Si tenemos más, como 100 o 140 partes por millón, lo mejor será prescindir de las aplicaciones de boro por lo menos por un año.

La mejor época para la corrección del boro es temprano en la temporada, entre agosto y septiembre y se puede aplicar parcializado en dos riegos.

Otra alternativa

Una herramienta que nos permite resolver el estrecho margen de acción que nos brinda el análisis foliar, especialmente a nivel de oportunidad de diagnóstico, es el análisis de flores que, si bien no ha sido usado a nivel de campo, cuenta con varios trabajos que muestran resultados interesantes a nivel de literatura científica agronómica.

Así, por ejemplo, se ha visto que un análisis de flores (de panículas) a salidas de invierno, 4 a 6 semanas antes de la cuaja, puede entregar información muy relevante acerca de la concentración de nutrientes, lo que le permite al productor, en el caso que sea necesario, realizar correcciones al inicio del programa de fertilización.

Óptimas concentraciones de nutrientes en inflorescencias de paltos cv Hass en estado de coliflor para prediccion de producción óptimas (adaptado de Campisi et al 2017)


Esto es especialmente importante para elementos como el potasio. No hay que olvidar que en primavera coinciden dos frutos en desarrollo: el que se va a cosechar, que lleva un año arriba del árbol y tiene materia seca para consumo; y el recién cuajado; los cuales competirán por este elemento. De hecho, como la fruta más vieja será la que más consumirá, la nueva puede verse expuesta a una deficiencia.


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