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Santiago de Chile. Dom 28/11/2021

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Las claves internacionales para mejorar la gestión

Fomentar la eficiencia, buscar nuevas fuentes de abastecimiento y fortalecer las instituciones que se relacionan con el recurso hídrico son algunos de los elementos que han impulsado a California, Israel y Australia a un manejo exitoso en tiempos de sequía.

Jueves, 09 de septiembre de 2021 a las 8:30
- Las medidas de subsidio y financiamiento público han sido claves para avanzar en la incorporación de riego automatizado en California durante los últimos seis años.
Crédito: Wiseconn
Revista del Campo

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Paloma Díaz

"El pasto café es un pasto responsable", decía un mensaje de una radio en California hace seis años, mientras Guillermo Valenzuela llegaba a instalar la empresa chilena de telemetría Wiseconn a esa zona de Estados Unidos, en medio de una de las sequías más duras que han enfrentado.

La frase era parte de una campaña para incentivar el ahorro en los hogares que, aún cuando consumen en torno al 10% del agua, ayudó a los californianos a visibilizar la gravedad de la escasez e incentivar nuevas políticas para el uso eficiente.

"Las campañas han ayudado en términos de que la gente ha tomado conciencia y las autoridades han aprobado financiamiento para enfrentar la sequía. Y lo vivido en 2015 cambió la mentalidad de los agricultores... En ese momento calculábamos que solo el 10% de los campos tenía sensores de humedad de suelo y el 3% contaba con algún sistema de automatización y gestión, porque la mayoría de las cosas se hacía a mano, pero en seis años ha evolucionado tremendamente", afirma Guillermo Valenzuela, fundador y gerente comercial de Wiseconn.

La determinación de los californianos para hacer frente a la sequía tanto en las campañas informativas como en la implementación de nuevas tecnologías para la eficiencia son vistas como un referente desde Chile, junto con la buena organización a nivel institucional, donde también se miran como ejemplos los avances de Australia e Israel.

"Son realidades bien distintas a la de Chile, pero lo que interesa es ver cómo se hacen cargo de una situación de emergencia grave y, aparentemente, de largo plazo, donde alguien tiene que tomar las riendas en forma seria", dice Luis Gurovich, consultor sénior de G& A Consultores y vicepresidente de la Asociación Gremial de Riego y Drenaje.

Nueva institucionalidad

En Chile existen 43 instituciones involucradas en la gestión del agua, lo que fue identificado por la Mesa del Agua como uno de los principales desafíos por mejorar, por lo que este año el Gobierno presentó un proyecto de ley para crear una Subsecretaría de Recursos Hídricos, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, que incluye una instancia para coordinar a las carteras que se relacionan con el agua y reordenar algunas instituciones.

Sin embargo, la propuesta es considerada insuficiente, porque el agua seguiría alojada dentro de otro ministerio.

"Creo que la subsecretaría no es la mejor solución porque el agua sigue quedando en manos de una institución y no con una mirada global. Se debería pensar en una institución más parecida al Banco Central, una agencia que funcione en forma autónoma", plantea Felipe Martin, gerente de la consultora MAS Recursos Naturales y exdirector de la Comisión Nacional de Riego (CNR), y resalta el caso de Australia, donde existe un Ministerio del Agua.

Para la realidad chilena, donde cada cuenca a lo largo del país enfrenta realidades y necesidades diferentes, considera que una buena alternativa para dirigir la administración de las aguas son las organizaciones de usuarios, tal como las juntas de vigilancia, pero donde sea obligatorio que participen activamente los usuarios de distintos rubros y no solo los agricultores.

"Tenemos que fortalecer que se involucren todos los usuarios, porque son organizaciones que en Chile existen desde la Colonia y se deberían incorporar las sanitarias, mineras y otros rubros para trabajar mancomunadamente, en una estructura más parecida a la de California", propone.

Tomando en cuenta la experiencia de Israel, donde el manejo, operación, distribución y conservación del recurso se concentra en la Autoridad Nacional del Agua, que es estatal y autónoma, con funcionarios que tienen un perfil técnico, Luis Gurovich cree que una nueva institucionalidad debe tener autonomía para tomar las decisiones.

"El agua tiene que estar manejada por un organismo técnico que pueda tomar medidas racionales, que beneficie a todos. En Chile todavía no nos hemos hecho cargo de que las instituciones y disposiciones legales vigentes corresponden a una época donde no había déficit hídrico, porque esta situación tenemos que enfrentarla con una institucionalidad totalmente distinta", asegura.

Apoyo estatal

El gran cambio que ha visto Guillermo Valenzuela en los últimos seis años en California, gracias a la incorporación de tecnologías que facilitan la eficiencia del riego, ha estado impulsada con fuerza por programas de financiamiento a nivel del estado y nacional, con instrumentos de apoyo que han sido permanentes, incluso en los años que volvió a llover.

"En los años húmedos no paró el interés ni la inversión porque se mantuvieron los incentivos económicos y se siguieron apoyando las inversiones", dice.

Actualmente cuentan con tres grandes fuentes de financiamiento y subsidios. Uno es manejado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con un modelo similar al de la CNR chilena, al que se suma un programa del Departamento de Alimentos y Agricultura de California que apoya las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, donde apoyan la reconversión energética en los pozos y riego, y la automatización de esos sistemas, entre otras.

Y la tercera fuente es un préstamo que realiza la empresa eléctrica PGEC a los usuarios que quieren invertir en tecnologías de riego, a quienes se les financia la compra e instalación de los equipos y luego se les descuenta en cuotas a través de la cuenta de la luz, sin intereses.

"Se han hecho estudios para analizar el impacto por dólar invertido que tienen las tecnologías de gestión de riego y análisis de datos, y comprobaron que se puede generar 30% de eficiencia al instalar riego por goteo y otro 30% más de eficiencia al instalar un sistema de automatización y gestión", detalla Guillermo Valenzuela, ya que era común en California que las labores de riego se hicieran en forma manual, pese al alto costo de mano de obra, que bordea los US$ 100 diarios.

Desde Chile, Felipe Martin advierte que además de seguir apoyando los proyectos asociados al riego a través de la CNR, también se deben priorizar las obras de infraestructura hídrica por parte del Estado, que en el caso de California ya están construidas, como embalses y sistemas de canales.

"Si no nos ponemos a invertir como corresponde, poco o nada vamos a tener de buena gestión, porque hacemos lo mejor con las bases que tenemos, pero esas bases siguen siendo débiles. Chile tiene acceso a las mejores tecnologías del mundo, pero si no masificamos su uso y hacemos estas obras, no vamos a generar un litro más de agua", dice.

Regar bien

Si bien Chile es un referente internacional en el uso de riego tecnificado, varios especialistas advierten que existe un espacio grande para avanzar en eficiencia a través de un mejor control de los sistemas, porque para muchos productores la palabra "automático" ha significado no hacerles mantenciones ni revisar periódicamente la operación.

"Se sigue gastando más agua de la que realmente necesitan los cultivos y ahí hay un camino por explorar, porque los sistemas se diseñan para tener un 90% de eficiencia y en Chile, luego de tres años, están regando con un 60% de eficiencia", afirma Luis Gurovich.

El doctor en Hidrología de la UC Davis y modelador hidrológico de la Dirección General de Aguas (DGA) Carlos Flores añade que está en la cultura de los agricultores chilenos el concepto de "por si acaso", y riegan más de lo que se les indica.

"En California no es así, porque los productores han apoyado mucho la investigación e incluso en sistemas de riego por surcos logran eficiencias del 80%, permitiendo también la infiltración de parte de esas aguas a los acuíferos... Al definir un sistema de riego, creo que es importante que aprendan a utilizarlos y que se pregunten qué buscan con ellos", señala.

Para avanzar en el buen uso del riego ya instalado también cree que es necesario una mayor conexión entre las universidades y centros de investigación y los productores, replicando el exitoso modelo de extensión que tienen los californianos.

"También es interesante preguntarse por qué las empresas de riego, en general, no tienen un servicio de posventa o de mantenciones de los equipos, porque hoy es carísimo para los productores detectar las falencias que aparecen con el tiempo y arreglarlas", agrega.

Nuevas tecnologías

La instalación de plantas desalinizadoras ha aparecido en los últimos años como una de las soluciones más evidente para enfrentar la escasez, aunque su costo todavía es alto y generaría impactos ambientales con la salmuera que se obtiene como resultado del proceso.

Sin embargo, el costo de una planta de este tipo ha disminuido alrededor de 50% en la última década y si sigue bajando podría convertirse en una alternativa cada vez más atractiva, que en países como Israel son rentables porque se les dan dos usos: para consumo humano y riego agrícola, luego de ser tratadas.

"Yo creo que es una opción viable. La gracia de Israel es que han infiltrado los acuíferos y, con eso, los acuíferos subterráneos han pasado a ser los mayores reservorios de agua. A nosotros nos falta esa capacidad de infiltrar agua, pero vamos en camino", dice Felipe Martin.

Otra alternativa que está desarrollada en Israel, Australia y California es la reutilización de las aguas residuales de las ciudades, que sería interesante para disponer de esos recursos para el riego, ya que se estima que de los 1.284 millones de metros cúbicos de aguas servidas que se tratan en el país cada año, el 22% se vierte al mar.

"Existe un vacío legal y se debería buscar acuerdos entre las sanitarias y los agricultores para dejar estas aguas a disposición de los acuíferos, pero esa conversación no ha sido fácil. Es un tema pendiente", afirma Felipe Martin.

Uno de los obstáculos es que actualmente esas aguas no se pueden transar, porque no existe certeza jurídica sobre la propiedad de ellas.

"Las transferencias de aguas entre los distintos usuarios o usos del agua esta muy avanzado fuera de Chile. Estamos muy atrasados en eso y lo que deberíamos tender a desarrollar es un portafolio de soluciones hídricas que permitan tener opciones para distintos escenarios de sequía y abundancia, donde existen muchas alternativas", plantea Carlos Flores.


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