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Santiago de Chile. Jue 29/10/2020

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El Mercurio - Campo

Bienestar animal, también significa un buen manejo de la transición en vacas lecheras

Brindarles a los animales el acceso a una infraestructura amplia y con ventilación, para que puedan gestar con tranquilidad, y aplicar un completo plan nutricional antes y después del alumbramiento, facilitará este proceso.

Miércoles, 23 de septiembre de 2020 a las 8:30
- Es vital que las vacas cuenten con la infraestructura adecuada para enfrentar el pre y posparto.
Crédito: Gentileza INIA
Las consecuencias de un mal manejo

Hacer un mal manejo en el período de transición puede llevar a que el animal sea más propenso a padecer determinadas enfermedades como cetosis, hígado graso y “fiebre de leche” o hipocalcemia.

“Entre 30% y 50% de las vacas lecheras de Estados Unidos desarrollan una enfermedad en el período de transición y entre 70% y 80% de todas las enfermedades que se diagnostican en una granja, aparecen en los primeros 30 días posparto”, asegura Juan Cainzos.

El problema es que la aparición de estas enfermedades puede derivar en una merma productiva en el animal que puede variar entre 4 y 9 litros de leche al día.

“Esto equivale a una pérdida de entre 800 y 1.200 litros en la lactancia completa”, advierte Christian Alvarado.

A esto se suman las terapias y remedios que, dependiendo del escenario y la condición, podrían llegar a generar un gasto de hasta 220 dólares por animal.

“El peor escenario, que es la muerte del bovino, puede llegar a costar cerca de un millón de pesos si el animal era de alto potencial genético”, indica Natalie Urrutia.

Rolando Araos Millar

Que la transición de la vaca lechera -proceso que va desde las tres semanas antes del alumbramiento hasta las tres posteriores- sea bien manejada permitirá contar luego con leche en el volumen y calidad adecuadas. Por el contrario, las consecuencias de un mal manejo exponen al animal a sufrir de enfermedades que impactarán en su producción y la rentabilidad del negocio.

“Hacer un buen o mal manejo afectará la producción de leche, la incidencia de enfermedades en posparto y la reproducción”, explica Christian Alvarado, académico del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile.

Si bien no existen fórmulas mágicas para lograr el éxito en este proceso, los expertos concuerdan en que la entrega a las vacas de algunas comodidades básicas antes del parto y la aplicación de un completo plan nutricional antes y después del alumbramiento ayudará en la consecución de ese objetivo.

Brindar comodidad

Durante la primera etapa de la transición, que se inicia en el preparto, es importante que las vacas lecheras cuenten con una infraestructura amplia y con ventilación, que las proteja de la lluvia y el viento.

El lugar, necesariamente, debe contar con un lugar para que las vacas preñadas puedan comer y beber agua y que su acceso esté acondicionado de manera adecuada.

“En términos de espacio es fundamental que cada animal cuente con al menos 75 cm al momento de acceder a su alimento y de 10 cm en el bebedero. Se ha demostrado que esto permitirá que las vacas consuman la cantidad de kg de materia seca y de agua que requieren”, asegura Juan Cainzos, técnico global de ganadería de Elanco.

Los animales también deberían tener una cama propia que les permita descansar, las que pueden ser hechas de arena, una mezcla de aserrín y carbonato cálcico o compost. Incluso, en caso de urgencia, se pueden usar colchonetas inflables.

Será fundamental que las vacas lecheras cuenten con al menos 75 cm de espacio al momento de acceder a su alimento y de 10 cm en el bebedero.
Fuente: Gentileza INIA.

Según Roberto Becerra, médico veterinario y presidente de la Asociación Chilena de Bienestar Animal, es importante también que en esta etapa las vacas estén libres de dolores, enfermedades o lesiones, debido a que esto les generará un estrés constante y hará que gasten más energía de la necesaria.

Por lo mismo, recomienda realizar un seguimiento constante a la salud física del animal, que comience 2 a 3 meses antes de entrar en la transición, con el fin de evitar cualquier sorpresa en la fase final de la gestación.

“Si el animal presenta dificultades para caminar, por una herida o enfermedad, se estresará y aumentará sus niveles de cortisol, afectando su producción de leche”, afirma Roberto Becerra.

Mantener el nivel de bienestar en "deseado/apropiado" permitirá aumentar la productividad de la vaca lechera.
Fuente: Modificado de McInerney, 2004

El plan nutricional

Otro aspecto que se debe tener en cuenta durante el preparto es entregarle al animal una dieta que evite que decaiga su condición corporal una vez que nazca la cría.

“La condición corporal (CC) es una estimación relativamente objetiva de las reservas corporales (grasa) con las que cuenta un animal, midiéndose en una escala de 1 a 5, siendo el primero un animal extremadamente delgado (al borde de la muerte) y 5 un animal muy obeso”, explica Christian Alvarado.

En ese sentido, el experto recomienda que las vacas lleguen al parto con una CC de 3.5, lo que facilitará la continuidad de las siguientes etapas productivas (ver imagen).

La imagen muestra la CC ideal (línea verde oscuro) y una variación aceptable (área verde claro). En rojo y celeste se observan CC no aceptables, de vacas muy gordas o delgadas, las que deben ser identificadas y manejadas en forma distinta, ya sea a través de la entrega de suplementos o restricciones alimenticias.
Fuente: Christian Alvarado - UACh

Una forma de alcanzar este objetivo es alimentar a las vacas de preparto con ensilaje de maíz, paja de trigo, maíz molido, concentrados, minerales, vitaminas y aditivos.

Los expertos recomiendan que la fibra neutro detergente de la dieta, también llamada FDN —que corresponde al porcentaje de celulosa y lignina presente en el forraje—, sea de al menos 36%, con el fin de minimizar los riesgos de acidosis ruminal.

“También se recomienda comenzar a dar cantidades controladas de almidón en la dieta, entre 16% y 17%, lo que activará las papilas ruminales, aumentando los microorganismos amilolíticos (que digieren almidón) y preparando al animal para el periodo de posparto”, agrega Carlos Díaz Boudon, asesor agropecuario.

Además, en esta etapa los animales deben recibir sales aniónicas como sulfato, cloruro de magnesio o cloruro de calcio, con el fin de estimular su sistema hormonal, lo que a su vez les permitirá distribuir de mejor forma sus reservas de calcio en el cuerpo.

Se debe tener presente que las dosis específicas de cada elemento a entregar dependerán del peso del animal, su raza y edad.

Así, por ejemplo, se estima que una vaca en preparto, de 500 kilos y un requerimiento de energía diario de 14 Mcal, necesitará entre 1.100 y 1.300 g de proteína metabolizable al día, con una densidad de 14% de proteína cruda (porcentaje estimado de proteína existente en el alimento) para mantener su condición corporal.

Recomendación general de la composición nutricional para vacas lecheras en preparto:
Ingredientes Concentración en base a materia seca*
Materia seca

51,3%

Proteína cruda

14,01%

Proteína soluble

27,5%

Almidón

18,1%

Grasa

2,79%

Calcio

0,6%

Fósforo

0,30%

Magnesio

0,44%

Potasio

1,3%

Sodio

0,072%

Azufre

0,28%

Cloro

0,9%

*Los nutrientes de la dieta se expresan habiendo quitado el agua. Ejemplo: Si un ensilaje posee 32% de materia seca, implica que la medición se basa en los 0,32 kg de materia seca que contiene 1 kg de ensilaje de maíz.
Fuente: Recomendaciones generales de los expertos

El parto y el posparto

Durante el parto es importante que se les facilite a las vacas una zona cerrada, aislada y seca, donde puedan dar a luz tranquilas sin que exista peligro de que ingresen depredadores como perros salvajes que la pongan en riesgo a ella o a su cría.

“Dejar que los animales paran en campo abierto no es recomendable, ya que durante el parto tanto la vaca como su cría están en una situación de mucha vulnerabilidad”, afirma Roberto Becerra.

Tras el parto, el productor debe volver a concentrar sus energías en la dieta del animal.

Así, por ejemplo, 21 días después del parto una vaca de 500 kilos, con una producción de alrededor de 30 litros diarios de leche, debe recibir diariamente entre 2.700 y 2.800 gramos de proteína metabolizable con una concentración de proteína cruda de 16%; y minerales como calcio y fósforo en concentraciones de 1% y 0,4%, respectivamente. La FDN, en tanto, debe ser reducida hasta 32%, mientras que la entrega de almidón tiene que aumentar a 28% (ver tabla).

”El objetivo de esta dieta es entregar mayor energía y proteína al animal, necesarias para la producción de leche”, dice Natalie Urrutia, investigadora del INIA Remehue y especialista en bovinos de leche y nutrición de rumiantes.

Recomendación general de la composición nutricional para vacas lecheras en posparto:
Ingredientes Concentración en base a materia seca*
Materia seca

50,1%

Proteína cruda

15,5%

Proteína soluble

28%

Almidón

28%

Grasa

3,89%

Calcio

0,94%

Fósforo

0,38%

Magnesio

0,38%

Potasio

1,7%

Sodio

0,09%

Azufre

0,25%

Cloro

0,65%

*Los nutrientes de la dieta se expresan habiendo quitado el agua. Ejemplo: Si un ensilaje posee 32% de materia seca, implica que la medición se basa en los 0,32 kg de materia seca que contiene 1 kg de ensilaje de maíz.
Fuente: Recomendaciones generales de los expertos

Una vez finalizada la etapa de posparto, la vaca podrá volver a su dieta normal y prepararse para ser preñada nuevamente.

Consideración de los sistemas pastoriles

Muchos productores que trabajan con sistemas pastoriles suelen alimentar a sus animales en posparto con mezcla de ballicas perennes y tréboles blancos.

Sin embargo, estas pasturas pueden tener una elevada concentración de ciertos minerales que pueden provocar hipomagnesemia en las vacas.

“La hipomagnesemia se produce por praderas con alto contenido de potasio y nitrógeno. Esta es una enfermedad sin regulación hormonal”, explica Carlos Díaz.

Para evitar problemas, el experto recomienda que este tema sea considerado y analizado por el asesor que supervisa el manejo nutricional, quien sabrá tomar la mejor decisión.

Muchos sistemas pastoriles entregan los nutrientes y minerales que el animal necesita tras el parto a través de la pastura por lo que, en esos casos, podría ser necesario modificar el manejo nutricional.
Fuente: Gentileza INIA.


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