EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago:   Mín. 5°C   |   Máx. 20°C   |   Actual 13°C

Santiago de Chile. Mar 28/06/2022

9:05
El Mercurio - Campo

Claves para facilitar la inducción y la diferenciación floral en paltos

Alcanzar una relación hoja/fruto equilibrada en otoño y un nivel de luminosidad adecuado en todo el dosel, a través de distintos manejos técnicos como podas, fertilizaciones y aplicaciones de diferentes productos, será clave para alcanzar este propósito en la siguiente temporada.

Lunes, 16 de mayo de 2022 a las 8:30
Francisco González
Francisco González

En esta época del año, cuando se cuenta con los resultados de los análisis foliares de marzo, ya se realizaron algunos ajustes en la fertilización de otoño y el huerto tiene algunas reservas de nutrientes, es importante que los productores de paltas comiencen a pensar en cómo facilitar la inducción y la diferenciación floral para la próxima temporada.

Hay que entender que la señal “florígena” proviene de la hoja y determina el cambio morfológico desde yema vegetativa a yema floral. Este cambio morfológico se conoce como diferenciación floral, mientras que la recepción de la señal florígena como iniciación o inducción floral.

Si bien no todas las yemas de las plantas serán reproductivas -muchas serán vegetativas hasta la próxima temporada o por siempre-, alcanzar una determinada relación hoja/fruto en otoño y un nivel de luminosidad adecuado en todo el dosel será clave para el éxito de los manejos de inducción y diferenciación floral.

La relación hoja/fruta

Uno de los factores que más ayudará a alcanzar una buena inducción floral en los huertos de paltos es tener una relación hoja/fruto equilibrada.

Esto, en la práctica, significa que en huertos de alta densidad con árboles de hasta 2 m de altura, deberíamos aspirar a tener a fines de verano y otoño una relación hoja/fruto de alrededor de 50 hojas/fruto, mientras que en huertos de mediana densidad, con árboles que alcanzan los 4 m, esta determinación debería ubicarse en torno a los 100.

Por el contrario, tener una relación hoja/fruto desequilibrada será tremendamente perjudicial para el objetivo de potenciar la inducción floral en el huerto. Es más, es muy probable que una planta en esas condiciones no responderá a ningún manejo de otoño que busque mejorar ese índice. El exceso de cuaja debe caer y solo cuando ello suceda, la planta será capaz de brotar tardíamente.

De esta forma, se estima que ramas muy cargadas de fruta y pocas hojas, que vienen de, por ejemplo, un manejo de anillado severo, serán muy débiles o prácticamente nulas en inducción floral.

Por otra parte, se sabe que huertos de paltos extremadamente cargados, especialmente los establecidos en alta densidad, pueden tener relaciones de hoja/fruta baja, menores a 50 (normalmente de 25 a 40). De esta forma, si el vigor no está equilibrado, la planta mostrará baja o tardía inducción de flores, ya que el exceso de carga inhibe la señal florígena proveniente de las hojas.

Una forma de alcanzar un equilibrio en la relación hoja/fruto del árbol es realizar podas primaverales intensas que remuevan entre 30% y 40% del follaje, permitiendo formar copas más complejas entre ramillas de rebrotación de podas y ramas productivas de la temporada en curso, lo que de paso es muy favorable para obtener cargas frutales más equilibradas.

Crecimientos vigorosos de palto en pleno proceso de diferenciación floral. Fotografía del 23 de mayo de 2020.Crédito: Francisco González.

Detalle de crecimiento de fines de verano y otoño aún activo, en pleno proceso de formación de yemas florales, activado por acción de brasinoesteroides. Fotografía del 23 de mayo de 2020. Crédito: Francisco González.

"No luz, no fruta"

Es importante tener algo claro: en el momento en que queramos inducir flores, necesariamente tendrá que haber intercepción directa de luz en la planta, de lo contrario no habrá fruta. Como lo dijo la doctora Lovatt, en una visita a Chile en 2019, "no luz, no fruta".

A partir de esta premisa, entenderemos que un huerto emboscado solo tendrá una inducción floral mínima, en la periferia de la copa. Por lo mismo, será muy ineficiente para producir yemas florales.

Esto no quiere decir que la luz induzca las flores perse, sino que permite que las hojas mantengan su tasa fotosintética y provean los nutrientes que demandan las yemas, en lugar de debilitarse o de caer. La luz favorecerá que zonas parásitas del árbol se activen, entre otras cosas.

Para manejar el factor luz de manera adecuada es indispensable que los productores centren su atención en dos labores claves: poda y fertilización.

En relación a las podas, una buena alternativa sería que, a partir de otoño, antes que se produzca la diferenciación floral, se realicen podas moderadas de ventana en las plantas, lo que implica llevar a cabo cortes selectivos de ramas muy cerradas, idealmente sin fruta, de manera de interceptar luz hacia el interior de la copa. Esa luz permitirá que las yemas florales también se puedan formar en ramillas interiores y exista una mejor distribución de la fruta en el árbol para la próxima temporada.

Respecto de la fertilización, es importante decir que se debe evitar a toda costa la sobre fertilización del huerto, debido a que se tenderá a tener árboles vigorosos con débil señal de inducción a causa de la alta demanda por nutrientes de muchos ápices vegetativos creciendo simultáneamente. Además, se formarán copas muy emboscadas y cerradas, llevando a que la diferenciación floral se dé en estructuras periféricas de la copa exterior. Los follajes interiores, por su parte, serán débilmente inducidos.

El factor nitrógeno

Está estudiado que el programa de fertilización nitrogenado de verano y otoño tiene un efecto muy relevante sobre el proceso de iniciación floral, ya que favorece que se lleve a cabo la diferenciación floral con posterioridad.

Así, por ejemplo, se estima que una fertilización de nitrógeno, cuya fuente principal es nítrica o en base a nitratos, va a producir una proporción de 20% de yemas con potencial de flores.

Sin embargo, ese porcentaje puede elevarse fácilmente entre el 30% y 50% en la medida que el programa de fertilización nitrogenada considere aplicaciones de fuentes nítricas en enero y febrero y finalmente amoniacales entre fines de marzo o abril.

De esta forma, si lo que queremos es mejorar el potencial de iniciación floral, lo más recomendable es que los productores diseñen programas de fertilización balanceados, que cuenten con fuentes de nitrógeno nítrico y amoniacal, como también el uso de inhibidores de nitrificación.

Otros manejos

También existen otros manejos que pueden ayudar a mejorar la iniciación floral de los huertos de paltos, como la utilización de reguladores de crecimiento, la técnica de anillado, brasinoesteroides y citoquininas.

-Reguladores de crecimiento:

Uno de los manejos más comunes es el uso de reguladores de crecimiento, más específicamente inhibidores de giberélicos, cuya utilización está orientada a huertos con poca fruta (relación hoja/fruta elevada, es decir, con más de 100) o con exceso de vigor.

Cabe destacar que si estos productos se usan en huertos con una relación de hoja/fruta baja (menos de 100 en media densidad o menos de 50 en alta densidad), los resultados serán prácticamente inapreciables para el productor.

-Anillado:

Las ramillas que se mantienen muy activas en brotación durante el periodo de iniciación floral serán inhibitorias de la inducción. De esta forma, manejos como el anillado pueden contribuir a que ramas muy vigorosas detengan su crecimiento, frenando el exceso de vigor y llevando a que los recursos se guarden en las yemas axilares maduras en lugar de ser “secuestradas” por un ápice dominante. Todo este proceso favorece que las yemas subyacentes tengan un mayor potencial para diferenciarse.

-Brasinoesteroides:

Según la literatura y mi experiencia personal, otra opción que potencia la señal de inducción floral en paltos es la aplicación de brasinoesteroides, una familia de compuestos que actúan como potentes reguladores de crecimiento vegetal en muy bajas cantidades.

En huertos de baja producción (poca carga), las aplicaciones de estas sustancias deben realizarse a fines de verano (febrero o marzo), mientras que en huertos de alta producción (mucha carga), deben llevarse a cabo a partir de abril y mayo, siempre y cuando los brotes de otoño se hayan logrado expresar gracias a la respuesta del programa de fertilización de otoño o la regulación del exceso de carga.

La gran ventaja de brasinoesteroides es que pueden ser aplicados a través del sistema de riego, ya que tienen muy buena traslocación en la planta.

-Citoquininas:

Otro tratamiento que hemos probado en la consultora, y que ha demostrado muy buenos resultados en lo que respecta a la inducción floral, son las aplicaciones de citoquininas naturales.

Estas sustancias tienen una ventana de aplicación más amplia, que se extiende desde inicios de mayo hasta fines de julio. Las aplicaciones deben realizarse de forma foliar, lo que puede resultar una desventaja para las plantaciones en cerros.


EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
Análisis
El Mercurio
Establecer un huerto de estas características, con 416 o incluso 1000 plantas por hectárea, permitirá tener producciones más precoces y retornos de inversión más rápidos. Sin embargo, para funcionar bien se requiere contar con plantas de calidad y de una variedad adecuada, entre otras cosas.
El Mercurio
Las buenas cifras obtenidas a la fecha en la mayoría de las zonas más tardías hacen suponer que esta temporada podría estar marcada por altas producciones. Sin embargo, ello agudiza el riesgo de que se produzcan problemas asociados a la logística de transporte.
El Mercurio
Alcanzar una relación hoja/fruto equilibrada en otoño y un nivel de luminosidad adecuado en todo el dosel, a través de distintos manejos técnicos como podas, fertilizaciones y aplicaciones de diferentes productos, será clave para alcanzar este propósito en la siguiente temporada.

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores