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Una mirada a los problemas productivos de Santina

Esta variedad de cereza, que es una de las favoritas del mercado chino, no cuenta con un potencial productivo estable en el tiempo y suele presentar un alto nivel de desuniformidad de frutos. Sin embargo, llevando a cabo determinados manejos estos problemas se pueden revertir.

Lunes, 23 de noviembre de 2020 a las 8:30
Walter Masman
Walter Masman

Después de Lapins, Santina es una de las variedades de cerezo más plantadas en el país, especialmente en la zona centro-norte, debido a que cuenta con una gran calidad—buena acumulación de materia seca y azúcar— y excelentes atributos de poscosecha. De hecho, es reconocida por ser una de las variedades preferidas por el mercado chino.

A pesar de su importancia en la industria cerecera de Chile, esta variedad, que se suele establecer entre Ovalle y la Región del Maule, no cuenta con un potencial productivo estableen el tiempo, pudiendo variar de manera importante sus rendimientos. En la última temporada, por ejemplo, me tocó ver dos huertos ubicados en la Región de O´Higgins con resultados diametralmente opuestos. Mientras uno obtuvo un rendimiento de 15 ton/ha, el otro apenas se empinó por sobre las 5 ton/ha.

A esto se agrega el hecho de que muchos de los huertos que vienen con producciones suelen presentar un alto nivel de desuniformidad de frutos. Así, en un determinado huerto se pueden ver árboles con un desarrollo fenológico parejo, con frutos de buen color, calibre y dulzor; y otros con fruta verde y pequeña, de no más de 15 mm.

Si bien existen varios factores que influyen en esta situación, se sabe que las acumulaciones de frío invernal y de grados-día son los principales.

Santina, por ejemplo, necesita en torno a 42 PF, 620-640 HF y 6700 GHC para desarrollarse bien y alcanzar buenos potenciales productivos, es decir, 35-40% más de frío y 15-20% más de calor que Lapins. De esta forma, si no cumple con estos requerimientos, verá comprometido su desempeño productivo.

Así, en lugares del país donde este año se registraron altas acumulaciones de frío y calor, Santina viene con muy buen nivel de carga. En cambio, en aquellos donde agosto y septiembre tuvieron temperaturas más frías, las expectativas son bastante menores.

A la izquierda se puede ver una planta de Santina con desuniformidad productiva. A la derecha se puede apreciar fruta de buen calibre. Walter Masman.

Cómo revertir la situación

A lo largo de mis recorridos por el país he podido ver que al tomar determinadas decisiones y llevar a cabo algunos manejos, la productividad de Santina puede mejorar de manera importante.

Así, por ejemplo, una decisión importante es el tipo de portainjerto que se use para esta variedad. Mi experiencia dice que la mejor performance de Santina se da cuando está asociada a portainjentos desvigorizantes como Maxma 14 y Gisela 12. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los productores que quieran trabajar con Santina deban usar esos patrones, pues sabemos que esta decisión debe basarse en aspectos como el tipo de suelo, la disponibilidad de agua y la condición sanitaria del lugar en que se establecerá el huerto. Por lo mismo, antes de elegir el patrón se debe hacer un análisis profundo de la situación.

Otro aspecto que se debe considerar es mejorar los manejos para que la planta entre en receso invernal, con el fin de generar el ambiente propicio para que esto ocurra. No hay que olvidar que en los últimos años, los otoños han sido malos para la entrada en receso de las plantas, ya que se han registrado temperaturas elevadas.

En ese sentido, lo más importante es evitar las fertilizaciones tardías —desde marzo en adelante—, especialmente aquellas relacionadas con las entregas de nitrógeno, que son las que activan a la planta.

También se debe controlar el riego, que debe ser progresivamente disminuido después de la cosecha, para evitar tener una planta sobre estimulada y generar condiciones para que los árboles entiendan la señal de la entrada en receso. De igual forma, se debe evitar realizar podas que pudieran activar al árbol (las yemas) y, con ello, perjudicar su entrada en receso.

A lo anterior se debe agregar la aplicación de productos como molibdeno o sulfato de zinc, que ayuden a botar las hojas y, con ello, preparen al árbol para la entrada en receso. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las aplicaciones de estos productos se deben realizar en la medida que el clima acompañe, pues si las condiciones de largo de día no son las adecuadas, los efectos pueden ser indeseados, generando una reactivación de yemas, floraciones o brotaciones fuera de tiempo; y dejando a la planta propensa a daños por heladas en invierno.

Otro aspecto en el que se debe poner atención es en la aplicación de la cianamida hidrogenada, un regulador de crecimiento que, entre otras cosas, permite compensar el déficit de frío invernal y romper el periodo de receso del árbol, llevándolo a que brote y florezca, y vea mejorada la uniformidad de sus estados fenológicos. Es importante que esta herramienta sea usada en los años en que la acumulación de horas de frío no cubra las necesidades de Santina. Para ser efectiva, la cianamida hidrogenada debe ser aplicada entre 30 y 45 días antes de la brotación, en dosis que a menudo varían entre 2,5% y 3,0% y un volumen de mojamiento promedio de 1.000 l/ha.

De igual forma, es muy importante realizar algunos trabajos de poscosecha con el fin de que el árbol desarrolle una buena inducción y diferenciación floral. Para esto resulta fundamental hacer un buen manejo del riego de poscosecha, evitando que la planta se vea sometida a condiciones de estrés, lo que se logra regando en los tiempos y frecuencias adecuadas; y realizar buenas fertilizaciones, las cuales deben estar ajustadas al peak radicular, de modo de suplir todo lo que entregó el árbol en la fruta, y facilitar y promover la mayor acumulación de reservas para el desarrollo de yemas, la calidad de la flor y afrontar el inicio de la próxima temporada (floración, etapa I y II del crecimiento de frutos).

Tan importante como lo anterior es mitigar los problemas de estrés que pueda sufrir el árbol, especialmente los relacionados con las altas temperaturas, la falta de agua, la radiación y la presencia de plagas estivales como la arañita o las escamas. La idea es tener la mejor formación y calidad de primordios florales para la próxima temporada.


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Análisis
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Considerando que entre el 25% y el 50% de estos cultivos no logran llegar a sus mercados de destino por un mal manejo a lo largo de toda la cadena productiva, es necesario tomar una serie de precauciones para aminorar las pérdidas.
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Esta adaptación se realiza a través de sistemas tradicionales de cruzamiento, es decir, con polinización manual, sin métodos transgénicos. Esto permitirá adaptar variedades a zonas productivas entre las regiones de O’Higgins y la Araucanía.

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