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Santiago de Chile. Mar 29/09/2020

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Arándanos: recomendaciones para evitar el estrés climático

Heladas, frío, exceso de radiación o de lluvias son algunos de los factores a los que hay que poner atención para evitar daños, especialmente en estos meses cuando muchas variedades están iniciando el proceso de crecimiento de ramilletes expuestos, floraciones e incluso cuaja.

Jueves, 06 de agosto de 2020 a las 8:30
Fernando Diez
Fernando Diez

Los meses de agosto y septiembre son críticos para el arándano pues muchas variedades inician su proceso de desarrollo de ramilletes expuestos, floración e incluso cuaja, por lo que cualquier exceso de frío, heladas o incluso la radiación pueden ser tremendamente perjudiciales y estresantes para el cultivo.

Por ello, es importante analizar una serie de variables que pueden provocar estrés climático en este frutal y cómo lidiar con dichos factores.

Panorama general

Teniendo en cuenta que las condiciones invernales traen consigo temperaturas bajo cero y humedades relativas altas o bajas, es probable que el arándano sufra daños por estrés climático, lo que se traducirá en un deterioro de los tejidos más sensibles.

La severidad de tales problemas podrá ser muy variada y difícil de determinar, ya que dependerá de la variedad y sus requerimientos de horas frío (los que van desde las 0 hasta las 1.000 horas frío).

Si a esto se le suman lluvias de alta intensidad, el panorama empeora sobre todo en aquellas variedades que todavía están botando la hoja o han comenzado con ramilletes expuestos y floraciones.

Esto se debe a que las precipitaciones representan un riesgo sanitario, pudiendo provocar que los tejidos suculentos expuestos sean afectados por hongos y bacterias, causando pérdidas del potencial productivo.

Una amenaza similar se cierne en los cultivos de la zona centro sur que aún se encuentran podando, ya que esta práctica genera que las heridas queden expuestas, facilitando el ingreso de enfermedades muy difíciles de controlar, sobre todo si alcanzan los haces vasculares (conjunto de tejidos dentro del tallo).

En suelos de alta retención de humedad y exceso de lluvias el escenario es similar, puesto que la aparición de hongos de la madera puede comenzar a impactar en la sanidad y potencial de la producción.

Dado lo anterior, es muy importante conocer en qué estado fenológico se encuentran los cultivos de arándanos, lo que puede deducirse dependiendo de la zona geográfica donde esté emplazado el huerto. Esto permitirá conocer cuál es la susceptibilidad de cada uno ante el estrés climático en general.

Zona de emplazamiento del cultivo y su correspondiente estado fisiológico:
Zona Estado fenológico
Norte

Un 70% debe encontrarse en estado de floración y un 15% de cuajamiento de la fruta. El 15% restante, donde se encuentran las variedades Emerald, Ventura, Jewel y Suzy blue (un poco más atrasada), deben estar con los ramilletes expuestos

Central

Condiciones similares a la zona norte, desde la V hasta la VI región

Sur

Principalmente yema con brácteas cerradas en variedades de media a tardía estación —donde los requerimientos de frío están sobre las 600 y 1000 hrs frío— y algunas variedades más tempraneras deben encontrarse en yema hinchada.Variedades como Duke, Farthing, Blue ribbon y Legacy, por comentar algunas, deben estar con sus ramilletes expuestos.
En esta zona es importante comenzar a preocuparse de cuidar los tejidos.

* Parámetros entregados son generales, ya que todo depende de la variedad con la que se esté trabajando, las condiciones particulares de cada huerto y el manejo que se le ha dado al cultivo.
Fuente: Fernando Diez

Heladas, el principal desafío

Uno de los mayores factores de estrés para aquellos arándanos que ya han iniciado su periodo de floración y que sostienen un alto porcentaje de fruta cuajada son las heladas, fenómeno que suele ocurrir en estas fechas.

Por ello, es importante ejecutar prácticas que tengan como objetivo prevenir el efecto de dichas heladas, preparándose con cualquiera de los sistemas de control o mitigación disponibles.

Para lograr este objetivo, bastará con monitorear estos eventos a través de sitios web climatológicos.

Tras conocer la fecha donde posiblemente ocurrirá el evento de helada, así como su magnitud, la alternativa más básica de mitigación es utilizar elementos bioquímicos de productos que eleven la concentración de solutos intracelulares. Esto disminuirá el punto de congelación del agua, ayudando a la planta a soportar las heladas y que estas no ataquen tan fuerte a sus tejidos.

Tras ello, cualquier sistema costoso y de mayor protección, como calefactores, torres de ventilación y/o combinación con calefactores, aspersión de agua, calefactores terrestres a gas serán de utilidad.

Eso sí, el diseño de control y operación del sistema con el que se cuente se deberá emplazar en aquellas áreas más susceptibles a los daños, como las que se encuentran en las zonas más bajas del predio o donde suelen circular las corrientes con masas de aire frío.

Otra posibilidad de mitigación de heladas consiste en que el suelo se encuentre con alto contenido de humedad, idealmente a capacidad de campo (contenido de agua o humedad máxima que es capaz de retener un suelo tras haber sido saturado), ya que así el terreno perderá menos calor durante las noches despejadas.

También será relevante eliminar, dentro de lo posible, toda cubierta vegetal de la entre hilera para ganar humedad y calor en dicha zona o mantenerla muy corta.

Asimismo, es posible utilizar mantas o cubiertas térmicas sobre el cultivo, cuya efectividad ha sido probada y logran una buena respuesta. Estas tienden a alcanzar un costo de $500 mil por hectárea de cobertura, lo que es accesible dada la protección que generan.

Se debe destacar que este tipo de cubierta es de baja durabilidad producto de su delicado material, por lo que dependiendo del trato que se les dé, pueden durar hasta por dos temporadas.

Protección ante la radiación

Los rayos UVB —nombre que recibe una de las categorías de rayos ultravioleta— pueden causar un importante daño a la fruta, incluso en invierno.

Para evitarlo, es posible utilizar cubiertas disipadoras de rayos UVB, como macro túneles u otro tipo de cubiertas como mallas de monofilamentos.

Otra alternativa de mitigación para pasar por periodos de alta radiación y temperatura, es utilizar antioxidantes celulares y filtros solares, en donde este último disminuirá la temperatura foliar.

También será de ayuda utilizar algas continuamente para mantener la estabilidad en el aparato fotosintético del arándano, lo que ayudará a mantener funcional a las membranas tilacoidales —parte de la planta donde ocurre el proceso inicial de fotosíntesis—.

Lo anterior facilitará la síntesis y estabilidad del fitocromos (P730), pigmento-proteína que mantiene el equilibrio de absorción y transformación de la energía lumínica en energía química y que tiende a estropearse cuando se ve saturado por exceso de radiación.


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