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Tiempo de analizar

A partir de otoño, una vez finalizada la cosecha, los huertos frutales deben ser sometidos a una serie de análisis y evaluaciones que buscan determinar en qué pie se encuentran para la próxima temporada.

Jueves, 18 de junio de 2020 a las 8:30
Jean Paul Joublan
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Jean Paul Joublan

Con el fin de la temporada y todas sus implicancias, llega el momento de sacar cuentas y hacer las evaluaciones que nos permitan saber en qué pie se encuentra nuestro huerto para enfrentar los desafíos futuros.

Este trabajo, que debe ser realizado idealmente a partir de otoño, implica llevar a cabo una serie de estudios y análisis, los cuales dependerán de la especie frutal con la que se esté trabajando y la condición general del huerto.

Evaluación de sistema radicular

Una de las partes u órganos más importantes de cualquier planta es su sistema radicular, por lo que conocer su estado, sobre todo en esta época, es fundamental.

La mejor opción de acceder a ellas y analizarlas es hacer una calicata transversal y longitudinal tanto en las zonas de mejor desarrollo del huerto (lugares de plantación con plantas productivas y de buen aspecto) como en lugares donde existen problemas (plantas poco productivas o desarrolladas).

Estas herramientas permitirán, en primer lugar, conocer aspectos como la distribución lateral y profundidad de las raíces en el suelo, lo que estará relacionado con las condiciones del suelo y principalmente el tipo de riego que se está usando, es decir, la frecuencia y volumen en que se está entregando el agua. Constar con esta información le permitirá al productor tomar medidas para evitar eventualmente la deshidratación de las plantas u otros problemas similares.

La calicata permitirá, además, conocer el estado sanitario de las raíces y determinar la presencia de patógenos fúngicos como Armillaria sp, Phytophthora sp y Verticillium sp; bacterias como Agrobacterium tumefaciens; insectos y nemátodos.

Evaluación sanitaria de la madera

En los últimos años las enfermedades de la madera se han hecho cada vez más comunes en los huertos frutícolas, debido a múltiples factores como el estrés que muchas plantas están sufriendo durante el verano a causa de la escasez hídrica y las altas temperaturas; y el abuso en el uso de productos químicos.

Hay que tener en cuenta que al ocurrir daño en la madera, el productor estará perdiendo potencial productivo, por lo que hay que tomarse el problema muy en serio.

Por lo mismo, una buena idea es indagar en la madera de los árboles, con el fin de pesquisar tempranamente un eventual ataque de patógenos relacionados con las enfermedades de la madera.

En este caso, la idea es hacer un recorrido visual por el huerto y detectar aquellas plantas que muestren anomalías en sus maderas, como cancros y sequedad. También se debe definir el volumen de plantas que presentan problemas y las partes específicas afectadas, especialmente dardos.

Una vez detectados los lugares con problemas, el productor debe proceder a tomar muestras, para lo cual puede usar tijeras de podar y una cortapluma. Posteriormente, debe enviar el material obtenido a un laboratorio, con el fin de identificar el patógeno que está afectando la planta.

Esta tarea, que debe ser realizada al menos una vez en la temporada —idealmente antes de que empiecen las lluvias—, permitirá llevar a cabo algunos manejos en el huerto, como disminuir las intervenciones de poda o aplicar algún producto fitosanitario que inhiba el desarrollo de patógenos.

Uno de los análisis nuevos que se está desarrollando en estos momentos, especialmente en nogales y avellanos europeos, tiene que ver con medir la presencia de Unidades Formadoras de Colonias de Xanthomonas campestris pv juglandis, (Xaj) y Xanthomonas campestris pv corylina, (Xac) en yemas durante el invierno. Esto permite proyectar la incidencia de las enfermedades durante la primavera siguiente, desde la brotación en adelante.

Análisis de suelo

Otro de las evaluaciones que deben hacerse de forma periódica —al menos cada dos años— es un análisis de suelo, que permitirá mapear, conocer en detalle las condiciones de los suelos en los que se está trabajando, y tomar medidas que permitan mejorar su condición, de modo de influir positivamente en la productividad.

A través de este análisis se puede saber, por ejemplo, el nivel de algunos macro y micro elementos claves para la nutrición como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, entre otros.

Así también permitirá determinar la presencia de sales y la salinidad provocada principalmente por el riego y la escasez de lluvias, especialmente en la zona norte.

Este análisis también permitirá conocer el pH del suelo, un aspecto clave para algunas especies frutales como el arándano, que necesita un suelo ácido; o el cerezo, que requiere uno neutro a alcalino. Es importante conocer este factor para efectuar las enmiendas necesarias.

De igual forma, permitirá determinar los porcentajes de saturación de algunos nutrientes que en cantidades superiores son tóxicos para los frutales como el aluminio.

Otros análisis

En el caso específico del avellano europeo es muy importante saber la cantidad de yemas florales presentes en las plantas y, con ello, proyectar el porcentaje de cuaja y la producción de la temporada. Tan importante como esto es conocer la cantidad de amentos viables que existen en las variedades polinizantes, que son vitales para la polinización.

En cerezos, en tanto, es fundamental hacer un análisis de centros frutales y yemas con el fin de estimar el potencial de floración. De esta forma se podrá definir, a priori, la cantidad de dardos que se pueden dejar en la poda.

Pero también se pueden llevar a cabo algunos análisis que tienen otros propósitos y que en la actualidad se encuentran en evaluación.

Uno de ellos es la evaluación del pH de la savia bruta del árbol, que permitirá tener una visión general muy completa del estado de la planta y su tolerancia a estrés biótico y abiótico. Este análisis, que equivale a hacer un análisis de sangre en una persona, debe ser realizado al final del periodo de crecimiento de la planta, cuando todavía hay hojas.

Otra opción es realizar un Análisis Térmico Diferencial (ATD), una técnica que se puede usar en duraznos, cerezos y hasta nogales y que apunta a determinar la acción de las bajas temperaturas sobre las yemas de las plantas. La idea es definir los efectos de los portainjertos y las diferencias varietales en la tolerancia al frío, y los efectos de los reguladores de crecimiento, los tratamientos con fertilizantes y otros tratamientos que podrían afectar.

Al igual como se hace en las vides, en especies como el nogal también se puede analizar el contenido de arginina en las raíces. La idea de este análisis es determinar, entre otras cosas, si existe alguna correlación de la resistencia por parte de la planta a patógenos o daños por heladas (Proyecto CEE, La Noix de Demain, Aquitania en Francia). Esto, en la práctica, le permite al productor tomar las medidas pertinentes para evitar que las plantas se vean dañadas.

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