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El desafío de evitar la poda en avellanos europeos

Al realizar esta labor no solo se elimina madera sino que también se compromete la existencia de los centros frutales, es decir, se reduce el potencial productivo de las plantas.

Jueves, 24 de septiembre de 2020 a las 8:30
Jean Paul Joublan
Jean Paul Joublan

La poda tiene implicancias directas en el desarrollo de los frutales. Si bien en algunos casos puede transformarse en una gran ayuda, en otros puede convertirse en un problema y generar consecuencias que atentan contra el futuro del proyecto.

En el caso del avellano europeo, la experiencia indica que lo mejor que le puede pasar a un productor es no verse en la obligación de podar, ya que al realizar esta labor no solo se elimina madera sino que también se compromete la existencia de los centros frutales, es decir, se reduce el potencial productivo de las plantas.

Esta situación atenta contra el negocio del avellano europeo, que está basado principalmente en lograr altas producciones relativas. Hay que considerar que en esta especie, a diferencia del cerezo, el calibre de la fruta si bien tiene importancia no es determinante para la ecuación de comercialización. Por lo mismo hay que tener claro que al restringir la cantidad de puntos de producción en un árbol se estará reduciendo el potencial productivo y, con ello, las ganancias del proyecto.

En ese contexto, es importante que todos los productores de avellanos europeos hagan un completo análisis de lo que ocurre en sus huertos, sobre todo cuando existen árboles con vigor excesivo, ya sea por falta de producción, una alta presencia de fruta vana o falta de flores. La idea es que sepan con exactitud por qué se está dando un vigor excesivo y tomar las medidas para que esa situación no se repita en el futuro.

Así, los productores que se vean obligados deberían apostar por realizar podas más bien cosméticas, dirigidas a solucionar problemas puntuales, como emboscamientos o problemas sanitarios, de lo contrario se dará una renovación de madera que si bien hará que se obtenga una mayor producción en dos temporadas más, repercutirá negativamente en la productividad del árbol en el corto y largo plazo. De hecho, es muy probable que esa poda genere un mayor desarrollo vegetativo en la próxima campaña y, con ello, un mayor emboscamiento.

Manejar el vigor

El mejor camino para restringir al máximo las podas es hacer un correcto manejo del vigor de las plantas.

Una de las formas más comunes de hacerlo es aplicar reguladores de crecimiento, especialmente aquellos que inhiben la actividad de las giberelinas, que son las hormonas que inducen un mayor desarrollo de las células y la canopia, generando que haya una mayor productividad en la planta y a la vez un menor desarrollo vegetativo.

Entre los más efectivos figuran sustancias como el Paclobutrazol o el Uniconazole, los cuales deben ser usados de acuerdo al registro de productos.

Otra forma de lograr este objetivo es hacer un adecuado manejo de la fertilización y el riego, lo que implica conocer muy bien las características del suelo, la variedad, el clima y especialmente del sistema de riego con el que se cuenta. Así, es importante tener en cuenta la precipitación del equipo de riego, la velocidad de infiltración del suelo y las condiciones agroclimáticas de la temporada específica. Esto es lo que denomino SAP System (Sistema de Alta Producción) y que en términos simples es el manejo del estrés de la planta en términos productivos.

Hay que tener en cuenta que esta tarea es más difícil de llevar a cabo en algunos huertos, especialmente en aquellos ubicados al Sur de Temuco, los cuales además de ser de secano y presentar precipitaciones muy heterogéneas en distintas temporadas, tienen suelos muy profundos (tienen entre 2 y 2 metros y medio de profundidad), con 18%-20% de materia orgánica y una muy buena retención de humedad. Bajo estas condiciones es muy difícil manejar los parámetros esenciales de las plantas y lograr las respuestas deseadas.

¿Monoeje o multieje?

Otro aspecto que influye en el vigor que tenga la planta de avellano europeo es su tipo de conducción, es decir, si está manejada en monoeje o multieje.

Si bien la decisión del productor de establecer sus plantas en una u otra forma dependerá de su propia realidad, es decir, del tipo y calidad del suelo y la variedad que usa, entre otras cosas; se sabe que el monoeje tiende a generar una planta un poco más controlada desde el punto de vista del vigor, debido a tiene una menor área de sección transversal de tronco (cm2) como sumatoria de las áreas de una planta específica.

Sin embargo, esto es solo un antecedente, pues hay casos en que los productores están expuestos a condiciones de suelo y riego difíciles, por lo que deben usar multieje. Lo importante es decidir concientemente al inicio y no ser inflexible en este aspecto.


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Análisis
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