Señor Director:
El rápido crecimiento del vapeo entre jóvenes preocupa por sus efectos en la salud y la facilidad con que circulan productos no autorizados. Muchos líquidos y dispositivos se venden en ferias, en comercios informales y por internet sin etiquetas en castellano, sin información del fabricante ni datos sobre su composición. Algunos no declaran nicotina; otros contienen sustancias desconocidas que pueden perjudicar la respiración y el desarrollo neurológico en adolescentes.
Pedir políticas claras no es alarmismo: es prevención. Es urgente que las autoridades refuercen la fiscalización en fronteras, bodegas y puntos de venta, y que exijan trazabilidad y documentación de origen para cada producto. Los artículos que no cumplan normas sanitarias deben retirarse y decomisarse, y cuando exista sospecha de contrabando o falsificación, derivarse al Ministerio Público. También se necesitan canales sencillos para que la ciudadanía denuncie ventas irregulares y que se publiquen informes periódicos con los resultados de fiscalización.
Además de la acción regulatoria, es clave educar a familias y jóvenes sobre los riesgos reales del vapeo. Proteger a la próxima generación exige medidas coordinadas, transparencia y participación ciudadana.
Jaime Mañalich
Guillermo Paraje
Humberto Soriano
José Bernucci
Marco Cornejo
Nancy Ortiz
Guacolda Benavides
María Paz Corvalán