Señor Director:
La alta tasa de desempleo nacional informada implica miles y miles de postulaciones a los más diversos trabajos, enviadas o gestionadas por personas con enormes cargas de esperanzas y comprensibles ansiedades. Por ello sugiero a los empleadores oferentes que no lo practican, que por empatía, bondad, caridad cristiana para los creyentes o solidaridad que, a modo de ejemplo, con un simple clic remitan a los postulantes no seleccionados un mensaje pregrabado que indique “gracias, la vacante ya fue cubierta”, o previamente avisarles “si es preseleccionado, lo contactaremos antes de seis días hábiles”, cuando el proceso es presencial.
Ignorar los sueños a que se aferra cada postulante en la incertidumbre de una eventual selección de empleo no es un trato digno entre conciudadanos.
Larry Iratchet