Señor Director:
Las críticas dirigidas al expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle de parte del diputado Manouchehri, por aceptar una misión diplomática ad honorem, parecen olvidar una larga tradición republicana chilena: la colaboración de exmandatarios y figuras de Estado cuando el interés nacional así lo requiere.
Intentar descalificar una trayectoria de servicio público reconocida dentro y fuera de Chile es de una estulticia mayor.
La discrepancia política es natural en democracia. Lo que no contribuye al debate público es convertir cada decisión en una sospecha o cada colaboración institucional en una supuesta operación política.
Chile necesita más Frei y menos Manouchehri, es decir, más espíritu republicano y menos descalificaciones personales.
Pedro Pablo Díaz Herrera