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Editorial
Martes 03 de marzo de 2026
Europeos cautelosos
Europa no tiene una sola voz para reaccionar a las decisiones de Trump.
Mientras los misiles siguen cayendo en el Medio Oriente, los aliados europeos han reaccionado con cautela ante la masiva operación militar “Furia Épica” de Estados Unidos e Israel en contra del régimen de los ayatolás iraníes. Preocupación por las serias consecuencias de una guerra que puede expandirse y afectar la estabilidad y paz regional y mundial, llamados a negociaciones diplomáticas y temor al escalamiento del conflicto, fueron algunas de las primeras declaraciones de líderes de la Unión Europea, mientras los de Francia, Alemania y Gran Bretaña advirtieron de “acciones defensivas necesarias y proporcionales” para proteger sus intereses, en coordinación con Washington.
Europa no tiene una sola voz en este momento para reaccionar a las decisiones de Donald Trump, y hubo cierta moderación en los comentarios sobre la irrupción de la guerra de parte de los líderes europeos, a quienes Trump dejó totalmente de lado para el inicio de esta operación. Salvo el Presidente español, Pedro Sánchez, quien rechazó los ataques, que “contribuirán a que el orden internacional sea más incierto y hostil”, el resto de los europeos ha tratado de evitar nuevas confrontaciones con Trump. Ya han tenido varios desencuentros en los últimos meses, por el tema de los aranceles, la paz en Ucrania y los conceptos vertidos por el vicepresidente J. D. Vance y Marco Rubio y en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que los caracterizan como un continente en decadencia, y con una crisis “civilizacional”, al que EE.UU. no debería seguir garantizando la seguridad.
En ese contexto, se entiende la reticencia europea a tensionar sus relaciones con Washington, pero fueron claros en señalar que no estaban involucrados en los ataques a Irán, reconociendo que compartían objetivos y que aplaudían la desaparición del líder supremo Alí Jamenei.
Sin embargo, para ellos se justificaba un ataque solo si existe una amenaza real para sus ciudadanos, sus aliados o sus intereses. Se sabe que Irán desarrollaba misiles con capacidad para impactar en Europa. Además, franceses, alemanes y británicos tienen tropas desplegadas cerca del escenario del conflicto, vulnerables a un ataque. De hecho, Irán habría lanzado un ataque con drones dirigido a una base naval británica en Chipre, luego que el Primer Ministro Keir Starmer autorizara a EE.UU. a usar sus instalaciones militares, y también a una base francesa en Abu Dabi donde un dron destruyó un hangar.
Para los europeos, que apelan al derecho internacional, es complicado aceptar la justificación de los ataques para un cambio de régimen, y el Canciller alemán, Friederich Merz, fue explícito en decir que sería difícil que se pudiera lograr eso respetando tales principios, pero agregó que no daría lecciones a sus aliados.
Ayer, Trump limitó los objetivos a la destrucción de la capacidad misilística, de la fuerza naval y del programa nuclear iraní, sin mencionar un cambio de régimen. Esta puede ser una movida táctica de Trump ante el escepticismo de que se pueda tener éxito en una complicada transición política usando solo el poder aéreo, a la espera de que la población se rebele, y también ante los cuestionamientos que han surgido en Estados Unidos. Una oportunidad para ver la temperatura de las relaciones europeas con EE.UU. será la reunión de hoy de Merz con Trump.