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Editorial
Viernes 03 de octubre de 2025
Hamas tiene la palabra
El plan no hace a Trump, ni con mucho, merecedor del Nobel, pero abriría una esperanza para la población gazatí.
La respuesta de Hamas al plan de paz que acordaron Donald Trump y Benjamin Netanyahu, el lunes, en Washington, es esperada por el mundo con ansiedad. Los habitantes de Gaza viven una dramática e insostenible situación desde que Israel inició la ofensiva en represalia por la masacre de 1.200 judíos, en 2023, y le reprochan a Hamas que siga luchando solo por su propia supervivencia política, a costa del sufrimiento de toda la población. La propuesta, parecida a otras ya rechazadas, establece que antes de 72 horas del cese el fuego, los milicianos islamistas deberán entregar a los 48 rehenes —sumados los que aún viven y los ya fallecidos— que aún mantienen en su poder. Es un plan que recoge casi todas las condiciones que impone Israel y deja a Hamas desarmado y sin opciones de recuperar el poder político, pero abre las esperanzas de iniciar negociaciones para definir el futuro de los palestinos en Gaza y en Cisjordania, las que podrían culminar en un Estado Palestino (EP).
A pesar de que se ha criticado que la propuesta no tiene todos los detalles ni establece plazos para una retirada total de los israelíes desde Gaza, el texto de 20 puntos fue visto con optimismo tanto por países árabes y musulmanes como por la Autoridad Nacional Palestina, ANP, que gobierna Cisjordania; los aliados occidentales y Rusia. En Israel, donde una mayoría está a favor del fin de la guerra y el regreso de los rehenes, el plan se recibió con alivio, si bien los partidos religiosos y nacionalistas aliados del gobierno no están conformes con que se mencione la posibilidad de un Estado Palestino, y se excluya una anexión de Gaza y el desplazamiento de sus habitantes. A su vez, si bien Qatar, Egipto, Turquía y cinco países de la región, claves para el éxito de cualquier iniciativa, declararon apoyar el plan, también reclamaron que sería mucho más favorable a Israel e hicieron reparos por las vagas condiciones para el retiro de las tropas de ese país, la falta de un calendario para que la ANP se reforme y gobierne Gaza en reemplazo de un gobierno interino tecnocrático, y la poquísima claridad sobre el proceso para la creación del EP. Todos esos serían aspectos que tendrían que negociarse con Hamas, pero el grupo está tan debilitado y aislado que será difícil que rechace todo lo planteado sin que arriesgue encontrarse en una peor situación que la actual; esto, porque uno de los 20 puntos señala que, aunque no se apruebe, se implementará en los territorios “libres de terroristas” y que Israel seguiría con las operaciones militares donde estos sigan combatiendo. “Si no (lo aceptan), será un final muy triste”, amenazó Trump, y agregó que Israel tendría “todo el apoyo de EE.UU. para hacer lo que tenga que hacer”. Hasta ahora, las versiones sobre cuál será la posición de la milicia terrorista son contradictorias. La BBC sostuvo ayer que mediadores habrían tomado contacto con el líder militar del grupo en Gaza, el que habría manifestado su oposición; esto, en contraste con la posición de los líderes políticos refugiados en Qatar, que estarían abiertos a aceptar la fórmula, si bien demandando ajustes.
Es evidente que con este plan Trump no se hace merecedor del Premio Nobel de la Paz, como él ha estado exigiendo, y que aunque se aplicara en su totalidad, no resolvería los problemas históricos de los palestinos. Sin embargo, al menos, aliviaría las penurias de los dos millones de gazatíes y, quizás, comenzaría una lenta y costosa reconstrucción de un territorio devastado por la maquinaria bélica israelí. Con todo, si Hamas acepta la propuesta, quedan todavía dudas sobre la buena fe de ambas partes para cumplirla. En ese caso, EE.UU. deberá usar todo su poder de presión sobre el gobierno de Israel, así como los mediadores del Medio Oriente sobre Hamas, para que el gobierno interino (supervisado por un “directorio de la paz”, que encabezaría Trump e integraría entre otros el expremier británico Tony Blair) y la fuerza de estabilización internacional, que reemplazará a las tropas israelíes, puedan mantener la paz y avanzar en la reconstrucción.