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Comentario al libro “Escritos reunidos. Homenaje a una trayectoria académica”, de José Joaquín Ugarte

"...Es evidente que explicar el detalle de todas y cada una de las publicaciones que aparecen en esta publicación parece un despropósito, especialmente por razones de espacio. Por ello, más bien pretendemos, con sencillez, diseccionar de algunas de ellas el enfoque sistemático del derecho que tiene el autor homenajeado, como del conocimiento profundo y acabado de sus múltiples disciplinas..."

Miércoles, 01 de junio de 2022 a las 10:30
Ficha técnica
Título: Escritos reunidos. Homenaje a una trayectoria académica
Autor: José Joaquín Ugarte Godoy (editado por Jaime Alcalde, Hernán Corral y Raúl Madrid)
Editorial: Thomson Reuters
Edición: 2022
Precio:$218.960 (papel y digital)
1.631 páginas
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Por Felipe Lizama
No parece fácil hacer una reseña bibliográfica del libro que nos convoca, no solo por lo monumental de su tamaño (1.631 páginas numeradas indoarábigamente, sumadas otras que comprenden su biografía y bibliografía), sino también por la diversidad de aportes del autor homenajeado en las disciplinas de derecho civil, filosofía del derecho y bioética que la obra recoge.

Me refiero al libro “Escritos reunidos. Homenaje a una trayectoria académica”, que recopila los trabajos del abogado y profesor titular de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, José Joaquín Ugarte Godoy, quien desempeñara con singular brillo las cátedras antes narradas en su alma mater por 50 años, obra cuya edición se debe a los profesores (en orden alfabético) Jaime Alcalde Silva, Hernán Corral Talciani y Raúl Madrid Ramírez.

Con un impecable prólogo y su fina pluma que le es característica, José Luis Cea —hoy por hoy, el más destacado formador constitucional de la misma facultad— expresa que el profesor Ugarte es “una persona justa”, destacando algunas de sus cualidades en el foro, la docencia y la vida pública, en esta época casi imposible de divisar. En efecto, me refiero a lo que el profesor Cea Egaña llama “la armonía conceptual, el coraje nunca rehuido para exponerla, a la convicción con que argumenta sus planteamientos, aunque se encuentre en minoría; en fin, a la firmeza con que los transmite en los foros más diversos” (p. XI).

Hay también en la obra en comento una introducción al estudio de la obra del homenajeado, de autoría de los profesores Corral y Madrid, separadas por el derecho privado y la filosofía del derecho (pp. XXXV a LVI), que permite ilustrar al lector en la profundizar de la reflexión jurídica del profesor Ugarte Godoy.

Señalado lo anterior, es evidente que explicar el detalle de todas y cada una de las publicaciones que aparecen en esta publicación parece un despropósito, especialmente por razones de espacio. Por ello, más bien pretendemos, con sencillez, diseccionar de algunas de ellas el enfoque sistemático del derecho que tiene el autor homenajeado, como del conocimiento profundo y acabado de sus múltiples disciplinas que trasuntan especialmente en ciertas publicaciones. Finalmente, en otros escritos se advierte con nitidez lo que el profesor Cea Egaña describiera del autor, a saber, “un modelo de caballero, amable y modesto, de encomiable buena voluntad, cortesía y generosidad en dar tiempo a todos quienes lo necesitan” (p. X).

En la disciplina jurídica, el enfoque que permite una adecuada comprensión de las instituciones trata por analizar cada una de ellas desde sus orígenes históricos, la legislación extranjera análoga o disímil y lo argüido por la doctrina y la jurisprudencia, para arribar así a conclusiones sólidas y fundadas. Buena parte de esta metodología se advierte en los trabajos de don José Joaquín aquí publicados. Ejemplos de ello puede verse en “La obligación esencial del vendedor es transferir el dominio”, “El contrato usado en Chile para la comercialización de fruta en el extranjero. Su verdadera naturaleza jurídica” y “El contrato de factoraje y la prohibición convencional de ceder créditos a un factor”, entre otros trabajos.

Por ejemplo, en este último estudio, el orden de los planteamientos es tan diáfano al punto de que permite adentrarse en materias que pueden resultar ajenas. De hecho, el suscrito, que hasta antes de su lectura no tenía mayor conocimiento sobre ella, logró llegar a la misma conclusión que expresa el profesor Ugarte, a saber, que “la prohibición impuesta por contrato a un comerciante o productor de ceder créditos a una empresa de factoraje la cual le cierra el acceso a una fuente de crédito, constituye un impedimento a la libre competencia, si ese financiamiento no tiene un substituto igualmente idóneo para satisfacer las necesidades de tal comerciante o productor, en el financiamiento bancario” (p. 668).

Siempre en este segmento, en otros trabajos denotan la claridad del académico citado, que permite diferenciar cuestiones que en una primera aproximación pueden verse iguales, mas no lo son. Así puedo referirme a su artículo sobre la inexistencia jurídica, en la que luego de ahondar detenidamente sus orígenes, con la recepción doctrinal y jurisprudencial del caso, confronta esta con la nulidad de pleno derecho, para concluir que son instituciones distintas, conceptualizando a aquella como ese acto que tiene todos los elementos necesarios naturalmente para existir, pero al que la ley positiva priva de efectos, ejemplificando con la prohibición convencional que se impone a quien constituye hipoteca sobre un inmueble suyo, de enajenarlo o hipotecarlo (pp. 139 y 140).

Otras publicaciones que tiene la obra demuestran el conocimiento del derecho en sus distintas disciplinas. Me refiero especialmente a “La integración de la ley con la equidad y la retrocesión”, “Limitaciones al dominio. De las meras restricciones y de cuándo dan lugar a indemnización”, “La presunción dominical y la determinación del sujeto pasivo del proceso expropiatorio” y “La juridicidad de las obligaciones meramente naturales”.

En el primero de esos trabajos se advierte la conexión que el tema tiene con las fuentes del derecho, a saber, la procedencia de una acción de retrocesión, que si bien no estaba contemplada explícitamente en la ley de expropiaciones, sí era procedente “para el caso de incumplimiento del fin de utilidad pública que ha legitimado una expropiación” por un imperativo de equidad natural. La razón es que “la causa de bien común esencial a toda expropiación, es una causa final, la causa final falta cuando no se cumple; por lo tanto, la expropiación cuyo fin no se cumple carece de una causa real, y resulta ineficaz como acto jurídico de privación del dominio” (p. 16). Como se advierte de este artículo en estudio, concurren para abordar la temática que motiva la exposición del profesor Ugarte tanto la filosofía del derecho como el derecho civil, el derecho constitucional y el derecho administrativo.

Por su parte, en la última publicación antes reseñada la reflexión la hace el profesor Ugarte Godoy luego de un completo recorrido sobre buena parte de la doctrina que las trata, concluyendo en lo que aquí interesa que es posible la existencia de obligaciones de justicia, dotadas por tanto de exigibilidad, aunque carezcan de acción. Su justificación es que la exigibilidad se constituye por el hecho de que haya un derecho correlativo a favor de otro, sin que la acción sea elemento constitutivo de la exigibilidad, sino tan solo algo consecutivo o consecuencial de la misma y, por tanto, bien puede la ley, en casos particulares, habiendo una causa que lo justifique, suprimir la acción sin destruir la exigibilidad, ni por ello la juridicidad (cfr. p. 390).

Así las cosas, puede presumirse, desde el inicio de la formación jurídica del profesor Ugarte, la señalada virtud tiene manifestación palmaria. Esto se evidencia ya al leer su tesis de licenciatura sobre el contrato-ley. Esta memoria, es dable decir, fue dirigida por don Julio Philippi Izquierdo. En ella, tanto las referencias a la filosofía del derecho como el manejo de los especialistas del derecho administrativo (se cita entre otros a Retortillo Baquer, Forsthoff, Garrido Falla, Jezé, Hauriou y De Laubadère) son del todo clarificadoras para una materia que, hasta el día de hoy y con ocasión de nuevas e hipotéticas regulaciones constitucionales y legales, sin dudas volverá a retener relevancia.

Finalmente, en un aspecto que demuestra su generosidad y admiración a otros colegas, amén de su sencillez y sobriedad característica, muchos artículos de los aquí publicados fueron escritos en homenaje a otros juristas o reconocimientos expresos a los méritos intelectuales o morales que el profesor Ugarte hace a otros. Por ejemplo, el artículo “La obligación esencial del vendedor es transferir el dominio” es un homenaje a su maestro Pedro Lira Urquieta. A su turno, el trabajo publicado sobre las limitaciones al dominio tuvo su origen en unas jornadas realizadas en recuerdo del profesor Enrique Evans de la Cuadra. De igual manera, la investigación llamada “Notas sobre los fundamentos del derecho a la propiedad” se cursó a resultas de un homenaje de la Universidad de los Andes al profesor Eduardo Soto Kloss. En fin, la obra titulada “La persona natural y su comienzo ante el derecho (…)” fue con ocasión de un reconocimiento brindado al profesor Pablo Rodríguez Grez.

Lo anterior no solo denota el respeto y consideración de sus pares para convocarlo a concurrir a reconocer el trabajo de otros juristas del país, sino también la ausencia total de soberbia sobre otros colegas que han desempeñado igualmente con brillo su ejercicio profesional y académico. También denotan especial cuidado y respeto del autor homenajeado su artículo sobre Pedro Lira Urquieta, extensa publicación reproducida en este libro, y otros reconocimientos al gran filósofo tomista Osvaldo Lira Pérez, a don Hugo Tagle Martínez y don Guillermo Pumpin Belloni (si bien, en este caso, aunque una nota al pie lo califica como un texto “inédito”, lo cierto es fue publicado en su oportunidad por el cuerpo C del diario El Mercurio) (pp. 1509-1559). Una particularidad del autor es su reconocimiento inquebrantable a sus formadores, entre los que podemos destacar, además de los ya citados Pedro Lira y Hugo Tagle, a los profesores Julio Phillipi Izquierdo y Sergio Miranda Carrington, inolvidable profesor de Derecho Penal en la Universidad Católica por más de 30 años, como da cuenta, igualmente, la reseña biográfica que hace el texto citado (pp. XIX-XXIV).

Como puede apreciarse de esta pequeña relación que antecede, la obra que nos permitimos comentar es notable porque permite condensar las variadas reflexiones sobre el Derecho Civil, la Filosofía Jurídica y la Bioética que ha enarbolado por tanto tiempo el profesor Ugarte Godoy. Tal vez por ello el homenajeado en su discurso de agradecimiento de designación como el mejor profesor por los alumnos que egresaron de 5° año de Derecho el año 2002, junto con los agradecimientos de rigor, expresara: “Siempre he percibido el Derecho como lo más que de Filosofía puede introducirse, incluso coactivamente, en el mundo libre y cambiante de las relaciones humanas, para que ellas realicen a su modo el esplendor de la verdad” (p. 1592).

Esa búsqueda firme y sin tregua de la verdad justifica con creces tanto el magnífico trabajo de los profesores Alcalde, Corral y Madrid como el reconocimiento que su comunidad jurídica, la de la Pontificia Universidad Católica de Chile, realizara por este distinguido abogado, al que nos sumamos quienes hemos tenido el honor de colaborar mínimamente en su desempeño como abogado y gozar de su amistad, como este letrado, hace ya largos años.

* Felipe Lizama Allende es abogado de la Universidad Católica de Chile, profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago y de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad del Desarrollo.

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