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Comentario al libro “Acciones, actos y contratos sobre cuota”, de Enrique Silva

"...Esta tercera edición —algo poco frecuente en nuestro entorno— evidencia su calidad y la necesidad de contar con una obra especializada sobre el problema de las 'acciones y derechos', además de erigirse, sin duda, en un libro de obligada referencia y consulta, que ha pasado a ser un clásico de nuestra literatura jurídica, pues trata de un tema que grandes juristas han encontrado especialmente espinoso..."

Martes, 05 de enero de 2021 a las 15:05
Ficha técnica
Título: Acciones, actos y contratos sobre cuota (3ª edición)
Autor: Enrique Silva Segura
Editorial: Librotecnia
Edición: 2020
Precio: $42.000
480 páginas
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Por Carlos Céspedes
Los problemas jurídicos y prácticos que se presentan cuando un acto o contrato versa sobre una cuota, además de no visualizarse muchas veces, implica profundizar en ciertas instituciones y conceptos que, como se expresa en el libro que comentamos, carecen de respuestas doctrinarias y jurisprudenciales uniformes. Por ejemplo, ¿puede el dueño de una cuota sobre un inmueble, además de deducir la acción reivindicatoria respecto de aquella, pedir la restitución total del predio cuando el poseedor demandado es un tercero que no tenía derecho alguno sobre el mismo? ¿Podemos aplicar la misma solución dada para el supuesto anterior en el caso de que el demandado sea otro copropietario? O bien, ¿se puede reivindicar una cuota sobre una cosa determinada que forma parte de una universalidad?

Estos problemas y muchos más tienen en esta obra una cumplida respuesta que, junto con un sólido tratamiento dogmático del estado de indivisión y de la noción de cuota, desarrolla una serie de aspectos prácticos que permitirán solucionar aquellos conflictos jurídicos que se aprecian, ab inicio, de difícil solución.

El autor de esta obra, don Enrique Silva Segura, fue profesor de Derecho Civil de la Universidad Católica de la Santísima Concepción por más de 30 años. Además, durante 47 años formó parte del Poder Judicial y jubiló como ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción. Él personalmente actualizó esta tercera edición, junto con la colaboración de los profesores y alumnos ayudantes del Departamento de Derecho Privado y del Magíster en Derecho Privado de dicha casa de estudios.

El tema de esta valiosa monografía, publicada por primera vez en 1970, fue construida sobre los cimientos de la memoria de prueba de su autor para obtener el título de licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la U. de Concepción, titulada “Actos jurídicos sobre cuota indivisa”. El director del seminario respectivo, después de un largo informe donde analiza todo el texto de la tesis, concluye con las siguientes palabras: “El seminario de la Universidad de Concepción, experimenta una satisfacción de elevada cultura al haber dirigido una obra como la que el egresado, don Enrique Silva Segura, ha llevado a cabo; y le presta su aprobación, asignándole nota máxima de distinción —nota 7— conjuntamente con una felicitación especial al esforzado alumno que adviene a la vida profesional con tan notable labor”.

En 1963, don Enrique obtuvo una beca del Instituto Español de Cultura Hispánica para cursar un doctorado en la U. Complutense de Madrid, lo que le permitió profundizar el tema de su memoria. De vuelta en Chile inició la preparación de este verdadero tratado, cambiando su nombre y estructura, profundizando varios aspectos y aumentando la bibliografía. Así nació la primera edición del año 1970, que tuvo muy buena acogida. En la década de los ochenta, la Editorial Jurídica de Chile le propuso actualizar su libro para una segunda edición, lo que se concretó el año 1985.

En 2017, varios académicos propusimos cooperarle en una nueva edición actualizada, pues sus tesis ya eran aceptadas por importantes autores y por los tribunales chilenos, incluso la Corte Suprema. Él aceptó y empezamos a trabajar. El autor agregó varios párrafos que le obligaron a revisar todo el libro para incorporarles las reformas legales, nueva bibliografía y la jurisprudencia existente sobre la materia, desde el año 1985 a la fecha.

En esta tercera edición se mantuvo la estructura de la anterior, que contiene cinco partes: 1) el concepto de comunidad e indivisión y su estatuto jurídico; 2) naturaleza, protección jurídica y contenido de la cuota indivisa; 3) de los actos y contratos sobre cuota indivisa en general; 4) de la disposición de cuota indivisa y 5) constitución de derechos personales y reales sobre cuota indivisa.

El lanzamiento de esta tercera edición —algo poco frecuente en nuestro entorno— evidencia su calidad y la necesidad de contar con una obra especializada sobre el problema de las “acciones y derechos”, además de erigirse, sin duda, en un libro de obligada referencia y consulta, que ha pasado a ser un clásico de nuestra literatura jurídica, pues trata de un tema que grandes juristas han encontrado especialmente espinoso.

En efecto, el profesor Somarriva, en su obra “Indivisión y Partición”, publicada el año 1950, en el prólogo así lo dice textualmente: “…no es nada fácil explicar el fenómeno de la copropiedad…”. Y poco más adelante señala como “un problema de trascendencia jurídica” el siguiente: ¿el derecho de los indivisarios o copropietarios recae en la universalidad o se “traspasa a los bienes que forman la universalidad de derecho”? La respuesta y la opinión del profesor Somarriva consta en los números 16 y 18 de su obra, que la resume en el número 534, distinguiendo entre la indivisión de una universalidad —donde no habría traspaso o comunicabilidad— e indivisión sobre cosa singular, donde el derecho o la cuota se comunica, desde el momento que solo puede radicarse en el único bien que constituye la indivisión.

El profesor Silva Segura dedicó toda su tesis a demostrar que nuestro Código Civil, en esta materia, tuvo como fuente al Derecho romano y no al Derecho francés. Con sólidos argumentos históricos y lógicos demostró que el artículo 2304 del Código Civil, cuando se refiere a la “comunidad de una cosa universal”, trata la comunidad de una universalidad de hecho, pues el 2306 menciona a las universalidades jurídicas como objeto de un derecho especial, desde que pone como ejemplo “una herencia”, sobre la cual los herederos tienen un derecho real diferente al dominio. Así, siguiendo al profesor Stitchkin, distinguió entre el derecho de propiedad y el derecho real de herencia, que se ejerce sobre el patrimonio del causante, esto es, una universalidad jurídica, un continente distinto del contenido, con un activo o pasivo que, si pertenece a varios herederos, dicho pasivo se divide a prorrata de su cuotas en la herencia y no requiere partición.

Asimismo, afirmó desde un primer momento que, tratándose de una cosa universal, la cuota se comunica a todos los bienes que la forman y a sus partes más pequeñas, aplicándose idéntica regla que para la cuota indivisa sobre cosa singular, y entregando poderosos fundamentos para desechar la doctrina de que, en aquel supuesto, solo con la partición se radicarían los derechos sobre las cosas adjudicadas a los indivisarios, desde que la partición no es la única forma de terminar una comunidad. 

Buena parte de esta tesis ha sido aceptada por distinguidos civilistas, como el profesor Peñailillo, quien afirma lo siguiente: “… cuando se está en presencia de la comunidad hereditaria, debe distinguirse entre el derecho real de herencia, que sí recae sobre la universalidad jurídica que es la herencia, y la comunidad universal de dominio que se origina entre todos los herederos, sobre los bienes del causante (comunidad que recae sobre una universalidad de hecho, puesto que no tiene pasivo, ya que las deudas están divididas, según el art. 1354); en esa comunidad sobre el activo hereditario la cuota de cada comunero, como se dijo, se comunica a cada bien de que se compone la comunidad y la cuota tendrá la naturaleza (mueble, inmueble o mixta)que tengan los bienes integrantes de la comunidad1.

Así también lo ha resuelto la jurisprudencia reciente, como la sentencia de la Corte Suprema de 30 de marzo de 2016 (rol 8234-2015): “Que si bien para proteger el patrimonio transmitido los herederos pueden interponer la acción de petición de herencia, conforme al artículo 1264 del Código Civil, ellos pueden, además, tal como lo aludió la sentencia recurrida, interponer la acción reivindicatoria sobre especies determinadas que hayan pasado a terceros, de acuerdo al artículo 1268 del mismo Código, lo que constituye un fundamento poderoso y difícilmente refutable de la comunicación que existe entre la universalidad herencia y los bienes específicos que la integran”. Tal decisión, fundada en el artículo 1268 del Código Civil, concluye que nuestro orden civil ha consagrado la teoría de la comunicabilidad de la cuota, desde que permite a los herederos interponer la acción reivindicatoria sobre los bienes reivindicables que no hayan sido prescritos por terceros, disposición que solo se entiende admitiendo la doctrina de la comunicabilidad (si no se comunicara la cuota de los herederos sobre los bienes de la herencia, ¿cómo podrían los herederos deducir la acción?) impulsada por don Enrique.

En esta tercera edición el autor se preocupó de hacer un paralelo entre el dominio y el derecho real de herencia y, también, entre la copropiedad y el derecho real de herencia con varios titulares, así como la situación de un solo heredero.

También dedica varias líneas al tema de la duración del derecho real de herencia, pues, como se confunde con la copropiedad, se sostiene que termina con la partición. El autor sostiene en esta edición —contra la opinión mayoritaria y basándose en que para obtener la posesión efectiva debe hacerse un inventario de todo lo heredado— que el derecho real de herencia, tenga un solo titular o varios, se extingue con la inscripción de la resolución que concede al único o a varios herederos la posesión efectiva de la herencia. Agrega que si son varios los herederos y existen bienes indivisibles de propiedad del causante, se forma, usando la frase del artículo 2304 CC, una “comunidad de una cosa universal”, conocida en la práctica como “comunidad hereditaria". Las cosas divisibles y los créditos y deudas del causante se dividen entre los herederos a prorrata de sus cuotas. Afirma que lo que se extingue con la partición es la copropiedad y no el derecho real de herencia.

Para finalizar, solo queda por agradecer a don Enrique Silva Segura su infinita inquietud intelectual y esfuerzo para sacar adelante esta nueva edición, con ideas nuevas y que, sin duda, generarán un alto impacto en el tráfico jurídico, especialmente en cuanto a la forma de la transferencia de las cuotas de dominio que recaen sobre un inmueble hereditario perteneciente a una universalidad luego de inscribirse la posesión efectiva.

Los invitamos a leer este libro que, sin duda, les solucionará muchos problemas jurídicos.

* Carlos Céspedes Muñoz es doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca y profesor de Derecho Civil de la UC de la Santísima Concepción.


1 Peñailillo Arévalo, Daniel, “Los bienes. La propiedad y otros derechos reales”, segunda edición, Thomson Reuters, Santiago, 2019, p. 527.

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