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Comentario al libro “Fundamentos filosóficos del derecho civil chileno”, de Esteban Pereira (editor)

"...Todo el libro parece indicar que la intención del editor y de los autores ha sido que los trabajos que lo integran sirvan para suscitar, en el derecho chileno, una discusión más reflexiva sobre las concepciones de fondo que muchas veces se ocultan en una mirada meramente técnica y aséptica de los textos legales..."

Miércoles, 29 de enero de 2020 a las 12:39
Ficha técnica
Título: Fundamentos filosóficos del derecho civil chileno
Autor: Esteban Pereira Fredes (editor)
Editorial: Rubicón Editores
Edición: 2019
Precio: $45.000
667 páginas
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Por Hernán Corral

En el ámbito del Common Law, tanto inglés como estadounidense, es frecuente encontrar obras que ensayan construcciones explicativas o teoréticas de las instituciones y conceptos de derecho privado utilizados por los jueces y juristas para resolver casos prácticos. Nombres como los de Weinrich, Gordley, Coleman, Honoré, Atiyah, Freid, por mencionar los más conocidos en nuestro medio, intentan ir más allá de las normas o criterios jurisprudenciales para desentrañar las lógicas de justicia que ellas trasuntan y que permiten una mejor comprensión de todo el sistema.

No es de extrañar, entonces, que haya sido un chileno investigador visitante del Center for Private Law de la Universidad de Yale y con estadías de investigación en la Universidad de Oxford, quien, en un esfuerzo encomiable, convocara a juristas nacionales en su mayoría del Derecho Civil, para que participaran en un libro colectivo con artículos que exploraran desde un punto de vista iusfilosófico temas propios de su disciplina. Se trata de Esteban Pereira, un joven académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez, que ya tiene a su haber una obra en la que discurre sobre la justificación del carácter vinculante de los compromisos contractuales (¿Por qué obligan los contratos?, Thomson Reuters, Santiago, 2016).

Redactamos estas líneas como una especie de penitencia, ya que debemos reconocer que el profesor Pereira nos invitó a participar con un estudio de los fundamentos filosóficos del Derecho de Familia chileno, pero tuvimos que negarnos vistas nuestras limitaciones de tiempo y, sobre todo, de competencia filosófica. En todo caso, vemos que el profesor David Quintero asumió esa labor con la dedicación y agudeza que le son características.

Después de unas palabras de apertura del profesor de la Universidad de Girona, Diego Papayannis, y de la presentación del editor, el libro se divide en capítulos donde se van insertando los diversos estudios. El capítulo I, titulado como Introducción, está compuesto por un estupendo ensayo de Carlos Peña que nos ilustra sobre la importancia que tiene la reflexión filosófica para la dogmática jurídica. Los capítulos siguientes se dedican a Bienes, Obligaciones y contratos, Daños, Enriquecimiento injustificado y restituciones y Familia y sucesiones. Un capítulo titulado un poco crípticamente “Problemas de epistología jurídica en el Derecho Civil” cierra el volumen. Como se ve, el editor no ha podido sustraerse a las divisiones propias del Common Law al titular el tema de la responsabilidad civil como “daños” y al dar autonomía al enriquecimiento sin causa y a las acciones restitutorias, que en nuestra tradición suelen ubicarse en el ámbito de las obligaciones y contratos y de derechos reales.

Son en total 22 contribuciones, la mayoría de ellas aportadas por juristas ya consagrados de la civilística nacional como Carlos Amunátegui, Fernando Atria, Íñigo de la Maza, Cristián Aedo, Cristián Banfi, Claudia Mejías, David Quintero, Rodrigo Barcia y María Agnes Salah. A ellos se unen nombres de académicos jóvenes que están haciendo sus primeras armas en la disciplina de un modo muy promisorio: Arturo Ibáñez, Crescente Molina, María Magdalena Bustos, Gisella López, Sebastián Figueroa, Claudia Bahamondes, José Luis Ugarte, Felipe Jiménez, Alberto Pino, Nathalie Walker, Ignacio Ríos y María de los Ángeles González.

Lo inédito, como apunta Diego Papayannis, es que el editor del libro ha sabido entusiasmar a cultores de otras disciplinas jurídicas y han colaborado con trabajos Flavia Carbonell, María de los Ángeles González y Jonatan Valenzuela, que se dedican al derecho procesal, y Juan Pablo Mañalich, que cultiva el derecho penal.

Como se comprenderá, no es posible reseñar el contenido de todos los estudios que se recogen en el libro. Aún así damos algunas luces sobre las principales ideas que se abordan en ellos.

En materia de bienes se analiza el límite a la propiedad consistente en el derecho ajeno (Amunátegui), la dualidad entre facticidad y normatividad de la posesión (Atria) y el sistema de acciones protectoras del dominio con la indicación de que las acciones posesorias especiales tienen por objeto prevenir un daño inminente (Ibáñez). Más abundantes son los tópicos abordados en materia de obligaciones y contratos y responsabilidad civil. Algunos se refieren al contrato, volviendo sobre el discutido tema de la justificación de la obligación contractual (Molina), así como de la relación entre contrato y equilibrio entre las partes, sobre todo considerando los contratos de adhesión (De la Maza), de cómo es necesario agregar a la lealtad, entendida como uno de los elementos de la buena fe, la noción de confianza, ya que solo puede haber lealtad si existen razones para confiar (Bustos), y que el contrato no ha muerto como decía Gilmore, aunque sí es posible hablar de una muerte “endógena”, en el sentido de que los postulados de la teoría clásica ya no corresponden a la realidad actual de la contratación (Pereira). En esta sección se ha incorporado una reflexión sobre el dinero y sus funciones y de cómo su fungibilidad debe ser “redefinida” como fungibilidad de cualesquiera instancia de dinero para expresar una valoración dineraria (López/Mañalich). Quizás hubiera sido más adecuado incluir este estudio en la sección dedicada a los bienes.

En responsabilidad civil se sostiene que una distinción entre “ser responsable” y “responsabilizar” puede ayudar a ver las diferencias entre las formas de comprender el sistema de responsabilidad civil (Figueroa), que las nuevas teorías normativas de la causalidad han reafirmado el carácter fundamental de la culpa en la responsabilidad extracontractual (Aedo), que hay razones para diferenciar los daños indemnizables causados por un ilícito doloso (Banfi), que si bien el daño resarcible es ampliado sobre la base de la noción de interés, al mismo tiempo se le limita por su magnitud o significancia (Mejías), y que debe diferenciarse la lesión de un derecho fundamental del daño moral que ella causa (Bahamondes y Ugarte). A estos temas se agregan dos en materia de derecho restitutorio, uno que cuestiona que el enriquecimiento sea un principio de justicia dado que la titularidad de las propiedades puede estar injustamente distribuida (Jiménez) y un segundo que refuta la idea común de que las acciones restitutorias deben aplicarse de manera subsidiaria (Pino).

En materia de familia encontramos un ensayo sobre la evolución del Derecho de Familia en el que se constata un proceso de declinación del matrimonio como institución social y concepto jurídico, lo que sin embargo se juzga como civilizatorio y propio de una "sociedad abierta" (Quintero), y una contribución desde el análisis económico del Derecho a través del máximo de Pareto corregido por Kaldor-Hicks para determinar criterios sobre la compensación económica y la asignación de derechos de filiación para el padre que no tiene el cuidado personal del hijo (Barcia).

En Derecho sucesorio se incluye un interesante artículo sobre el principio de igualdad que aboga por una consideración no numérica de este sino basada en la dignidad y situación real de los sucesores (Salah) y un apasionado pero argumentado alegato por la eliminación de las asignaciones forzosas y el reconocimiento de una libertad absoluta de testar (Walker).

El último capítulo se dedica a la epistemología jurídica, aunque en sencillo se trata de estudios sobre la prueba: es decir, de cómo el juez puede llegar a conocer los hechos en el proceso. Los estudios son tres: uno que llama a superar la distinción entre prueba substantiva y adjetiva por la vía de reconocer tres "momentos": inclusión, valoración y decisión sobre la suficiencia probatoria (Carbonell); otro que postula la necesidad de construir un estándar de prueba en los procesos civiles que permita tratar a las partes de manera simétrica o igualitaria (Valenzuela) y un tercero que propone dar mayor atención a la prueba testimonial para determinar la relación de causalidad en la responsabilidad civil en casos de incerteza causal específica (Ríos y González).

El contenido de estos trabajos puede estar sujeto a críticas o discrepancias más o menos profundas, pero lo cierto es que todos ellos están rigurosamente fundados y esgrimen argumentos contundentes. Todo el libro parece indicar que la intención del editor y de los autores ha sido que los trabajos que lo integran sirvan para suscitar, en el derecho chileno, una discusión más reflexiva sobre las concepciones de fondo que muchas veces se ocultan en una mirada meramente técnica y aséptica de los textos legales.

Observamos sí que hay algunos que son más generales y abstractos —más intensamente filosóficos, se podría decir—, como el referido al dinero, al enriquecimiento sin causa o a la prueba de los hechos en juicio, por lo que podrían aplicarse a cualquier ordenamiento jurídico al menos de tradición codificada. Otros permanecen más apegados a la dogmática y a la normativa nacional. Estos últimos son mayoría, lo que es natural, puesto que sus autores están más habituados a trabajar con el método de la dogmática.

En aspectos de forma, hemos de decir que el editor ha conseguido que todos los trabajos tengan una uniformidad de estilo, con el mismo sistema de referencias y de bibliografía. Por su parte, editorial Rubicón ha hecho una estupenda edición del libro, con una diagramación amable con el lector, una esmerada redacción (casi sin erratas) y un innovador y atractivo diseño de portada.

* Hernán Corral Talciani es profesor de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes.

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