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Comentario al libro “La prueba de los hechos en el proceso penal”, de Mauricio Decap

"...En un contexto en que los manuales de litigación suelen casi despreciar el análisis jurídico y en el que los tratados de los juristas suelen desentenderse de los desafíos de los abogados y jueces al aplicar sus reflexiones jurídicas o de lógica deóntica en juicios concretos, este trabajo integrador resulta especialmente valioso y —por qué no decirlo— innovador..."

Jueves, 23 de enero de 2020 a las 12:55
Ficha técnica
Título: La prueba de los hechos en el proceso penal
Autor: Mauricio Decap Fernández
Editorial: DER Ediciones
Edición: 2019
Precio: $35.000
458 páginas
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Por Ángel Valencia

Todo aquel que conozca al profesor Decap habrá podido deducir —pese al aparente carácter muy general del título de su libro— una advertencia clara e inequívoca: el autor tratará de abordar no solo los aspectos más teóricos de la Prueba, desde el punto de vista del Derecho Procesal, sino también aquellos de aplicación práctica y uso cotidiano para quienes hacemos del ejercicio de la profesión en tribunales nuestro quehacer habitual.

Como es sabido, Mauricio Decap es abogado, magíster y candidato a doctor en Derecho y su formación de pre y postgrado —cursada tanto en Chile, como luego en España y Puerto Rico— es un vívido ejemplo de las múltiples influencias que ha recibido en su formación académica. Estas fuentes jurídicas variopintas le permiten distinguir con singular talento aquello que es común a las instituciones procesales latinoamericanas, anglosajonas y europeo-continentales, para tomar de ellas lo mucho que resulta útil para interpretar y aplicar las normas relativas a la actividad probatoria en materia penal.

Las menciones especiales que Decap realiza en su libro a las legislaciones de México y Chile no son un capricho ni un mero alarde de erudición. El autor ha sido profesor de Derecho Procesal y Litigación, así como capacitador de abogados, fiscales, defensores y jueces, desde principios del año 2000 a la fecha, de forma ininterrumpida, en ambas naciones (aunque también es bien conocido en otros países latinoamericanos). La reflexión académica que ha demandado este largo trabajo docente la vierte en este libro, saldando en parte una deuda en lo que se refiere al registro de sus valiosas lecciones en las materias mencionadas, de otro modo, solo habrían quedado en la memoria y apuntes de quienes fueron sus alumnos.

El libro se divide en seis capítulos que avanzan desde los aspectos más teóricos hacia los prácticos, para concluir en uno dedicado a la valoración de los medios de prueba.

En el primer capítulose avoca a exponer los planteamientos de distintos autores respecto al concepto de Prueba (lo que debemos entender por tal) y las dificultades propias de la ambigüedad de la expresión. Se agradece que desde un comienzo advierta al lector que adhiere a quienes consideran que dicha expresión debe ser empleada para hacer referencia al resultado de la actividad que realizan los litigantes en un juicio con el objeto de formar convicción en los jueces respecto de la ocurrencia de un hecho en el pasado.

El segundo capítulo desarrolla otros conceptos relacionados con la prueba —tales como “suceso criminal”, “fuente de prueba”, “soporte personal”, “soporte material”, entre otros—, explicando la relevancia de estas distinciones conceptuales en las distintas etapas del procedimiento penal. Decap va más allá de la simple enunciación de definiciones múltiples de los mismos conceptos contenidos en algunos manuales de enseñanza jurídica y se encarga de explicar cuáles son las implicancias de estas distinciones en la forma de interpretar y aplicar el Derecho. Este puente entre teoría y práctica es un sello que recorrerá casi la totalidad del libro en lo sucesivo.

Pese a su brevedad, el autor destina a continuación un capítulo especial para transmitir al lector su posición respecto de “qué es lo que se prueba cuando se prueba”. Casi como un manifiesto, declara y fundamenta que el objeto de la prueba en el proceso penal no es el suceso criminal en sí mismo, sino que las afirmaciones de hechos que los litigantes efectúan acerca de aquello que realmente aconteció en el pasado y que puede subsumirse en el supuesto de hecho de la norma punitiva.

Los principios de inmediación judicial y de contradicción son la materia que aborda en el capítulo cuarto. Respecto del último, manifiesta su visión crítica de la doctrina italiana y española que distingue entre un principio de contradicción sobre la prueba y otro para la prueba. Plantea que para una adecuada vigencia del principio de contradicción que permita la existencia del proceso como tal, no basta con la posibilidad de confrontar el medio de prueba en la clausura o a través de la rendición de prueba de refutación, sino que es necesario, también, que ella provenga de la fuente directa, originaria de la misma, y permitiendo a las partes objetar las acciones de la contraria que se aparten de los métodos legales de incorporación de las probanzas y confrontar a los testigos a través del contraexamen.

El quinto, y penúltimo capítulo, se refiere a los medios de prueba en particular, a su forma de rendición en juicio y algunos consejos sobre una presentación persuasiva de los mismos. Se trata del corazón del libro y, también, de su parte más extensa. Al ingresar a este se puede apreciar que la justificación de los cuatro primeros capítulos y del final es, precisamente, dar un contexto a este quinto apartado. Decap desarrolla la regulación jurídica de la prueba tanto en México como Chile —y con menciones a la legislación de Puerto Rico— deteniéndose en las reglas de pertinencia, admisibilidad, rendición (“desahogo”, dirían en la tierra de Benito Juárez) y presentación de la misma de un modo persuasivo. En este capítulo el autor hace un esfuerzo muy valioso por integrar y desarrollar la temática de la prueba en el juicio penal, no solo desde el punto de vista de la doctrina jurídica, sino proporcionando, al mismo tiempo, un conjunto de consejos de litigación y ejemplos prácticos de aplicación de estos últimos.

En un contexto en que los manuales de litigación suelen casi despreciar el análisis jurídico y en el que los tratados de los juristas suelen desentenderse de los desafíos de los abogados y jueces al aplicar sus reflexiones jurídicas o de lógica deóntica en juicios concretos, este trabajo integrador resulta especialmente valioso y —por qué no decirlo— innovador. Sería muy bienvenida una futura versión profundizada o ampliada de este libro, o una nueva producción sobre la misma materia, que recoja también la jurisprudencia acumulada sobre la prueba, de manera más detallada, como lo hace en el capítulo siguiente.

El capítulo final, sobre la valoración de los medios de prueba, se aparta del contenido habitual de los libros de Derecho Procesal Penal. En general, al referirse a este punto otros textos se limitan a incorporar algunas definiciones de este concepto y descripciones genéricas que permitan comprender en qué consiste, pero no abordan diferentes visiones del mismo. El trabajo de Decap va más allá, lo que resulta especialmente valioso en un libro de esta naturaleza: en este caso, aporta al lector múltiples citas jurisprudenciales y amplios pasajes de sentencias de tribunales superiores de justicia que permiten apreciar no solo la visión de los juristas sobre el particular, sino la forma como se ha estado valorando la prueba en los hechos. No cabe duda que esta información resultará de especial interés y utilidad para quienes ejercen la jurisdicción o los que practicamos la abogacía y debemos sostener de manera cotidiana nuestros argumentos ante los tribunales de justicia o proyectar el resultado más probable de un caso determinado.

Como hemos dicho, en tanto abogado litigante no me cabe más que agradecer a Mauricio Decap que haya destinado tiempo a poner por escrito las lecciones y consejos que sobre la prueba ha impartido a abogados y jueces en las clases que ha impartido en tantos lugares de nuestra patria grande durante los últimos veinte años. Sin embargo, cabe anhelar que en el futuro el autor salde la deuda que deja pendiente en lo que se refiere a publicar un nuevo material como este en el que aborde los demás ámbitos del proceso adversarial que no han podido ser objeto de este libro.

En definitiva, "La Prueba de los hechos en el proceso penal" resulta un libro indispensable en toda colección universitaria o en la biblioteca profesional de jueces, fiscales o abogados litigantes, no solo en México y Chile, sino que en toda Latinoamérica en general.

* Ángel Valencia Vásquez es abogado, LL.M. con mención en Litigación Oral por la California Western School of Law y profesor de Derecho Procesal Penal y Litigación en la Universidad Alberto Hurtado.


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