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La pluralidad de arbitrajes y la consolidación

"...Se examinan algunos problemas presentes en nuestra realidad con el arbitraje multiparte o multipartito, entendiendo que este surge cuando se instalan procesos arbitrales paralelos que involucran a más de dos partes, las que están vinculadas por más de un contrato o una relación jurídica y es necesario encontrar soluciones procesales para que no se dicten sentencias contradictorias..."

Viernes, 25 de noviembre de 2022 a las 11:49
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Alejandro Romero
El arbitraje y la pluralidad de sujetos

El procedimiento arbitral origina una relación procesal con la existencia de dos partes, aunque cada una de ellas, o ambas, pueda estar constituida de una o muchas personas. La actuación del árbitro para juzgar a esos sujetos emana de la convención de arbitraje, ad hoc o institucional, que pactaron las partes.

Sin embargo, el esquema anterior no agota todas las posibilidades. En la práctica se dan casos donde actúan una pluralidad de sujetos que dan lugar a lo que la doctrina designa como arbitraje multiparte o multipartito, arbitraje multicontrato, arbitraje colectivo, entre otras propuestas1.

En lo que sigue se examinan algunos problemas presentes en nuestra realidad con el arbitraje multiparte o multipartito, entendiendo que este surge cuando se instalan procesos arbitrales paralelos que involucran a más de dos partes, las que están vinculadas por más de un contrato o una relación jurídica y es necesario encontrar soluciones procesales para que no se dicten sentencias contradictorias.

Desde el punto de vista sustantivo, esta materia se vincula a la figura de los “contratos coligados”, que los civilistas explican como grupos de contratos tendientes a una misma finalidad económica, entre los que, no obstante existir autonomía, se hace necesario su cumplimiento para la totalidad del negocio2. Este tipo de relaciones se presenta frecuentemente en la ejecución de contratos de construcción, proyectos inmobiliarios, contrato de transporte y en el ámbito del derecho societario, de manera particular, cuando se suscribe un joint ventures.

La existencia de estos inconvenientes no es ajena a nuestra realidad. Es recordado el caso de una empresa sanitaria que para construir un colector hizo licitaciones que originaron cinco contratos separados, pero tendientes al mismo objetivo. Surgido el conflicto durante el desarrollo del proyecto se instalaron arbitrajes paralelos en los que los compromisarios resolvieron contradictoriamente.

De igual forma, en algunos proyectos inmobiliarios se han nominado a diferentes árbitros para pronunciarse acerca de un mismo hecho, como posible causa de un incumplimiento. En una ocasión, varios promitentes compradores de un mismo edificio reclamaron, uno tras otro, la multa por el atraso en la entrega de los departamentos. La inmobiliaria demandada se defendió alegando que el retraso era imputable a la Dirección de Obras Municipales, que habría recibido tardíamente la obra. También en este caso se dictaron fallos contradictorios.

La consolidación o acumulación de arbitrajes

La solución a los problemas que surgen de la tramitación de arbitrajes paralelos se obtiene a través de lo que la doctrina conoce como consolidación, figura que comprende diversos instrumentos que logran unificar arbitrajes pendientes en temas conexos o vinculados. La pendencia de estos procesos puede surgir de la existencia de procedimientos arbitrales iniciados de manera separada, en relación a un mismo contrato o relación jurídica, o respecto de contratos distintos, pero vinculados entre sí, entre otras posibilidades.

Si no se produce la consolidación, cada proceso debe terminar por su propia sentencia, sin perjuicio de las ineficacias que luego pueden asomar, cuando se intenta hacer cumplir decisiones contradictorias.

Hay casos donde la contradicción de fallos no provoca mayores dificultades al no afectar la ejecución de la sentencia arbitral o su validez. Por ejemplo, si se resolvió de manera diferente acerca del incumplimiento de las promesas vinculadas al mismo proyecto inmobiliario, la contradicción no impide que los vencedores puedan cobrar la multa reconocida por algunos compromisarios que calificaron de manera diferente a los otros el hecho del incumplimiento. La falta de consolidación en situaciones de este tipo no genera ineficacias jurídicas por el hecho de existir los fallos fundados en una simple contradicción.

Distinta es la situación de decisiones contrapuestas en asuntos donde el fallo arbitral tiene un carácter prejudicial respecto de las otras decisiones debatidas en los procesos paralelos. En esta hipótesis se hace necesario obtener la consolidación, atendido que los fallos pueden comprometer la seguridad jurídica. La ineficacia que esto puede generar se debe determinar atendiendo al principio de no contradicción que puede surgir de los fallos paralelos cuyos efectos se niegan entre sí.

Como se pasa a explicar, la consolidación depende de si el arbitraje fue organizado como ad hoc o como uno institucional.

- En el arbitraje ad hoc la voluntad de las partes puede consolidar los procedimientos de distintas formas, por ejemplo, designando en los distintos contratos conexos al mismo árbitro. Aunque la solución indicada parece razonable, en la práctica queda expuesta a los avatares que pueden convertir al contrato de compromiso en una estipulación ineficaz, como acontece cuando el nominado no quiere o no puede aceptar el cargo o surge a su respecto alguna causal de inhabilidad.

- Si se trata de una cláusula compromisoria, y las partes no se ponen de acuerdo para nombrar al mismo árbitro que decida los conflictos en los contratos relacionados, la consolidación por vía judicial se torna compleja. En efecto, nada asegura que el juez civil llamado a nominar consiga ese objetivo. Para evitar esa dispersión nuestra jurisprudencia acepta que se solicite en un solo procedimiento judicial la designación del mismo compromisario para contratos vinculados (CS, 24 de abril de 2007. Rol Nº 5114-05 (MJ 9690) “Atenea Chile Seguros Generales con Leasing Progreso”).

- En el arbitraje institucional la consolidación depende de las potestades que tenga el respectivo centro arbitral. Las soluciones en esta materia son diversas. Algunos centros alientan la actuación preventiva para lograr nominar al mismo árbitro en el arbitraje multipartito. El problema se hace más complejo si la reglamentación no reconoce facultades para que el centro pueda ordenar unificar arbitrajes en curso3.

En el Reglamento del CAM Santiago la solución preventiva se puede lograr mediante el ejercicio de las facultades del director jurídico de dicha institución, que puede, en la etapa de designación, calificar las solicitudes de arbitraje sometidas al centro y presentarlas a la consideración del consejo, además de relatar semanalmente los casos ingresados para el nombramiento del árbitro o mediador en su caso. En ejercicio de esa potestad se puede obtener tempranamente la consolidación o durante las sucesivas peticiones, según la oportunidad en que vayan surgiendo los conflictos en contratos relacionados.

Cuando las partes no acuerdan el mecanismo para la consolidación, la forma de resolver los riegos que genera la existencia de arbitrajes paralelos sobre temas vinculados —en nuestro medio— debe ser resuelta tomando partido sobre la procedencia de la acumulación de autos.

¿Procede la acumulación de autos en el arbitraje?

La acumulación de procesos presupone la existencia de dos o más juicios independientes.

A primera vista, se puede estimar que en nuestro sistema arbitral basta aplicar las reglas de la acumulación de autos para resolver los problemas del arbitraje multipartito. Aun cuando lo anterior parece aceptable, el asunto no es no es tan fácil de resolver. Como se pasa a explicar, existen razones legales para concluir que en sede arbitral la actual regulación no permite decretar la acumulación de autos, previstas en las disposiciones comunes a todo procedimiento del Libro I del CPC (arts. 92 a 100 CPC).

Como se indicaba, la consolidación siempre puede ser acordada por las partes. La base legal de esta solución se encuentra en el art. 240 del COT, cuando dispone que la función de un árbitro cesa si las partes ocurren de común acuerdo a otros árbitros solicitando la resolución del negocio. Pues bien, la opción por ir a otros compromisarios es la manera de consolidación convencional que acepta nuestro sistema.

En el arbitraje ad hoc, regido por el COT y el CPC, se podría estimar que la acumulación es connatural a la naturaleza jurisdiccional que nuestra doctrina y jurisprudencia asignan al arbitraje. En el caso del arbitraje de derecho, esto se vería facilitado por el art. 628 del CPC, el cual dispone que “los árbitros de derecho se someterán, tanto en la tramitación como en el pronunciamiento de la sentencia definitiva, a las reglas que la ley establece para los jueces ordinarios, según la naturaleza de la acción deducida”.

Sin embargo, a mi entender, no basta con invocar la naturaleza jurisdiccional del arbitraje para justificar la admisibilidad de la acumulación de autos. Efectivamente, la singular naturaleza que tiene el arbitraje determina que, una vez que el compromisario acepta y jura el cargo, se erige en el juez natural de la causa y no puede ser removido, salvo por un acuerdo de las partes, en los términos antes referidos.

Desde otro punto de vista, no se puede soslayar que la acumulación de autos constituye una forma unilateral y excepcional para que un juez ordinario deje de conocer una causa y ella pase a otro juez de igual jerarquía, o para que ese mismo juez unifique, en un solo proceso, las causas tramitadas separadamente ante él. En ambas situaciones se debe cumplir con las exigencias de identidad y conexión indicadas en el art. 92 del CPC. Para el arbitraje, en cambio, la ley no contempla expresamente que la competencia dada al árbitro en el contrato de compromiso, en una cláusula compromisoria o a través de la convención de arbitraje institucional, puede ser alterada decretando la acumulación de autos.

Asimismo, si se admite la acumulación de autos se validaría que una parte, de manera unilateral y sin autorización legal, modifique la convención arbitral para conseguir que procesos paralelos terminen siendo juzgados por uno de los varios árbitros que actuaban simultáneamente en asuntos conexos. En dicho caso, las partes cuyos compromisarios pierden su competencia terminan siendo juzgados por un árbitro que no nombraron. De este modo, se deja sin contenido una regla elemental de nuestro sistema de arbitraje que dispone que “el nombramiento de árbitros deberá hacerse con el consentimiento unánime de todas las partes interesadas en el litigio sometido a su decisión” (232 inc. 1º COT).

La improcedencia de la acumulación de autos se refuerza por lo previsto en el art. 240 del COT, cuando dispone que “los árbitros, una vez aceptado su encargo, quedan obligados a desempeñarlo”. Luego, el art. 241 del mismo cuerpo legal indica que “el compromiso concluye por revocación hecha por las partes de común acuerdo de la jurisdicción otorgada al compromisario”. Como la ley no incluye a la acumulación de autos como forma de concluir la convención arbitral, se debe colegir que no es una vía autorizada para lograr la consolidación, salvo que las partes acuerden aplicar las reglas legales del CPC.

Sin embargo, si se estimara procedente decretar la acumulación de autos surgen varios problemas prácticos de difícil solución, como es definir qué tipo de procesos arbitrales se podrían consolidar (¿solo los que deben ser fallados utilizando la misma fuente del derecho?), ¿quién paga y en qué cuantía se deben determinar los honorarios de los árbitros que cesan en su actuación?, ¿solo se consolidan las causas que están sometidas al mismo procedimiento arbitral?

La única situación donde se podría admitir una consolidación mediante la acumulación de autos en nuestro medio, a mi entender, es el arbitrajes de un conflicto derivado del mismo contrato que se sigue ante un mismo árbitro. En este caso se podría decretar la continuación de los procesos en uno solo, atendido que no se modifica de manera unilateral la competencia del árbitro dada por las partes. En cambio, si el conflicto emana del mismo contrato y actúan árbitros diferentes, no es admisible la consolidación, por las razones ya explicadas.

La acumulación de autos en la LACI y en el arbitraje institucional

La procedencia de la acumulación de autos se hace todavía más difícil de resolver en los arbitrajes regido por la Ley Nº 19.971, de 2004 (LACI). Esa regulación pretende constituir un sistema procedimental autónomo, que busca desvincularse de las otras normas legales que conforma nuestro sistema de arbitraje, salvo que en las reglas de procedimiento las partes hayan acordado lo contrario o proceda la intervención de la judicatura ordinaria4.

La misma solución anterior se recoge en el Reglamento Procesal de Arbitraje Nacional (vigente desde 2021). Dicha normativa también pretende prescindir de las normas del Código de Procedimiento Civil, salvo la asistencia de la judicatura para la práctica de alguna actuación arbitral. El art. 1º del RPA dispone que “en todo lo no previsto en el presente Reglamento, se estará a la voluntad de las partes, y en su defecto, a la del Tribunal Arbitral”. Ratifica lo anterior el art. 19 del RPA al disponer que, “el Tribunal Arbitral conducirá el procedimiento de conformidad con las normas procesales acordadas por las partes y con sujeción al presente Reglamento”. La solución anterior se explica porque el referido Reglamento se inspira en LACI, que como se indicaba, no considera como derecho aplicable las reglas de la acumulación de autos.

Nuevamente, si las partes han acordado aplicar las reglas del CPC se podría entender que se puede decretar la acumulación de autos en un arbitraje regido por la LACI, pero, a mi entender, surgirían una serie de interrogantes que pueden llevar a generar más dificultades que soluciones, en los términos antes indicados.

De manera particular se debe agregar que en la LACI constituye un límite la causal de nulidad prevista en el art. 34 número 2 punto iv), que señala que el laudo arbitral es nulo cuando “(…) la composición del tribunal arbitral (…) no se han ajustado al acuerdo entre las partes”. Como se ha explicado, la consolidación supone autorizar a que causas conocidas separadamente pasen a manos de un árbitro, pero que una de las partes no designó en el respectivo acuerdo de arbitraje, que es lo que busca proteger el motivo de nulidad indicado.

La necesidad de reformar el sistema arbitral

La falta de regulación legal para lograr la consolidación de los arbitrajes que se tramitan paralelamente es una falencia de nuestro sistema jurídico.

Se debe reconocer que la regulación sobre la acumulación de autos puede contribuir a regular esta materia, pero esas reglas no son suficientes para abordar todos los problemas que suscita este asunto. El arbitraje tiene sus propias características, que no pueden desatenderse si se quieren buscar soluciones procesales a la tramitación paralela.

En lo que respecta al arbitraje institucional, existen varias experiencias que pueden ser consideradas para perfeccionar el mecanismo de consolidación que hoy opera preventivamente en el CAM Santiago, sin perjuicio de lo que resuelvan los árbitros en particular.


1 Díaz-Ambrona Medrano, Adolfo, Cabello de los Cobos Fernández de Solís, Fernando, “Arbitrajes multiparte, arbitrajes de alto voltaje”, en Anuario de Arbitraje, Madrid: Civitas, 2022, pp. 497-515.
2 López Santa María, “Las cadenas de contratos o contratos coligados”, Revista de Derecho, Universidad Católica de Valparaíso, XIX, 1998, pp. 159-166; con una síntesis de la doctrina, Momberg Uribe, Rodrigo, Pizarro Wilson, Carlos “Fisonomía y efectos de los contratos conexos o grupos de contratos”, Ius et Praxis, Nº 2, 2021, pp. 156-174.
3 Montero, Fèlix J, Romero, Mercedes, “Acumulación de procedimientos arbitrales: una revisión al estado de la cuestión”, en Anuario de Arbitraje, Madrid: Civitas, 2020, pp. 313-329.
4 Ossa Guzmán, Felipe; Zamora Wilsdon, Rosana, El arbitraje internacional en la jurisprudencia, Santiago: Thomson Reuters, 2014, pp. 14-16.


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