EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago de Chile. Mar 18/05/2021

18:37
Atención a suscriptores

Santiago:   Mín. 8°C   |   Máx. 17°C   |   Actual 16°C

No hay ejercicio abusivo ni contrario a los actos propios en una acción de impugnación y reclamación de filiación

"...Efectivamente, todo el sistema de acciones de filiación en el Código Civil chileno descansa sobre el hecho de 'la existencia o inexistencia del vínculo biológico entre quienes contienden'. Esto es contundente. Se celebra que la Corte Suprema lo reconozca con esta claridad. Este fallo debería liderar una tendencia unificadora de jurisprudencia en casos donde se han hecho prevalecer otros factores..."

Viernes, 23 de abril de 2021 a las 11:32
  • Facebook
  • Twitter
Enviar
Imprimir
agrandar letra
achicar letra
María Sara Rodríguez
En otro fallo de tiempos de pandemia, la Corte Suprema respalda la naturaleza declarativa y no constitutiva de las sentencias que recaen en acciones de filiación. El objeto de estas acciones es “la existencia o inexistencia del vínculo biológico entre quienes contienden”. La identidad biológica real prevalece frente a otros intereses e, incluso, frente a la misma conducta del demandante, que los jueces de instancia consideran abusiva, contraria a la buena fe o a sus actos propios.

Los hechos que configuran el caso pueden resumirse más o menos de la siguiente forma. El demandante nace el 25 de julio de 1966 y es inscrito en la circunscripción de Teno como hijo matrimonial de sus abuelos maternos. En esa época, la madre del demandante era adolescente, uno de los hijos de quienes pasaron a ser formalmente sus padres (sus abuelos maternos). Después de la defunción de estos, en 1998 y 2003, respectivamente, el demandante es llamado a sucederlos por causa de muerte como hijo. En la división de la herencia le cabe la casa en que transcurre su vida. El 26 de agosto de 2017, cuando el demandante tiene la edad de 51 años, fallece el supuesto padre y lo sucede una única hija, nacida el 11 de septiembre de 1997. Después de esto, el demandante impugna la filiación matrimonial que tiene determinada respecto de sus abuelos ya difuntos, dirigiendo la acción contra sus herederos (todos sus tíos maternos), al mismo tiempo que reclama maternidad contra la madre que lo desconoce y paternidad no matrimonial contra la heredera de su verdadero padre difunto.

El 8 de agosto de 2019 el Juzgado de Familia de Curicó rechaza la excepción de caducidad de la acción opuesta por la parte demandada y rechaza la demanda de impugnación y de reclamación de filiación. El 17 de febrero de 2020, la Corte de Apelaciones de Talca confirma. Sin embargo, por sentencia de 13 de octubre de 2020, la Corte Suprema (Cuarta Sala, Rol 30.355-20) acoge el recurso de casación en el fondo interpuesto por el demandante. En reemplazo, se acoge la acción de impugnación de filiación matrimonial y la acción de reclamación por la que se determina maternidad contra la mujer que efectivamente dio a luz al demandante y paternidad contra la heredera del padre difunto. El fallo tiene un extenso y fundamentado voto en contra del ministro Ricardo Blanco.

Interesa registrar que las pruebas biológicas resultan incluyentes respecto del presunto padre difunto (paternidad acreditada). También dan resultados inclusivos respecto de la presunta madre, que hasta entonces pasaba por hermana del demandante (maternidad acreditada). La filiación matrimonial, por tanto, queda indirectamente excluida respecto de los abuelos. La demandada de reclamación de paternidad alega la caducidad de la acción, según el artículo 206 CCch, y posesión notoria de estado de hijo respecto de los abuelos, según el artículo 200 CCch. Ambas excepciones o defensas son desestimadas por los jueces del fondo. En esa sede, el motivo que decide el juicio en contra del demandante es su conducta, que el tribunal califica como contraria a la finalidad de la norma que le permite deducir la acción; contraria a la buena fe, a sus actos propios e, incluso, un ejercicio abusivo del derecho. Se argumenta que el demandante conoció desde niño la identidad de su verdadero padre y se benefició de un estado civil constituido en todos sus efectos extrapatrimoniales y patrimoniales. Parece inaceptable a los jueces de grado que ahora pretenda derechos en la sucesión de su padre. Su conducta sería contraria a una situación jurídica aceptada por él mismo; es decir, contraria a sus actos propios. Se considera que no procedería dar lugar a la demanda por motivos puramente patrimoniales, y esta argumentación es validada por el voto de minoría en sede de casación.

Sin embargo, en sede de casación el voto de mayoría opta por que prevalezca la verdad biológica por sobre la identidad del demandante hasta entonces meramente formal. La sentencia de reemplazo resume en una todas las motivaciones por las que prospera el recurso de casación en el fondo de la siguiente forma: “Las acciones de impugnación y reclamación descansan sobre un supuesto común, cual es la existencia o inexistencia del vínculo biológico entre quienes contienden y, en este caso, al haberse establecido que el actor no es hijo de las personas cuya paternidad se impugna y que, en cambio, sí lo es de aquellos respecto de los cuales reclama la filiación, corresponde hacer lugar a ambas demandas” (cons. séptimo de la sentencia de reemplazo).

La consideración merece ser destacada porque, efectivamente, todo el sistema de acciones de filiación en el Código Civil chileno descansa sobre el hecho de “la existencia o inexistencia del vínculo biológico entre quienes contienden”. Esto es contundente. Se celebra que la Corte Suprema lo reconozca con esta claridad. Este fallo debería liderar una tendencia unificadora de jurisprudencia en casos donde se han hecho prevalecer otros factores.

También es cierto que las acciones de filiación deben ejercitarse “en la forma y con los medios previstos” en la ley (art. 195 CCch). La forma y los medios están estrictamente tasados y regulados. “El derecho a reclamar la filiación es imprescriptible e irrenunciable” (art. 195 CCch.). En este caso, la acción corresponde “solo al hijo contra su padre” (art. 205 CCch.). Puesto que la legitimación activa y pasiva es tasada, la acción debe ejercitarse en vida del padre y en vida del hijo. La muerte del padre produce la caducidad de la acción. La regla general continúa siendo que las acciones de filiación son extrapatrimoniales y, como tales, intransmisibles. Deben ejercitarse en vida del padre y en vida del hijo. Las excepciones a esta regla general están expresamente tipificadas. Solo excepcionalmente, por el plazo de tres años desde ocurrida la muerte, la ley autoriza al hijo póstumo y al nacido en los 180 días anteriores a la muerte del padre para iniciar una acción de reclamación “contra los herederos del padre o madre fallecidos” (art. 206 CCch.).

El artículo 317, inciso 2º CCch, en el que se apoya la opinión que defiende la imprescriptibilidad de la acción de reclamación, reglamenta otra materia: las condiciones para que la cosa juzgada en estas acciones produzca efecto frente a terceros. En decir, el artículo 317, inciso 2º, no es regla de legitimación para el ejercicio de acciones de filiación. Por tanto, según el tenor literal de la ley (art. 206 CCch), el demandante no estaba habilitado para reclamar filiación contra la heredera del supuesto padre porque, en realidad, no estaba dentro de los presupuestos de hecho excepcionales que establece la ley ni ejercitaba el derecho dentro de plazo legal. La excepción de caducidad de la acción opuesta por la demandada debió haber sido acogida.

Es sabido que la Corte Suprema ha hecho una interpretación distinta para acoger acciones contra los herederos del supuesto padre difunto, sin las restricciones que establece el artículo 206 CCch. Los fallos que han marcado esta interpretación se reiteran periódicamente, cada vez que se vuelve sobre esta interpretación. Aunque en algunos casos se declaró inaplicable esta norma, el Tribunal Constitucional ha dejado de intervenir en esta materia que, claramente, es de opción legislativa. Ahora bien, la interpretación que ha venido recibiendo este artículo, tal vez, no debería servir para amparar situaciones que resultan, en palabras del voto de minoría, “inverosímiles, reprochables y perjudiciales [,] que no pueden aceptarse bajo ningún respecto” (cf. consideración 12º del voto de minoría). ¿Sería este el caso? Conociendo su verdadera identidad desde mucho antes de la muerte de sus abuelos (padre y madre aparentes) y habiéndolos heredado sin que sus tíos maternos (hermanos aparentes) se hayan opuesto, el demandante pretende también heredar a su padre biológico, fallecido cuando tiene 51 años. Los resultados de aceptar esta pretensión resultan inaceptables para los jueces de grado, quienes consideran que la acción no puede ejercitarse por motivos puramente patrimoniales y que el demandante iría contra sus actos propios al deducir la acción. Sin embargo, se piensa que la teoría de los actos propios no aplica al ejercicio de derechos absolutos, como es el caso de una reclamación de filiación. Tampoco abusa del derecho quien lo ejercita legítimamente. La dificultad, en realidad, era que el demandante no estaba habilitado para ejercitar la acción contra la heredera del supuesto padre fallecido, según el art. 206 CCch. La Corte Suprema vuelve a descartar la aplicación de esta norma, interpretando el art. 317, inc. 2º como regla de legitimación para reclamar filiación contra herederos del supuesto padre o madre difuntos.

Otra cuestión interesante en este caso es el escenario hipotético de resultados de haberse aplicado el art. 206 CCch. La verdadera madre del demandante está viva y resulta emplazada en el juicio como demandada de reclamación de maternidad y como heredera de la supuesta madre difunta en la acción de impugnación de maternidad. La maternidad putativa de la abuela puede impugnarse por “el que pasa por” hijo suyo “si se reclama conjuntamente la determinación de la auténtica filiación del hijo” (art. 217 CCch). Justamente esto es lo que ocurre en este caso. El demandante impugna al mismo tiempo que reclama la determinación contra su verdadera madre. El demandante habría conseguido acreditar indirectamente la causal de falso parto mediante la prueba biológica inclusiva respecto de la madre que lo desconoce. Este resultado produce la extinción consecuencial de la paternidad matrimonial del supuesto padre, determinada por presunción. De haberse aplicado el artículo 206 CCch, la consecuencia del litigio habría sido la determinación de la maternidad contra la verdadera madre. Al mismo tiempo, habiendo caído la presunción de paternidad matrimonial del supuesto padre (abuelo), el demandante habría quedado sin filiación paterna determinada.

¿Podía acogerse la impugnación contra la supuesta madre y la reclamación contra la verdadera, rechazando a la vez la acción de reclamación de paternidad no matrimonial contra la heredera del supuesto padre? ¿Admite este resultado el ejercicio conjunto de la acción de impugnación y reclamación del artículo 208 CCch? De haberse aplicado el artículo 206 CCch, el resultado habría sido efectivamente este. El demandante tendría maternidad determinada respecto de su verdadera madre; pero, a la vez, habiendo caído la paternidad matrimonial del abuelo, el demandante quedaría sin filiación paterna determinada. El ejercicio “simultáneo” de la acción de impugnación y reclamación de paternidad debería haber obligado al juez a acoger un objeto (la impugnación) y rechazar otro (la reclamación). Los dos objetos son compatibles entre sí, según el artículo 17, inciso 1º CPC, aunque puedan producir resultados como los que hipotéticamente podríamos haber observado en este caso.

EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
El Mercurio

"...Efectivamente, todo el sistema de acciones de filiación en el Código Civil chileno descansa sobre el hecho de 'la existencia o inexistencia del vínculo biológico entre quienes contienden'. Esto es contundente. Se celebra que la Corte Suprema lo reconozca con esta claridad. Este fallo debería liderar una tendencia unificadora de jurisprudencia en casos donde se han hecho prevalecer otros factores..."

El Mercurio

"...La Corte Suprema continúa una tendencia a sostener que la protección de la familia debe mantenerse vigente aunque cesen los efectos civiles del matrimonio por divorcio. Dos fallos son relevantes en esta línea (...) No queda claro cómo debería ser la cogestión en estos casos en que propietario y no propietario ya no son cónyuges entre sí..."

El Mercurio

"... La diferencia entre una familia matrimonial y una familia no matrimonial es justamente la estabilidad de este fundamento. Por eso los que se casan tienen derecho a que su matrimonio sea reconocido por la sociedad y el Estado. El matrimonio entre un hombre y una mujer, libres y hábiles para casarse entre sí, existe antes y fuera de toda ley..."

Ver más

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores