EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago de Chile. Mié 08/02/2023

20:27
Atención a suscriptores

Santiago:   Mín. 5°C   |   Máx. 20°C   |   Actual 13°C

El error en la oferta como un problema de asignación de riesgos

"...En principio, merece mayor protección el consumidor. Después de todo, quien se equivocó en el precio fue el proveedor. Podríamos decir que, con su falta de cuidado, indujo al consumidor a confiar en ese precio. Y, después de todo, parece bastante evidente que el proveedor es un profesional que, a este respecto al menos, tiene un deber de cuidado de particular intensidad..."

Lunes, 12 de febrero de 2018 a las 13:54
  • Facebook
  • Twitter
Enviar
Imprimir
agrandar letra
achicar letra
Iñigo de la Maza
Despojada de ornamentos dogmáticos, la pregunta que plantea un error durante la negociación del contrato es quién debe soportar su costo. Y las opciones más evidentes son dos. La primera de ellas es que el costo sea soportado por quien padeció el error. Así sucederá, pues esta persona seguirá vinculada por los términos contractuales que no desea. La segunda posibilidad es que el error lo soporte la otra parte; y así será, pues se privará de eficacia a un contrato cuyos términos deseaba.

La problemática del error, entonces, como lo manifestó con una precisión casi metálica Federico de Castro, puede resumirse en dos preguntas ¿a quién se va a proteger de su error? y ¿a quién se va a permitir aprovecharse del error de otro? .

Estas ideas —acaso algo abstractas— pueden resultar provechosas para considerar una cuestión que, de tanto en tanto, agita a la prensa y a los tribunales: las ofertas que contienen un error. Entre nosotros, esta situación ha tenido lugar con cierta frecuencia en relaciones de consumo, ya sea tratándose de computadores, tablets, box springs, pasajes de avión y televisores, entre otros.

¿Ha de protegerse al consumidor y, por lo mismo, asignar el costo del error al proveedor? O, en cambio, ¿debemos proteger al proveedor, gravando con el costo al consumidor? Y la respuesta —faltaba más— es depende. Depende de quién merezca mayor protección. Aunque, por supuesto, esto no es una respuesta, sino una reformulación de la pregunta. De manera que convendrá responder derechamente.

En principio, merece mayor protección el consumidor. Después de todo, quien se equivocó en el precio fue el proveedor. Podríamos decir que, con su falta de cuidado, indujo al consumidor a confiar en ese precio. Y, después de todo, parece bastante evidente que el proveedor es un profesional que, a este respecto al menos, tiene un deber de cuidado de particular intensidad.

De manera que, en principio, es el proveedor quien debe soportar el riesgo del error y mantenerse atado por un contrato cuyos términos no desea. Sin embargo, es importante advertir que esta es una asignación del riesgo “en principio”, lo que significa que, bajo ciertas circunstancias, puede modificarse. Es perfectamente posible imaginar —de hecho, sucede con cierta frecuencia— un escenario en el cual el riesgo del error deba ser asignado al consumidor.

Podemos estar de acuerdo en que cuando se le asigna el riesgo al proveedor no es como una sanción por su falta de cuidado, sino como una forma de proteger la confianza que ha provocado en los consumidores. El hecho de que los consumidores hayan confiado los hace dignos de protección. Si se acepta lo anterior, entonces resulta sencillo imaginar el escenario en el que es el consumidor quien debe soportar el riesgo; se trata de un escenario en el que no hay confianza que proteger. No la hay porque el consumidor detecta el error del proveedor —imaginemos, por ejemplo, un precio absolutamente irrisorio— y, por lo mismo, no confía en la apariencia que ha provocado el proveedor, más bien busca aprovecharse del error que ha padecido.

Y está bien, no cabe duda que la Ley 19.496 abandona la neutralidad del Código Civil y opta por la tutela de una de las partes, el consumidor. Pero, de allí no se sigue que tutele el abuso del consumidor. ¿Qué razón podría justificar algo como eso? ¿Compensar los frecuentes abusos que sufren los consumidores por parte de los proveedores? Quizás, suene atractivo, pero no tiene tracción jurídica; consideraciones elementales respecto al principio general de la buena fe lo impiden.

EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
El Mercurio

"...Uno de los propósitos del diseño de las instituciones judiciales debe ser hacer probable lo improbable, es decir, hacer probable la coherencia en la forma de resolver judicialmente cuestiones como las señaladas aquí (interrupción civil de la prescripción y precario). ¿Qué ha sucedido a este respecto con las dos materias a que he hecho mención y cuya importancia aconseja considerar? La respuesta exige prestar atención a las sentencias de la Corte Suprema..."

El Mercurio

"...La Corte Suprema reconoce que este es el resultado de un razonamiento judicial y, como tal, queda cubierto por la obligación de fundamentar las sentencias. Esta obligación constituye la garantía del respeto al principio de reparación integral del daño, tanto desde la perspectiva de la víctima como del agente, de ahí que la ausencia de fundamentación sea motivo suficiente para invalidar..."

El Mercurio

"...José Ortega y Gasset decía que los componentes de toda vida humana se pueden reducir a tres factores: vocación, circunstancia y azar (...). En qué grado concurrió cada uno de ellos en la vida de Fueyo es una tarea que queda pendiente para cuando se escriba la historia de nuestra doctrina civil. De momento, basta con volver a sus obras y reflexionar sobre aquellas ideas que todavía nos siguen desafiando..."

Ver más

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores