“Al final vamos a tener una comisión financiera que va a ser el puro nombre”. Es la crítica de Raphael Bergoeing, ex superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, a lo planteado por el Ministerio de Hacienda en relación a impulsar una supraestructura regulatoria (que abarque a la SBIF, a la SVS y a futuro a la SP), y a los detalles hasta ahora conocidos para lograr aquello.
Si bien Bergoeing reconoce que “Hacienda aún no ha entregado todos los elementos” (e indica que habrá que tener mucho ojo, pues “el diablo está en los detalles”), dice tener “una gran preocupación” por lo que hasta ahora se ha informado. Asegura que avanzar hacia una comisión que mire al mercado financiero en su conjunto es una buena idea, pero advierte que ésta pierde relevancia al no otorgarle una jerarquía que la sitúe por sobre las superintendencias. “Hacienda fue bien explícita en señalar que esta comisión no estaría encima de las superintendencias, sino que en paralelo. Por lo tanto, va a ser una comisión que no va a tener soldados, sino solo generales”, indica.
El investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) recuerda que la cartera del ministro Rodrigo Valdés pretende avanzar hacia una comisión del mercado financiero (de tres o cinco integrantes) que estaría a cargo de los temas sancionatorios y normativos, dejando en los superintendentes la labor supervisora. “El problema es que si tú vas a tener una comisión paralela, que no tiene atribuciones de autoridad sobre la superintendencia, vas a depender de la buena voluntad de que estas superintendencias te hagan los estudios, pero éstas tienen los incendios del día a día y recursos que cada vez son más limitados. Así, al final vamos a tener una comisión que va a ser el puro nombre”, crítica.
Agrega que, bajo la estructura propuesta, “en la práctica la comisión no va a tener ninguna capacidad de estar pensando ni reflexionando, porque no va a tener los recursos”.
Plantea que “es más sano” pensar en una comisión que esté arriba, ejerciendo autoridad sobre la superintendencia respectiva y teniendo a los superintendentes dentro de ella, siendo parte de los integrantes con derecho a un voto por persona. “Esto equivaldrá a tener a una comisión colegiada, deliberativa, pero pensando los temas por arriba de la superintendencia, instruyendo a que se hagan los necesarios estudios abajo”.
RIESGO DE CRITERIOS
El ex regulador coincide con Hacienda en la necesidad de contar con “una comisión arriba de los diferentes regulados, un paraguas”, y sostiene que la crisis de 2008 es una prueba de aquello (cuando se apreció el carácter sistémico de la industria financiera). Sin embargo, señala que habiéndose resuelto esto, en lugar de una comisión solo para el mercado de valores y seguros, empiezan a surgir preocupaciones más complejas. “Ahí uno empieza a preguntarse, ¿qué van a hacer en esta comisión, ver temas prudenciales de estabilidad financiera y también de comportamiento de mercado, tipo Sernac, o no?”. Recuerda que Inglaterra hizo esta distinción hace algunos años y que "tuvieron serios problemas, porque los asuntos de mercado se comieron a los temas prudenciales, ya que la gente está reclamando en el día a día y ante ello puedes despreocuparte un poco de la estabilidad financiera”.
Dice que una forma de enfrentar este problema es tratar lo prudencial y los asuntos de mercado por separado, “y si es así, entonces debes tener otro modelo” en relación al planteado por Hacienda. Bergoeing afirma que, en definitiva, “esto requiere una vuelta adicional” y que para ello hay al menos dos propuestas a mirar, una en la que él participó como asesor de Hacienda (acotada a la institucionalidad bancaria), y la de la comisión Desormeaux. Advierte, sin embargo, que “lo que no puedes hacer es avanzar hacia una cosa que no es ni una ni la otra”.