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¿Por qué apostar por el uso del subsolador en los huertos frutales?

El paso del tiempo y el uso de la maquinaria agrícola generará que el suelo comience a mostrar señales de compactación superficial, lo que dificultará la absorción de agua y nutrientes y, con ello, el desarrollo de raíces en las zonas compactadas. Sepa cómo manejar la compactación en huertos frutales, a través del uso del subsolador.

Viernes, 31 de marzo de 2017 a las 8:30
- Subsolador El paso reiterado de la maquinaria, ejerciendo presión en los mismos puntos de la superficie, favorecen la compactan del suelo, dificultando a su vez la extracción de agua y nutrientes por parte de los frutales. Para mejorar esta condición del suelo, es necesario utilizar un subsolador capaz de romper la capa compactada.
Crédito: El Mercurio
Daniela San Martín

El manejo de huertos frutales contempla la utilización de maquinaria para la realización de las diversas labores agrícolas, como tractores, nebulizadores, carros cosecheros y rastras de disco, entre otras, las cuales generan la compactación del suelo.

El excesivo paso de la maquinaria agrícola en el huerto frutal genera la compactación superficial, es decir, aquella que se encuentra aproximadamente en los primeros 40 centímetros de profundidad del suelo. La compactación es un cambio en la estructura del suelo, que gracias a la presión que ejerce el paso reiterado de la maquinaria, aumenta la densidad aparente del suelo y, por ende, disminuye la porosidad del mismo. “El peso del tractor, del nebulizador, del agua, y el de los carros cosecheros cargados con fruta transitando por la entre hilera de los frutales, van generando presión siempre en los mismos puntos por donde circulan las ruedas y los equipos, lo que deja una huella clara de su paso y evidencia el área compactada”, explica Jorge Carrasco, Dr. Ingeniero agrónomo, especialista en tecnología del suelo e investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

El principal problema con el suelo compactado es que disminuye la capacidad de aireación de la zona de raíces de los frutales afectados, y dificulta la extracción de agua y nutrientes por parte de ellas. Los suelos compactados revelan una notable reducción en el número y tamaño de los poros, como también un cambio en la forma y continuidad del espacio poroso total, por lo que la circulación de agua y aire, a nivel de las raíces del frutal, se hace muy lenta, o sencillamente no existe.

Dr. Jorge Carrasco:
“Lo ideal es que en un huerto frutal, con cerca de 12 a 15 pasadas de maquinaria durante la temporada entre las hileras, se realice un subsolado cada 5 años a lo menos”.

En los procesos de compactación de suelos, además del paso de la maquinaria, se debe considerar la humedad del mismo. De acuerdo al especialista, un suelo húmedo por un riego previo a la entrada de maquinaria, favorece su compactación al momento en que ésta transita al interior de un huerto frutal. “Esto sucede especialmente en huertos de carozos, donde se riega 5-6 días antes de la cosecha, con el fin de que los frutos se hidraten y alcancen un mayor peso al momento de ser cosechados. Luego, el tractor transita con los carros cosecheros cargados con bins de fruta. Todo este peso que se ejerce sobre el suelo húmedo, facilitará el proceso de compactación. La humedad del suelo tiene una relación directa con el grado de compactación”, agrega Carrasco.

El mayor problema se ocasiona en los huertos con riego tradicional, ya sea por surco o por borde, debido a que las entre hileras del frutal permanecen mayor tiempo en condiciones de humedad, lo que a su vez favorece el proceso de compactación. Por su parte, los huertos con mayor tecnología de riego, es decir, donde hay riego por goteo o de micro aspersión, presentan una menor compactación entre las hileras de los frutales. “En este caso, si se trata de una nueva plantación, lo ideal es plantar con riego por goteo. Y es que, además que el agua es un bien escaso, se tendrá la certeza que los procesos de compactación entre las hileras del frutal serán menores. Con este sistema existe un menor contenido de humedad del suelo en la entre hilera y, por ende, se reducen considerablemente los procesos de compactación excesiva; esto si se compara con los huertos manejados con riego tradicional”, dice Carrasco.

Por otro lado, la rastra de disco para el control de malezas, también genera problemas de compactación a partir de los 5-8 cm de profundidad de suelos, en las entre hileras. El paso del tractor en las labores de rastrajes ya genera compactación por el efecto del movimiento de las ruedas. Si a esto se le suma el efecto de la rastra de discos, la cual en su acción de invertir suelo trabaja a la profundidad señalada, se genera compactación por el efecto de corte del suelo en la labor de rastraje y por el peso mismo de la rastra.

Por último, en estudios realizados por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), se ha logrado demostrar que en los puntos de compactación, también llamados zona de huella del tractor, no existe crecimiento de raíces o éste es casi nulo. Esta huella va desde los 30 a 35 centímetros de ancho por 40 a 45 cm de profundidad en cada marca de las ruedas del tractor, lo que se traduce en 60 a 70 centímetros de compactación en cada entre hilera del frutal. Si esto lo extrapolamos a la superficie total del huerto frutal, nos encontraremos con que una superficie importante del terreno puede estar compactado.

Es por todas estas razones que el especialista recomienda, una vez comprobada la existencia de problemas de compactación de suelos en frutales, a través de la observación de calicatas hechas entre las hileras de la plantación frutal, utilizar el subsolador para mejorar la condición del suelo y, por ende, la infiltración del agua y la nutrición de los árboles. “Lo ideal es que en un huerto frutal, con cerca de 12 a 15 pasadas de maquinaria durante la temporada entre las hileras, se realice un subsolado cada 5 años a lo menos. Esta labor va a romper la capa compactada de suelo, y a la vez va a producir corte o “poda” de raíces, con lo que se va a favorecer un crecimiento de nuevas raíces en la temporada siguiente. De igual forma, se facilitará una mayor extracción de agua y nutrientes de los árboles establecidos.”, explica Carrasco.

El arado subsolador

Para romper la compactación superficial la herramienta más utilizada es el subsolador. Este es un equipo para la preparación de suelos que consta de uno a tres brazos de fierro, los que con la potencia de un tractor van perforando hasta profundidades mayores a 40 centímetros. Con esto se logra romper la capa compactada, lo que permite que el agua de riego sea capaz de infiltrar hacia la zona de raíces, facilitando la expansión radicular y la absorción de agua y nutrientes. Además, el arado subsolador es capaz de mejorar la aireación del suelo y agilizar el intercambio gaseoso a nivel de las raíces del frutal, y la actividad microbiana sobre la materia orgánica.

Regulaciones del subsolador

Antes de comenzar con el uso del subsolador es necesario realizar un “checklist” de lo siguiente:

Nivelación del subsolador con respecto al nivel del suelo: En sentido transversal, el chasis del equipo debe mantener un plano paralelo con el terreno, con el fin de que la unidad de rotura penetre verticalmente el perfil del suelo. En cuanto al sentido longitudinal, la unidad de rotura debe mantener el ángulo recomendado por el fabricante.

Profundidad de perforación: Antes de comenzar el uso del arado subsolador, se debe determinar la profundidad y espesor de la compactación. Para hacerlo se debe realizar una o más calicatas y evaluar las paredes de ellas con la ayuda de un cuchillo. Así se determinará la resistencia del suelo y el área y profundidad con mayor complicación. En esa área es donde debe ubicarse la punta o bota del subsolador, con el fin de asegurar el rompimiento de la zona compactada.

De acuerdo a Jorge Carrasco, es común que en los huertos no se determine de forma exacta el área compactada ni su profundidad y se realice una labor de subsolado más profundo de lo necesario. Esto se traducirá en un mayor desgaste del sistema de transmisión del tractor, debido a que se necesitará más petróleo.

Potencia necesaria del tractor: El subsolado tiene un alto requerimiento de potencia (sobre 100 Hp), especialmente cuando los suelos se encuentran muy compactados o si la labor debe hacerse a gran profundidad.

Para Jorge Carrasco es necesario tomar en consideración la velocidad de trabajo. Ésta también influye en la demanda de potencia por parte del equipo, por lo que se recomienda mantenerla relativamente baja. “Es decir, no debe superar los 6 km/hora cuando mucho. Si se pasa a una velocidad mayor, las capas de suelo más profundas salen hacia arriba, las cuales son improductivas y desgastan el sistema de levante hidráulico del tractor. Por otro lado, si se logra una velocidad menor a 4 km/hora, es posible incluso subsolar con un tractor de menor potencia, considerando que lo normal es utilizar uno entre 95 y 110 HP”, dice.

Recomendaciones para la descompactación con subsolador

De acuerdo especialista Jorge Carrasco, es de suma importancia recordar que la humedad está directamente relacionada con el nivel de control de la compactación. Es por esto que se recomienda que en los suelos que se pretende subsolar, se trabaje con una humedad baja, la cual se encontrará en el período posterior a la cosecha del frutal (abril-mayo).

Para conseguir un efecto de mayor agrietado en el suelo, se debe operar en lo posible con el suelo casi seco. Si bien esto implica un aumento en la potencia del tractor, las grietas producidas favorecerán un aumento de la capacidad de infiltración del suelo.

Por otro lado, si esta labor es realizada con una humedad mayor, el único efecto que se conseguirá será el de cortar el suelo sin producir el quebramiento deseado, haciendo ineficiente la labor.

Una vez realizada el subsolado, se debe realizar nuevamente una calicata, sobre la línea de él, en forma perpendicular. “Si la labor se realizó de manera correcta, se podrán ver grietas laterales y en profundidad a partir del punto, donde pasó la bota del subsolador. Por otro lado, si no se hizo bien, sólo se verá la pasada del brazo del subsolador pero no las grietas laterales ni profundas”, explica Carrasco.

Entre 8 y 10%
podría aumentar la producción frutal durante la primera temporada al utilizar el subsolador

En huertos establecidos, se recomienda realizar el subsolado para recuperar el crecimiento de las plantas cuando existe un grado de compactación del suelo que no permite otra alternativa de manejo. Trabajos recientes realizados por el INIA han demostrado que una labor de subsolado llevada a cabo con un equipo de tres brazos o tres puntas es más eficiente en la rotura de suelo compactado.

Con el subsolado, además, existe la posibilidad de realizar algo similar a una poda de raíces, mientras se realiza esta labor. Sin embargo, es necesario utilizar un equipo que posea en la punta o bota unas cuchillas laterales que permitan el corte de raíces. “El equipo tradicional no posee cuchillas laterales en la punta que realiza la rotura de suelos, por lo que la planta se verá complicada cuando este tipo de equipo tire de sus raíces de anclaje y no las corte. En cambio, los subsoladores que tienen cuchillas en la base y laterales de las puntas, cortarán las raíces de una sola vez. Actualmente existe en el mercado nacional, equipos subsoladores de tres y más puntas, con cuchillas de corte en la parte lateral de ellas, que funcionan en forma eficiente en la labor de subsolado en frutales.”, indica el experto.

Al cortar las raíces y descompactar el suelo, existirá evidencia de que se promueve el crecimiento y desarrollo de raicillas en la temporada siguiente, lo que se traducirá en una mayor absorción. “Aún no está claro si es el corte de raíces o la rotura del área compactada lo que mejora la productividad. En mi caso, creo que es la combinación de ambas, ya que se mejora la condición física del suelo y se promueve el crecimiento de las raíces”, dice Carrasco.

Trabajos realizados por el INIA en nectarínos y durazneros conserveros, en la Región de O`Higgins, han demostrado aumentos de entre 8% y 10% en la producción de fruta, en una primera temporada, y de entre 12% y 20% en una segunda temporada.


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