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Cómo elegir el portainjerto adecuado para manzanos

Analizar las condiciones del suelo, la rentabilidad económica y la exposición solar de la fruta es esencial para elegir de forma correcta el portainjerto que se utilizará.

Viernes, 13 de marzo de 2015 a las 8:30
- Portainjerto enanizante Utilizar una herramienta de este tipo puede disminuir la vigorosidad de las plantas hasta en 50%, facilitando el manejo del huerto y aumentando la densidad de plantación.
Crédito: El Mercurio
La gran deuda
Uno de los fundamentos principales de los portainjertos es conseguir material resistente a plagas que afecten a los distintos cultivos. En el caso de los manzanos, la idea es enfrentar con éxito al pulgón lanígero, la phytophtora, el cancro bacterial y algunas agallas.

Pese a los esfuerzos de los últimos años, los resultados obtenidos hasta ahora han sido más bien tímidos y han servido sólo para enfrentar situaciones específicas, que en términos reales no significan demasiado para la industria.

Un claro ejemplo de esta situación, es lo que ocurre con la resistencia al pulgón lanígero del manzano. Si bien en la actualidad existen portainjertos resistentes a esta plaga, los de la línea M9 —los más utilizados por los productores nacionales— no lo tienen dentro de sus características.

“La investigación y desarrollo de portainjertos en manzanos sigue al debe con la resistencia a ésta y otras plagas de importancia económica, especialmente aquellas que atacan las raíces, como la Phytophtora y las agallas”, afirma Gamalier Lemus.
Daniela San Martín N.

Los portainjertos son plantas que cuentan con un sistema radical adecuado y que son utilizadas como sostén para injertar una yema o un pequeño esqueje de otra planta, las que luego crecerán como una sola.

Su uso se relaciona con la idea de dar solución a diversos problemas que puedan presentar los cultivos a situaciones específicas del suelo como salinidad, sequedad, exceso de agua o particulares requerimientos nutricionales, y a la acción de plagas.

La manzana es una de las especies frutales que más se ha beneficiado con el desarrollo de los portainjertos. De hecho, los expertos reconocen en esta herramienta una de las grandes responsables de la verdadera revolución que ha vivido la industria en las últimas décadas.

Si bien en la actualidad existen en el mercado cientos de portainjertos que permiten enfrentar diversas plagas que afectan a esta industria, la gran mayoría apuntan a generar plantas más pequeñas; además de facilitar labores como la aplicación de productos fitosanitarios y el raleo, e incluso mecanizar la poda.

El uso de portainjertos enanizantes en manzanos, por ejemplo, permite aumentar la densidad de plantación, entre otras cosas.

“En los últimos años, gracias al uso de portainjertos enanizantes, se ha pasado de plantar 156-204 árboles por hectárea a una densidad de 1.666-3.333 árboles por hectárea”, asegura Gamalier Lemus, especialista en fruticultura y subdirector de investigación de Inia Rayentué.

Cabe destacar que el grado de enanismo que predomina en un portainjerto se clasifica de acuerdo al tamaño de un árbol franco, que proviene de una semilla y que por lo general supera los 7 metros de altura.

Para medir el grado en que se reduce el tamaño del árbol, se compara el tamaño del árbol franco con el del árbol desarrollado en el portainjerto. “Existen portainjertos capaces de reducir el tamaño del árbol en 70%, es decir, crecen sólo 30% de lo que crece un árbol estándar”, agrega Lemus.

Así también, el uso de estos portainjeros permite, además, lograr una mayor precocidad en la fruta.

Y es que hasta hace unas décadas, los huertos de manzanos eran cultivados en base a la propagación de las semillas entregadas por sus propios frutos, lo que generaba que los árboles comenzaran a producir entre 8 y 10 años después de la plantación.

“El enanismo va de la mano con la precocidad. El árbol, en vez de gastar energía en crecer y aumentar su estructura, la dedica a producir frutos, por lo que hoy se puede ver algo de producción al año siguiente de plantado el huerto”, explica Lemus. 

Pese a todo lo positivo que ha significado de la incoporación del desarrollo de los portainjertos enanizantes, existen algunas desventajas que es importante precisar.

Por ejemplo, con el uso de algunos portainjertos como el M9 —el más utilizado en nuestro país— las plantas, a menudo, tienen un limitado desarrollo radicular, lo que impide que las raíces exploren por completo el perfil del suelo disponible, produciendo un desbalance en el desarrollo aéreo de la planta, lo que a su vez impacta en el tamaño de las ramillas y dardos que entran en producción.

“Las ramillas jóvenes no logran sostener el gran peso de los frutos, porque las manzanas siguen siendo grandes, por lo que se hace necesario invertir en una estructura de soporte para que éstas no se inclinen o se quiebren”, indica Lemus.

Esto se intensifica porque las nuevas variedades de manzanos están desarrolladas para producir mucha fruta pero no una gran estructura natural de la planta.

“Es común que los productores no implementen una estructura de apoyo para ayudar al árbol a sostenerse, ya que creen que la desarrolla naturalmente, lo que no es así. Es una característica del portainjerto que la estructura de desarrollo del árbol sea pobre y que además entregue mucha fruta”, asegura Mauricio Frías, consultor privado y experto en manzanos.

Los especialistas coinciden en que este manejo inadecuado puede ser la razón para explicar por qué muchos huertos al séptimo u octavo año disminuyen su producción. “Al haber una falta de estructura y de soporte para el árbol, éste no puede seguir produciendo como antes. Es por esto que siempre se recomienda trabajar en pro de una buena estructura del árbol antes de tener una buena producción”, afirma Frías.

Consideraciones generales para la elección

El primer elemento a considerar al momento de decidirse a incorporar portainjeros es la compatibilidad que debe existir entre el portainjerto y la variedad que se injertará —aspecto que fue tratado con detalle en la nota “Por qué apostar por los portainjertos”—. Pero, además, existen una serie de otras consideraciones técnicas y económicas que deben ser tomadas en cuenta por los productores antes de elegir el portainjerto que utilizarán:

1-Atención al suelo

Uno de los aspectos principales en que fijarse a la hora de elegir el portainjerto es la característica del suelo en que se establecerá el huerto.

Así, en suelos débiles (aquellos que no permiten que la raíz de la planta se desarrolle de forma óptima, como suelos pesados o con mal drenaje), se deberían utilizar portainjertos vigorosos, con el fin de obtener una masa radicular más robusta, que le entregue mejor anclaje a la planta.

“Esto les permitirá contrarrestar esa condición”, agrega Mauricio Frías.

Si el suelo es apto para el crecimiento, la planta no tendrá problemas para crecer.

Lo cierto es que antes de realizar cualquier plantación, el productor debe realizar un muestreo de suelo, con el fin de determinar su calidad.

2-Considerar la exposición solar

Uno de los requerimientos más importantes que realizan algunos de los mercados del mundo a la hora de comprar manzanas, es que éstas posean un color adecuado de acuerdo a su variedad. Por lo mismo, antes de decidirse a utilizar un portainjerto determinado, el productor debe estar al tanto de la necesidad de luz solar que posea la variedad que pretende plantar.

Las llamadas “Grannys”, por ejemplo, que requieren estar más protegidas de la exposición solar, deberían utilizar portainjertos con un vigor intermedio, como los M106 o M7, que producirán una mayor cantidad de follaje en comparación a los portainjertos más enanizantes, permitiendo así que la fruta quede menos expuesta al sol.

En el caso de variedades bicolor como Gala, Fuji y Pink lady, se recomienda utilizar un portainjerto con menor vigor para que la fruta quede más expuesta.

“Claro que, en este caso, existe el riesgo de que exista un golpe de sol, por lo que se deben tomar los resguardos correspondientes”, explica Óscar Carrasco, ingeniero agrónomo, fruticultor y asesor particular de huertos de manzanos.

3-¿Es rentable?

Desde su desarrollo los portainjertos han demostrado ser tremendamente rentables para los productores de manzanas. Sin embargo, antes de decidir cuál utilizarán deben llevar a cabo un análisis económico que les permita determinar si su elección será rentable o no.

Esta decisión dependerá de los objetivos productivos del agricultor, y de los problemas y carencias que se presenten en el huerto. En el caso de que existan problemas con alguna plaga, por ejemplo, se debe tener en consideración algunos aspectos. Y es que si bien existen portainjertos que presentan cierto grado de resistencia a algunas plagas, por ahora estas herramientas no representan una alternativa significativamente viable para los productores, desde el punto de vista económico. En la mayoría de los casos, por ejemplo, estos agentes no ejercen una presión importante, por lo que para los productores resulta más conveniente apostar por llevar adelante un estricto control fitosanitario.

US$30 mil
por hectárea es la inversión necesaria para establecer un huerto sobre M9

Si el objetivo del productor es aumentar su densidad de plantación y quiere utilizar un portainjerto como el M9, las consideraciones deben ser otras: Como se mencionó anteriormente, los portainjertos de la línea M9 se caracterizan por desarrollar una pobre estructura en el árbol y una gran cantidad de fruta, por lo que se debe utilizar de forma obligatoria una estructura de soporte.

“Estas estructuras son caras. Si a ese costo le sumamos un mayor número de plantas producto de un aumento en la densidad de plantación y todo el manejo fitosanitario que ello involucra, llegamos a la conclusión de que la inversión necesaria para establecer un huerto sobre M9 llega a casi 30 mil dólares por hectárea. Éste incluso puede acrecentarse si se utilizan variedades que requieran el pago de royalties. En el caso de establecer un huerto con portainjertos más vigorosos, los cuales no necesitan estructuras, y con una menor densidad de plantación, la inversión llega a alrededor de 20 mil dólares”, añade Carrasco.

Cabe destacar que, de acuerdo a los expertos, los huertos sobre variedades de portainjertos M9 entran en producción al segundo año luego de la plantación.

“La precocidad con la que comienzan a producir los huertos sobre portainjertos M9 permite que la inversión que se realizó se recupere más rápidamente”, explica Óscar Carrasco.

Por esta razón, los especialistas recomiendan que en huertos sobre portainjertos M9, donde se utilicen variedades como Gala y Fuji, se fije una meta de producción acumulada de 150 toneladas por hectárea al quinto año de producción.

“Con ese piso la explotación es rentable y se justifica hacer una gran inversión”, agrega Carrasco.

Otra opción es elegir cualquier otro portainjerto que tenga un mayor grado de vigor y que no necesite una estructura de soporte. Esto, en términos prácticos, significará que el productor se ahorre realizar la inversión inicial (estructura), pero baje su densidad de plantación al utilizar un portainjerto más vigoroso.

Los portainjertos más utilizados en Chile

De acuerdo a los expertos, los siguientes son algunos de los portainjertos más utilizados en nuestro país:

M9

Es el portainjerto para manzanos más utilizado en Chile. Pese a que no posee resistencia al pulgón lanígero, es valorado por los productores, debido a que les permite mecanizar sus huertos. Esto debido a que genera un árbol pequeño, de volumen lateral, y que produce fruta de calibre homogéneo, tanto en los sectores ubicados hacia la base del árbol como en aquellos que se encuentran en la copa.

Dentro de esta línea existen dos variedades de gran atracción comercial: el T 337, de origen holandés; y el Pajam 2, de origen francés. El primero se caracteriza por ser el menos vigoroso dentro de esta línea y resulta ideal para ser utilizado en conjunto con variedades vigorosas como la Fuji. Por su parte, el Pajam 2 es del extremo vigoroso de esta línea, por lo que se recomienda para ser utilizado con variedades más débiles como las Galas.

De acuerdo a Frías, los portainjertos de la línea M 9 están siendo sumamente demandados a nivel mundial. De hecho, los encargos a los distribuidores de estos portainjertos están siendo inscritos para ser entregados durante el año 2016, debido a que en la actualidad los viveros se encuentran copados con pedidos.

M7

Este patrón es considerado como semi vigoroso (55 a 65% de un patrón franco), es de fácil manejo y entrega precocidad y buena producción.

Desarrolla una buena masa radicular y una buena estructura natural en el árbol, por lo que no necesita de una estructura de soporte.

Posee resistencia al cáncer bacterial, y una moderada resistencia a Phytophtora. No posee tolerancia al pulgón lanígero.

MM 106

Portainjerto moderadamente enanizante, considerado entre los de vigor medio, con 65% a 75% del vigor de un patrón franco. Es precoz al entrar en producción de manera temprana y entrega una elevada productividad.

Este portainjerto posee un buen anclaje, ya que está dotado de un sistema radicular expandido y profundo. Posee una tolerancia media a la asfixia radical.

El MM106 es susceptible a la phytophtora pero posee un alto grado de resistencia al pulgón lanígero. Esto ha generado que se utilice como puente para portainjertos M9, con lo que se obtiene árboles con menos vigor y con resistencia a esta plaga.

M26

Portainjerto enanizante. Su vigor se encuentra entre los M9 y M7 y produce un árbol con un vigor entre 45% y 50% de un patrón franco.

Este portainjerto es medianamente susceptible a Phytophtora y al cáncer bacterial, pero es resistente al pulgón lanígero.

Entrega precocidad y estimula la producción de frutos. Su principal característica es que permite realizar plantaciones en alta densidad sin dejar de lado el desarrollo estructural del árbol.


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