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Santiago de Chile. Mié 07/12/2022

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El Mercurio - Campo

Avellanas con camino despejado

Uno de los cultivos favoritos de los inversionistas cuenta con precios estables y alta mecanización. Se espera que Chile produzca 55 mil toneladas en 2023.

Martes, 22 de noviembre de 2022 a las 8:30
- Huerto en Viterbo, Italia, la semana pasada. En Europa hay interés por moderrnizar la producción.
Crédito: Andrés Reyes
Eduardo Moraga

John Buenaventura lleva una docena de años como productor de avellanas. Como buen agricultor de Collipulli, en la parte norte de La Araucanía, antes de incursionar en ese fruto seco su vida transcurría entre siembras de raps, avena y otros cultivos anuales. También fue uno de los pioneros en la zona en plantar arándanos y cerezas.

Ya tiene suficiente kilometraje recorrido para aportar con algunas conclusiones.

“El avellano europeo es un cultivo muy seguro. No es para hacerse millonario, no se gana mucha plata, pero es el único que puedo meter en una planilla excel para proyectar los ingresos de los próximos años en el campo. El precio no varía mucho de una temporada a otra, a diferencia de los arándanos o las cerezas, que son un tiro al aire y pasas de tener años buenos a otros malos. Al principio, estaba preocupado de que hubiera un gran poder comprador —Agrichile, del grupo Ferrero, N. de la R.—, pero se han portado bien y lo que manda es el precio internacional”, sostiene Buenaventura.

El agricultor agrega una ventaja que quedó al descubierto con la pandemia: el bajo uso de mano de obra. Buenaventura explica que le costó mucho encontrar personas para sacar adelante el trabajo en los huertos. La alta mecanización de los avellanos le evitó sumar otro dolor de cabeza.

En el rubro agroalimentario, la mirada es similar a la de Buenaventura. Los avellanos se han convertido en uno de los cultivos favoritos de los fondos de inversión, lo que ha presionado el avance de la superficie plantada en los últimos años. Ni siquiera la incertidumbre económica y política quita el entusiasmo.

Aunque no hay cifras oficiales, se estima que en la actualidad el ritmo de plantación ya llega a las 8.000 hectáreas anuales. Es cifra podría ser aún mayor, pues hay productores que plantan con material vegetal sacado directamente de árboles en producción.

“Para los inversionistas los avellanos se han convertido en un cultivo muy seguro. Los precios han sido buenos en los últimos años y venimos de una temporada bastante interesante en cuanto a calidad”, sostiene Andrés Reyes, director del grupo Avexa y fundador de AgroReyes.

Sube la producción

Joaquín Delorenzo, socio del vivero Cuatro Vientos, explica que tras el plebiscito de septiembre el interés por comprar plantas aumentó entre los agricultores, aunque nunca dejó de estar presente en las decisiones de grandes actores como los fondos de inversión.

“Una de sus ventajas es que se trata de un cultivo relativamente simple en el manejo de los huertos. Además en los últimos años se ha mejorado mucho en el conocimiento sobre su producción. Si trabajas como un libro en fertilización o riego es muy raro que tengas problemas, algo que no sucede en otros frutales”, sostiene Delorenzo.

Aunque inicialmente el cultivo se desarrolló en Chile para suplir las necesidades de la chocolatera Ferrero en contraestación, con los años ha comenzado a manifestarse que la producción chilena es de una calidad superior al promedio mundial.

Los procesadores italianos han acompañado con inversiones en nuevas plantas de proceso el crecimiento de la superficie chilena de avellanos. Se estima que en la temporada 2022 se produjeron 47 mil toneladas, mientras que las primeras estimaciones para la cosecha 2023 hablan de 55 mil toneladas.

Andrés Reyes estuvo la semana pasada recorriendo huertos de avellanos en España, Italia y Turquía y vio que los agricultores de esos países ven de manera positiva el futuro del rubro y que hay interés por la mecanización, ramo en que Chile es alumno destacado.

Por estos días, en el mercado internacional la variedad Giffoni se tranza a cerca de US$ 2,9 por kilo, frente a los US$ 3,14 que se pagó al momento de la cosecha en Chile. Hacia diciembre el precio debería subir, pues esa es la trayectoria típica de fin de año.

Rodrigo Viñambres, productor de avellanos, sostiene que se trata de un cultivo que debe verse como de “rentabilidad acotada y para suelos que no necesariamente son los mejores. En términos de rentabilidad por hectárea no compite con un cerezo o un nogal”.

Mínimo 50 hectáreas

Si se quiere lograr un volumen importante las herramientas en Chile están a la mano. El crecimiento de la oferta de material in vitro está colocando el avellano con un estándar de calidad de plantas más alto.

Mientras que hace una década se esperaba que un buen productor llegara a los 1.500 kilos por hectárea, hoy sin problema puede superar los 3.000 kilos. Tener buen material vegetal, realizar el riego adecuado y fertilizar de acuerdo a las altas necesidades de los avellanos es parte de la receta.

Un elemento clave es tener una unidad productiva sustentable en términos económicos. El punto de partida son 50 hectáreas, lo que permite amortizar las inversiones en cuanto a maquinarias y planta de limpieza en el campo.

“Un tractor puede cubrir entre 45 y 75 hectáreas. Hay que apuntar a los tres mil kilos por hectárea. Lo bueno es que es un cultivo muy noble, que si no está en un lugar muy caluroso o cerca de una napa, es constante en la producción”, sentencia Rodrigo Viñambres.


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