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Santiago de Chile. Jue 06/10/2022

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El Mercurio - Campo

El amplio impacto del dólar en el agro

Mientras las hortalizas sufren por alzas de insumos importados y su venta en pesos en el mercado local, las frutas frescas se benefician de su enfoque en la exportación. Analistas de mercado proyectan una menor volatilidad de la divisa en los próximos meses.

Lunes, 08 de agosto de 2022 a las 8:30
- En la fruta de exportación, el mayor valor del dólar se netea con los altos costos de los insumos.
Crédito: Sergio Alfonso López - El Mercurio
Revista del Campo

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Eduardo Moraga

Sergio Ossa explica que los molinos sumaron una nueva preocupación este año. Cerca de la mitad de las necesidades de trigo de Chile se resuelven mediante importaciones. Lo usual es que los fabricantes de harina estén pendientes de los precios de ese cereal en Estados Unidos y Argentina, los principales abastecedores. Sin embargo, este año también tienen que poner ojo en el valor del dólar.

“Los precios internacionales del trigo han tenido una tendencia a la baja en los últimos meses. Sin embargo, el costo de importación está muy volátil”, afirma Ossa, que es presidente de la Asociación de Molinos del Centro.

El dirigente explica que el trigo hard red winter bajó 20% desde junio, pero con el movimiento del dólar dentro de Chile la caída en el costo de importación llegó a solo 9%. Si se usa el mismo período para el trigo panadero argentino, la baja internacional de 9% se convierte en un alza real de 3% en pesos chilenos.

“Un dólar más caro no les conviene a los molinos, pues eleva los costos de importación y eso obliga a usar más capital de trabajo, en un momento en que las tasas de interés bancarias han subido”, sostiene Ossa.

Felipe Ruiz, economista senior del Banco Bci, explica que el tipo de cambio ha mostrado un inusitado vaivén en los últimos meses.

“Si bien estos movimientos han sido gatillados por un escenario externo más complejo, se recoge también una economía local que es más frágil dados los importantes desequilibrios de los últimos años. De manera de contener y evitar disrupciones mayores en el mercado financiero local, el Banco Central decidió intervenir el tipo de cambio, proceso que hasta el momento ha logrado disminuir la presión en el mercado cambiario. Los indicadores de volatilidad han ido cediendo y el tipo de cambio ha revertido el desalineamiento respecto a otras monedas y variables económicas. En ello también ha contribuido el proceso de liquidación de dólares del Ministerio de Hacienda, además de un escenario global que ha moderado los riesgos en las últimas semanas, advirtiéndose alguna reversión en la tendencia apreciativa del dólar alrededor del mundo”, sostiene Ruiz.

La volatilidad del dólar durante 2022 ha remecido las cuentas del negocio agrícola, con malas noticias para algunos, pero con buenas nuevas para otros. En rubros en que las empresas reciben buena parte de sus ingresos en dólares y la mayoría de sus costos son en pesos, como la industria frutícola, es una tendencia positiva. Sin embargo, lo contrario pasa en la horticultura, en que las ventas son en pesos, mientras que una parte relevante de los costos está en dólares.

En todo caso, independiente del rubro, los agricultores tienen la misma incógnita: ¿con qué valor del dólar deberán lidiar en el año agrícola que se avecina?

Diferentes efectos

Rodrigo Donoso, socio de la consultora AgroCapital, argumenta que el alza del dólar obedece a varias razones. En primer lugar, hay un componente especulativo, sumado a la fortaleza externa del dólar frente a la mayoría de las monedas, incluyendo el euro.

“También ha afectado el desarrollo de la guerra en Ucrania, pues ha traído incertidumbre a la economía mundial. También la inflación global ha tenido un impacto importante, solo en el caso de Estados Unidos está en torno a 8% anual”, sostiene Donoso.

Felipe Ibáñez, gerente de Agroindustria y Alimentos de BICE, explica que gracias al alza del dólar el sector exportador ha incrementado sus ingresos.

“Sin embargo, no se traspasa todo este aumento a sus utilidades, ya que varios de los insumos y servicios que utilizan también están indexados al dólar (fertilizantes, materiales, costos logísticos, entre otros). También hay que considerar que las empresas exportadoras han visto cómo varios de los mercados internacionales han sufrido una devaluación de sus monedas, lo que reduce el poder adquisitivo de estos países. En cuanto a los rubros más complicados, vemos que aquellas empresas que importan insumos o productos agrícolas finales, y que se comercializan en pesos, se podrían ver más afectados por el alza del tipo de cambio”, sostiene Ibáñez.

Golpe a las hortalizas

Edmundo Valderrama, presidente de ChileNut, explica que el negocio de las nueces ha tenido un par de años de precios internacionales no muy buenos, por lo que el alza de la divisa norteamericana ha sido una noticia muy bien recibida.

“A pesar de que los valores internacionales están bajo el promedio histórico, cuando uno lleva los ingresos a pesos, no es tan mala la situación. Ayuda a subir el ánimo”, sostiene el dirigente de los nogaleros.

Eso sí, Valderrama explica que los beneficios son menores que en otros sectores en el que la mano de obra, que está valorada en pesos, tiene un componente más alto en el costo final. La producción de nueces está altamente mecanizada.

Además el presidente de ChileNut advierte que aunque es usual que los agricultores enfocados en la exportación, como sucede con los productores de nueces, se endeuden en dólares para gestionar su negocio, el alza de la divisa puede provocar dificultades en el refinanciamiento. La garantía más común es el mismo campo, que está valorizado en pesos, por lo que de un año a otro su base para solicitar créditos disminuyó por la caída de la moneda chilena.

En tanto, en el rubro de las hortalizas el alza del dólar ha sido bastante negativa. “Los fertilizantes representan una parte importante de nuestros costos y se han triplicado en el último año. También han subido los insumos que se usan en el riego y los fitosanitarios, que son todos importados”, señala Cristián Muñoz, presidente de Hortach, el gremio de los hortaliceros.

El dirigente afirma que no han podido traspasar a mayores precios el alza de los costos. Argumenta que la estructura altamente fragmentada de la oferta impulsa la competencia por precios. “Es un rubro con una alta informalidad. Somos 35 mil agricultores, con 60% de ellos con menos de 5 hectáreas. Las cadenas de supermercados son reacias a alzas porque puede afectar el consumo. El que sube los precios se queda fuera del mercado. Es muy difícil acostumbrarse a ganar menos. El alza del dólar nos pegó de lleno”, sostiene Muñoz.

En rubros como la producción de carne de cerdos, el análisis es más complejo. Buena parte de los costos corresponde al maíz y a la soya y sus precios dependen de los vaivenes del mercado internacional y del tipo de cambio.

Para fortuna de los productores de porcinos, una parte significativa de los ingresos está en dólares, pues sobre el 60% de su volumen se exporta. Adicionalmente, la competencia en el mercado chileno de productos provenientes de Brasil o Estados Unidos llega a precios más caros por efecto del dólar.

“El alza del dólar no tiene tanto efecto en nuestro negocio pues el mix de ingresos y de costos es similar”, afirma Guillermo García, gerente general de Coexca.

Agroindustria con impactos mixtos

Gonzalo Bachelet, presidente de ChileAlimentos, sostiene que en la agroindustria los efectos del tipo de cambio son mixtos.

“Para las empresas exportadoras, sin duda que es una ayuda importante el alza del dólar. Sin embargo, también hay firmas procesadoras que están enfocadas en el mercado local y en ese caso el impacto es negativo”, sostiene el dirigente.

Ejemplo de estas últimas compañías son las dedicadas a las conservas, mermeladas, hortalizas congeladas, entre otras.

Bachelet llama a poner en perspectiva el alza del dólar con la inflación. Si se toma en cuenta el valor de esa moneda antes del rally alcista y el actual, tras la intervención del Banco Central y del Ministerio de Hacienda, es similar al 10% de inflación que se acumula en el último año, por lo que en términos reales el alza del dólar no es tan impresionante. Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, explica que “no cabe duda que un dólar alto es bueno para el negocio de la fruta de exportación”.

Sin embargo, advierte que no hay que perder de vista que cerca del 40% de los insumos de la fruticultura son importados, desde agroquímicos, pasando por materiales de embalaje y fertilizantes, hasta las tarifas navieras.

Además, la parte más relevante de los costos que sí están en pesos, que corresponde a la mano de obra, ha sufrido un alza para responder a la escasez relativa de trabajadores y a la inflación.

“El alza de dólar es bumerán en cuanto a los insumos. Al final se ‘netea’ con el aumento de ingresos. Además hay que considerar que el dólar sobre los $1.000 duró una semana y muchos agricultores ya habían recibido sus pagos”, sostiene Valenzuela.

El dirigente de Fedefruta explica que hoy para funcionar sin mayores problemas, la industria de la fruta fresca requiere de un dólar en torno a los $850, no tan lejano a los valores de la semana pasada. Sin embargo, ese punto está bastante por sobre los niveles que se estimaba hace un par de años, en que el piso “psicológico” de la fruticultura estaba en torno a los $700.

Con precio firme

La intervención realizada por el Banco Central hace tres semanas, con la posibilidad de inyectar recursos por hasta US$ 25 mil millones, cerca de la mitad de sus reservas, buscó tanto frenar el alza del dólar como contener la volatilidad.

“Tuvo un importante efecto para que el tipo de cambio se acoplara más a sus valores fundamentales. Así, pasó de niveles de sobre los $1.050 hasta los $930. Desde ese punto a la fecha, también el panorama internacional ha mostrado una leve mejoría, con un incremento en el precio del cobre y retroceso del dólar frente a otras monedas, ayudando a que el tipo de cambio se ubique en torno a los $900 actuales”, sostiene Marco Correa, economista jefe de BICE Inversiones.

¿Qué se viene en el futuro con el dólar?

“Los riesgos para el segundo semestre siguen siendo elevados para el tipo de cambio. El Banco Central y el Ministerio de Hacienda van a ir culminando sus operaciones cambiarias, al tiempo que el plebiscito de septiembre podría motivar algunos episodios de volatilidad y presión sobre los mercados financieros. La evolución de la inflación a nivel global, a su vez, irá definiendo el panorama económico externo de cara a los próximos meses. En Bci Estudios incorporamos un tipo de cambio en torno a $920 por dólar hacia fin de año y cerca de $900 por dólar para el próximo, sujeto a que las definiciones políticas y económicas vayan siendo consensuadas gradualmente. En caso contrario, un escenario alternativo contempla un mayor tipo de cambio necesario para equilibrar las presiones macroeconómicas que se podrían ir generando”, sostiene Felipe Ruiz, del Bci.

En tanto, Marco Correa afirma que en el corto plazo se ubicaría en el rango de los $900 a $910, mientras que hacia fines de este año habría espacio para una mayor apreciación, alcanzando niveles en el rango de los $880 a los $890.

“Si se diera una mayor disminución de la incertidumbre local o una recuperación más rápida del escenario internacional, con una consecuente recuperación en el precio de los commodities, podríamos observar niveles más bajos a los anteriormente mencionados”, sostiene el profesional de BICE Inversiones.


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