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Santiago de Chile. Mar 28/06/2022

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El Mercurio - Campo

Cómo enfrentar el freno de los créditos

Justo en momentos en que los costos se disparan, el financiamiento se ha vuelto más caro y restrictivo. Un manejo profesional de las finanzas y dejar de costear inversiones con capital de trabajo son parte de las tareas de los agricultores.

Martes, 26 de abril de 2022 a las 8:30
Crédito: El Mercurio
¿Cómo está la rentabilidad de la agricultura según los bancos?
Para bien o para mal, los bancos tienen claro la real situación económica del agro. En Banco Estado argumentan que el sector está marcado por la actual escasez global de insumos productivos y de alimentos, lo cual resultó en alzas de precios, así como la fuerte demanda por los mismos bienes.

“A pesar del fuerte incremento de costos, hoy existen condiciones que permiten aún a una amplia variedad de negocios agrícolas mostrar adecuados niveles de rentabilidad. A lo anterior se sumó que, por un lado, el alto nivel del tipo de cambio favoreció al valor de las exportaciones y que por otro lado se encareció la adquisición de muchos productos agrícolas que sustituyen importaciones, tales como granos (cereales), leche y carnes, entre otros. Sin duda, esto determinó un mejor desempeño de estos negocios, particularmente en aquellas empresas que han trabajado en el último tiempo en aspectos de eficiencia y control de costos”, sostienen en la institución.

Por contrapartida, agregan en Banco Estado, hay un creciente y sostenido impacto de la sequía estructural que, dependiendo de la zona, generó mermas en la producción o calidad, lo que implicó que ciertos rubros y zonas vieron disminuir su rentabilidad desde hace varias temporadas. “Esta coyuntura de mejor rentabilidad relativa para varios negocios agrícolas, dada la actual incertidumbre a nivel mundial en el mercado de commodities, y ante la continuidad de la sequía o de medidas estructurales que permitan mitigarla, difícilmente sea proyectable en el mediano o largo plazo”.

En todo caso, Joaquín Camus, subgerente comercial y financiero de Copeval, señala que aunque el riesgo más fuerte en el agro es la falta de agua “los agricultores han tomado medidas a tiempo como invertir en sistemas de riego”.

Felipe Ibáñez, gerente de Agroindustria y Alimentos de Banco BICE, sostiene que “hoy conviven diversas situaciones desde el punto de vista de la rentabilidad. Sectores que han sido más impactados por problemas y mayores costos logísticos que otros, por mayores alzas en costos productivos, etc. Pero en el largo plazo, el negocio agrícola tiende a mantener una rentabilidad atractiva para invertir en ella”.

En el Banco Bci estiman que, en general, la rentabilidad de negocios agrícolas se irá ajustando y seguirá siendo una industria atractiva, pero con algunas complejidades que hay que poner atención, como por ejemplo el alza en el costo de fletes, despachos y mano de obra. “Hay países que se están traslapando en temporadas, lo que provoca que entre un volumen fuerte de fruta y presione los precios a la baja. Por ejemplo los arándanos de Perú que pasan el principal periodo en Chile (enero a marzo)”.

Las opciones de las distribuidoras
No solo los bancos son vías de capital de los agricultores. Una opción recurrente es apelar al factoring, en que se entregan facturas a cambio de ingresos inmediatos. Eso sí, en el día a día o en inversiones medianas, como maquinarias, las distribuidoras son muy relevantes.

Más allá de la tradicional venta de insumos a crédito, se han agregado el uso de herramientas estatales para extender los plazos de pago o usar los contratos de producción como garantía.

En el caso de Copeval desde fines de 2020 son agentes operadores de Corfo. Gracias al apoyo estatal pueden ampliar el plazo de pago de los clientes de menores ingresos, con tope de venta anual de 100 mil UF. Usualmente se trata de agricultores de menos de 10 hectáreas. Por su capacidad de pago podrían optar solo a plazos de 30 o 60 días, pero con el aporte gubernamental se puede ampliar a 120 o 150 días, más parecido al ciclo agrícola.

En el caso de Banagro, parte del grupo Empresas Sutil y del que también forma parte Coagra, trabajan con contratos de varias agroindustrias. Banagro se hace cargo de cobrar el contrato, resta el pago del capital usado más intereses y luego transfiere el resto al agricultor. Esta alternativa le permite al agricultor usar su línea de crédito con la comercializadora y parte de la diferencia financiarla con la empresa, algo bienvenido cuando hay alzas tan importantes de costos en los insumos.

Eduardo Moraga

Rainer Grob montó una empresa de asesorías en el sur en 2016. Aunque el ingeniero civil industrial proviene de una familia ligada a la producción lechera, tenía claro que donde podía aportar más era en el manejo del capital de trabajo y de inversión de los agricultores. En esa área tenían un retraso importante.

Seis años después, sus servicios nunca han sido más necesarios en las regiones de Los Ríos y Los Lagos.

En solo doce meses el costo de algunos fertilizantes se triplicó, disparando la necesidad de capital de trabajo entre los productores de leche.

Mientras tanto, el acceso al crédito se hizo más complejo.

“No solo ha subido la tasa sino que el plazo para pagar se ha reducido. Se ha multiplicado lo que hay que pagar. Las inversiones más importantes como modernizar la tecnología de una lechería o comprar un paño de terreno para crecer en el número de animales quedaron congeladas”, sostiene Rainer Grob, socio de Gerencia Finanzas Externas.

No solo en las lecherías, sino que también en la siembra de trigo, en la producción de fruta fresca o vinos, los agricultores viven un salto en sus costos mientras que encuentran un mercado financiero mucho más complejo.

El alza mundial de casi todos los bienes y los cerca de US$ 60 mil millones que se lanzaron a la economía chilena entre retiros de pensiones y bonos estatales durante 2020 y 2021, generaron una inflación galopante y el Banco Central comenzó a subir sus tasas para frenar la economía.

Tras la fiesta viene la resaca. Hace un año, la tasa de interés de referencia de la política monetaria, conocida como TPM, del Banco Central estaba en 0,5, mientras que en marzo llegó a 5,63.

En pocos meses, el acceso al capital de trabajo o para inversiones de largo plazo pasó de ser muy fácil y barato a ser escaso y caro.

Tanto es así, que hoy es una de las principales preocupaciones para los agricultores.

Enrique Hott, gerente de Administración y Finanzas de Copeval, señala que en el agro los flujos de caja son bastante más largos que otras industrias, pues el ingreso usualmente se ve una vez al año, después de la cosecha.

“Cualquier incremento en los costos impacta el capital de trabajo. El mundo agrícola está con un importante requerimiento de capital”, sostiene Hott.

Agricultores buscan más capital

Felipe Ibáñez, gerente de Agroindustria y Alimentos de Banco BICE, advierte que “sí, las empresas agrícolas han tenido que enfrentar mayores costos productivos y eso ha llevado a mayores requerimientos de capital de trabajo. Y en ese sentido, sí hay mayores requerimientos en algunos sectores agrícolas”.

Un diagnóstico que comparten en Banco Estado, pues explican que el aumento en el precio de insumos y equipamiento agrícola ha sido generalizado y se ha visto acentuado por el alza en el valor del petróleo, por los quiebres de stock y ahora por el conflicto en Ucrania. “Esto se ha reflejado claramente en un avance tanto de la demanda como del monto del capital de trabajo re querido, especialmente en aquellos rubros en los que los fertilizantes y agroquímicos representan una alta proporción de los costos operacionales totales, tales como los cultivos anuales y hortalizas”.

En el caso del Banco Bci, señalan que esa situación “implica una mayor búsqueda de capital de trabajo para asegurar el acopio de insumos en mayor volumen que temporadas anteriores y evitar un quiebre de stock de insumos críticos, como, por ejemplo, los fertilizantes. Además al anticipar compras las empresas se aseguran un menor costo presente, ante la expectativa de un mayor precio a futuro de estos”.

José Francisco Larraín, gerente general de Banagro, advierte que su empresa ha tenido una demanda considerablemente mayor por créditos. Recuerda que en 2020 gracias a los créditos Covid y a la baja tasa de ese momento, había un acceso expedito a los capitales. “Hoy cambió notablemente. Ante la incertidumbre las instituciones financieras toman una posición más restrictiva, privilegian clientes antiguos versus adicionales. En nuestro caso, la demanda al menos se duplicó respecto del financiamiento requerido hace un tiempo”.

Más allá de las mayores necesidades de financiamiento, también es parte del cuadro el que los agricultores, en general, vienen de un par de años de buenos ingresos gracias a los altos precios de los commodities.

“En nuestro caso el índice de pagos ha mejorado. Estamos con índices de morosidad históricamente bajos. En una parte importante es porque hemos hecho mejoras de gestión interna desde otorgamiento de capital hasta el cobro. Tenemos una cartera súper sana y con baja morosidad”, sostiene Enrique Hott.

Profesionalizar el financiamiento

Aunque la agricultura chilena cuenta con un elevado manejo productivo, entre los mejores en sus áreas en el mundo, en la gestión financiera hay bastante por avanzar.

“Nunca los agricultores han sido muy de ir a sentarse con números en la mano a negociar una tasa de interés. Sin embargo, los márgenes del negocio son tan pequeños que cualquier variación en las tasas genera efectos”, advierte Reiner Grob.

El consultor advierte que es importante llevar un buen análisis de costos para estimar los resultados del año.

Para Enrique Hott es llamativa la importante brecha entre el buen nivel de manejo de campo y las deficiencias de los agricultores a la hora de gestionar el capital.

“Aunque estamos bien a nivel tecnológico, estamos un escalón más bajo en el financiamiento. Hay menos acceso a los mercados especialistas para el agro. La banca que financia es la tradicional. Otro punto es que el mercado de medios de pago en Chile está muy monopolizado por una empresa y da poco espacio para que haya operadores que vayan generando medios de pagos y prepago que permitan ir desarrollando la parte más fintech”, sostiene Hott.

El ejecutivo de Copeval explica que un problema común entre los agricultores es que las fuentes de financiamiento no siempre se separan y muchas veces se termina usando capitales operativos para financiar proyectos de inversión como la implementación de sistemas de regadío, plantaciones o conversiones de tierras.

Cómo mejorar la capacidad de crédito

En momentos en que el acceso a capital se vuelve más complejo, ser un buen sujeto de crédito se vuelve vital para la continuidad de los proyectos agrícolas.

En Banco Estado explican que un tema recurrente ha sido disponer de información confiable y lo más actualizada posible de la gestión y resultados, con el fin de poder evaluar correctamente los flujos de caja.

“Esto obliga a una gestión financiera más profesionalizada. Además, cabe agregar que desde hace ya varias temporadas la banca en general puso especial énfasis en el tema hídrico en cuanto a cómo se gestionan dichos recursos (tecnificación, almacenamiento, situación legal) y a la real condición de disponibilidad y demanda hídrica de una explotación. En una visión más a mediano plazo, será cada vez más importante la gestión ambiental en cuanto a trabajar o incorporar tecnologías limpias para tener emisiones acotadas, incluyendo el concepto de sustentabilidad de la explotación agrícola”, sostienen.

Felipe Ibáñez, en tanto, destaca el gran y continuo avance en el sector que le ha permitido obtener mayores y sobre todo más diversas fuentes de financiamiento.

“Hay aspectos que en algunos casos se pueden mejorar. La información financiera es muy relevante, sobre todo para una correcta gestión del agricultor. Desarrollar actividades agrícolas sustentables en el tiempo, en ámbitos tales como un adecuado balance hídrico”, sostiene Ibáñez.

En el Banco Bci advierten que para ellos es importante conocer el balance agrícola de la temporada “deben tener además un plan a corto y mediano plazo respecto a temas variables, como por ejemplo provisión y derechos de agua, mercado objetivo, alianzas o sinergias con otros productores y exportadoras. Estas últimas, además de conocer lo que están demandando los mercados internacionales, están al tanto de las distintas exigencias en temas medioambientales, tecnológicos, con personal calificado para transmitir y apoyar estas exigencias. Por último, esta industria, por ser particularmente dependiente del clima, requiere un análisis de largo plazo para una correcta evaluación”.


Positivo balance de créditos covid

En el sector bancario se ve con buenos ojos la experiencia de los llamados créditos Covid, implementados con apoyo del Estado para enfrentar los efectos de la paralización de la economía chilena y global producto del estallido de la pandemia.

En Banco Bci hacen un balance muy positivo. “Se pudo apoyar a los clientes en un periodo muy complicado para la economía, sobre todo en lo que se refiere a la exportación de productos por el cierre de los mercados debido a la pandemia. Esto afectó fuertemente los ingresos de todos los sectores. Los créditos Fogape Covid y Fogape Reactiva, entregaron liquidez inmediata, lo que contribuyó a la continuidad operacional de sus negocios. Sin duda alguna, la implementación del producto en Bci cumplió con su objetivo, el cual era apoyar a las empresas de manera rápida y oportuna”, señaló la institución.

Felipe Ibáñez, gerente de Sector Agroindustria y Alimentos de Banco BICE, señala que su balance hoy es positivo, “aunque son financiamientos que están plenamente vigentes por lo que creo falta tiempo para evaluar con certeza si fue o no una exitosa política”.

Por su parte, en Banco Estado sostienen que esos créditos fueron un buen paliativo para cubrir las necesidades de urgencia, en especial en los rubros que se han visto más afectados por el alza de costos y quiebres de stocks por los problemas logísticos.

“Para el caso particular de Banco Estado, el proceso puede ser catalogado como muy satisfactorio. En este sentido se pudo apoyar con este instrumento tanto a una gran cantidad de subsectores, incluido el agrícola, liderando estas colocaciones en términos de número y siendo un actor relevante en términos de monto”, sostienen en la entidad fiscal.


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