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Santiago de Chile. Vie 19/08/2022

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El Mercurio - Campo

Las demandas que desafían a las mujeres en el agro

Pese a que reconocen avances durante los últimos años, las mujeres que participan en universidades, organizaciones regionales, gremios y empresas del sector reconocen desafíos como avanzar en flexibilidad laboral, igualdad salarial y capacitación en liderazgo femenino, junto con fortalecer el rol clave de las mujeres rurales.

Miércoles, 09 de marzo de 2022 a las 8:30
- Los datos preliminares del último Censo Agropecuario, publicados a comienzos de este año, muestran que las mujeres representan solo el 5% de los empleos permanentes del rubro silvoagropecuario.
Crédito: Francisco Olea - El Mercurio
Revista del Campo

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Paloma Díaz

Aunque reconocen un notorio avance durante la última década en la incorporación de mujeres a puestos de liderazgo dentro del sector agrícola, mujeres ligadas a universidades, gremios y empresas reconocen que uno de los principales desafíos que siguen pendientes a mediano plazo para el sector es seguir incluyéndolas dentro de los espacios de tomas de decisiones, junto con incorporar a un mayor porcentaje de ellas en trabajos permanentes.

Los datos preliminares del último Censo Agropecuario, publicados a comienzos de este año, muestran que las mujeres representan solo el 5% de los empleos permanentes del rubro silvoagropecuario, lo que corresponde a unas 24 mil personas y es menor que en otros sectores. Y, si bien aún no está el detalle de las cifras, podría explicarse por una mayor precariedad en el empleo femenino agrícola, asociado a trabajos de temporada y la informalidad.

"Tenemos que contar con los datos desagregados para entender mejor los rubros, ya que según el boletín del INE la participación de mujeres en el sector es de alrededor del 22%", afirma la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga.

Por otro lado, dentro de la agricultura familiar, la participación es mayor, tomando como referencia que alrededor del 45% de los usuarios de Indap son mujeres, entre las cuales muchas son jefas de hogar y demandan mejores condiciones de conectividad y capacitación laboral y de liderazgo como parte de los desafíos de género del sector.

"Los desafíos que enfrentan las mujeres rurales son transversales en las diferentes regiones y se relacionan con la desigualdad en relación con quienes viven en las ciudades, la mala conectividad y la violencia, que está invisibilizada. Y son brechas que también se trasladan a los hijos, lo que quedó evidenciado con la pandemia, y revelan una falta de oportunidades mayor en las zonas rurales", plantea Amelia Muñoz, coordinadora nacional de los Consejos Asesores Regionales de Indap.

Amelia Muñoz: Más conectividad rural y formación

Oriunda de la Región del Maule, la apicultora Amelia Muñoz llegó a fines de los años 80 a la comuna de San Esteban, en la Región de Valparaíso, donde echó de menos contar con información sobre las capacitaciones y oportunidades para las mujeres que ofrecían las instituciones públicas.

Buscando información empezó a participar en organizaciones comunales y regionales, y hoy es la coordinadora nacional de los Consejos Asesores Regionales de Indap, pese a que al comienzo enfrentó el rechazo de otros agricultores por ser mujer.

"Me decían que estas eran cosas de hombres, que las mujeres éramos buenas para la cocina, pero con lo que yo hago pude educar a mis tres hijos, que hoy son profesionales... Por eso creo que es muy importante formar a las mujeres rurales en liderazgo, porque son muy tímidas y no reconocen sus capacidades. Tienen que saber que pueden pararse en cualquier lado", plantea como un tema pendiente.

También cree que en el caso de las zonas rurales es clave mejorar la conectividad digital, sobre todo para las mujeres, para crear nuevas oportunidades de emprendimiento, acceder a nuevos mercados y facilitar que puedan denunciar situaciones de violencia.

"Mejorar la conectividad es necesario para todos, pero para las mujeres todavía más, porque hay mucha violencia hacia ellas y no denuncian, porque a veces no tienen ni señal de teléfono o internet, y por eso está invisibilizada", dice.

Amelia Muñoz es apicultora en la V Región y la coordinadora nacional de los Consejos Asesores Regionales de Indap.
Crédito: Indap

Otra de las medidas que podrían apoyar el empoderamiento de las mujeres rurales, consigna, es dar algún tipo de validación a los conocimientos que tienen en actividades como la apicultura o la producción de hortalizas y frutas, para enseñarlo en las escuelas y liceos agrícolas, los que exigen tener una formación técnica o profesional.

"Soy la cuarta generación de mi familia en el campo y llevo 30 años como apicultora, por lo que me gustaría poder transmitir esos conocimientos y no puedo al no tener el grado de técnico", dice.

También sugiere que se incorporen cursos para obtener licencias de conducir para mujeres, ya que el transporte público es escaso y les daría más independencia.

"Quizás no tengamos al tiro un auto, pero ayudaría mucho para estar menos aisladas", propone.

En cuanto al bajo porcentaje de empleos permanentes que tiene el sector, asegura que buena parte de las mujeres trabaja casi todo el año, pero en labores de temporada, pasando de las cosechas a las podas, sin contrato fijo.

"Por un lado, no las contratan en forma permanente por el tema de la maternidad, que sigue siendo un factor importante, y también porque muchas no quieren perder beneficios que tienen con la ficha de protección social", explica.

Paulina Carrasco: Agruparse y promover la sustentabilidad

Desde hace 11 años, la ingeniera agrónoma y productora de leche Paulina Carrasco participa en un grupo de transferencia tecnológica (GTT) de mujeres de Colun, el que se formó con la idea de coordinar mejor los tiempos para reunirse y desarrollar temáticas que tenían en común, como la sustentabilidad.

"El año pasado fijamos como propósito convertirnos en referentes de la producción sustentable, ya que casi todas estamos certificadas en bienestar animal y estos temas nos hacen mucho más sentido al ser mujeres y estar agrupadas", dice.

Aunque advierte que los temas de género no forman parte de la conversación diaria de las productoras, la mayoría cuenta con ordeñadoras y ternereras en las lecherías, funciones en las que hasta hace poco era raro encontrarlas, y que implica un cambio cultural.

"Para un empresario eso significa moverse a un lugar distinto de lo que ha hecho siempre, lo que no es fácil, y en términos logísticos también les significa habilitar nuevos espacios, como habitaciones y baños, por lo que todavía hay mucho espacio por avanzar", asevera.

En ese sentido, también los llama a dar más acceso a las prácticas de estudiantes mujeres de liceos agrícolas en Los Ríos y Los Lagos, ya que los profesores le dicen que les cuesta conseguirlas.

Paulina Carrasco es productora de leche y la primera presidenta de Aproval, en la Región de Los Ríos.
Crédito: Aproval

En el ámbito gremial, comenta que el 14% de los socios y la mitad del directorio de Aproval son mujeres, lo que se ha dado en forma natural, y resalta que en otras organizaciones regionales se están incorporando más en cargos directivos.

"Ha sido un avance lento, pero persistente en el tiempo, y eso es muy bueno. Tenemos la capacidad para generar una mirada más integral y global de los temas, con foco social y ambiental que aporta mucho a la sustentabilidad y, con eso, al futuro del sector... Cuando empecé a tomar cargos que tenían que ver con liderar grupos, me decían que no lo hiciera, pero he querido aportar y es necesario que muchas otras mujeres lo hagan. El desarrollo del campo viene de la mano de las mujeres", destaca.

Patricia Benavente: Capacitar en liderazgo femenino

Aunque se dedicó por varios años al corretaje de propiedades, Patricia Benavente decidió dar un giro y dedicarse a la producción de arándanos en Parral, en la Región del Maule, donde también es dueña de la exportadora Agrícola Almahue.

Con la inquietud de incentivar la participación de más mujeres en la fruticultura, junto a otras tres productoras de frutas de distintas regiones formaron el gremio Unión de Mujeres del Agro (Umagro), al alero de Fedefruta, que lanzarán formalmente durante el primer semestre de este año, con la idea de sumar representantes de toda la cadena de la fruta en cada región del país.

"Vemos que las nuevas generaciones están más empoderadas y quieren optar a nuevos cargos y oportunidades, pero necesitan reforzar su liderazgo y poder, y en eso nos queremos enfocar", asegura, y adelanta que ya están trabajando en formar charlas y capacitaciones de liderazgo femenino enfocadas en el sector frutícola, para mujeres que viven en zonas rurales y para profesionales, que les permitan fomentar una mayor participación.

Patricia Benavente es productora de arándanos y presidenta interina de Umagro.
Crédito: Gentileza Patricia Benavente

Otro de los objetivos que buscan potenciar es apoyar a las mujeres rurales emprendedoras con herramientas para mejorar la administración de sus emprendimientos.

Como empresaria, resalta que el 80% de las personas que trabajan en su empresa son mujeres, y cree que a los fruticultores les hace falta valorar más las ventajas que tienen, como la responsabilidad y dedicación.

"Desde hace dos años tengo jefas de cosecha mujeres, por ejemplo, y si bien al principio crearon anticuerpos entre algunos trabajadores, son muy respetuosas, lo han hecho bien y no se ausentan del trabajo. Creo que hace falta no fijarse solo en las desventajas, sino que más en las cualidades", enfatiza.

Pensando en las trabajadoras de temporada, plantea la idea de crear sellos de temporeras certificadas, para reconocer su labor y facilitar que puedan optar a mejores puestos en las temporadas siguientes.

"También sería beneficioso para los productores, al tener la seguridad de contar con mano de obra calificada", dice.

María Emilia Undurraga: Crear oportunidades en las zonas rurales

Uno de los sellos que ha buscado dejar la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, en esta cartera, desde su trabajo anterior como directora de Odepa, es la Política Nacional de Desarrollo Rural, que hasta ahora no existía en Chile, y que integra a 14 ministerios para impulsar a las comunas que en la mayoría de las regiones están ligadas al agro.

Bajo esa mirada, plantea que las mujeres tienen un rol central, mirando al sector no solo desde el ámbito productivo, sino que también ambiental y social.

"Hay que escuchar a la mujer rural, que tiene una visión del territorio distinta y cumple diferentes roles en las localidades apartadas, para ir cerrando las brechas y proponer al sector rural como un área de oportunidades", dice.

La ministra impulsó la Política Nacional de Desarrollo Rural.
Crédito: Marcelo Álvarez

Por otro lado, reconoce como un desafío pendiente la incorporación de más mujeres en puestos de liderazgo dentro del sector, como es su caso, siendo la segunda ministra de Agricultura en el país.

"Sin duda que falta una mayor agilidad en la incorporación de las mujeres y es un camino en el que hay que ir avanzando", afirma, y añade que para eso es relevante promover medidas de flexibilidad laboral de las mujeres, tanto en el ámbito rural como urbano.

En el escenario de cambios climáticos y sociales que enfrenta el agro, considera que las mujeres tendrán un rol cada vez más importante a mediano plazo, que se debe seguir potenciando.

"El aporte de la mujer para enfrentar la gran diversidad de realidades del sector, que tiene que respetar las particularidades de los territorios y sus culturas, va a ser muy relevante, porque tenemos una habilidad mayor para entender y empatizar con las realidades de otros, adaptarnos a los cambios e incluir a todos en un desarrollo sustentable de la producción de alimentos", plantea.

Carolina Cruz: Más flexibilidad y foco de género

Carolina Cruz es una reconocida asesora de uva de mesa y la presidenta de Uvanova, gremio conformado en un 90% por hombres y enfocado en conectar a los investigadores con el campo, para mejorar la competitividad del sector, donde su rol como articuladora y líder la llevó a formar parte del directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA).

"En estas actividades, el mayor aporte que hacemos las mujeres creo que es el diálogo para tratar los cambios que estamos viviendo y la complementariedad para poner sobre la mesa las falencias que hay que conversar", afirma, y añade que para eso es clave hacer un buen diagnóstico de las necesidades de las mujeres en el agro.

Carolina Cruz es presidenta de Uvanova y parte del directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura.
Crédito: Carolina Cruz

De acuerdo con eso, plantea que un tema clave es generar condiciones de trabajo enfocadas en las mujeres, para que puedan desempeñarse en forma más libre, con más flexibilidad laboral, para compatibilizarlo con las otras funciones que aún recaen sobre ellas, como la crianza o el cuidado de familiares, tanto en el campo como a nivel profesional.

"También es importante abordar con seriedad la brecha salarial que todavía es evidente respecto de las mismas funciones que ejerce un hombre, ya que hay un mérito en el abandono que hacen las mujeres al cumplir con tareas de más responsabilidad. Hacen un esfuerzo muy grande y no siempre tienen las mismas remuneraciones", dice, como un tema que ha impulsado en la comisión de equidad de género del Colegio de Ingenieros Agrónomos, donde forma parte.

Para que estos cambios sean transversales en el sector, considera importante incorporar un enfoque de género en las mallas curriculares de los estudios técnicos y profesionales, a nivel de pregrado y posgrado.

"Estos temas requieren de un análisis en profundidad en torno al respeto, la no discriminación, la integración y capacidad por mérito de las mujeres, además de temas como el acoso", plantea.

Carolina Dosal: Impulsar una mirada colectiva

Carolina Dosal es una de las pocas mujeres que lidera una exportadora frutícola en el país. Desde hace 18 años es la gerente general de la empresa familiar Frutícola Dosal y tiene una activa participación gremial como presidenta de Fruséptima y vicepresidenta de Fedefruta, donde valora no solo participar, sino que ser realmente escuchada.

"Estar en un directorio no significa que te consideren, en algunos puedes opinar y no lo toman en cuenta, por lo que es importante ganarse un espacio aportando con ideas, y ahí creo que las mujeres en general tenemos una mirada distinta, donde pensamos más en lo colectivo que en lo individual, y eso es importante dentro de los rubros agrícolas para estar unidos frente a las diferentes dificultades", plantea.

Carolina Dosal es gerente general de Frutícola Dosal y presidenta de Fruséptima.
Crédito: Héctor Yáñez

Si bien admite que no ha sido fácil proponer ese cambio de perspectiva, ya que tradicionalmente existe un enfoque hacia lo productivo, considera que las empresas y gremios que lo han entendido pueden tener mejores resultados a mediano plazo, donde el aporte de las mujeres resulta clave.

"Creo que las mujeres estamos logrando imponer esa mirada, de preocuparnos por el bien común y no solo de la empresa, y los directorios que lo entienden están generando un impacto social en las comunidades donde están insertos y mejorando los ambientes de trabajo, con resultados que van más allá de la línea final del balance", afirma.

También advierte que no es partidaria de fijar cupos para mujeres, porque prefiere que accedan a los cargos por méritos individuales, y destaca el notorio aumento que ha visto en la participación de ellas en el agro desde que asumió la gerencia de su empresa.

"Creo que los directivos tienen que invitar a más mujeres a participar, pero no solo por estar, sino que para escuchar su mirada, que va más allá de lo económico y aporta para el desarrollo colectivo", propone.

Marina Gambardella: Abrir espacios

Marina Gambardella se destaca entre los investigadores chilenos por su trabajo como genetista al desarrollar las tres primeras variedades chilenas de frambuesas, como parte del programa de mejoramiento genético del Consorcio Tecnológico de la Fruta, y es una de las cuatro mujeres que forman parte de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas.

Desde su rol científico y académico, como profesora de la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica, dice que las mujeres han ganado más espacio debido a que es un área que los hombres mantenían más abandonada, dándoles preferencia a los temas productivos.

"La investigación agrícola es un mundo que ha sido un poco abandonado por los hombres, y por eso las mujeres hemos podido tomarlo. Lo mismo ha ocurrido con los berries, ya que se enfocaron en otras especies que eran más rentables", explica y comenta que, sin buscarlo en forma intencional, en su staff de investigadores siempre ha tenido mujeres.

Por eso, considera que es en las empresas donde se percibe una mayor diferencia de género y falta abrir nuevos espacios, ya que hasta ahora se ha puesto énfasis en las limitaciones que pueden tener las mujeres por la compatibilidad con otras labores, como la crianza.

"Las empresas agrícolas deberían poner más atención en eso y centrarse en las ventajas que tenemos las mujeres, como la mayor capacidad resolutiva y la resiliencia. Tienen que dejar el conservadurismo y no pensar que las mujeres no van a ser capaces, sino que todo lo contrario", propone.

Marina Gambardella es profesora de la U. Católica y desarrolló las primeras frambuesas chilenas.
Crédito: Marina Gambardella

También plantea que en la academia es más fácil para los hombres desarrollar su carrera, y que se ha avanzado lento en reducir las brechas.

"Los hombres suben rápidamente como profesor asociado o titular, pero las mujeres tienen que hacer grandes esfuerzos por demostrar que son igual de productivas, aun cuando han tenido hijos entre medio", dice.


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