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Santiago de Chile. Dom 22/05/2022

22:02
El Mercurio - Campo

Eric Schlesinger:

"Tenemos muchísimo optimismo, confianza y voluntad para seguir creciendo en Chile"

Desde Italia, el gerente general de Ferrero Hazelnut Company -la división encargada de asegurar el abastecimiento de avellanas para la compañía chocolatera- asegura que existe un gran potencial para seguir desarrollando la especie en el país, con la meta de duplicar la superficie actual y convertir a Chile en el principal proveedor de avellanas para sus plantas de Norteamérica y Sudamérica. También resalta que el actual escenario político no ha modificado los planes de inversión de AgriChile, que contemplan una nueva planta de procesos y proyectos para mejorar la gestión e innovación.

Martes, 25 de enero de 2022 a las 8:30
- AgriChile tiene 4.200 hectáreas de avellanos europeos en Chile, entre las regiones del Maule y La Araucanía. En la empresa trabaja casi un cuarto del plantel total de Ferrero Hazelnut Company.
Crédito: Gentileza Agrichile
Revista del Campo

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El atractivo de China

Al igual que otras empresas chocolateras, el Grupo Ferrero está apostando fuerte por China, ya que es un mercado que conoce el chocolate desde hace pocos años y su consumo per cápita anual bordea los 500 gramos, muy lejos de los seis kilos que se consumen en promedio a nivel mundial, y de los diez kilos que puede llegar a consumir cada persona al año en países como Alemania o Inglaterra.

Si bien es uno de los mercados que se vieron más afectados por el covid, ya que es donde apareció el virus, el gerente de Ferrero Hazelnut Company asegura que las ventas se recuperaron y han vuelto a niveles normales, incluso más altos que antes de la pandemia.

"China es el mercado de mayor potencial... Todas las empresas de chocolates estamos invirtiendo ahí. Es un producto exótico, pero a las nuevas generaciones les encanta", dice, y añade que Chile también podría abastecer con avellanas a las fábricas del grupo en ese país.

Paloma Díaz

Los avellanos europeos, hace 30 años, eran un frutal casi desconocido en Chile. Con la llegada, en esos años, del grupo italiano Ferrero, a través de AgriChile, los agricultores comenzaron tímidamente a probar cómo funcionaba la especie en el país, impulsados por la mecanización de las labores y el atractivo de que la empresa chocolatera podía comprar toda la producción.

Se trata de una apuesta que, tres décadas después, ha cambiado con fuerza el panorama frutícola de la zona centro sur, con plantaciones que pasaron de menos de 100 hectáreas a 24.455 hectáreas, según los datos del Ministerio de Agricultura -aunque en la industria calculan que ya se habrían pasado las 30 mil hectáreas-, las que tienen el potencial de seguir creciendo, con proyecciones de superar las 60 mil hectáreas en la próxima década.

Desde Italia, Eric Schlesinger, el gerente general de Ferrero Hazelnut Company, que es el brazo dedicado a asegurar el abastecimiento de avellanas para la compañía chocolatera -de la cual el 65% de sus productos contiene este fruto seco-, dice que se siente agradecido de Chile y que se ha convertido en un país cada vez más importante para ellos como proveedor de avellanas.

"Tenemos muchísimo optimismo, confianza y voluntad para seguir creciendo en Chile. Para nosotros es un país cada vez más importante, donde hemos tenido mucho apoyo y buenas experiencias, por lo que no solo estamos optimistas, sino que confiamos mucho en Chile", asegura a través de una videollamada.

Los números le dan la razón. AgriChile es casi el único poder comprador de avellanas europeas en el país, cuenta con 4.200 hectáreas propias, plantadas entre las regiones del Maule y La Araucanía, y sus 700 funcionarios representan casi un cuarto del total de los empleados de Ferrero Hazelnut Company en el mundo, por lo que ven a Chile como un proveedor estratégico, aun cuando actualmente se abastecen desde nueve orígenes y los mayores productores siguen siendo Turquía e Italia.

"En Chile recién acabamos de empezar", dice en tono de broma Eric Schlesinger, y luego sonríe, aunque rápidamente vuelve a hablar muy serio y añade que es un destino donde siguen teniendo proyectos nuevos, enfocados en el área de procesos, innovación y sustentabilidad, sin cambios en sus decisiones ante la mayor incertidumbre que podría generar el escenario político actual del país, tras el estallido y el proceso para crear una nueva Constitución.

"No hemos hecho ningún cambio... Para nosotros, que trabajamos con países como Turquía, Azerbaiyán o Georgia, lo que ocurre en Chile es mucho más sencillo, porque es un país democrático, muy moderno y avanzado, por lo que no vamos a ralentizar los proyectos, sino que, por el contrario, tenemos previsto ampliar nuestra presencia en Chile", dice con firmeza, y resalta la inversión de US$ 40 millones que implicará la construcción de una nueva planta de procesamiento de avellanas en la Región de Ñuble, la que estará operativa dentro de dos años, junto a un plan para mejorar la gestión interna de AgriChile, que implicará alrededor de US$ 3 millones.

Un proveedor clave

Así como existe AgriChile, Ferrero Hazelnut Company tiene operaciones ligadas al área agrícola y las avellanas en seis países, entre los que se cuentan Sudáfrica, Argentina y Australia en el hemisferio sur.

En este último caso arribaron hace diez años, pero descarta que llegue a ser una competencia para Chile, ya que no han encontrado las condiciones climáticas y de suelos como para repetir el éxito obtenido con la producción nacional.

"Australia es un país que presenta desafíos grandes, porque las condiciones no son tan favorables. Yo diría que no podemos hablar de una competencia con Chile, porque su producción sería mucho más reducida, ya que la zona que puede encajar con las avellanas es mucho más pequeña... No pensamos obtener los mismos resultados allá, porque no se compara con el potencial de crecimiento que tiene Chile", asegura Eric Schlesinger.

También dice que Chile ya es el tercer país más relevante para el abastecimiento de avellanas de la compañía, por detrás de Turquía e Italia, y que jugará un papel clave en los próximos años, sobre todo como parte de los planes del grupo para reforzar su crecimiento en Norteamérica, Sudamérica y China. Allí han concentrado sus inversiones durante los últimos cinco años, a través de la compra de industrias productoras de chocolates y la ampliación de la capacidad de producción de sus propias plantas.

"Chile tiene un lugar muy especial. Nuestro plan es que todas nuestras fábricas en Norteamérica y Sudamérica se van a abastecer desde Chile, lo que es un cambio muy importante, porque en el pasado se abastecían desde distintos orígenes... Hoy el abastecimiento prioritario de nuestras avellanas será Chile y confiamos en que, en los próximos 10 a 15 años, el 50% de nuestro abastecimiento en el continente será desde ahí", resalta.

El gerente de Ferrero Hazelnut Company insiste en que desde la compañía siguen impulsando con fuerza que los agricultores chilenos planten avellanos europeos, debido a la buena calidad de la fruta que hoy se obtiene.

"Para nosotros Chile ha sido una apuesta muy acertada y estoy totalmente convencido de que también es una apuesta a futuro, porque pretendemos hacer mucho más de lo que hoy hacemos... Pueden doblar la superficie actual, y aún así quedarían oportunidades para seguir creciendo", dice.

Calidad y sustentabilidad

Uno de los efectos más inesperados que ha tenido el covid para el Grupo Ferrero fue ver que la calidad de las avellanas, en general, mejoró. Lo atribuyen a que los agricultores, al no poder moverse, dedicaron más tiempo a las actividades del campo, especialmente en los países donde esta especie se maneja en unidades productivas más pequeñas y familiares, como Turquía.

Si bien Eric Schlesinger rápidamente advierte que esa no es la situación de Chile, donde el fruto seco se cultiva en forma más moderna, con un mayor nivel de tecnología, riego y mecanización, destaca que mantener la calidad de la fruta es la única condición para que el país siga siendo un origen prioritario a futuro, junto con la sustentabilidad.

"El límite de crecimiento de Chile está en la capacidad de los agricultores para adaptar su forma de cultivar las avellanas a las nuevas exigencias. Este es un verdadero reto de cara al futuro", advierte, y explica que el año pasado la compañía publicó sus lineamientos de producción en distintos ámbitos, a través de un estatuto para las avellanas, enfocado en la agricultura regenerativa.

Allí, uno de los puntos clave es fomentar una mayor reutilización y ahorro del agua, algo en lo que considera que los productores chilenos no están tan avanzados como se podría esperar, y resalta que desde AgriChile les interesa apoyarlos a través de la incorporación de tecnologías de precisión.

"Estamos a punto de lanzar en Chile el primer manual operativo de agricultura regenerativa, donde a través de un libro digital vamos a dar un instructivo muy preciso, con todos los detalles de lo que hay que hacer para cumplir con sus principios, aunque sabemos que es un camino que va a tomar tiempo", dice Eric Schlesinger, y adelanta que la publicación será presentada en marzo o abril de este año.

Con esa mirada, tanto el gerente de Ferrero Hazelnut Company como el gerente de AgriChile, Camilo Scocco, coinciden en que pretenden utilizar las unidades productivas de la compañía en Chile como proyectos piloto para difundir los proyectos de innovación y sustentabilidad que están desarrollando, enfocados en la agricultura regenerativa.

Sin embargo, advierten que estos ajustes en el manejo del avellano no significarían necesariamente un diferencial de precios para los productores, sino que más bien apuntan a una mayor eficiencia en los costos y un menor impacto sobre el medio ambiente.

"Chile es también una especie de laboratorio de innovación para nosotros en el cultivo de la avellana", asegura Eric Schlesinger.

Ventas se recuperan poscovid

Si bien en los meses posteriores a la aparición del coronavirus las ventas de chocolates de todas las empresas se vieron afectadas, debido al desconcierto inicial de los consumidores, actualmente el escenario es distinto y las ventas del Grupo Ferrero han vuelto a niveles similares a los que tenían antes de la pandemia, e incluso mejores.

"La verdad es que nuestros productos, especialmente los dirigidos a los niños, tuvieron un consumo importante durante la fase de lockdown , por lo que, para nuestra sorpresa, consumieron más chocolates... Sin embargo, perdimos el consumo fuera de los hogares, donde vimos una fuerte recuperación durante los últimos meses del año pasado, volviendo a los niveles de consumo que tenía Europa antes del covid y con crecimientos a tasas de dos dígitos en mercados como Estados Unidos y China", explica, y destaca que Ferrero tuvo mejores resultados en sus ventas que el promedio del mercado durante 2021.

También dice que el escenario es positivo a mediano plazo, debido al lanzamiento de nuevos productos por parte de la empresa, como la Nutella Biscuit, una galleta rellena con nutella que ha tenido muy buenos resultados, por lo que están invirtiendo para ampliar la planta que las produce.

"El volumen de producción sería cinco veces el que tenemos hoy. No tenemos suficientes fábricas para cumplir con toda la demanda que hay por nuevos productos, así es que hoy tenemos más sufrimientos para conseguir las avellanas que necesitamos que para vender nuestros productos", dice.


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