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Santiago de Chile. Jue 26/05/2022

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El Mercurio - Campo

Las cerezas se juegan el año

Las próximas dos semanas marcarán el peak de los envíos a China. Aunque los precios a comienzos de enero bajaron, todavía están en un nivel de alta rentabilidad. El gran desafío será vender más del 30% de la oferta que quedará después del Año Nuevo chino, el período de mayor demanda.

Martes, 11 de enero de 2022 a las 8:30
- En la ciudad de Shanghái, China, el Comité de Cerezas ha realizado promoción hasta en edificios.
Crédito: Comité de Cerezas / ASOEX
Revista del Campo

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Eduardo Moraga

"La temporada ha sido bastante tranquilo-nerviosa en las cerezas. Los precios estuvieron buenos durante diciembre, pero hubo muy pocos buques", sostiene el agricultor Renato Huber.

La semana pasada Huber terminó de cosechar las últimas cerezas en los huertos que tiene en San Fernando, Bulnes y Chillán, distribución que le permite estar presente en buena parte de la temporada exportadora.

A diferencia de la temporada pasada, en que hubo largas demoras en las centrales de embalaje, en la presente, Huber no encontró mayores dificultades para procesar su fruta. Además, hubo más trabajadores para la cosecha que en la anterior, por lo que pudo entrar a tiempo en los huertos para sacar una buena calidad de fruta.

Por eso estaba contento a mediados de la semana pasada. "En todo caso, nunca se sabe qué puede pasar en unos días más. Es un negocio que cambia de un momento a otro. Hay muchos containers de cerezas que van a comenzar a llegar a China a partir de ahora", sostiene.

De hecho, el agricultor constantemente revisa reportes de precios de los principales mercados en China. A mediados de la semana pasada, en el mercado mayorista de Guangzhou, una caja de cinco kilos de cerezas de la variedad santina de calibre jumbo se transaba entre 260 y 280 RMB, equivalentes a entre US$ 40 y US$ 60. La cifra representa una baja respecto de los cerca de 300 RMB que se había visto al cierre de 2021.

Con la llegada de enero comienza la etapa más crucial del año para el negocio de las cerezas, una industria que en Chile ya ronda los US$ 2.000 millones en exportaciones y que es el motor de ingresos de los agricultores entre las regiones de O'Higgins y del Maule.

En este momento la mayoría de los barcos ya zarparon desde Chile y van rumbo a China, un viaje que toma como mínimo 25 días. La industria cerecera apunta a llegar con la mayor cantidad de volumen antes del Año Nuevo chino, que esta temporada cae el 1 de febrero. Para felicidad de los agricultores, en ese país es común que las cerezas se regalen como muestra de alto aprecio a los familiares y amigos, pues es un producto caro.

La economía china, aunque con buen desempeño la primera mitad de 2021, comenzó a frenar su impulso en el último tercio de año. Una variable a despejar es si eso puede afectar la demanda por cerezas chilenas.

Además, habrá que correr contra el tiempo. El período de altas ventas será mucho más corto esta temporada, pues el Año Nuevo chino, que se basa en los ciclos lunares, se celebrará casi dos semanas antes que la temporada pasada.

También el factor coronavirus puede alterar drásticamente los resultados. Las dos últimas temporadas se vieron afectadas por el cierre de puertos, en 2019/20, y por los rumores de contaminación esparcidos por las redes sociales, en el 2020/21. En ambos casos, por primera vez se vieron graves pérdidas en un rubro que estaba acostumbrado a tener altas rentabilidades.

Afortunadamente, este año todo se alineó en los huertos para ofrecer una buena calidad.

La última palabra, eso sí, la tendrán los consumidores chinos.

Menor producción de la esperada

Las proyecciones iniciales apuntaban a un aumento de casi 10% en el volumen a exportar de cerezas en 2021-2022 respecto de la temporada pasada. En una estimación de noviembre, el Comité de Cerezas apuntó a un volumen de 387.368 toneladas, equivalentes a 77,4 millones de cajas.

Incluso no eran pocos en la industria que pensaban que podía llegarse a las 80 millones de cajas.

Sin embargo, a medida que fue avanzando la cosecha, durante diciembre se hizo claro que la fruta no estaba en los árboles, por lo menos en los niveles que se esperaba.

Aunque todavía queda por cosechar parte de las cerezas entre Angol y Chile Chico, los volúmenes generales muestran una baja.

La proyección actual del Comité de Cerezas habla de envíos por 361 mil toneladas para la campaña 2021-2022.

Se estima que la baja del volumen nacional se expresará realmente a partir de enero, pues hasta fines de diciembre habían zarpado desde Chile 250.325 toneladas de cerezas, 8% más que en igual período de la temporada pasada. Ese número está distorsionado por el crecimiento de algunas variedades tempranas como la santina. Cuando se exprese el volumen de las cerezas de media temporada, se notará la baja como país.

Detrás de ese resultado operaron varios factores. En primer lugar, la temporada pasada fue de una cosecha muy alta por árbol. Las condiciones de invierno y de primavera favorecieron una alta carga de fruta, por lo que se trata de un punto de comparación muy alto.

Adicionalmente, esa alta carga implicó que los cerezos usaron una parte importante de sus reservas para producir esa fruta. Con poco "combustible", las plantas tuvieron que afrontar un verano de 2021 que fue especialmente caluroso.

Las plantas debieron enfrentar ese clima con una dotación muy baja de riego producto de la sequía, lo que no ayudó a que se recuperasen tras el gran trabajo de la temporada pasada.

"No es propiamente el añerismo que se ve en otros frutales. Lo que vimos es un agotamiento de las reservas de los cerezos", advierte el asesor agronómico Óscar Carrasco.

El golpe fue especialmente duro para la lapins, que usualmente suma cerca del 40% de la oferta chilena. Se trata de una variedad que es altamente productiva, con rendimientos que pueden llegar a las 20 toneladas por hectárea, y que el año pasado se destapó.

Entre los conocedores del sector se habla de bajas de cerca de 20% en el volumen de lapins respecto a la temporada 2020-2021.

Sin embargo, no solo la naturaleza apretó el freno en los huertos. Las decisiones de los agricultores también limitaron el volumen productivo.

El crecimiento de la producción de la temporada pasada estuvo asociado a bajas importantes en el calibre, turgencia y vida de poscosecha de las frutas.

Un mayor número de cerezas de lo usual tuvo problemas para vender en China. Como no es barato llegar con fruta a ese país, la factura la terminaron pagando los productores.

En la agricultura, una temporada mala enseña más que muchas buenas, por lo que para la 2021-2022 los productores hicieron un ajuste intenso de la carga de los árboles mediante podas invernales y raleos. El objetivo fue tener una fruta de mayor calibre, sabrosa y de larga vida.

A nadie se le escapaba el detalle que el mundo naviero registraba problemas para cubrir las distintas rutas mundiales. Tener una fruta que aguantara demoras en subir a los barcos y en llegar a China, se definió como un objetivo central.

La menor producción ha permitido a los exportadores ofrecer un mejor producto esta temporada.

"Afortunadamente este año tenemos una muy buena calidad que ofrecer. Eso va a ser un apoyo importante en las ventas", sostiene Cristián Tagle, presidente del Comité de Cerezas.

Para los agricultores también hay otros motivos para sacar cuentas positivas. La oferta de mano de obra se recuperó en esta temporada. A pesar de la importante salida del país de migrantes haitianos, enfocados en llegar a Estados Unidos, fue notoria la alta presencia de trabajadores temporales bolivianos.

Los cerca de $50 mil diarios que se pagaron en promedio a los cosechadores explica el interés de los trabajadores altiplánicos y chilenos. Un cosechero de alta productividad puede triplicar esa renta.

Otro factor positivo es que las plantas de selección y embalaje de fruta funcionaron sin mayores demoras.

"No hubo acumulación de fruta en los packings . Es decir, apenas llegaba la fruta se embalaba, a diferencia del año pasado, que se tuvo que esperar en algunos casos más de una semana. Ayudó que hubo menos lapins en el peak de la temporada", sostiene Renato Huber.

Barcos caros e imprevisibles

"Van 10 mil contenedores en el agua en este momento. Pocos buques han llegado hasta China en lo que va de la temporada, pues los itinerarios de las naves se fueron atrasando. Vamos a ver qué sucede en el mercado en los próximos días, pues en algunos casos van a llegar casi juntos dos barcos, pues uno de ellos partió después de lo programado. Afortunadamente se trata de cerezas de buena calidad y poscosecha", sostiene Juan Pablo Leay, productor de cerezas.

Es que no hay dos opiniones en el agro en esta temporada. El principal dolor de cabeza ha sido colocar la fruta arriba de los barcos.

Retraso en las llegadas de naves a Chile, demoras de hasta ocho días en zarpar y precios más caros han sido la tónica.

A modo de ejemplo, se estima que enviar por barco una caja de fruta a Estados Unidos requerirá de US$ 2,5 más que en la temporada pasada. No hay que tener una gran imaginación para deducir que ese gasto extra saldrá de los bolsillos de los agricultores.

"El resto de la cadena de la fruta tiene que entender que hay que traspasar a precios el alza de costos. La base del negocio son los productores", advierte Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

Renato Huber advierte que no hay signos de relajo en los costos, a pesar de que buena parte de la temporada de cerezas ya está corrida.

"La tarifa de la logística naviera más que se duplicó respecto del año pasado. Incluso después que se terminaron los 'Cherry express', que son naves rápidas a China, los precios se mantuvieron, a pesar de que se trata de naves que van más lento y, por lo tanto, gastan menos en combustible".

En vez de amainar la falta de transporte naviero durante el 2021, el segundo año de la pandemia, el problema se agudizó. No se trata solo de precios, sino que también de la poca previsibilidad de los servicios. De un momento a otro, en diciembre las empresas navieras anunciaban retrasos en los barcos.

Felipe Miranda, gerente general de Olivar Export, explica que nunca le había tocado ver tanta dificultad para subir la carga a las naves.

"La pelea para encontrar espacio en los barcos fue muy dura. Usualmente se trata de usar la estrategia de repartir la carga para que llegue en diferentes semanas de la temporada. Va a haber una diferencia importante en cuanto a los resultados, porque por los retrasos de las naves no toda la carga proyectada inicialmente va a poder llegar antes del Año Nuevo chino y, en algunos casos, van a llegar barcos muy cercanos", sostiene Miranda.

Precios récord seguidos de fuerte baja

A mediados de diciembre sucedió lo impensable. Los primeros dos barcos cargados de cerezas que llegaron a China lograron precios similares a los que arribaban vía aérea: unos 650 RMB la caja de 5 kilos. Un evento histórico.

Lo tradicional es que los embarques navieros logren precios sustancialmente más bajos. Las naves marítimas llevan volúmenes mucho más grandes, por lo que entra a tallar la ley de la oferta y la demanda.

La explicación de ese extraño fenómeno económico es que Chile partió la temporada exportadora más tarde de lo habitual, lo que puso nerviosos a los importadores. Noviembre fue relativamente fresco y solo en diciembre el calor se apoderó de la zona central.

Los comercializadores chinos se abalanzaron sobre los primeros containers que bajaban de los puertos. Sin embargo, cuando trataron de vender esas cajas les fue difícil. Por eso hacia fines de diciembre una caja de cerezas de 5 kilos rondaba en torno a los 350 RMB.

En todo caso, el precio siguió siendo superior a la temporada pasada. El gran aval fue que la calidad promedio de las frutas era superior a la de la temporada pasada.

Sin embargo, la situación a partir de enero ha comenzado a variar. La llegada de más barcos ha impuesto mayor presión al mercado. Mientras tanto, los comerciantes han preferido esperar a que sigan bajando los precios, pues algunos quedaron con pérdidas importantes por las compras de mediados de diciembre.

"Los precios han caído rápido. Hay compradores temerosos de tomar grandes volúmenes. Sin embargo, esperamos que con los nuevos valores comience a moverse más rápido el consumo", sostiene Maximiliano Leiva, gerente general de SVA Fruits, comercializadora de fruta en China.

El ejecutivo explica que en mercados mayoristas como el de Guangzhou, la principal puerta de entrada a China, se siguen protocolos muy estrictos para evitar contagios por coronavirus, incluyendo el registro facial para ingresar al recinto.

La política de "cero covid" se sigue a rajatabla en China. Aunque ha significado que esporádicamente se cierren por completo centros urbanos, no ha afectado el consumo general de fruta en el resto del país.

De hecho, mientras que a mediados de diciembre regía una norma que impedía ingresar más de 150 contenedores al día desde el puerto de Hong Kong a China continental, hace unos días se levantó ese límite. El peak de arribos de cerezas, que se dará en las próximas dos semanas, debería fluir sin trabas.

¿Año Nuevo con resaca?

Aunque las expectativas de volúmenes de exportaciones de cerezas para esta temporada se hayan corregido a la baja, también es cierto que la celebración del Año Nuevo chino el 1 de febrero, dos semanas antes que en la temporada pasada, va a acortar la ventana de alta demanda asociada a esa festividad.

China se paraliza un poco más de una semana por ese evento y las personas aprovechan de trasladarse a sus provincias de origen para visitar a sus familias. La venta de fruta se pone en pausa hasta que se termina la celebración.

"El rubro de las cerezas se ha caracterizado por transformar las amenazas en oportunidades. Vamos a tener que vender más de 30% de nuestra oferta luego del Año Nuevo chino. Tendremos que crear una demanda que hasta ahora no ha existido en esa cantidad", sostiene Cristián Tagle, presidente del Comité de Cerezas.

El líder gremial sostiene que tal como sucedió cuando se abrió el mercado chino, la industria va a tener que impulsar la demanda. "Si tenemos calidad y consistencia en nuestra oferta, no tengo dudas de que podemos lograrlo. Además va a ser una preparación para la próxima temporada, que va a estar aún más adelantada".

Tagle agrega que como asociación harán un trabajo de marketing para promover el consumo en esa época.

En todo caso la tarea no va a ser menor y hay inquietud entre productores y exportadores. Se trata de que hay que vender cerca de 6.000 contenedores.

Ricardo Aguilera, en todo caso, prefiere poner paños fríos. Produce cerezas en Ángol, Región de La Araucanía, y está acostumbrado a vender su fruta tras el Año Nuevo chino.

"Todo proyecto frutícola se tiene que pensar a 20 años. Para eso el foco tiene que ser producir fruta de calidad. El consumo de cerezas siempre va a estar si ofreces eso, incluso después del Año Nuevo chino. Es lo mismo que pasa con las empanadas. Por supuesto que se consumen más para el Dieciocho, pero las personas las comen todo el año. No puedes pensar en invertir en una fábrica de empanadas solo para vender en esa festividad", sostiene Aguilera.

En tanto, Manuel José Alcaíno confía en que la celebración de las Olimpíadas de Invierno en Beijing, que se extenderá del 4 al 20 de febrero, impulsará a la gente a compartir en los hogares el espectáculo televisado, lo que puede potenciar el consumo de cerezas.


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