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Santiago de Chile. Jue 27/01/2022

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Las tendencias que transforman el futuro de los alimentos

Como efecto del covid, a nivel mundial aumenta el interés por productos que ayudan a fortalecer el sistema inmune y que se puede conocer su trazabilidad. También siguen al alza los alimentos naturales y sustentables, que no tienen un impacto negativo en el medio ambiente, y los elaborados partir de proteínas vegetales, que muestran un fuerte crecimiento en pocos años y abren nuevas oportunidades.

Martes, 07 de diciembre de 2021 a las 8:30
- Fortalecer el sistema inmune es uno de los ejes para preferir alimentos más saludables y que favorezcan el bienestar.
Crédito: Francisco Olea - El Mercurio
Revista del Campo

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Los mercados definen sus prioridades

Las grandes tendencias analizadas por las consultoras son globales, pero también cada país o región tiene intereses y prioridades más específicos, algo que desde Odepa miran con atención, sobre todo en los mercados a los que Chile exporta la mayor parte de los alimentos.

En el caso de Estados Unidos, la directora de Odepa asegura que seguirá creciendo la demanda por productos orgánicos –es el principal importador y consumidor de esos alimentos a nivel mundial–, lo que continuará siendo un impulso para que agricultores como los chilenos tengan el interés de transformar sus sistemas productivos a un manejo más amigable con el medio ambiente.

En China, en tanto, asegura que el interés está centrado principalmente en la inocuidad y trazabilidad, con el foco puesto en la alimentación saludable de la población.

“Ahí vemos que tenemos una oportunidad importante como país, lo que es una fortaleza potente para seguir exportando a ese mercado, donde tenemos que seguir centrándonos en la calidad de lo que exportamos, la sanidad e inocuidad”, dice María José Irarrázaval.

La Unión Europea está centrada en la sustentabilidad, con un ambicioso plan de desarrollo de la agricultura ecológica, donde la meta es que uno de cada cuatro alimentos producidos en la UE sea ecológico al año 2030 y de alcanzar la neutralidad climática al año 2050, aunque todavía no se conocen detalles de las exigencias que fijará cada país para lograrlo.

“Es un tema importante que debemos seguir observando, porque no se van a autorizar alimentos importados que no cumplan con sus normas medioambientales”, advierte la directora de Odepa.

Paloma Díaz

El confinamiento sorpresivo y mundial que generó la pandemia del coronavirus a comienzos del año pasado ha traído fuertes coletazos en la industria de los alimentos, no solo por el cierre de los restaurantes, que impactó en las ventas y hábitos de alimentación, sino que también por los cambios en las preferencias de los consumidores al elegir qué comer.

Un reciente informe de la consultora Euromonitor International asegura que la pandemia ha significado que temas como el abastecimiento de alimentos se vuelvan más importantes no solo para los gobiernos y empresas, sino que también para los consumidores, por lo que han revalorizado la producción local, junto con una mayor preocupación por conocer el origen de lo que comen, cómo fue elaborado y qué tipo de ingredientes contiene.

“Hay tres grandes tendencias aceleradas por la pandemia. La primera es la alimentación consciente y considerar al alimento como medicina. La segunda es la alimentación de origen vegetal y el consumo de proteínas alternativas, y la tercera es la llamada ‘From farm to fork’ (del campo al tenedor) y que se refiere a la creciente influencia de la tecnología, la importancia del origen de los alimentos y la seguridad”, asegura Andrés Chehtman, consultor de Euromonitor International.

En Chile, desde el Ministerio de Agricultura aseguran que los cambios de tendencias en los estilos de vida y consumo de alimentos han sido tan fuertes a raíz del covid, que los llevó a encargar un estudio para identificar cuáles son los más relevantes y, de esa manera, avanzar desde el área agrícola.

“Tanto la pandemia como el cambio climático nos han permitido sacar lecciones para mirar al futuro y dentro de ellas está la incorporación de nuevas tecnologías en la producción, para mejorarla, hacerla más eficiente y llegar más fácilmente a los consumidores finales, además de valorar mucho más la trazabilidad e inocuidad de nuestros productos”, asegura la directora de Odepa, María José Irarrázaval.

Si bien el estudio está en desarrollo, ya ha mostrado que uno de los cambios es la mayor importancia que se le da a la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en el manejo de recursos como el agua, suelo y energía, lo que implica pensar en nuevas estrategias y herramientas.

De hecho, los gobiernos de países que dependen fuertemente de las importaciones de alimentos, como Singapur o los Emiratos Árabes, han incrementado con fuerza las inversiones en investigación para el desarrollo de agrotecnologías e incentivar la producción local.

La preocupación con el medio ambiente también se ha incrementado, sobre todo en los países desarrollados, donde pasa a ser un tema tan importante como la salud personal y es uno de los factores que impulsan al boom de los alimentos a partir de proteínas vegetales, la tendencia más fuerte y revolucionaria que viene para los alimentos.

Fortalecer el sistema inmune

Si bien la alimentación saludable y el interés por los alimentos que son beneficiosos para la salud no son algo nuevo, el covid impulsó fuertemente la demanda de los consumidores por productos que ayuden a fortalecer el sistema inmune, como frutas y verduras ricas en vitaminas y minerales, y alimentos procesados que contengan un aporte adicional de antioxidantes o probióticos, entre otros.

Según los especialistas, hasta 2019 el desarrollo de nuevos productos estaba más orientado a los beneficios para el cuidado de la piel, como resaltar el contenido de colágeno, lo que cambió drásticamente.

“El fuerte deseo de fortalecer la inmunidad a través de los alimentos y bebidas ha inspirado la innovación en distintos productos”, indica el reporte de Euromonitor.

También se produjo un giro en el área del bienestar y la salud emocional, con la búsqueda de alimentos o bebidas que ayuden a la concentración y la calma.

“Antes de la pandemia estaba mucho el tema de los alimentos para aumentar la energía o reemplazar una comida por la falta de tiempo, pero hoy la industria está enfocada en los que ayuden a sentirse mejor, relajarse y concentrarse”, afirma Christine Lopes.

Los especialistas también resaltan el desarrollo de productos naturales para conciliar el sueño, que comenzó en bebidas y té, pero se está ampliando a otros productos.

El impacto de la comida en el planeta

Si el año pasado la preocupación por el medio ambiente era uno de los temas más importantes para los consumidores, superado solo por el interés por la salud personal, en la consultora Innova Market Insights afirman que en 2021 el medio ambiente pasó a ser el tema más relevante, lo que refuerza el lugar que ocupará la sustentabilidad en el futuro para los alimentos.

“Ocurre que muchas empresas ya tienen iniciativas de sustentabilidad, como usar energías renovables, por ejemplo, pero no lo estaban comunicando y deben empezar a hacerlo, porque es un aspecto muy importante para el consumidor”, afirma Christine Lopes.

Los estudios también muestran que Latinoamérica y Asia son las regiones donde más ha aumentado la preocupación por estos temas en el último año, aun cuando en Europa es donde están más dispuestos a pagar más por productos que en su etiquetado digan que son sustentables o amigables con el medio ambiente.

También genera interés conocer cuánta agua se utiliza en los procesos y si las empresas reutilizan los restos de alimentos o sus materias primas para evitar que se pierdan, a través del upcycling o usando las llamadas “frutas feas”.

Un estudio de Euromonitor International dice que durante el año pasado, las ventas de la empresa californiana Imperfect Foods –que vende productos que rechaza el retail, como frutas o verduras con mal aspecto y alimentos que están discontinuados o por vencer– crecieron 200% en un año, con ventas cercanas a US$ 500 millones.

Otra área en desarrollo es la agricultura vertical, que avanza en diferentes países, con el objetivo de tener un sistema que utiliza en forma más eficiente el agua y suelo, produce todo el año y está en las ciudades.

De hecho, en países que están con problemas para alimentar a los animales por la falta de agua, ya existe un programa de la FAO para capacitar a los agricultores en desarrollar granjas verticales para forraje.

De vuelta a la producción local

En España, la plataforma Crowdfarming permite comprar alimentos directo a los agricultores, adoptar árboles para incentivar un cultivo y evitar el desperdicio de alimentos. Entrega información sobre los productores y la elaboración de los alimentos, y durante la pandemia sus ventas se triplicaron, sumando hoy a casi 200 agricultores en ocho países.

“Esto ha sido una tendencia por varios años. La gente elige productos locales para limitar la huella de carbono, apoyar las economías locales y reforzar la identidad, y durante la pandemia lo hicieron para tener una mayor transparencia sobre el origen y asegurarse el abastecimiento”, explican en Euromonitor.

La situación también relevó a la seguridad alimentaria de los países.

“Hay que entender a la seguridad alimentaria como una necesidad de mantener los mercados abiertos. Se habla mucho de soberanía, que es más bien producir todo lo que vamos a consumir, pero la seguridad se enfoca en producir lo que podemos y abrir las fronteras para importar lo que no alcanzamos a producir, y así evitar un alza brusca de los precios de los alimentos”, plantea María José Irarrázaval.

En la vuelta a lo local también surgen oportunidades para los alimentos en base a productos nativos.

“Los agricultores deberían estar pendientes de cómo aprovechar los ingredientes nativos, porque si bien los consumidores están buscando productos innovadores, cuando ven un componente local, familiar o nostálgico, tienen una mayor aceptación”, asegura Christine Lopes.

El boom de las proteínas vegetales

Debido a la mayor disponibilidad de nuevos ingredientes y sistemas de producción, en los últimos años ha crecido con fuerza la oferta de alimentos elaborados en base a proteínas vegetales, más conocidos como plantbased, que distan de las conocidas hamburguesas vegetarianas y abarcan una mayor variedad de productos –parecidos a leches, quesos, chocolates e incluso mariscos–, con mejores texturas y sabores, lo que, según los especialistas, los convierte en la tendencia más potente.

“Las personas tienen la percepción de que comer algo de origen vegetal es más saludable y, al mismo tiempo, es mejor para el planeta y el bienestar de los animales, por lo que los alimentos plant-based se conectan con otras tendencias y todos los clientes están investigando en esta área”, asegura desde México Christine Lopes, gerente de desarrollo de negocios para Latinoamérica de la consultora Innova Market Insights, y detalla que el lanzamiento de nuevos productos para esta categoría ha aumentado 55% en Latinoamérica entre 2016 y el año pasado, liderado por Brasil, México y Chile.

Si bien los primeros productos estuvieron enfocados en reemplazar a las carnes y leches, donde incluso los consumidores están buscando opciones distintas a las elaboradas con soya o almendras debido a que es un monocultivo transgénico y una especie que demanda mucha agua, respectivamente, hay otros productos, como un queso tipo camembert.

“Otra señal del desarrollo del sector es que las grandes compañías de productos del mar están invirtiendo más para imitar a la industria de la carne, donde los productores han reconocido la importancia de desarrollar alternativas plant-based”, agrega el informe de Euromonitor.

En Chile, el director de innovación del programa Transforma Alimentos de Corfo, Francisco Rossier, asegura que el surgimiento de las proteínas vegetales marca el cambio más rápido que se ha visto en la industria de los alimentos.

“Las empresas que monitorean las tendencias están sorprendidas de ver algo que crezca tan rápido. En Chile tenemos muchas legumbres que tienen un alto contenido de proteínas y las hemos estado estudiando para buscar alternativas, ya que a nivel mundial las proteínas son el factor limitante dentro de la nutrición”, explica, y añade que también se debe tener en cuenta el auge de los productos en base a insectos.

Informar y atraer por la etiqueta

Uno de los desafíos que enfrenta la industria de los alimentos es informar a los consumidores con una estrategia de comunicación más concreta, con etiquetas simples y claras, ya que –por ejemplo– el 55% de los consumidores dice que hay demasiados etiquetados relacionados con el medio ambiente, por lo que no saben qué buscar, según un estudio de Innova Insight Markets.

La información sobre las emisiones de carbono de un producto puesta en forma destacada en la etiqueta es una de las tendencias que más ha crecido en el último año, y también crece el número de países que incorporarán leyes que advierten sobre el contenido de azúcar, sodio y otros parámetros, como ya ocurre en Chile y a lo que se sumarán el próximo año Brasil, Argentina y Colombia.

“Para definir qué mensajes resaltar y cómo hacerlo, lo primero es ver a qué grupo de consumidores está enfocado el producto, porque los intereses son distintos según la edad. La población más joven es más sensible a la sustentabilidad y la salud del planeta, mientras que los mayores lo son más para la salud propia o los ingredientes que contiene el producto”, dice Christine Lopes.

Como en el envase no es posible poner toda la información para no confundir a los consumidores, ha aumentado el uso de códigos QR y tecnologías digitales que permiten conocer la trazabilidad completa de un alimento, la historia de quién lo produce u otros datos, y se proyecta que existe espacio para seguir desarrollando ese tipo de soluciones digitales para esta industria.

De hecho, un estudio de Innova Market Insights muestra que los consumidores de Latinoamérica y Asia son los que están más interesados en recibir más información sobre el origen de los alimentos que compran y cómo fueron elaborados, probablemente porque son regiones que hasta ahora no han tenido tanto acceso a ese tipo de datos, donde los países desarrollados ya los tienen.

Otro punto importante para los consumidores es reconocer fácilmente los ingredientes que contiene un alimento y que idealmente sea una lista corta, por lo que la industria está buscando reemplazar los ingredientes artificiales por otros de origen natural.

“El concepto de limpio todavía se asocia más con los ingredientes naturales, pero gradualmente se está avanzando al concepto de etiquetado limpio, donde es más importante la transparencia sobre cómo fue elaborado y qué impacto ha generado en el planeta”, indica el informe.

Por otro lado, también cobran importancia los nuevos productos que apelan a necesidades particulares o dietas personalizadas, que demandan nuevos productos y soluciones digitales como apoyo.

“Hay dietas que implican un estilo de vida, como la cetogénica, la paleo o las bajas en carbohidratos, que impulsan el desarrollo de nuevos productos, especialmente en Estados Unidos y Europa. La dieta keto en particular es baja en carbohidratos y alta en grasas y proteínas, y trae beneficios como perder peso y reducir el azúcar en la sangre”, señala Andrés Chehtman, de Euromonitor International.


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