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Santiago de Chile. Vie 28/01/2022

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El Mercurio - Campo

El pistacho toma impulso

A pesar de su escasa presencia en el país, este cultivo cuenta con un alto potencial para crecer, gracias a que convive relativamente bien con la escasez hídrica, posee una amplia diversidad de variedades y portainjertos, y cuenta con productores cada vez más informados en lo que respecta a manejos técnicos.

Lunes, 29 de noviembre de 2021 a las 8:30
- La planta de pistacho puede producir fruta por varias décadas.
Crédito: El Mercurio
El perfil del productor
Según Patricio Almarza, en la actualidad la mayoría de los productores de pistacho que hay en el país son medianos y grandes.

“En algún momento se intentó hacer algo con los más chicos, pero la idea no prosperó demasiado”, afirma.

De igual forma, se sabe que de ese universo alrededor de un 80% produce también otras especies como uva de mesa, nogales y otras, dependiendo de la zona.

“Más allá de si se dedican a la agricultura o no, se debe tener claro que para entrar a este negocio hay que una actividad paralela que te dé una entrada económica, debido a que el tiempo que debe pasar para ser rentable es largo”, dice Alberto Yáñez.

Luis Muñoz G.

El aumento de la demanda por alimentos saludables, los buenos precios que se pueden lograr en el mercado (se paga hasta $8.500 + IVA por kilo) y la pérdida de competitividad de rubros como el de las nueces y las almendras, entre otras cosas, han llevado a que muchos productores estén viendo con buenos ojos la opción de producir pistachos, una especie que si bien tarda más que otras en alcanzar la plena producción, puede extender su vida productiva por varias décadas.

“Es importante saber que una vez establecido, el huerto debería tener una producción comercial entre el séptimo y el noveno año. Esa es la mala noticia. La buena es que se puede tener un huerto comercial, entregando buenas productividades, por cincuenta años o más", asegura Patricio Almarza, asesor frutícola.

Incluso se sabe que en Irán hay una planta que tiene 1116 años y que aún produce fruta.

“Hay que entender que un proyecto de pistachos dura para toda la vida”, afirma Alberto Yáñez, asesor experto en pistacho y administrador de un campo de 20 años de edad en Lampa.

A pesar de que en el país solo hay alrededor de 130 hectáreas plantadas —la mayoría de ellas ubicadas entre las regiones Metropolitana y del Maule—, los expertos creen que se trata de una especie con alto potencial de crecimiento, debido a que convive relativamente bien con la escasez hídrica, puede adaptarse a distintas zonas productivas gracias a la diversidad de variedades y portainjerto disponibles, y al mayor conocimiento que se tiene en la actualidad para realizar un adecuado manejo de los huertos, entre otras cosas.

"De hecho, en el últimos tiempo estamos viendo que hay muchas empresas grandes que están haciendo ensayos experimentales”, indica José Luis Galleguillos, del Laboratorio Biofábrica, que produce portainjertos clonales para esta especie.

Cosecha mecanizada de pistachos.
Video cortesía de Alberto Yáñez

Conociendo la especie

Según los expertos, uno de los principales atractivos que tiene el pistacho para crecer en Chile es que es una especie que, en general, se adapta bien a los escenarios de sequía, debido a que cuenta con una planta con una raíz fuerte, buscadora de agua.

“Esto lleva, por ejemplo, a que tengamos pistachos en lugares con sequía, como la cuesta de Chacabuco, donde las plantas no se mueren”, indica Patricio Almarza.

El especialista indica que el pistacho requiere, en promedio, entre 6.000 y 8.000 m3 de agua por hectárea al año para desarrollarse y producir bien. Si recibe menos de esa cantidad no morirá, aunque sí verá resentida su producción, que en Chile llega, en promedio, a alrededor de 2.000 kg/ha, una cifra que si bien no es alta, permite tener un negocio rentable.

“Lo prioritario es que no falte agua en los momentos más importantes para la planta, que es la floración y el llenado de fruto”, dice Almarza.

Pero para lograr buenos volúmenes de producción esta especie también necesita inviernos fríos (alrededor de 800 horas de frío) y veranos muy calurosos (al menos 2.500 grados-día).

"En lugares como el valle de Sacramento en Estados Unidos, Irán o Afganistán, donde se alcanzan estos parámetros, se pueden obtener fácilmente volúmenes de 4.000 kg/ha y más", asegura Almarza.

Sin embargo, el experto hace un llamado a tener cuidado, ya que al haber en Chile muchas zonas con humedades relativas superiores al 50% en plena época de floración (mediados de septiembre y primeros días de octubre), se corre el riesgo de que surjan enfermedades fungosas como Botryosphaeria y Botrytis.

El pistacho, a diferencia de otras especies frutales, tiene una alta resistencia a las heladas. De hecho, Alberto Yáñez dice que es capaz de aguantar hasta los -30°C.

“Sin embargo, si hay una helada tardía que ocurre en una etapa sensible para la planta, como la floración, es necesario que haya una temperatura cercana a los 0°C para generar daños”, indica.

Esta especie, en general, suele desarrollarse mejor en suelos livianos —idealmente un franco arenoso— y con buen drenaje.

“Si se decide plantar en un suelo más pesado, lo ideal será hacerlo sobre camellones”, agrega Alberto Yáñez.

Variabilidad genética

Según Patricio Almarza, una de las principales causas para explicar que muchos de los huertos tengan una productividad más baja que la que se puede lograr en países como Estados Unidos, Irán o Afganistán, es la mala utilización de las variedades disponibles.

"A menudo se han usado variedades que no tienen polinizante en el momento en que se requiere. Afortunadamente, en el último tiempo se ha ido avanzando en eso de a poco", afirma.

Los expertos comentan que en la actualidad hay varias opciones de variedades en el país, como Larnaca, Sirora, Aegina, Red Alepo y Avidon, aunque la más plantada y demandada en el mundo es Kerman, que destaca por entregar una fruta de mayor calibre y calidad.

"Kerman, en general, entrega una fruta más bonita que el resto", afirma Alberto Yáñez.

A nivel de portainjerto, las cosas también han comenzado a variar. Si hasta hace unos años el patrón más usado era, por lejos, Atlantica, en los últimos años ese lugar fue ocupado por UCB1, que corresponde a un cruzamiento entre P.atlantica x P. integerrima.

El UCB1 es, en la actualidad, el portainjerto más usado en lugares como California, Estados Unidos, y España, debido a que tiene una resistencia a Verticillium, que es la enfermedad que más ataca al pistacho e incluso puede llevar a la muerte de la planta.

"El patrón también tiene cierto grado de resistencia a algunos hongos del suelo comunes en Chile como Verticilosis o Phytophthora", agrega José Luis Galleguillos.

Según el personero del Laboratorio Biofábrica, que comenzó hace 5 años un programa de propagación in vitro de UCB1, este portainjerto es más vigoroso que atlántica, lo que en la práctica lleva a que la entrada en producción de la planta se adelante en hasta un año.

"Así, se puede esperar que la planta tenga algo de producción al cuarto año", sostiene Galleguillos.

José Luis Galleguillos cuenta que UCB1, en general, es un poco más demandante de agua que Atlantica y que se adapta bien a la mayoría de los suelos.

"Este patrón se adapta bien a suelos profundos, con pocas limitaciones, especialmente franco y franco arenosos, aunque también lo ha hecho a suelos arcillosos", señala.

Agrega que UCB1 no tiene problemas de compatibilidad, por lo que puede ser combinado con cualquiera de las variedades que se usan en el país.

Manejos claves

Otro aspecto que hace creer a los expertos que el pistacho puede despegar en los próximos años es que cada vez hay mayor conocimiento sobre cómo hacer un correcto manejo del huerto.

“El buen manejo de las plantas es clave, pues si pasan los años y un huerto no tiene producción, significa que todo se hizo mal desde el inicio”, asegura Alberto Yáñez.

El asesor cuenta que su huerto, a diferencia de la gran mayoría de los que existen en Chile, ha llegado a producir 4.200 kg/ha, gracias a la realización de un manejo integral a lo largo del año.

En ese contexto, Alberto Yáñez señala que una de las claves para mantener la productividad a través de los años es realizar una poda adecuada, de modo de ir renovando la madera.

Es fundamental que esta tarea se realice desde el comienzo, ya que tener un árbol bien formado permitirá evitar problemas en el futuro.

“A diferencia de otras especies como los durazneros, la formación del árbol dura alrededor de cuatro años, con el agravante de que si no se eliminan algunos de los crecimientos secundarios, la fruta se irá a los extremos Por lo mismo, es ideal que el productor vaya sacando alrededor del 25% por año de ese material, de manera de ir renovando el árbol", explica Patricio Almarza.

Alberto Yañez recomienda formar una especie de copa en la parte de arriba del árbol, con un tronco que tenga 70-80 cm.

"Si esto no se hace bien, puedes tener graves problemas. Hay árboles que se desganchan por el peso de la fruta", dice.

De igual forma, Yañez destaca la importancia de que las podas se hagan de forma manual.

"Alguna vez, imitando lo que hacían los estadounidenses, podé con maquinaria, haciendo topping, y los resultados fueron malos. Después de hacer eso, se necesitaron 4 o 5 años para mejorar la planta", comenta.

Otro aspecto fundamental para lograr una buena productividad es llevar a cabo un buen programa de fertilización, que cubra todas las necesidades de la planta. Para ello resulta prioritario realizar de forma periódica –todos los años— análisis de suelo y foliares.

En ese sentido, Patricio Almarza hace un llamado a tener cuidado con el abuso en las aplicaciones de urea (nitrógeno), ya que se puede generar una acidificación del suelo.

"En Catapilco, por ejemplo, he visto que están absolutamente estancados debido a esto", indica.

De igual forma, resalta la necesidad de preocuparse por el ph del suelo.

"Lo ideal es tener un ph neutro. Si tenemos un suelo con ph bajo 6, tendremos problemas de desarrollo del árbol y de producción", sostiene Patricio Almarza.


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