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Santiago de Chile. Jue 02/12/2021

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El Mercurio - Campo

Chile avanza hacia la ganadería verde

El objetivo es disminuir el metano. Para ello se realizan estudios con algas chilenas, que podrían convertirse en una fuente de desarrollo económico en zonas acuícolas. El objetivo es detectar las mejores, para disminuir la producción del gas y generar beneficios a nivel productivo y de salud. Ello ayudaría a reducir el número de animales y, con ello, la emisión de gas. Además, entre otras acciones, se miden y conservan bosques y pastizales, para mejorar la captura de carbono.

Martes, 23 de noviembre de 2021 a las 8:30
- Los investigadores Viviana Bustos y Patricio Barría estudian el potencial de la lechería en la regenarición de bosque nativo y captación de carbono.
Crédito: Alejandro Sotomayor - El Mercurio
Revista del Campo

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Los ganaderos también avanzan

En Corpcarne, parte del trabajo en sustentabilidad se ha enfocado en la apertura de nuevas chances para la crianza de machos lecheros, que permite un importante salto en bienestar animal, y que tiene entre sus externalidades positivas el desarrollo de investigación aplicada en el ámbito de genética y nutrición; la oportunidad de integrar a productores de diferente escala, en particular una oportunidad para productores pequeños, de especializarse en crianza de animales, para generar un rubro sustentable en el tiempo.

Además, como señala Willer, “investigaciones internacionales reportan que, desde el punto de vista de las emisiones de metano, las cruzas de razas de leche con razas carniceras generan un tipo de animal que presenta tendencia a emitir menores cantidades de metano, lo cual debe ser probado en Chile”.

En el Consorcio Lechero, en tanto, desde 2018 desarrollan la agenda de desarrollo sustentable, que considera 11 temas.

“Lo que hemos ido haciendo es ir avanzando en distintos niveles de la cadena. Hoy estamos con tres proyectos a nivel de la industria procesadora; un acuerdo de producción limpia, que abarca un 5% de la leche procesada en Chile. Así que tenemos nueve empresas. Y también tenemos un APR a nivel de los productores, que tiene como objetivo implementar el estándar de sustentabilidad y que se va a certificar a través de Chile origen consciente”.

Patricia Vildósola

“Las vacas no son el problema, el problema es nuestra necesidad de proteínas. Y como necesitamos a las vacas para que nos las den, también necesitamos ayudar a las vacas a ayudarnos a tener el planeta más frío. Eso es lo que estamos buscando”, dice Thomas Hafner, fundador y CEO de Mootral, empresa suiza dedicada a buscar soluciones para disminuir las emisiones de metano del ganado bovino.

La ganadería —de leche y de carne— es acusada de ser una de las mayores causantes del calentamiento global, ya que su proceso de digestión es uno de los principales liberadores de metano del planeta (el mayor es la energía generada a partir de combustibles fósiles). Y si bien este gas, a diferencia del carbono, tendría un ciclo de entre 10 y 12 años en el ambiente, su poder de calentamiento sería cerca de 28 veces más potente como factor de calentamiento, por unidad equivalente.

Y el ganado, especialmente el bovino, es el responsable de cerca del 40% del metano liberado al ambiente.

El impacto que tiene movilizó a cerca de 100 países, incluido Chile, a que en la COP26 se comprometieran a reducir un 30% estas emisiones en una década. Esto, porque además de disminuir el avance del calentamiento, daría tiempo para avanzar en la descarbonización.

La forma de conseguirlo, dicen expertos globales como el doctor Ermias Kebreab, eminencia mundial en emisiones de metano, es a través de varios caminos —que corren paralelos— y que van desde evitar que la masa ganadera, especialmente la láctea que es la que está más tiempo emitiendo, aumente; concretar cambios en su alimentación, para disminuir la generación de metano en sus estómagos, y sumar medidas que ayudarían, además, con el secuestro de carbono —que ya es alto por el uso de praderas— como manejos de suelo; la preservación de pastizales y de bosques, y el aumento de nuevas formas productivas, como la ganadería regenerativa.

Y en Chile, investigadores, academia y productores ya avanzan hacia una ganadería más verde, con el apoyo de científicos y empresas internacionales.

Por qué el metano

El problema es que el metano es generado en el proceso digestivo de los rumiantes, los que al procesar las fibras que comen, producen hidrógeno, el que es “comido” por enzimas de su microbiota, generando así el metano, que es liberado al ambiente a través de los eructos.

Por ello, conseguir una disminución significa tomar acciones a distintos niveles.

La primera que mencionan los expertos es conseguir que la masa ganadera bovina, al menos, no siga creciendo, a pesar de que la demanda por proteínas de origen animal siga al alza a nivel global.

“Si mantenemos el número de animales constante, lo que conseguimos es que su efecto sobre el calentamiento global no sea mayor, porque el metano es de corta vida. Si se mantiene el nivel de metano, no habrá aumento del calentamiento global; y si conseguimos reducir la emisión del gas, incluso se puede bajar la tendencia. Si conseguimos bajar un 1% de metano por año, eso permitirá reducir carbono de la atmósfera”, dice el doctor Kebreab, desde la UC Davis, en California.

Y ello significaría evitar que la masa ganadera, especialmente la lechera, siga aumentando. Pero como la demanda por proteínas de origen animal todavía es alta, la forma de conseguir eso es logrando una mayor eficiencia del animal: que entregue más kilos de leche o carne, a través de genética, de nutrición y de manejo.

“En nutrición significa utilizar los productos adecuados para que el animal sea más eficiente aprovechando el alimento. Utilizar tecnologías, como la preparación de las raciones a través de software, para asegurarse de que consuman la cantidad y los productos adecuados, por ejemplo”, plantea el Dr. Kebreab.

Aquí juega un rol clave la genética animal, ya que es la que permitirá contar con animales más eficientes.

“En la actualidad, los principales proveedores de genética bovina que abastecen nuestro país ya han desarrollado índices de selección en eficiencia de conversión de alimentos, lo cual tiene una alta correlación con la reducción en emisión de GEI, en especial metano. Por otra parte, estos índices de eficiencia en conversión de alimentos y, por ende menos productora de GEI, también están incluidos en las pruebas genómicas que realizamos a las terneras de lecherías en Chile, lo cual significa que el mismo nivel de selección en reducción de GEI que se realiza en los toros, ya está disponible para las terneras que nacen en nuestro país”, sostiene Sergio Niklitschek, presidente del Consorcio Lechero.

Cambios alimentarios

Un segundo gran cambio es conseguir que las vacas emitan menos metano, algo sobre lo cual si bien se vienen realizando estudios desde hace ya varios años, resulta complejo, especialmente porque si no se hace bien, el animal no entregará ni el volumen ni la calidad de leche; o no ganará peso de calidad ni con la rapidez esperada, por consiguiente no se avanzará en el objetivo de evitar que la masa ganadera continúe creciendo.

Y nuevamente son diversas las formas de concretarlo.

“Una es ver cómo conseguir que la vaca genere menos hidrógeno. Otra, encontrar la forma de absorber el hidrógeno en el rumen. Esto se ha intentado con distintos métodos. Pero los sistemas que se han encontrado no pueden utilizarse en mucho volumen porque afecta la salud de la vaca. Entonces su efecto es bajo. Otra forma es encontrar una forma para convertir el hidrógeno en ácidos grasos más valiosos, otro acercamiento es reducir los microbios que viven en el rumen. Y es esto último a donde se enfocan los nuevos aditivos. Nuestro acercamiento es detener a estos microbios para que no liberen la enzima que actúa sobre el hidrógeno, es decir, buscamos cambiar la microbiota de la vaca y así reducir la población de microbios que crean el hidrógeno. Como son muchos los factores, nuestra investigación se concentra en diversas áreas, lo importante es encontrar un balance” dice Hafner.

Precisamente es en los aditivos que disminuyen el metano donde parecieran aparecer más alternativas. De hecho, la empresa holandesa DSM ya tiene un producto aprobado en Chile y Brasil para ser utilizado en los animales y que, de acuerdo a los estudios de la empresa en Brasil, reduciría el metano hasta en un 55%. El producto busca la aprobación en países de otros continentes.

La suiza Mootral, en tanto, está desarrollando estudios de distintos tipos en diversos puntos del planeta y ya desarrolló un aditivo —aprobado por certificaciones internacionales como VERA— a partir de ajo y cítricos, que se agrega a la ración del animal, y que no altera ni la condición de salud del animal —incluso mejoraría su productividad— ni la calidad ni sabor de la leche. Pero, para eso, explica el CEO de Mootral, debe ser utilizado en cantidades justas, pues sino se comienza a percibir el sabor del ajo. La ventaja es que los efectos del ajo persistirían en el tiempo e, irían mucho más allá que solo el metano, ya que disminuiría la mastitis y la presencia de células somáticas en la leche. Además, se ha visto un aumento del rendimiento de las vacas.

Uno de los desafíos de los aditivos —que se entregan en forma de pellets— es cómo se les da a los animales de pastoreo.

“Es uno de los desafíos. Se tiene que hacer más investigación en tecnologías para, por ejemplo, poder entregárselos en un volumen y que se vaya liberando al interior. Es uno de los temas en que nos estamos concentrando. Pero creemos que es posible que se puede llegar a ellos en algún punto”, recalca el Doctor Ermias Kebreab.

El producto es testeado en el país, en un proyecto con la Universidad de Los Lagos, para el que facilitaron una máquina para realizar mediciones que permitan determinar cuánto emiten los animales que reciben el aditivo.

En tanto, en la Universidad de California, en Davis, el doctor Kebreab trabaja desde hace ya un tiempo con algas como alternativa para disminuir el metano en el rumen. Y ahora su laboratorio colaborará con el proyecto Fondef que se adjudicó la Universidad de Los Lagos, en conjunto con Mootral, para estudiar la acción de distintas algas chilenas al ser utilizadas como aditivos (ver recuadro), comenta Julio Kalazich, académico de la Facultad de la Universidad de Los Lagos.

Más avances locales

Para reducir los gases resulta clave saber desde dónde se parte. Ahí es donde el Inia Remehue viene trabajando, entre otras cosas, al generar un inventario nacional de gases de efecto invernadero para el sector agroalimentario.

“Tenemos un equipo de investigación para estudiar la relación del medio ambiente con la ganadería y sus distintos efectos. Vemos todo lo que genera la ganadería, su huella de carbono y de agua, también en la agricultura. El inventario es una serie de tiempo que abarca desde 1990 hasta el 2018 y ya estamos trabajando en el 2019 y 2020, pues se actualiza cada dos años y es región por región”, comenta Francisco Salazar, líder de Grupo de Especialidad Impacto Ambiental de INIA Remehue.

Y al realizar los balances han visto, por ejemplo, que las regiones ganaderas aportan con más captura que el carbono que emiten, comenta. Y agrega que contar con esta información ayuda a determinar dónde se pueden tomar medidas de mitigación.

De hecho, en INIA Remehue desde el 2000 trabajan en el tema de emisiones y no solo las ganaderas. Y uno de sus proyectos es analizar cuál es la captura de carbono que realizan las praderas.

“Somos parte de la red Global Research Alive, de ganadería, liderada por el gobierno de Nueva Zelandia, de la que el próximo año seremos presidente”, explica Salazar.

Manejo de pasturas y bosque

Una forma de avanzar hacia la carbono neutralidad de la ganadería es mediante un aumento en la captura de carbono.

Y son los pastizales, praderas y bosques los que ayudan en este objetivo.

Precisamente, un estudio desarrollado por la Dra. Viviana Bustos, investigadora de la Universidad de Los Lagos, donde —en un proyecto que incluye a su universidad— ha realizado mediciones que le han permitido determinar cuál es la captura real de todos las vegetaciones de un campo lechero.

La investigadora a través de mediciones sobre las emisiones, han podido establecer que ya hay numerosas lecherías que son o avanzan hacia la carbono neutralidad.

“Una cosa es lo que emite una vaca, pero lo importante es qué hay que hacer para poder atacar el tema de las emisiones y también cómo maximizamos la captura. Y hay que considerar que todo lo verde captura. Y las lecherías tienen no solo bosque nativo. Conocer en detalle lo que tiene un campo y saber cuánto captura efectivamente devuelve competitividad. Muchos predios hoy ya son neutrales o están muy cerca de serlo, y con pequeñas medidas e incentivos pueden lograr ser competitivos”, señala la investigadora.

Esto ha impulsado a ganaderos a tomar medidas para mejorar sus bosques, ya que eso les permite incrementar sus capturas.

Pero, además, según Willer, el bosque es parte de la cultura ganadera, ya que “tradicionalmente el animal de crianza se liberaba en los inviernos al resguardo de las montañas altamente boscosas, para asegurar un buen paso por la época invernal. Los establecimientos más tecnificados siguen respetando el bosque, gran parte del cual además es nativo, en el caso de explotaciones para ganadería, ya que permite resguardar cursos de agua limpios y frescos, así como sombra y resguardo para los animales, tanto en invierno como en épocas de altas temperaturas”, explica.

El investigador agrega que, además, la mantención del bosque ha permitido reducir el estrés hídrico. Otro elemento a considerar, dice Willer, es que los predios ganaderos hacen un manejo de las pasturas en que no se trabaja el suelo de manera permanente, lo que permite mantener el carbono secuestrado, además de otros efectos positivos.

“Podríamos, desde la ganadería, contribuir a mantener suelos con cobertura de pasto que ayudarían mediante sus raíces a estabilizar el suelo, y mitigar en forma importante la generación de incendios forestales”, plantea.

Y agrega que “los suelos de pastoreo implican depósitos de carbono, otorgan hábitat a especies en riesgo, así como la preservación de humedales, que de otro modo podrían estar sujetos a cultivo u otro rubro disruptivo. Por lo tanto, la ganadería ofrece posibilidades de desarrollo desde el punto de vista ecológico, la ganadería es vida, la ganadería es futuro sustentable.

Willer recalca que, considerando que todo proceso fisiológico emite desechos, “lo importante es hacerlo bien, porque el balance final debe ser el balance de los ecosistemas”.

El manejo de la pradera también resulta clave, ya que como plantea el director del Inia Remehue, Sergio Iraira, resulta clave en la captura de carbono. Por lo mismo, en el Inia están evaluando nuevas especies que respondan mejor a las presiones del cambio climático, pero también para que duren el máximo posible.

En general, los expertos, en Chile y en el exterior, coinciden en que lo importante es ir buscando y sumando las alternativas, ya que este es un camino de no retorno, en el que solo se puede ir hacia adelante.

“Algunas cosas de las que se investigan van a funcionar, otras puede que no, pero tenemos que probar todo lo que podamos”, recalca el investigador Ermias Kreabab.

Algas chilenas en la mira

Las algas son una de las materias primas que están siendo probadas en distintas partes del mundo como aditivos para disminuir el metano en el rumen.

En el país, la Universidad de Los Lagos, en conjunto con la U. de Davis y la empresa Suiza Mootral, están investigando, a través de un proyecto Fondef, el efecto de distintas algas chilenas, en un proyecto que asocia agricultura y acuicultura.

“Chile tiene una costa gigantesca, con distintas temperaturas. Entonces, si encontramos un alga que sea eficiente como aditivo y que pueda ser cultivada, entonces puede ser un proyecto win win, que permitiría dar un tremendo impulso económico a los cultivadores, pero además se podría vender a los países vecinos ganaderos”, dice el doctor Kebreab, cuyo laboratorio en la UC Davis en California está iniciando los testeos.

Lo que harán, explica Viviana Bustos, es tomar pruebas, que se testearán in vitro, a lo largo de la costa y posteriormente serán testeadas con los animales en vivo.

“Estamos hablando de green feed, estamos trabajando con ciencia de alto nivel, pero a nivel de campo. En Chile es el único lugar de América Latina donde se hace”.

El objetivo es que en los dos años que dura el financiamiento del Fondef, desarrollar un prototipo de suplemento y luego seguir avanzando. “En Chile hay excelentes capacidades y talento y hay que aprovecharlo y poder poner el foco en ciencia y tecnología”.

En el país existen ya otros proyectos.


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