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Santiago de Chile. Jue 09/12/2021

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Drosophila suzukii en berries: Claves para diseñar una estrategia de mitigación efectiva

El plan debe ser integrado y estar compuesto por labores de monitoreo, a través del uso de trampas y muestreo de fruta; la aplicación de productos químicos y la realización de prácticas culturales, como el adecuado manejo de las malezas.

Jueves, 07 de octubre de 2021 a las 8:30
- la Drosophila suzukii también se conoce como mosca de alas manchadas.
Crédito: El Mercurio
¿Y las alternativas biológicas?
A pesar de que en la actualidad se habla mucho del desarrollo de alternativas biológicas para el combate de la Drosophila suzukii, solo un puñado de ellas se encuentran disponibles en el mercado.

“A menudo en este ámbito se habla mucho, pero hay poco que mostrar”, afirma Carlos Barriga.

Quizás la herramienta más conocida es Spinosad, un insecticida de origen natural producido por la fermentación de una bacteria actinomiceto llamado Saccharopoly sporaspinosa.

Luis Devotto, por su parte, comenta que en países como México, España, Italia, Francia y Portugal se comercializan avispas del tipo parasitoides, que han mostrado resultados bastante positivos a la hora de controlar a la mosca.

“En Chile esta línea de trabajo se está desarrollando, pero aún falta para un nivel comercial”, asegura.

Luis Muñoz G.

Los berries -las frambuesas, las moras, los arándanos y las frutillas; en ese orden- se han convertido en las víctimas predilectas de la Drosophila suzukii o mosca de alas manchadas, una plaga que está presente en casi todo el país, pero que afecta con mayor fuerza desde el sur de la región del Maule hasta la de Los Lagos, y que puede provocar consecuencias productivas y económicas.

"En el caso de un huerto de arándanos, por ejemplo, esta mosca puede generar pérdidas de más del 80% de la producción si no se toman medidas", asegura Julia Pinto, gerente técnico del Comité de Arándanos.

Por lo mismo es fundamental diseñar una estrategia para controlar las poblaciones y, con ello, disminuir los daños, ya que es imposible evitarlos por completo.

"La estrategia debe ser integrada y estar basada especialmente en el monitoreo, la aplicación de productos químicos y la realización de algunas medidas culturales al interior del huerto", indica Paula Irles, académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la Universidad de O´Higgins y miembro de la mesa regional de O´Higgins de la Drosophila suzukii.

El gran pilar

Según los expertos, la base de una buena estrategia para la mitigación de la Drosophila suzukii en berries es hacer un adecuado monitoreo, para lo que es clave instalar trampas alimenticias que detecten la presencia de ejemplares adultos de la mosca de alas manchadas, lo que ayuda a diagnosticar la situación global del huerto.

"Estas trampas, que no tienen feromonas específicas, deberían empezar a utilizarse antes de que la fruta madure, con el fin de que la mosca se vaya a la trampa. Si se usa después, lo más probable es que el insecto prefiera irse a la fruta y deseche la trampa", explica Carlos Barriga, asesor especialista en fruticultura.

También es importante establecer trampas en sitios estratégicos, como pueden ser lugares de acopio de fruta, los perímetros o cualquier parte donde la plaga pueda encontrar algún hospedero vegetal alternativo, como las zarzamoras.

Trampas de detección de mosca de alas manchadas. Crédito: Jean Paul Joublan.

Paralelo a esto, resulta fundamental que los productores, sobre todos los ubicados en zonas de mayor riesgo, hagan un monitoreo de la fruta una vez que haya comenzado el proceso de pinta.

"En esta etapa es súper importante que los productores entren al huerto y empiecen a mirar y muestrear fruta, para lo cual pueden llevar una lupa de 10x o 15x. La idea es ver si la fruta tiene fruta larvada. Para ello se puede apretar ligeramente y ver si sale alguna gotita, o si se ve algún filamento, que son los huevos", explica Paula Irles.

La académica de la Universidad de O´Higgins advierte que el monitoreo y el trabajo en el huerto se deben incrementar a medida que se acerca la cosecha.

"La idea en esta etapa es muestrear 50 frutos por semana y empezar a hacer otras pruebas para contar y medir larvas, con el fin de que podamos hacer una estimación de los potenciales daños que existen en el huerto y tomar decisiones", sostiene Paula Irles.

El combate químico

Si se detecta la plaga antes de iniciar la cosecha, es importante que se realicen aplicaciones químicas, con el fin de bajar la presión de la mosca en el huerto.

En Chile existen alrededor de 24 productos químicos que pueden ser usados para el control de la Drosophila suzukii, los cuales provienen de 5-6 ingredientes activos y pueden generan una protección de 7-10 días.

"En arándanos las aplicaciones se inician desde pinta y terminan con la cosecha, generalmente una vez por semana. Estas aplicaciones tienen resultado solamente si son complementadas por otras medidas de manejo. En frutilla, mora y frambuesa este nivel de aplicaciones es impracticable y por ende en estos tres últimos berries se combate con medidas culturales", asegura Luis Devotto, especialista en el manejo de insectos y plagas del INIA Quilamapu.

Los expertos concuerdan en que para lograr el efecto esperado en las aplicaciones y sobre todo evitar que la plaga desarrolle resistencia a un determinado compuesto activo es importante que se haga una adecuada rotación de los productos.

"Lo bueno es que las pruebas y los estudios que se han hecho en el país nos entregan esa posibilidad", asegura Paula Irles.

De igual forma, recomiendan descartar las aplicaciones preventivas, ya que además de tener baja eficacia, aumentan el peligro de resistencia.

Labores en cosecha y poscosecha

También es fundamental, sobre todo en especies como el arándano, que se realice lo que se conoce como una "cosecha limpia".

"Esta estrategia implica entrar al huerto casi todos los días en época de cosecha, con la idea de sacar el máximo de fruta en los distintos grados de maduración, y así evitar que esta se quede más tiempo del debido en la planta", explica Paula Irles.

"Lo ideal es que una vez que se ha terminado la cosecha para fresco en un cuartel, este sea limpiado antes de avanzar con el otro, de lo contrario está el riesgo de que la población de la plaga aumente y se vaya moviendo al cuartel en que nos toca trabajar", complementa Julia Pinto.

Es importante que una vez cosechada toda la fruta que se dirigirá al mercado en fresco y congelado, se elimine el remanente que pueda quedar en las plantas.

"Esta tarea es especialmente importante en cultivos como el arándano, que al tener una madurez parcializada, puede llevar que en determinado momento, una vez que ya no se pueda sacar más fruta, esta quede en el huerto, generándose condiciones para que se forme un verdadero criadero de Drosophila suzukii", indica Carlos Barriga.

Los expertos también recalcan la importancia de eliminar toda la fruta que pueda haber caído al suelo después de la cosecha.

"Si bien esto puede resultar una dificultad y representar un aumento de costos importante para los productores, es muy importante que se haga bien, ya que está demostrado que sirve", asegura Paula Irles.

Tareas y herramientas complementarias

Una de las claves de una estrategia efectiva para la mitigación de la Drosophila suzukii en berries es preocuparse durante todo el año y no solo en las inmediaciones de la cosecha.

Así, por ejemplo, los expertos recomiendan que en invierno, sobre todo cuando se tiene certeza de que la plaga está presente, se haga una búsqueda activa de la mosca, especialmente en áreas silvestres colindantes a las plantaciones, donde pueda haber, por ejemplo, zarzamoras.

"Hay que recordar que la mosca inverna como adulto, no como larva o pupa. Por lo mismo, es muy importante buscarla y dar con ella", dice Carlos Barriga.

En caso de que se encuentre en arbustos vegetales aledaños, Barriga recomienda eliminarlos.

"Sin embargo, hay quienes creen lo mejor es dejar los arbustos, con el fin de que la mosca se quede más tiempo en ese lugar y sea más fácil encontrarla y eliminarla después", añade.

Los expertos también enfatizan la importancia de realizar un adecuado y permanente manejo de las malezas en el huerto, ya que estas pueden servir de refugio para las moscas.

"En el crepúsculo la mosca sale de las malezas y empieza a volar y a oviponer sobre los frutos sanos. Posteriormente vuelve a las malezas para refugiarse del calor", explica Julia Pinto.

En ese sentido, una de las herramientas que han dado mejores resultados, al menos en arándanos, es el uso de mulch plástico.

"Lo mejor es que además de permitir el control de las malezas, hace que la temperatura del suelo aumente y, con ello, ayuda en el control de las poblaciones de Drosophila suzukii, ya que hay que tener en cuenta que la mosca pone el huevo, este se desarrolla dentro de la fruta y crece la larva. Después, gran parte de las pupas caen al suelo. Así, al aumentar la temperatura del suelo, disminuye la emergencia de las pupas desde el suelo", expone Paula Irles.

Otra herramienta que ha dado muy buenos resultados, sobre todo en países como Italia y Holanda, es la utilización de mallas antiáfidos, que en la práctica operan como una barrera física que impide que la mosca se acerque a la planta y, por ende, a la fruta.

"Es sin duda una de las estrategias más efectivas para combatir esta mosca, aunque la realidad de Europa es muy diferente a la nuestra", dice Paula Irles.

"Hay que tener en cuenta que esta herramienta puede tener un costo de hasta US$ 100.000 por hectárea, lo que no es menor para un productor local", complementa Carlos Barriga.


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