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Santiago de Chile. Jue 27/01/2022

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Pros y contras de la plantación de cerezos en laderas

En la zona centro sur aparece un creciente número de proyectos que se establecen en terrenos con pendientes de más de 25%. Ganan terrenos, disminuyen riesgos de heladas y adelantan floración. Pero también deben enfrentar desafíos de riego, uso de maquinarias y las labores de los trabajadores al interior de los huertos.

Martes, 07 de diciembre de 2021 a las 8:30
- Gabriel Merino tiene 3 hectáreas de cerezos en ladera en el sector de Coyanco, en la comuna de Quillón, Región de Ñuble.
Crédito: Gabriel Merino
Atención con los pájaros y los conejos
Walter Masman comenta que un aspecto al que se le debe poner atención a la hora de establecer huertos de cerezos en pendientes es a los ataques de los pájaros, los cuales suelen ser mayores que en el plano.

“Ese ambiente natural, que es muy cómodo para las aves, genera que tengamos, por lo general, mayores ataques y daños en la fruta, lo que no es menor”, afirma el asesor.

Otro de los peligros son los conejos, cuyo hábitat normalmente se encuentra en los cerros y laderas.

En ese contexto, los expertos coinciden en la importancia de que antes de establecer el proyecto los productores tomen las medidas necesarias para reducir al máximo los potenciales problemas derivados de la acción de estos animales.

Luis Muñoz G.

“No es para nada normal que los productores planten cerezos en laderas, pero efectivamente en algunos lugares se está haciendo”, asegura Walter Masman, asesor en cerezos.

El experto se refiere a que cada vez son más las laderas con pendientes medianas a altas, en áreas de la zona centro sur, que comienzan a plantarse con esta especie como una opción para enfrentar problemas climáticos y anticipar cosechas, aunque se plantean desafíos que no son los usuales para el cultivo de este frutal.

Según Jean Paul Joublan, asesor en frutales, esto se ve desde hace ya algunos años especialmente en algunos lugares de las regiones de Ñuble y del Biobío.

“En las cercanías de Quillón, en la Región de Ñuble, por ejemplo, me ha tocado ver algunos proyectos con pendientes un poco menores que las que se usan en los paltos”, afirma.

Uno de los primeros productores del país en apostar por este tipo de proyectos fue León Cosmelli, quien en 2016 replantó cerca de 5 hectáreas de viñedos, ubicadas en ladera con 25% de pendiente, con cerezos de las variedades Santina y Lapins.

“El objetivo inicial de este proyecto era aprovechar toda la superficie disponible, pero al poco tiempo nos dimos cuenta de que se podían lograr buenos resultados productivos”, indica el productor que tiene su campo en Larmahue, Región de O’Higgins.

De hecho, Cosmelli comenta que el año pasado los cuarteles ubicados en las laderas tuvieron mejores resultados productivos que los del plano.

“De todas maneras, no me atrevo a afirmar que esto se deba al efecto de la ladera, ya que también hay otros factores que pueden influir, como los patrones utilizados (en las laderas usa uno ácido). Igual, para este año tenemos una muy buena cantidad de dardos y yemas florales, lo que nos hace pensar que hay buenas perspectivas de productividad”, agrega.

Fruta más temprana y menos heladas

Según los expertos, una de las ventajas que eventualmente se puede lograr al establecer plantaciones de cerezos en laderas es conseguir fruta más temprana, debido a que en esos lugares teóricamente hay mejores temperaturas.

“Con este efecto lo normal es que se produzca un adelanto en las floraciones y, con ello, en las cosechas de fruta”, señala Walter Masman.

León Cosmelli, por ejemplo, comenta que en los cuarteles que tiene en ladera la cosecha se adelanta entre dos y tres días respecto de los ubicados en el plano.

“Esto, en nuestro caso, es bien relevante”, asegura el productor.

Otro efecto que podría resultar positivo, especialmente considerando el impacto del cambio climático, tiene que ver con la posibilidad de evitar potenciales episodios de heladas y sus daños asociados.

“Las probabilidades de que se produzcan heladas a una determinada altura, como la que podría existir en una ladera, es mucho menor que en el plano. Esto, por supuesto, tiene directa relación con la zona en que se está plantando”, indica Walter Masman.

“Pensando en este tema, las plantaciones en laderas pueden ser una buena alternativa para disminuir los riesgos de heladas, sobre todo en floración y cuajas, en la zona sur, donde el cerezo viene creciendo con fuerza”, complementa Jean Paul Joublan.

Fue uno de los aspectos que tomó en consideración Gabriel Merino para establecer sus tres hectáreas de cerezos en ladera en el sector de Coyanco, en la Región de Ñuble, aunque reconoce que aún no le ha tocado enfrentar ningún evento relevante de heladas. No obstante, hace un llamado a tener cuidado, ya que dependiendo de la zona y la altura en que se encuentre la ladera podría ocurrir que algunas variedades tengan problemas para acumular horas-frío, lo que en la práctica llevará a que las plantas tengan una menor cuaja.

“Hay que tener mucho cuidado con eso, que es un factor que no se considera mucho”, indica Gabriel Merino.

Problemas con las máquinas

Si bien no existen impedimentos técnicos para alcanzar buenos resultados productivos con los cerezos en laderas, los expertos hacen un llamado a tomar en cuenta las dificultades que tendrá la maquinaria para realizar su trabajo.

“Cuando tienes una ladera con poca pendiente, no hay mayor problema, ya que las máquinas pueden entrar bien al huerto y realizar su tarea. El verdadero problema nace cuando tenemos mucha pendiente y las máquinas no pueden entrar con facilidad o existe riesgo de accidentes”, explica Jean Paul Joublan.

“Hay que tomar en cuenta que los huertos de cerezos, al contrario de ? otras especies como los paltos y los cítricos, deben ser sometidos a continuas aplicaciones —posiblemente más de 30 en la temporada— de distintos productos. Así, el que no puedan acceder las máquinas a las plantas podría convertirse en un gran problema”, complementa Walter Masman.

Por lo mismo, es importante que en estos casos dentro del presupuesto se consideren recursos extras para realizar un adecuado manejo del terreno.

“Nosotros, por ejemplo, a pesar de tener una ladera poco pronunciada (entre una hilera y otra tenemos una diferencia de alrededor de 50 cm de altura), construimos un sistema de terrazas, una sobre otra, que facilita y hace más seguro el paso de la maquinaria”, dice Raúl Arriagada, productor que tiene su campo en las cercanías de San Fernando, en la Región de O’Higgins.

Gabriel Merino comenta que, dado lo pronunciada de la pendiente que hay en su huerto, ha optado por buscar una solución intermedia para llevar a cabo las fumigaciones y aplicaciones en general.

“En la ladera tenemos un camino para el tractor y la nebulizadora, pero como no es suficiente para ingresar a las hileras y realizar las labores directamente en los árboles, decidimos usar unos pistones con mangueras, los que son manejados directamente por los trabajadores”, explica.

Si bien Walter Masman reconoce que esta opción se puede transformar en una solución, está lejos de ser la ideal.

“Pitonear —así se conoce esta técnica— no es una buena opción, por costo y seguridad. No podemos exponer a los trabajadores de esa forma”, advierte.

Manejos complicados

Pero las plantaciones de cerezos en laderas no solo pueden dificultar el paso de la maquinaria y las aplicaciones, sino que hacer más complejas algunas labores como las podas y la cosecha, lo que a la vez redundará en que los trabajadores deban esforzarse más y, por ende, cobren un sobreprecio por su labor.

“Esto no va en línea con la actual problemática de mano de obra que vivimos en el campo, donde la tendencia apunta a hacerle la vida más fácil al trabajador y no al revés”, afirma Walter Masman.

Uno de los grandes problemas que ven los expertos es que en los lugares con pendiente los árboles tienden a hacerse más grandes, debido a que existe un alto volumen de canopias. Esto, en la práctica, llevará a que sea más difícil acceder a la fruta en altura.

De hecho, Gabriel Merino comenta que en su caso ha debido modificar la estructura de las plantas para no hacer tan complejas las labores de los trabajadores.

“Como no puedo usar escaleras en las plantas de la ladera, que están en eje central, debo dejar un menor número de dardos y ramas. Tengo que achicar el árbol, por lo que hay que tener menos cargadores que en el plano”, explica el productor.

En ese sentido, los expertos recomiendan establecer un sistema de conducción peatonal, como el KGB u otro, que facilite la labor de los trabajadores.

“Para nosotros fue clave conducir las plantas en el sistema KGB, lo que nos permitió tener una cosecha peatonal, sin uso de escaleras y menos uso de mano de obra. Hasta ahora no hemos tenido ningún problema”, indica León Cosmelli.

El factor riego

Otro aspecto que suele complicar este tipo de proyectos en laderas es el riego, debido a que involucra un aumento en los costos de diseño, instalación y uso de energía, y suele presentar problemas de funcionamiento.

“Evidentemente, sí se usa más energía en el riego, ya que hay que llegar con el agua arriba, pero además hay que estar revisando el sistema permanentemente para evitar problemas”, dice Gabriel Merino.

Ricardo Iturriaga, diseñador e instalador de sistemas de riego, comenta que el error más común que se ve en estos casos es que los laterales —tuberías que llevan conectado los emisores y suministran el agua a los cultivos— quedan muy largos.

“La mayoría de los productores usan líneas autocompensadas, que en teoría entregan la misma cantidad de agua en todos lados. Sin embargo, en este caso, en muchas laderas nos encontramos que este sistema no funciona bien, llevando a que exista mucho caudal en la parte plana, pero poco arriba en la ladera. Así, hay plantas que recibirán poca agua y pueden llegar a morir”, indica.

En ese sentido, asegura que lo mejor es que las líneas de riego sean más cortas, de modo de evitar que el agua “se arranque”.

“La presión se dispara con el peso del agua que se junta. En plano se entiende que uno puede avanzar 100 metros y el gotero riega bien, pero en el cerro, con una pendiente de 10-15%, eso no ocurre y por ende no se riega bien”, explica Ricardo Iturriaga.

El experto también destaca la necesidad de usar las tuberías adecuadas en laderas.

“En plano, por ejemplo, se usa una clase 6, mientras que en la parte baja del cerro se debe usar clase 10. De ahí para arriba, hay que usar clase 16 en algunas partes. De la mitad del proyecto hacia arriba se pueden empezar a poner clases más bajas”, dice Iturriaga.

Más allá de aspectos específicos, Iturriaga dice que lo mejor para que el sistema de riego funcione de manera óptima es que antes de la instalación el productor se asesore bien.

“Lo mejor es elegir los equipos y hacer el diseño dependiendo de varios factores, sobre todo del tipo de suelo que se tiene y de las presiones que se manejen”, indica


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