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Santiago de Chile. Mié 14/04/2021

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Cómo establecer un huerto de manzanos compatible con la mecanización

Si bien es técnicamente posible adaptar un huerto de manzanos antiguo para el tránsito de maquinaria de gran tamaño, lo más recomendable es establecerlo desde cero. El objetivo es contar con un huerto angosto, de alta densidad por hectárea y árboles de copa que no supere los 1,2 metros.

Miércoles, 07 de abril de 2021 a las 8:30
- Huerto de manzanos en 2D.
Crédito: Gentileza Mauricio Frías
Luis Muñoz G.

Mecanizar un huerto de manzanos implica trabajar en un diseño de plantación que les permita a las maquinas acceder de forma expedita a las ramas y frutos, y moverse con libertad por las entrehileras sin afectar el desarrollo ni la productividad de los árboles (al menos 100 toneladas brutas/ha).

“Lo que se necesita en estos casos es contar con un huerto angosto, con árboles de copa angosta; que permita el transitar y la eficiente operación de las máquinas”, asegura Mauricio Frías, consultor privado en fruticultura y mecanización.

Según los expertos, este objetivo se puede lograr de dos formas: adaptando los huertos más antiguos, plantados hasta 4 metros de distancia en la entrehilera y que a menudo tienen densidades bajas (incluso menos de 1.000 árboles por hectárea); o estableciendo uno moderno, denso y bien estructurado desde el principio.

La difícil transformación

Si bien Eduardo Rauld, asesor experto en manzanos, dice que es técnicamente posible adaptar un huerto de manzanos antiguo para la mecanización, reconoce que es sumamente difícil. De hecho, comenta que la mayoría de las experiencias relacionadas con este tema en las que ha participado han resultado “un desastre”.

“El proceso, a menudo, deriva en que los huertos resultan con graves problemas de productividad, que son súper difíciles de resolver”, afirma.

Para Mauricio Frías, estas situaciones suelen darse en huertos con entrehileras muy distantes (mas de 4,0 metros).

En la práctica, la adaptación de un huerto antiguo consiste en pasar una barra podadora con discos de sierra por la entrehilera, con el fin de lograr una línea de plantación angosta, con un ancho de copa o canopia que no supere los 1,2 metros en total.

“El problema es que para tener un huerto productivo, necesitamos tener determinados metros cúbicos de árbol / ha, y de metros lineales de madera frutal, por lo que no se trata de llegar y cortar”, indica Mauricio Frías.

Según el asesor, el trabajo a realizar siempre dependerá de las características de cada huerto.

“Así, por ejemplo, cuando tenemos un huerto que tiene en torno a los 4 metros como máximos en la entrehilera, con árboles en eje vertical y variedades de alto valor específico por kg, podríamos pensar en enangostar la planta para dejarla en 60 cm de profundidad (radio basal de la copa) que es lo que permite trabajar con máquinas o personas arriba de una plataforma a una velocidad que no obligue a detener el equipo para solucionar un problema en un punto de un árbol. Pero de ahí para adelante, todo enangostamiento llevará a un posible compromiso del potencial productivo”, dice Mauricio Frías.

Por lo mismo, los expertos coinciden en que la mejor alternativa —no necesariamente la más barata— para tener un huerto que se pueda adaptar bien a la mecanización, es arrancar el antiguo y establecer uno nuevo, es decir, partir de cero.

“En la actualidad no le recomendaría a ningún productor que tratara de adaptar un huerto, porque está muy claro que conseguir buenos resultados es muy difícil”, indica Eduardo Rauld.

Mauricio Frías, por su parte, asegura que es posible alcanzar resultados interesantes, sobre todo en huertos con distancias estrechas en las entrehileras.

“Esto se logra especialmente cuando se realizan reinjertaciones múltiples, donde se generan copas especiales y se incrementa la calidad del material frutal, a veces limitado en cantidad”, dice.

Partir de cero

Si la idea es establecer un huerto desde cero, lo primero que se debe tener claro es que para que un proyecto sea rentable se deben lograr productividades de al menos 100 toneladas por hectárea, independiente de la variedad que produzca.

Para acercarse a ese objetivo, en el caso de un huerto compatible con la mecanización, se debe pensar en trabajar con una densidad de plantación de entre 2.800 y 3.000 árboles por hectárea.

“Con estas densidades se puede tener un árbol angosto, con buena altura (del mismo o más ancho de la calle, dependiendo de la orientación de la hilera y el vigor del suelo), sin problemas de luz y súper asequible para la maquinaria como plataformas, podadoras y raleadoras”, indica Eduardo Rauld.

Es importante también que las plantas se establezcan cerca de la entrehilera, de modo que las copas sean pequeñas.

“La idea es que los árboles tengan forma de pino, es decir, sean levente más anchos abajo y angostos arriba; y alcancen una profundidad máxima, desde el tronco hacia cada lado de la entrehilera, de 60 cm. Esta distancia es la que se requiere para que si se usa una plataforma, los trabajadores puedan corregir cualquier problema que pueda surgir al interior de las plantas. Árboles de la misma variedad y portainjerto, mientras mas cerca entre si en la sobre y entrehilera sean plantados, mas pequeños en términos absolutos serán, medidos en progresión del área de sección transversal de tronco, por ejemplo”, explica Mauricio Frías.

Otra opción, aunque más complicada y cara, es establecer un huerto en dos dimensiones, 2D, que se caracteriza por tener plantas con un desarrollo estructural solo en la dirección la hilera y en altura, con muy limitado ancho de copa. Así, la planta solo tiene alto y largo.

Este tipo de huertos, donde la fruta queda mas expuesta, le facilita todas las actividades fisiológicas a la planta y a quien trabaja en ella, maximizando resultados y eficiencias.

“Este sistema no cuenta necesariamente con ramas madres, sino que sus elementos productivos serán poco numerosos, cortos y nacerán directamente desde el eje central, en el caso del eje 2D; o desde el eje central y de las pocas ramas madres horizontales uni o bidireccionales, en el caso del eje 2D con laterales”, explica Mauricio Frías.

El asesor indica que estos huertos, que están plantados muy cerca de la entrehilera y distancias que van desde 2.8 a 3.2 metros como máximo, son ideales para variedades de frutos grandes, sensibles al viento y al sol, y con alto potencial productivo, ya que los elementos productivos quedan sujetos a la estructura y su potencial frutal manejado en torno a las ramas productoras.

“De hecho, la mayoría de estos están alambrados de modo que todo el material productivo esté amarrado”, dice.

Los expertos coinciden en que este tipo de huertos solo deberían ser establecidos por productores con cierto grado de especialización, ya que su manejo es intenso, especialmente en los primeros 3 años de vida del árbol, cuando hay que desarrollarlo para llenar el espacio asignado con el tipo de madera específico (horizontal, con nacimiento inmediatamente sobre los alambres horizontales donde serán fijadas, y con vigor controlado).

“Esto no se trata de comprar palos y amarrar los árboles, sino que se requiere de muchos manejos para mantener a la planta dentro del espacio que se le asigna, cumpliendo con los requisitos de control de vigor, productividad, precocidad y calidad de la fruta que se requiere”, explica Mauricio Frías.

De todas maneras, el asesor destaca que en Washington, Estados Unidos, han encontrado una buena forma de desarrollar el sistema 2D, a través del establecimiento de dos espalderas semi verticales (v abierta hacia la entre hilera). Esto si bien incrementa el costo de la instalación, termina por aumentar el potencial productivo.

“Esto permite plantar un poco más lejos en la entrehilera, solo para darle cabida a la inclinación de la v hacia afuera, que es de aproximadamente 11° desde la vertical hacia cada lado. Por lo mismo, desde una pared vertical, se necesita darle 40 a 50 cm más en el ancho de la entrehilera, con el fin de que quepa la doble pared, con la gracia que esta ofrece —al menos teóricamente— doble potencial productivo”, sostiene Frías.

Más necesidades, mayores costos

Si bien los huertos con plantas más angostas ayudan a la incorporación de maquinaria a las faenas, también pueden generar algunos problemas, debido a que muchas veces la fruta queda más expuesta a eventos climáticos, especialmente las altas temperaturas, que se puede ver reflejado en fenómenos como el golpe de sol.

Una alternativa para evitar este problema es instalar en los huertos mallas anti golpe de sol, las cuales en general funcionan muy bien.

“Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas veces al usar estas mallas, se reduce la intensidad de luz, lo que a su vez dificulta la toma de color de la fruta”, indica Eduardo Rauld.

Una forma de contrarrestar este efecto es establecer en el suelo refractantes que aumenten la luminosidad indirecta.

Así, el establecimiento de un huerto de manzanos moderno, compatible con la mecanización, requiere de una inversión que fácilmente puede superar los US$ 40 mil, entre plantas, pago de royalty, sistema de riego mecanizado, estructura de soporte y mallas protectoras, entre otras cosas.

“Por lo mismo, para pensar en este tipo de negocio hay que pensar en plantar variedades de mayor valoración unitario en el mercado, como pueden ser las del grupo de las Cripps Pink, las Honeycrisp y las más nuevas como Kanzi, Envy, Jazz, Evercrisp y otras. Usando variedades antiguas como las Red Delicious los números no van a dar”, indica Mauricio Frías.


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