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Santiago de Chile. Vie 25/06/2021

9:01
El Mercurio - Campo

El palto se abre camino hacia el norte y el sur

Localidades como Vallenar y el valle de Elqui, por el norte; y la franja costera que se extiende desde Santo Domingo hasta Arauco, por el sur, se han transformado en los últimos años en las nuevas zonas de plantación para esta especie, gracias a sus características climáticas y de suelo.

Viernes, 14 de mayo de 2021 a las 8:30
- El eje Ñuble-Biobío es una de las zonas que más está creciendo en el cultivo del palto.
Crédito: Francisco González
Consideraciones para plantar en el eje Ñuble-Biobío
A pesar de que aún hay muchos datos que se deben analizar y manejos que se deben validar, Francisco González asegura que la experiencia indica que existen algunas consideraciones básicas que se deben tener en cuenta si lo que se quiere es establecer un huerto de paltos en el eje Ñuble-Biobío.

Para el asesor, uno de los puntos más importantes antes de establecer la plantación en esa zona es elegir bien la ladera que se usará. Así, por ejemplo, dice que jamás se debería establecer una plantación en un fondo de quebrada o en laderas bajas con bosques en frente.

“La idea de esto es evitar que se genere una cortina de aire frío y las plantas se vean afectadas por las bajas temperaturas”, explica.

El experto indica que de acuerdo con su experiencia en la zona lo mejor es establecer paltos entre las cotas 120 y 200, en laderas que ojalá estén mirando hacia el río.

Otro tema que se debe considerar es la alta pluviometría que se da en esta zona. Por lo mismo, el asesor sugiere que lo mejor es que las plantaciones en los cerros no consideren camellones con el fin de evitar la erosión del suelo.

“Hay que tener en cuenta que las lluvias en esa zona se extienden mayoritariamente entre abril y octubre y alcanzan 700-800 mm al año, por lo mismo, hacer camellones sería un desastre. No obstante, sí se debe considerar una buena preparación de suelo”, dice.

Para ello, por ejemplo, se puede considerar, sobre todo en los primeros años del proyecto, la siembra de pasturas anuales como la avena con el fin de conseguir una cobertura vegetal que ayude a proteger el suelo de la erosión.

Además, es importante que antes de plantar se haga un adecuado monitoreo del suelo con el fin de detectar potenciales apariciones curculiónidos.

“No hay que olvidar que muchos de los terrenos que se están usando para plantar paltos anteriormente tenían viñedos, por lo que podrían haber tenido presencia de burritos de la vid”, sostiene Francisco González.

Otro aspecto que hay que considerar es que en el eje Ñuble-Biobío existe un menor ángulo de declinación solar, que es importante a fines de verano y otoño, lo que incide en una menor radiación que en la zona central en época de inducción floral. Esto puede derivar en tener plantas con crecimientos etiolados con entrenudos largos, resistentes a inducción floral sobre todo si estas son establecidas en laderas con exposición sur.

“En esas laderas hay aún menos radiación, lo que hipotéticamente podría generar una serie de problemas como un atraso de la plena flor o de la consecución en el fruto de los niveles de materia seca adecuados, o que se hielen más que el resto, entre otras cosas. De todas maneras, todo esto aún se está estudiando”, sostiene.

Luis Muñoz G.

A pesar de que hace un par de años muchos de sus cercanos le decían que se fuera a la segura y plantara avellanos europeos o nogales, tal como lo estaba haciendo la mayoría de sus vecinos de San Nicolás, cerca de Quinchamalí, Pedro Recabarren no dio pie atrás a su arriesgada e innovadora apuesta: ser uno de los primeros agricultores en producir palta hass de exportación en la Región de Ñuble.

“Sé que es arriesgado pensar en producir paltas en esta zona, pero hasta ahora no hemos tenido problemas gracias a que estamos ubicados en la ribera donde convergen tres ríos: el Ñuble, el Tangaral y el Chillán. Eso nos brinda un clima bastante benevolente. Tan bien ha andado todo que tengo planeado plantar 4 hectáreas más durante este otoño”, asegura hoy, con 8 hectáreas ya establecidas con plantas de un año.

Pedro Recabarren no es el único que por estos días desarrolla un proyecto de paltas fuera de la zona tradicional que se extiende desde el sur de la Región de Coquimbo hasta la Metropolitana. En el sector afirman que son cada vez más las evaluaciones productivas que se realizan en distintos lugares del país.

Para Francisco González, asesor experto en paltos y cítricos, la mejor zona para plantar paltos en Chile es la zona de Quillota, ya que cuenta con suficiente influencia costera para que esta especie se desarrolle bien, aunque reconoce que existen otros lugares con buen potencial climático y de suelo tanto en el norte como en el sur.

“Solo hay que buscarlos”, afirma.

Y tomar las medidas para que las producciones se adapten a las condiciones propias de cada una de las nuevas zonas.

La aventura nortina

Si bien desde hace años que se está experimentando con plantaciones de paltos en la Región de Arica y Parinacota, la mayor parte de los nuevos proyectos comerciales y con mayor potencial de crecimiento están al sur de esa región.

De hecho, en la Región de Atacama, existen algunos huertos pequeños en las cercanías de Copiapó.

”La mayoría de estos proyectos se caracterizan por usar portainjertos antillanos que son tolerantes a la salinidad de ese lugar”, comenta Daniela Canessa, gerenta comercial y de producción de Vivero Limache.

Sin embargo, es un poco más al sur, en la cuenca de Vallenar, donde existen un mayor potencial para el desarrollo de los paltos, según el asesor Gonzalo Vargas.

“Si bien hay varios proyectos en esa zona, hay que tener claro que esta especie se puede dar bien desde Freirina hasta los valles que están arriba de Santa Juana. Por ende, lo que se está viendo es básicamente que se está retomando el cultivo en una zona que siempre ha tenido aptitud aguacatera”, asegura.

En la Región de Coquimbo, por su parte, la mayoría de los nuevos proyectos están ubicados en los valles de Ovalle, Limarí e incluso en el Valle de Elqui.

“En este último valle existen varios proyectos interesantes, especialmente los ubicados desde el embalse Puclaro hacia abajo”, comenta Francisco González.

Sin embargo, Francisco González cree que toda esta zona como lugar de interés para los paltos tiene fecha de caducidad debido a la falta de agua. De hecho, asegura que “en la actualidad no le recomendaría a ningún productor establecer un proyecto de paltos allí”.

Se retoma el centro-norte

Si bien en la Región Metropolitana la sequía llevó a la desaparición de superficie de paltos, de acuerdo a los expertos, las plantaciones de paltos se han empezado a retomar en los últimos años, en lugares con alto potencial como Melipilla e Isla de Maipo.

“El único problema en estos lugares es que las aguas del Río Maipo son muy altas en salinidad. Así, se pueden tener muy buenas cuajas, pero la retención de fruta debido al daño del follaje se verá afectada, lo que a su vez perjudicará el potencial productivo”, explica Francisco González.

Por lo mismo, dice el asesor, lo mejor en esos casos es utilizar genética tolerante a la salinidad.

Gonzalo Vargas, por su parte, destaca que en la zona central desde hace unos años que se está empezando a explorar una franja costera sumamente interesante que comienza a la altura de Santo Domingo y se va extendiendo hacia el sur.

“En este espacio tenemos muchos lugares con climas aptos para el cultivo del palto, los cuales se encuentran cerca de desembocaduras de ríos y esteros. Por lo mismo, a medida que vas avanzando al sur, el clima se va enfriando, sin embargo la incidencia de heladas se mantiene baja”, sostiene.

De esa franja productiva, Daniela Canessa destaca algunos lugares aledaños al lago Rapel, en la Región de O´Higgins.

“Aquí se da la situación de que hay mayor acceso al agua, existen tierras más baratas y un clima interesante para el palto. Todo esto ha llevado a que este lugar se mueva harto en los últimos años”, afirma.

Los expertos también destacan lo que está ocurriendo en otros lugares de las regiones de O´Higgins y del Maule como Peumo, Pichidegua, La Estrella y Las Cabras, y zonas costeras cercanas a Curicó y Talca, donde cada año surgen nuevos proyectos.

El centro-sur gana terreno

Otra zona que está siendo mirada con interés en los últimos años por los productores de paltas es el eje Ñuble-Biobío, que si bien se encuentra lejos de las zonas de producción tradicionales cuentan con microclimas compatibles con el desarrollo de esta especie y sobre todo agua, que a estas alturas es indispensable para el desarrollo de cualquier huerto frutícola.

“Estamos hablando de predios con influencia costera, ubicados cerca de ríos, en localidades como San Nicolás, Quillón y Florida, que coinciden con las latitudes 36-37”, señala Francisco González.

Según el asesor, la mayoría de estos proyectos se está estableciendo en lugares con bajas probabilidades de heladas como laderas de cerros con orientación hacia ríos o esteros que cuenten con zonas extensas para el drenaje del aire frío.

La mayoría de los proyectos ubicados en esta zona, sobre todo los que no se encuentran en laderas de cerros, consideran también el control de heladas en altura, un sistema de protección que se basa en el uso de riego por microaspersión que ayuda a proteger a las plantas de episodios de bajas temperaturas. Esta herramienta ha permitido, entre otras cosas, habilitar zonas más altas que tienen la posibilidad de lograr producción de fruta más temprana.

“Sin embargo, el uso de este sistema estará supeditado a que el huerto tenga un buen drenaje de suelo. De lo contrario, tendremos que el agua se va a encharcar, el árbol se pondrá amarillo, le entrará phytophthora y se morirá”, indica Gonzalo Vargas.

Si bien los expertos comentan que a la fecha estos proyectos no cuentan con producciones comerciales, existen algunos ensayos particulares que han ido dando la pauta de lo que podría pasar cuando las plantas entren en producción.

“Hace unos años plantamos algunas plantas para ver cómo se desarrollaban, y hoy tenemos que cada una de ellas entregan alrededor de 100 kg de palta. Nadie nos cree, pero es así. Por lo mismo, tenemos muchas expectativas de lo que pueda pasar con nuestra plantación”, indica Pedro Recabarren.

Si bien en la actualidad este puñado de proyectos que se está desarrollando en el eje Ñuble-Biobío solo considera el establecimiento de paltos Hass, los expertos no descartan que en el futuro se puedan usar otras variedades más tolerantes al frío como Negra de la Cruz, Zutano, Edranol o Doña Isabel, que fue desarrollada por la Universidad Católica de Valparaíso.

“Si bien estas variedades están más pensadas para el mercado interno, lo que puede ser una muy buena opción para los productores locales —dado que están cerca de Concepción que tiene palta carísima proveniente del norte—; tienen la ventaja de que permiten distribuir el riesgo. Así, por ejemplo, se pueden ubicar en una zona de más riesgo de heladas como las cotas más bajas y arriba, donde hay menos riesgo, se ubica hass”, explica Francisco González.

Vista aérea del campo de Pedro Recabarren en la comuna de San Nicolás en la Región de Ñuble. Pedro Recabarren.

¿Más al sur?

¿Existe la posibilidad de extender la superficie de paltos más al sur de la Región del Biobío? Si bien para Francisco González esto no es imposible, le cuesta visualizarlo como una opción real.

“No conozco microclimas en la Región de La Araucanía, por lo que habría que ver y evaluar. De todas maneras, creo que desde el punto de vista climático esto tiene un límite que puede ser la latitud 37”, indica.

Además, comenta, está el tema del conflicto mapuche, que hace difícil el trabajo agrícola en determinados puntos de la Región de La Araucanía.

“No creo que estén las condiciones en estos momentos para establecer un proyecto agrícola por ahí”, sostiene el asesor.

Sin embargo, Daniela Canessa comenta que hay interés de parte de algunos productores por seguir explorando las bondades del sur. De hecho, comenta que tiene comprometida la venta de algunas plantas que serán establecidas en una experiencia piloto en las cercanías de Osorno.

“No sabemos qué resultará de ahí, pero eso te habla de que hay interés de plantar paltas en el sur”, agrega.


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Análisis
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Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas pueden terminar afectando la acumulación de frío de las plantas y poner en riesgo los objetivos productivos del proyecto, por lo que es vital que los productores se mantengan atentos a lo que pueda pasar en materia climática en los próximos meses.
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Para lograr este objetivo es clave que se escoja el momento apropiado para realizar las aplicaciones y se utilicen la técnica y tecnología adecuadas.
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Este fenómeno, que puede llevar al productor a perder hasta la mitad de la cuaja, se puede combatir realizando algunas labores como la poda, la nutrición, la aplicación de reguladores de crecimiento y el riego, entre otras.

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