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Santiago de Chile. Mié 24/02/2021

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Techos en cerezos: Diez aspectos a tener en cuenta antes de usarlos

En los últimos años se ha determinado que estas herramientas, además de proteger a la fruta de fenómenos climáticos como lluvias primaverales, heladas y granizos, sirven para adelantar las cosechas, producir fruta de más peso y calibre, mejorar la sanidad de los huertos y reducir el estrés en las plantas entre otras cosas. Pero para lograr esos resultados es fundamental diseñar una adecuada estrategia de manejo.

Lunes, 04 de enero de 2021 a las 8:30
- El costo de los techos puede variar entre US$ 10.000 y US$ 50.000, dependiendo del tipo de estructura y la cobertura que se utilice.
Crédito: C. Abud & Cía
Luis Muñoz G.

A pesar de que nacieron como una herramienta para prevenir las partiduras ocasionadas por las lluvias, en los últimos años se ha determinado que las coberturas o techos son capaces de generar cuantiosos beneficios para la producción de cerezas como brindar protección ante las heladas, adelantar las cosechas y propiciar la producción de fruta de mayor calibre, entre otros.

“Esta situación está llevando a que la utilización de estas herramientas no solo esté creciendo hacia el sur, sino que es muy probable que en los próximos años empecemos a verlos con más frecuencia en zonas como Ovalle, donde claramente las lluvias primaverales no son un problema”, asegura Walter Masman, asesor experto en cerezas.

Pero para lograr los resultados esperados es fundamental diseñar una estrategia de manejo adecuada.

A continuación, se presentan 10 aspectos que se deben tener claros antes de incorporar este tipo de tecnologías en un proyecto de cerezos.

1-Distintos materiales, distintos precios

En los últimos años se han incorporado nuevas tecnologías para la fabricación de techos de uso agrícola. De hecho, en la actualidad se pueden encontrar distintos tipos de estructuras (postes de manera impregnada, las metálicas, y postes de cemento) y diseños (capillas, que corresponden a una media agua con pendiente; techos planos; túneles cerrados, macrotúneles y microtúneles, entre otros).

Los tipos de coberturas también varían, aunque en el caso de los huertos de cerezos los dos más usados son los laminados o rafias y el plástico o film de polietileno de baja densidad.

Las rafias, por ejemplo, son cubiertas transparentes –con una transmisión global de la luz de entre 80 y 85% y transmisión de luz difusa de entre 55 y 60%–, hechas de un material compuesto por un tramado de láminas de polietileno de alta densidad y uno de baja densidad, que les entrega una alta resistencia mecánica.

Por su parte, el film plástico multicapa de polietileno de baja densidad corresponde a una cubierta color amarillo-transparente capaz de realizar una transmisión global de la luz del 92%, compuesta por un 45% de luz difusa + 47% de luz directa y una efectividad de I.R del 45% (termicidad).

“En términos generales, el polietileno de baja densidad es un poco menos durable que la rafia. Sin embargo, ambas opciones han demostrado generar buenos efectos a la hora de brindar protección a la fruta de eventos climáticos y generar otros beneficios al huerto”, asegura Raimundo Cuevas, gerente del área profesional de C. Abud & Cía, empresa que estudió a través del Centro de Innovación Montefrutal (CIM) el uso de coberturas en cerezos a lo largo de 3 temporadas (2017-18, 2018-19 y 2019-20), gracias a un proyecto FIA.

Los costos de implementación de estas tecnologías también varían.

Así, por ejemplo, una hectárea bajo techo puede requerir inversiones que van desde los US$ 10.000 hasta los US$ 50.000, dependiendo del tipo de estructura y la cobertura que se utilice. Además, se debe considerar que cada tres o más años hay que cambiar los plásticos desgastados por el clima.

2-Más que lluvias: protegen de heladas y granizos

“Si bien el objetivo principal de los techos en cerezos es proteger la fruta de potenciales lluvias en momentos complejos de la temporada, también han demostrado ser una excelente alternativa para salvaguardar al árbol de las heladas”, afirma Catalina Atenas, investigadora del Centro de Evaluación Rosario, institución que viene realizando ensayos sobre el uso de coberturas en cerezos desde 2016.

Esto se debe, en gran medida, a que las coberturas generan una menor disipación del calor del aire caliente del día, reteniéndolo por más tiempo.

“El aire caliente es menos denso, por lo que sube más rápidamente y se distribuye mejor. De esta forma, brinda más protección a las plantas ante eventos de heladas”, agrega Walter Masman.

Esta situación fue comprobada por el equipo de C. Abud & Cía a través de análisis de fertilidad realizados por el CIM, los cuales arrojaron que las muertes de primordios florales en las plantas ubicadas bajo coberturas eran inferiores a las de las unidades sin protección.

“Pero eso no es todo. También pudimos probar, sobre todo en 2018, que las coberturas eran una excelente herramienta para proteger los huertos de los granizos. Si no hubieran estado, habríamos sufrido enormes daños”, indica Raimundo Cuevas.

3-No aumentan la producción, pero sí influyen en la calidad

Según los expertos, no existe evidencia científica de que el uso de coberturas o techos aumente o reduzca los rendimientos y la productividad de las plantas de cerezos.

“Tampoco hay evidencia que muestre que pueda haber un efecto negativo en el retorno floral de la temporada siguiente en las plantas, lo que podría afectar la inducción o la diferenciación floral”, agrega Catalina Atenas.

Sin embargo, los estudios han determinados que el uso de coberturas tiene un impacto positivo en el peso y el tamaño de la fruta obtenida.

“Nosotros hemos obtenido fruta de más peso y, por ende, más calibre, lo que es tremendamente positivo desde el punto de vista de la ecuación económica que pueda hacer el productor”, sostiene Catalina Atenas.

Raimundo Cuevas, por su parte, comenta que en sus estudios han determinado que al usar polietileno de baja densidad se pueden lograr aumentos de calibre en la fruta aun mayores que al utilizar rafias.

“De todas maneras, estas diferencias no son muy significativas. Lo importante es tener en cuenta que en ambos casos se obtienen fruta con calibres más grandes”, agrega.

Pero no todos los efectos de los techos son positivos.

Los expertos coinciden en que uno de los mayores problemas que se han detectado a la fecha al usar estas herramientas tiene que ver con la caída en la firmeza de la fruta, lo que puede transformarse en un problema si se considera que gran parte de las cerezas producidas en Chile deben enfrentar un largo viaje para llegar a China.

“Aun con esta disminución, en el caso de los plásticos de baja densidad, bien manejados, la firmeza se mantiene sobre el nivel de firmeza apto para exportación”, asegura Raimundo Cuevas.

Si bien no se tiene certeza de las causas de esta situación, existen algunas hipótesis.

Raimundo Cuevas, por ejemplo, explica que esto podría ocurrir como consecuencia de que bajo plástico existe un mayor crecimiento vegetativo temprano en las plantas, lo que genera una alta competencia con la fruta, sobre todo por calcio, elemento que tiene mucha relación con la firmeza.

El experto comenta que si bien este fenómeno se da de manera generalizada en todos los huertos bajo coberturas, los peores efectos, con fruta más blanda, suelen verse en la parte más alta de los árboles.

“De todas maneras, esto hay que seguir estudiándolo a futuro”, dice Raimundo Cuevas.

4-Adelanta la cosecha y mejora el crecimiento

Las experiencias de los últimos años también han demostrado que al mantener extendidos las coberturas hasta periodos cercanos a la cosecha, la fruta madura más rápido, lo que en la práctica permite tener cosechas más tempranas.

“Esto puede transformarse en un plus para los productores, especialmente para aquellos que están ubicados en zonas más tempranas. De hecho, se ha visto que con las coberturas se pueden lograr hasta cinco o siete días la cosecha, lo que es súper importante para los productores”, indica Walter Masman.

Incluso, se sabe que al usar túneles se pueden obtener cosechas hasta dos semanas antes de lo habitual.

De igual forma, se ha visto que el uso de coberturas acelera el crecimiento de las plantas. Por lo mismo, son cada vez más los productores, sobre todo en las zonas del sur, que en la actualidad están estableciendo estos sistemas de coberturas desde el principio del proyecto.

“Hay productores que tienen plantaciones nuevas y mantienen los techos extendidos, sobre todo en lugares donde las temperaturas en verano no son tan altas como las de la zona central. De esta forma logran los metros lineales de madera más rápido y, con ello, cuentan con la estructura productiva antes”, explica Walter Masman.

5-Para todas las variedades y portainjertos

Otra pregunta que a menudo se hacen los productores es ¿cómo responden las distintas alternativas varietales al uso de techos o coberturas?

“No existen mayores diferencias”, según los expertos.

“Nosotros venimos haciendo ensayos desde 2016 en Santina, Bins, Lapins y Sweetheart, y no hemos visto mayores diferencias entre ellas”, asegura Catalina Atenas.

Raimundo Cuevas, por su parte, dice que en C. Abud & Cía tampoco han registrado resultados diferentes en las variedades probadas, que son Santina, Lapins y Bing. Sin embargo, comenta que antes de usar las coberturas es importante que los productores tengan en consideración los problemas de ablandamiento que puede presentar la fruta al ser establecida bajo cobertores.

“Por lo mismo, recomiendo llevar a cabo mayores controles en caso de usar variedades con problemas de firmeza”, indica.

Una situación similar ha ocurrido a nivel de portainjertos.

“Nosotros hemos probado dos patrones: Colt, el más usado en Chile para cerezos; y guindo ácido, y ninguno ha presentado mayores problemas”, señala Raimundo Cuevas.

6- Atención con la polinización

Hay estudios que indican que las abejas se desorientan en los huertos con coberturas extendidas, disminuyendo notoriamente su eficiencia en la polinización.

“Esto se relaciona con que algunas coberturas filtran los rayos UV, que son importantes para las abejas. De esta forma, al haber reducido estos rayos, los insectos se pierden, chocan constantemente con los techos y llegan incluso a morir en el campo”, explica Walter Masman.

Sin embargo, tanto Raimundo Cuevas como Catalina Atenas aseguran que a la fecha no les ha tocado ver, al menos en los huertos de cerezos estudiados, mayores problemas con las abejas durante el proceso de polinización.

“En el cerezo, a diferencia de otras especies, la estructura es más abierta, lo que genera que las abejas tengan más espacio para volar. Además, esta especie tiene una flor altamente atractiva para estos insectos”, dice Raimundo Cuevas. “Es más, cuando hay primaveras frías, los cobertores ayudan a que las abejas desempeñen mejor su trabajo, ya que aumentan en algunos grados la temperatura”, agrega.

Los expertos sostienen que el verdadero riesgo para el proceso de polinización son las altas temperaturas durante el periodo de flor (sobre 25°C), que bajo plástico se incrementan, lo que disminuye el periodo de viabilidad de la flor, bajando la cuaja.

“En esos casos, lo mejor es descubrir el huerto”, asegura Cuevas.

Las altas temperaturas que se pueden dar bajo los techos durante el periodo de flor (sobre 25°C), puede ser un peligro para la polinización. C. Abud & Cía.

7-Un aporte a la sanidad de los huertos

Se estima que, en general, el uso de coberturas en cerezos permite mejorar la sanidad de los huertos, reduciendo la presencia de determinadas enfermedades.

Walter Masman, por ejemplo, dice que de acuerdo con su experiencia los techos disminuyen la incidencia de enfermedades fungosas.

“Al tener menor presencia de agua libre en periodos como floración, disminuyen las opciones de tener episodios de botrytis. Más adelante, cuando ya esté el fruto, también habrá menor incidencia de patógenos que lleven a la fruta a pudrirse”, asegura.

Masman además comenta que estas herramientas pueden significar una ayuda para evitar las infecciones por hongos de la madera, que en el peor de los casos pueden llevar a las plantas a la muerte.

“En la actualidad muchos productores en la zona centro sur, donde están más expuestos a las lluvias, están realizando las podas de verano con las coberturas puestas, con el fin de evitar daños por estos hongos”, señala.

Raimundo Cuevas, por su parte, comenta que a lo largo del estudio pudieron establecer que al usar polietileno de baja densidad disminuyen las posibilidades de que el árbol sufra cáncer bacterial, que en la actualidad es la principal amenaza sanitaria para el cerezo.

“Nuestra idea inicial era que si en kiwis el polietileno de baja densidad nos ayudaba a controlar la PSA, también nos permitiría hacer algo similar con el cáncer bacterial, que es una bacteria de la misma familia”, explica Raimundo Cuevas.

De todas maneras, indica que hay que seguir estudiando el tema, debido que a lo largo de los ensayos no se registraron muchos episodios de lluvias, un factor clave para el desarrollo del cáncer bacterial.

8-La importancia de la apertura y cierre de los techos

Los expertos coinciden en que la clave para conseguir buenos resultados en la calidad de la fruta obtenida es diseñar una buena estrategia de apertura y cierre de los techos.

“Los mejores resultados se pueden apreciar cuando se ponen y se sacan, a partir de las distintas necesidades de las plantas a lo largo de la temporada”, afirma Catalina Atenas.

Para ello resulta fundamental que los productores que deseen trabajar con cualquier tipo de cobertura cuenten con una estación meteorológica en el campo que entregue datos precisos y específicos de los distintos sectores.

“No contar con estas herramientas es estar a ciegas, ya que buena parte de las decisiones de sacar o mantener las coberturas dependerá de la información que entregue”, asegura Raimundo Cuevas.

Los expertos coinciden en que el momento para extender las coberturas sobre las plantas es cuando estas se encuentran más sensibles a las heladas, es decir, cuando comienzan a salir de dormancia. La idea es que las coberturas se vuelvan a sacar algunas semanas después, dependiendo de las condiciones climáticas y el estado del cultivo.

“Si tenemos una planta muy estresada, la cobertura tratamos de mantenerla hasta un par de semanas antes de la cosecha para no sufrir con el ablandamiento de la fruta. Al contrario, si tenemos un cultivo de mucho vigor, que crece mucho, tratamos de sacarlo bastante antes, ya que eso puede terminar atentando contra la calidad de la fruta, la inducción y los resultados del huerto en general”, explica Raimundo Cuevas.

En caso de buscar un adelanto de cosecha, Walter Masman sugiere mantener las coberturas no más allá de pinta, “de lo contrario, nos expondremos a tener mayor ablandamiento de fruta”.

Según Catalina Atenas, lo ideal es que avanzada la temporada, las coberturas solo se pongan en la medida que exista alguna lluvia que pueda eventualmente partir la fruta.

“Esto, por supuesto, dependerá de la zona en que se encuentre el huerto, ya que es bien distinto el panorama en la región de O´Higgins respecto de lo que pasa, por ejemplo, en el Biobío”, agrega.

Una vez retiradas, las coberturas no se volverán a poner hasta la próxima temporada. Sin embargo, en el último tiempo se ha estudiado la opción de extender estas herramientas en determinados momentos de la poscosecha.

“En ciertas situaciones, cuando la planta está muy estresada, hemos probado poniendo los cobertores entre enero y mediados o fines de marzo, que son los meses de más calor, y hemos logrado que la planta tenga menor radiación, menor estrés foto oxidativo y menor temperatura de hoja”, señala Raimundo Cuevas.

Contar con estaciones meteorológicas en los huertos es vital para hacer un correcto manejo de los techos. C. Abud & Cía.

9-Menos agua, mejor funcionamiento

A lo largo de los años se ha podido establecer que los cerezos bajo coberturas necesitan un manejo del riego distinto al de los huertos que se encuentran sin protección, debido a que cuentan con condiciones de transpiración y evaporación de agua diferentes.

En ese sentido, Catalina Atenas recomienda reducir la cantidad de agua que se entrega a través de los riegos.

“Nuestros estudios indican que reduciendo 20% y hasta 25% del riego que normalmente se aplica en un huerto sin cobertura, la planta se mantiene en óptimas condiciones y se puede obtener fruta de muy buena calidad”, asegura.

De hecho, los expertos coinciden en que las coberturas son herramientas que ayudan a hacer un manejo más eficiente en el uso del agua.

10-La importancia de hacer un adecuado manejo del vigor y la nutrición

Al estar bajo coberturas las plantas tienden a desarrollar un mayor vigor, lo que en la práctica induce a que los fotoasimilados producidos por medio de la fotosíntesis se dirijan a los brotes en desmedro de la fruta.

“Esto es justamente lo que no queremos. Nosotros buscamos que esos nutrientes vayan mayoritariamente a la fruta, con el finde mejorar su calidad”, dice Catalina Atenas.

Además, a partir de esto se pueden producir un mayor nivel de abortos de frutos.

Por lo mismo, en caso de tener exceso de vigor, especialmente desde cuaja a endurecimiento de carozo, se debe llevar a cabo un desbrote de crecimientos verticales y sin fruta en la parte superior del árbol, que es donde se generan los chupones o brotes de mayor vigor.

“Para ayudar con este tema ´también se recomienda el uso de reguladores de crecimiento como Paclobutrazol en otoño, vía riego, o Prohexadiona-calcio al inicio de brotación. Estas herramientas solo deben utilizarse en combinaciones variedad/portainjerto vigorosas”, agrega Raimundo Cuevas.

Paralelo a esto, los expertos recomiendan diseñar un programa de nutrición distinto al que se usaría en un huerto sin coberturas.

“Este manejo debe darse a nivel global, pero especialmente en lo que se relaciona con las aplicaciones de nitrógeno, las cuales deberían bajarse, según las necesidades propias del huerto”, asegura Walter Masman.

Raimundo Cuevas, por su parte, recalca la importancia de asegurar una disponibilidad de calcio adecuada para la firmeza del fruto, desde plena flor hasta endurecimiento de carozo, así como un seguimiento nutricional con análisis foliares y de solución suelo desde temprano en la temporada para hacer ajustes a tiempo.

“Esto debe hacerse principalmente vía suelo, complementado con aplicaciones foliares y junto con un manejo de desbrote”, dice.

También recomienda aumentar las entregas de potasio respecto a un cultivo sin cobertor, ya que este elemento influye directamente en la ganancia de calibre.


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