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Santiago de Chile. Mié 01/12/2021

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Avellanos europeos: nueve desafíos para seguir creciendo

Mejorar la gestión en el manejo del riego, el suelo y la nutrición, avanzar en la utilización de nuevas variedades y portainjertos, y cuidar la sanidad de los huertos, entre otras cosas, son algunos de las tareas que tienen por delante los productores de esta especie.

Miércoles, 24 de noviembre de 2021 a las 8:30
- Se estima que cada año se plantan alrededor de 3.500 hectáreas de avellanos en Chile.
Crédito: Cristian Parra
La industria más allá de Ferrero
Según Jorge Mohr, tan importante como enfrentar de manera adecuada los principales desafíos técnicos que tiene por delante la industria del avellano europeo en Chile, es ampliar el espectro comercial de los productores chilenos, que en la actualidad se limita casi exclusivamente a venderle su fruta a Agrichile, filial de la gigante Ferrero.

“Ferrero ha cumplido un rol fundamental en el crecimiento del avellano europeo en Chile. Sin embargo, es necesario que, sobre todo en un contexto de gran crecimiento de superficie, pensemos en ampliar el abanico de nuestras posibilidades de comercialización para darle competitividad al negocio y transparencia a los precios, entre otras cosas”, afirma.

El experto comenta que a nivel mundial Ferrero compra alrededor de 25%-30% de la fruta en el mundo, lo que en la práctica deja mucho espacio para explorar otras opciones.

“Pero para tener éxito en este camino, lo más importante es que Chile salga a competir al mercado vendiendo fruta de excelente calidad. Tenemos que diferenciarnos del resto de la oferta que en la actualidad está siendo empujada por Turquía”, dice Jorge Mohr.

Luis Muñoz G.

Las buenas condiciones climáticas, la sólida y sostenida demanda del mercado y los altos retornos a productor han sido determinantes para explicar el aumento de la superficie de avellanos europeos en Chile. De hecho, se estima que esta especie es la segunda que más crece en superficie en el país, después de las cerezas, a una tasa cercana a las 3.500 hectáreas por año.

“El negocio de los avellanos europeos se ha desarrollado bastante bien en el país, lo que lo convierte en una opción muy estable. Y lo mejor de todo es que con el tiempo puede seguir mejorando”, afirma Jean Paul Joublan, asesor experto en frutos secos.

Pero para lograr ese objetivo es necesario que los productores, especialmente aquellos que no conocen bien a la especie, resuelvan de buena forma al menos ocho desafíos técnicos asociados a la producción, los cuales están relacionados con la gestión en el manejo del riego, el suelo y la nutrición, la utilización de nueva genética y el cuidado de la sanidad de los huertos, entre otras cosas.

1-Mejorar el manejo del suelo

El sostenido crecimiento de la superficie de avellanos europeos en los últimos años ha llevado a que muchos huertos se establezcan en lugares con suelos poco propicios para esta especie, lo que a su vez ha generado cuantiosos problemas productivos.

Esta situación se ha dado con mayor intensidad en algunos lugares de la Región del Maule, especialmente desde Parral a la costa, que si bien cuentan con un buen clima para el avellano europeo, suelen tener suelos muy pesados y poco permeables.

“En esos suelos, que en muchos casos fueron usados para la producción de arroz, las plantas se ven afectadas porque hay menos disponibilidad de oxígeno, lo que a su vez perjudica el funcionamiento y desarrollo del sistema radicular”, afirma Miguel Ellena, investigador del INIA Carrillanca.

Por lo mismo, los expertos recomiendan hacer un adecuado diagnóstico técnico de la zona de cultivo antes del establecimiento del huerto.

“La idea es tener absoluta claridad de cuáles son las labores que permitirán habilitar ese suelo para desarrollar un proyecto comercial y cómo mantenerlas a lo largo del tiempo”, asegura Gabriel Aguilar, asesor experto en avellanos europeos.

El experto explica que es fundamental que antes de plantar se conozcan aspectos como la profundidad y la compactación del suelo y el nivel de enmiendas que se requieren para alcanzar una permeabilidad y oxigenación adecuada para que las raíces del avellano se desarrollen bien.

También se debe tener en cuenta que existen herramientas, como el capotillo de arroz, el guano y abonos verdes, entre otras, que permiten disgregar el suelo y mantenerlo esponjoso.

Otra opción para revertir las condiciones inadecuadas del suelo y los problemas asociados, como la pudrición radicular a raíz de Phytophthora, es establecer la plantación en camellones.

2-Mejorar la distribución del riego

A pesar de que en los últimos años se ha avanzado bastante en el riego de los huertos de avellanos europeos, los expertos coinciden en que uno de los aspectos que mejorar es la distribución del agua en los suelos, de modo que la planta se desarrolle mejor y alcance una mayor productividad.

En ese sentido se debe tener en cuenta que la estructuración de los riegos en los huertos dependerá, en gran medida, del tipo de suelo.

“Afortunadamente este tema se puede solucionar, ya que en la actualidad los nuevos diseños de riego tienen la posibilidad de sectorizar por válvula, al gusto del productor. Esto, en la práctica, permita que se puedan llevar a cabo correcciones, en el caso de que existan errores de este tipo que no fueron detectados adecuadamente al momento del establecimiento del sistema de riego”, indica Gabriel Aguilar.

Para el asesor, el principal inconveniente que existe en los huertos de avellanos europeos en la actualidad es la determinación de los tiempos y las frecuencias de riego.

“Es común que muchos productores rieguen igual un manzano y un avellano, lo que está muy mal, ya que estamos hablando de especies que tienen distintos sistemas radiculares, con diversos requerimientos”, dice Aguilar.

El experto explica que el avellano europeo necesita un mojamiento superficial bastante continuo, con el fin de evitar la deshidratación de los primeros centímetros de suelo y propiciar que las raíces de la planta se mantengan activas.

“Si bien esto muchas veces es difícil de lograr, ya que la superficie del suelo está más en contacto con el medio ambiente, se puede hacer. Para ello hay que acudir a algunas técnicas de riego, como la realización de pulsos intermedios que permitan mantener esa humedad”, asegura Aguilar.

3-Entregar una nutrición equilibrada

Chile destaca en el mundo por obtener buenos rendimientos —pueden llegar a 6.000 kg/ha—, por lo que los expertos recomiendan centrar los esfuerzos en mejorar la calidad de la fruta obtenida. Para ello realizar una adecuada fertilización es fundamental.

En ese sentido, es importante que la nutrición, sobre todo la de los huertos en desarrollo, sea coherente con la cantidad de fruta que se sacará del árbol.

“Es decir, a la planta hay que reponerle todos los nutrientes que usó para producir fruta”, explica Gabriel Aguilar.

También hay que preocuparse de hacer una buena fertilización de poscosecha, que es la que marca la calidad de la próxima flor y el largo de ramilla que quedará expuesto a condiciones de inducción. Todo esto llevará a que existan las reservas suficientes para que la planta se desarrolle de manera correcta en la temporada siguiente.

“Un buen aporte de potasio, magnesio y algo de nitrógeno en la poscosecha, es decir, entre fines de febrero, que es cuando empieza a caer la avellana, y abril; llevará a que entre otras cosas se anule el añerismo de esta especie”, afirma Gabriel Aguilar.

También se recomiendan hacer algunas aplicaciones foliares de zinc y boro en los inicios de la brotación, con el fin de activar la planta; y de boro, molibdeno, zinc y magnesio en poscosecha para activar los movimientos de reservas.

“Estos manejos deberían llevarse a cabo dependiendo de la zona. Así, por ejemplo, los suelos trumaos suelen tener menos boro, por lo que hay que hacer algunas repeticiones. Sin embargo, esto se debe hacer a partir de los resultados de los análisis foliares”, indica Gabriel Aguilar.

4-Centrarse en la sintonía fina

Para Jorge Mohr, gerente y director de viveros Nefuen Chile del Grupo Hijuelas, la industria del avellano europeo ha madurado muchísimo en los últimos años, por lo que ahora debe concentrarse en seguir avanzando. Para ello, dice, es fundamental “mejorar la sintonía fina del cultivo”, lo que implica identificar problemas puntuales y resolverlos.

“La idea es conocer cómo funciona la especie y la variedad que se esté usando, sacarle el máximo potencial productivo a la genética. Esto permitirá que el día de mañana los huertos en Chile sean cada vez más productivos”, asegura Jorge Mohr.

Este manejo, que a menudo se usa en otras especies como los cerezos, implica llevar a cabo análisis profundos que contemplan aspectos como la cantidad de plantas por hectárea, los centros frutales por planta, el número de ramillas, y el coeficiente de fertilidad por zona, es decir, cuántos gramos de fruta existe por centro frutal; entre otras cosas.

“Esto implica desarrollar algunas ecuaciones que a la larga nos permitirán saber que una variedad como Yamhill en la Región del Biobío, a la quinta hoja, tendrá 1000-1300 flores y un coeficiente de fertilidad de entre 5 y 7 gramos por centro frutal. Es decir, son 7 kg con 800 plantas por hectárea, o sea alrededor de 5 ton/ha”, explica Jorge Mohr.

5-Ampliar la paleta de variedades

Desde 1950 el negocio del avellano europeo en el mundo gira en torno a las variedades redondas italianas, que son las preferidas de la industria chocolatera.

Una de ellas es Tonda di Giffoni, una variedad que presenta un rápido crecimiento, vigor intermedio, precocidad productiva, y frutos con un promedio de 2,8 núculas por grupo, una longitud del involucro largo, forma globular, peso promedio de 2,5 g, semillas de 1,16 g promedio y rendimientos al descascarado de 46%-47%, entre otras cosas.

Sin embargo, los expertos coinciden que ante el crecimiento sostenido que viene experimentando la superficie de avellanos europeos en el país, es importante que la industria valide nuevas alternativas varietales con el fin de diversificar la gran oferta que dispondrá Chile en los próximos años.

En ese contexto, unas de las empresas que viene trabajando fuerte en ese tema es el Grupo Hijuelas, que en la actualidad cuenta con la representación de una serie de variedades de origen norteamericano, entre las que destacan Yamhill, Doris, Jefferson y Lewis.

“Hemos probado por varios años estas variedades, consiguiendo excelentes resultados productivos, incluso muy superiores a las variedades tradicionales como Barcelona y Tonda di Giffoni, en las distintas zonas del país. Esto ha ocurrido porque hemos podido validar de manera óptima todo el manejo técnico”, indica Jorge Mohr.

Así, por ejemplo, Yamhill, que es la más validada en el país dentro de las variedades norteamericanas, destaca por ser un cultivar con buen rendimiento de cuaja y de pepa, que florece más tarde y, por ende, se aleja un poco más de las heladas.

“Al florecer más tarde y cosecharse más temprano tiene menos tiempo de desarrollo, por lo que entrega una fruta más chica. Sin embargo, al ponerla en el contexto del sur, aparece como una excelente alternativa. Y lo mejor es que en esas zonas puede conseguir productividades similares a la Tonda di Giffoni”, dice Gabriel Aguilar.

Esta variedad se da muy bien en la zona centro-sur del país, especialmente en las zonas precordilleranas de las regiones de Ñuble y Biobío, donde se pueden obtener hasta 6 ton/ha, con retornos a productor que pueden superar los US$ 3 por kilo.

“Más al sur, en Osorno, estamos con producciones de sobre 4.000 kg/ha, incluso hemos superado los 5.000 kg/ha, lo que es tremendamente bueno”, dice Jorge Mohr.

Si bien Gabriel Aguilar reconoce que Yamhill es una variedad con mucho futuro, advierte que aún hay que seguir estudiándola, “ya que me ha tocado ver algunos huertos con deficiencia nutricional y otros problemas”.

6-Avanzar en el desarrollo de nuevos portainjertos

Según Miguel Ellena, la escasa modernización del rubro del avellano europeo en los últimos años ha impedido que se aumenten los rendimientos productivos de los huertos.

“Esta especie, a diferencia de los manzanos o los cerezos, no cuenta con tecnología que le permita avanzar, por ejemplo, en el establecimiento de huertos en altísima densidad —hoy la mayoría de los huertos se establecen en marcos de 5x4, es decir, 500 plantas/ha— que aumenten los rendimientos por hectárea y adelanten la entrada en producción”, asegura.

De hecho, comenta que las plantaciones que se han establecido en Chile en marcos dinámicos de alta densidad no han cumplido con las expectativas y han debido ser modificados.

“El problema es que al usar plantas autoerradicadas —no injertadas y con alto vigor—, que son las que se comercializan hoy en el mercado, los huertos deben ser intervenidos a los 10-12 años, sacando planta por medio. Esto ocurre porque las plantas comienzan a competir y se produce sombreamiento, entre otras cosas. Así, la alta densidad fracasa”, explica Ellena.

Por lo mismo, cree que es fundamental avanzar en el desarrollo de portainjertos que permitan adaptar los huertos a densidades cercanas a las a 2.000 plantas/ha.

“El desarrollo de esta tecnología le permitirá a la industria dar un salto tecnológico y tener un modelo productivo distinto, con manejos más fáciles para los productores”, agrega el investigador del INIA.

En ese sentido, destaca el trabajo realizado en los últimos años por el INIA, que contempla el desarrollo de dos portainjertos, los cuales pertenecen a la especie Corylus avellana y se caracterizan por tener escaso vigor.

“Este material, que es altamente compatible con el avellano europeo, tiene la gracia de que además que —esperemos— nos permitirá aumentar la densidad de plantación, no emite sierpes o hijuelos, lo que en la práctica reduce la utilización de herbicidas, facilita la labor al interior del huerto, reduce los costos de los productores y significa un aporte desde el punto de vista medioambiental”, indica Miguel Ellena.

Según el experto, los resultados que se obtengan con estos patrones, que en la actualidad están siendo probados en Chile —y próximamente en Italia—, dependerán del lugar de plantación y las variedades que se injerten encima.

7-Apostar por el cuidado sanitario

Si bien los expertos coinciden en que en materia sanitaria los productores de avellanas europeas, en general, hacen un buen trabajo, advierten que siempre se pueden mejorar los controles.

En ese sentido, hacen un llamado a que luego de que caiga del árbol la fruta esté el menor tiempo posible en el suelo, de modo de evitar que esta se vea expuesta a potenciales patógenos presentes en ese lugar.

“Esto también implica que el proceso de baja de humedad o secado de la fruta también se haga en el menor tiempo posible, ya que así también se evita la presencia de patógenos como hongos en la pepa o cualquier patógeno que afecte la calidad organoléptica o inocuidad del producto”, explica Gabriel Aguilar.

Respecto de la presencia de plagas, los expertos sostienen que la principal preocupación en la actualidad es que pueda entrar al país alguna especie potencialmente peligrosa para el avellano.

“Hoy, por ejemplo, se está haciendo la consulta al SAG sobre el peligro que representa la importación de avellanas con y sin cáscaras desde Turquía, país que tiene entre otras plagas el barrenador de las semillas, un curculiónido que perfora la fruta; el ácaro de las yemas, que puede afectar hasta el 40% de la producción; y otros hongos de pepa, que generan aflatoxinas en la fruta”, afirma Gabriel Aguilar.

Jean Paul Joublan, por su parte, destaca el peligro que representa para la industria del avellano europeo la presencia en el país de Halymorpha halys o Chinche marmoleado, una especie polífaga, que se encuentra presente en la Región Metropolitana, y que en países europeos representa una enorme amenaza para este y otros frutales.

"En Europa, por ejemplo, están investigando alternativas de control biológico para esta especie, que creen puede llegar a generar una debacle productiva", asegura Jean Paul Joublan.

8-La búsqueda de nuevos productos

Una de las mayores preocupaciones de los expertos es lo que pueda ocurrir en el futuro cercano en los mercados internacionales, especialmente en Europa, con algunos productos químicos de uso común en los huertos de avellanos europeos como Mancozeb, un fungicida que se agrega a la aplicación de cobre para mejorar la protección a los ataques bacteriológicos y ayuda a las plantas a enfrentar de mejor forma los hongos de la madera o de la fruta.

“Si el mercado quiere avellanas sin un determinado producto, tenemos que hacerlo, pues nuestro negocio es producir para ese mercado. Por lo mismo es necesario que los productores estén al día con la lista de productos que no se pueden usar y puedan reemplazarlos rápidamente”, señala Gabriel Aguilar.

En ese sentido, Miguel Ellena asegura que el desarrollo de nuevas alternativas más blandas, limpias y amigables con el medio ambiente es fundamental para enfrentar con éxito este desafío.

“En este tema, los centros de investigación del país tienen mucho que decir, ya que son los que deben ser los que empujan la carreta para el desarrollo de nuevas alternativas”, asegura.

9-Avanzar en la producción orgánica

Al igual como ocurre en otras especies, el mercado del avellano europeo está mostrando en la actualidad un creciente interés por contar con productos de origen orgánico.

Sin embargo, los expertos señalan que para masificar ese tipo de proyectos en el país, primero se debe avanzar en desarrollar protocolos de establecimientos claros.

En ese sentido, Miguel Ellena destaca dos aspectos que, a su juicio, se deben resolver con urgencia.

Uno de ellos es el manejo de las malezas en los huertos, que en la actualidad se realiza con productos químicos.

El otro se relaciona con la nutrición de los huertos, específicamente con el uso de nitrógeno.

“En la actualidad no existen en el mercado productos en base a nitrógeno que sean de alta ley, que sobre todo en los primeros años nos permitan formar y estructurar bien las plantas”, agrega Ellena.


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