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Santiago de Chile. Vie 30/10/2020

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El Mercurio - Campo

Mano de obra genera incertidumbre

La necesidad de contratar más personas para mantener la distancia física en los huertos y plantas de procesamiento, así como el posible freno a la llegada de temporeros extranjeros, sumado a controles estrictos a los movimientos de personas entre regiones, preocupa a los productores de fruta en el comienzo de la temporada 2020-2021.

Martes, 22 de septiembre de 2020 a las 8:30
- Los productores planean fórmulas para ocupar menos mano de obra antes la posibilidad de que escasee.
Crédito: El Mercurio
Eduardo Moraga Vásquez

Copiapó prende hoy los motores. Como es tradicional, los productores de uva de mesa del valle nortino esperan el paso de las Fiestas Patrias para pisar el acelerador.

Por delante tienen un mes y medio de raleos, deshojes y un sinfín de “labores verdes”, que permiten llegar con un racimo óptimo para la cosecha.

En el valle que abre la temporada exportadora, la necesidad de trabajadores se dispara. Según la Asociación de Productores y Exportadores de Copiapó, Apeco, requerirá cerca de 6.000 trabajadores para el manejo de los parronales en las próximas semanas. Ese guarismo no incluye a los empleos indirectos que se generan, desde choferes a guardias de seguridad.

Esta temporada, con una buena demanda externa por fruta y con el agua asegurada para el riego, la principal incógnita para los agricultores es si tendrán el número de trabajadores que requerirán para sacar adelante su producción.

“Marzo fue bien complejo. Los trabajadores extranjeros querían irse a su casa. Afortunadamente, las labores estaban casi terminadas. Como gremio ayudamos a que 80 bolivianos volvieran a su país. Para esta nueva temporada no sabemos si va a ser suficiente el número de trabajadores o va a faltar, lo que puede generar problemas”, afirma Lina Arrieta, presidenta de Apeco.

El rubro frutícola descansa en un fuerte uso de la mano de obra. Por lo delicado de los procesos, es poco mecanizable. De hecho, se estima que en plena cosecha, más de 300 mil personas trabajan en la recolección. Cuadrillas especializadas de trabajadores parten en los valles nortinos y bajan hacia la zona central a medida que la temporada avanza; una parte no menor corresponde a extranjeros.

Por eso, las dificultades de ingreso de trabajadores al país y de movimiento al interior, producto de las restricciones que provoca el control del coronavirus, genera inquietud entre los fruticultores en la temporada 2020-2021.

Mayor demanda de mano de obra

Nicolás del Río ya está sacando cuentas. Para evitar los contagios va a tener que establecer más turnos en la cosecha y procesamiento de la uva de mesa de su campo ubicado en la parte alta del valle de Huasco, en la Región de Atacama.

“Adaptar nuestra producción a las exigencias sanitarias que genera el coronavirus implica mantener una mayor distancia social. Probablemente, vamos a trabajar con grupos más atomizados de personas. Eso implica tener que usar más turnos. También implica invertir más. Por ejemplo, si en un bus antes viajaban 40 personas, ahora irán 10 o 12. Lo mismo pasa en los casinos, en que se va a requerir más infraestructura para separar a las personas”, sostiene Del Río.

La mayor cantidad de trabajadores requeridos y el aumento de la demanda por logística e infraestructura de procesamiento y de alimentación, aumentará los costos para los agricultores, según Del Río.

Además, los fruticultores nortinos tienen que agregar el ítem de los campamentos de trabajadores. Como muchos de los huertos se encuentran en la parte alta de los valles de Copiapó y Huasco, con escasa población e infraestructura habitacional, las empresas agrícolas deben levantar cada año habitaciones para los trabajadores.

“De la mitad del valle para arriba solo sale una micro al día hacia Copiapó, por eso hay que tener instalaciones para alojar a los temporeros. En todo caso, este año creo que vamos a tener menos bolivianos, por la dificultad para ingresar a Chile”, afirma Óscar Prohens, productor de uva de mesa en Copiapó.

Para frenar la escalada de costos laborales al alza, los fruticultores nortinos estarían optando por disminuir las labores en los huertos en la nueva temporada.

“Se trata de programar los trabajos para hacer un menor manejo de mano de obra. Por ejemplo, hacer el ajuste de carga junto con el deshoje.

Eso implica asumir un riesgo, pues a los agricultores les gusta hacer el control de carga después de pasar por el período de heladas, cuando ya se tiene más claro cuál es el potencial de producción”, afirma Nicolás del Río.

Movimiento a pesar de restricciones

Como presidente Fedefruta, gremio que reúne a los productores de fruta, Jorge Valenzuela está consciente de que la mano de obra será un ítem más complejo que en temporadas pasadas. De hecho, ve muy difícil la llegada de trabajadores extranjeros.

Sin embargo, el dirigente es optimista respecto del movimiento de trabajadores dentro de Chile.

“El sistema de las cuarentenas activas ha servido para el movimiento de trabajadores de una región a otra. Es cosa de que el empleador consiga los salvoconductos. Nos beneficia que la agricultura haya sido declarada estratégica por parte de las autoridades. De hecho, si se observa bien, las labores de otoño e invierno no se detuvieron. Obviamente, en la preparación de los huertos en primavera y en la cosecha, en el verano, se va a necesitar mucha más gente y, probablemente, los procesos para los salvoconductos van a ser más lentos, pero ya se demostró que el sistema funciona”, afirma Jorge Valenzuela.

El presidente de Fedefruta, eso sí, advierte que el escenario de relativo buen flujo de trabajadores dependerá de que la transmisión del coronavirus en Chile se mantenga en niveles similares a los actuales y no se produzca un brusco ascenso que obligue a las autoridades a imponer cuarentenas más estrictas.

“Hay que estar muy atento, pues la situación del coronavirus cambia muy rápido. Sin embargo, hasta ahora soy optimista”.

Otra variable que los agricultores agregan a la ecuación laboral es que el lamentable aumento de la cesantía en el país debería aumentar la oferta de mano de obra para la fruticultura.

“Esta temporada no deberíamos tener problemas con el acceso a mano de obra. Hay mucha gente buscando trabajo. En el verano, la cosecha de fruta puede absorber cerca de 200 mil plazas, lo que va a ser un alivio para muchas zonas del país”, sostiene Rodrigo Echeverría, fruticultor de Los Andes, en la Región de Valparaíso.

En todo caso, Jorge Valenzuela entrega un matiz sobre la llegada de nuevos trabajadores. Según él, se trataría de gente con menos experiencia en las labores agrícolas, por lo que sería menos productiva que los temporeros extranjeros especializados.


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