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Fertirriego de precisión, una alternativa eficaz para nutrir adecuadamente los predios frutícolas

Este sistema permite entregar la dosis justa de nutrientes a los cultivos a través de una serie de herramientas de alta tecnología que pueden ser configuradas de forma remota por el usuario.

Lunes, 24 de agosto de 2020 a las 8:30
- Con el fertirriego de precisión, prácticamente cualquier factor puede ser manejado o configurado, de acuerdo a las necesidades de cada cultivo y predio.
Crédito: Freepik
Algunas consideraciones

Algunos elementos claves para que el sistema funcione adecuadamente es que este cuente con una hidráulica adecuada, esto es planificar adecuadamente cuál es la longitud de las líneas que se van a instalar, así como el ancho de cada una, ya que en base a eso se deberá configurar la fuerza a la que trabajarán las bombas de riego.

“Si la hidráulica del proyecto no es la adecuada, al momento de fertirrigar es probable que el agua y el fertilizante no lleguen con la misma potencia al final de cada línea, por lo que se fertilizará más al principio y menos al final”, advierte Andrés Boisier.

Además, es fundamental que el sistema posea una bomba de riego y otra de inyección de fertilizante, y que cada una cuente con sus respectivos filtros, ya que esto facilitará enormemente al sistema la tarea de limpiar todos los residuos o elementos que potencialmente puedan tapar las líneas o los goteros.

“Los filtros deben ser de, al menos, 10 micrones para garantizar que lo que entre al sistema, no dañará el circuito por donde se desplaza el agua y el fertilizante”, indica el gerente técnico de Netafim.

Por último, es ideal que cada fertilizante cuente con su propio estanque o batería de almacenaje por separado, ya que esto permitirá que la computadora dentro del sistema de precisión sea capaz de calcular las dosis específicas de cada componente y evitar errores o problemas.

Mantención de la maquinaria

Desde Netafim explican que los fertirriegos de precisión son máquinas que requieren una mantención semanal debido a que la alta carga de trabajo, sumado al uso de las bombas de riego y de inyección, generan un gran estrés en las líneas de riego, así como en los filtros.

Si bien esto puede parecer costoso, los expertos sostienen que la gran mayoría de estas máquinas cuentan con sistemas de autolimpieza, lo que les permite continuar operativas sin mayores problemas.

“Eventualmente los filtros pueden fallar, las bombas se pueden quemar, pero ahí será necesario ir reemplazando las partes de cada sistema. Por ello, es necesario estar atento ante cualquier anomalía o problema de funcionamiento”, recomienda Andrés Boisier.

Rolando Araos Millar

Los expertos aseguran que uno de los principales errores que se comete en los campos es fertilizar de forma homogénea, es decir, las mismas concentraciones para todo el predio, sin importar el tipo de suelo, pH del agua ni mucho menos las necesidades de las plantas.

“Si le entregas la misma cantidad de agua y fertilizante a distintas plantas, unas desarrollarán calibres buenos y otros, probablemente, muy malos, porque cada cultivo tiene necesidades específicas de acuerdo a su estado fenológico”, dice Andrés Boisier, gerente técnico de Netafim.

A través del fertirriego de precisión se entrega a cada planta la cantidad de nutrientes adecuada y por el tiempo justo. Esto funciona a través de un sistema donde a través de una aplicación, instalado en el Tablet, computador o celular, se programa cada una de las bombas de riego y de inyección de fertilizante, goteros específicos y niveladores de pH del agua que, en su conjunto, permiten controlar todas las variables del riego.

“Configurar estos elementos y adaptarlos a las necesidades del campo es muy intuitivo, no requiere saber de programación ni tampoco tener grandes aptitudes informáticas. Pero sí se necesita que un operario esté pendiente en caso de cualquier problema o error”, dice Rodrigo Quintana, experto en maquinarias de precisión e investigador del INIA Quilamapu.

El experto explica que el computador indicará al sistema de fertirriego la cantidad de litros/ha precisa y homogénea que el usuario establezca, así como también las unidades de fertilizante específicas que se configuren. Esto porque considera caudalímetros capaces de entregar, minuto a minuto, el volumen de agua y fertilizante entregado, así como el nivel de pH de la solución y filtros capaces de impedir la entrada de agentes peligrosos para las vías de riego y los propios goteros.

La inversión que se requiera dependerá de las necesidades de cada campo, dado que, por ejemplo, puede haber sectores que necesiten bombas más potentes para desplazar el agua o sistemas de autocompensación (capaces de aumentar el caudal cuando este baje de cierto parámetro), entre otros elementos.

“Un sistema de fertilización de precisión puede llegar a costar hasta el 15% de la inversión del sistema de riego. A fin de cuentas, este servirá de apoyo al riego”, dice León Cosmelli, gerente general de AguaControl.

Sin embargo, llegar e invertir en un sistema así no entregará buenos resultados por sí mismo, por lo que es necesario —tal como para la siembra y riego de precisión— realizar una serie de estudios previos para conocer las necesidades del suelo y la planta.

Estudiar el predio

El primer paso, que debe realizarse al principio de la temporada, es realizar un estudio de suelo que permita conocer las texturas presentes en el predio y el nivel de nutrientes disponible en cada uno de ellos, lo que logra a través de un análisis químico del suelo.

Para lograrlo se debe mapear el suelo de manera detallada para determinar las zonas de manejo homogéneo para diseñar el sistema de riego (en base a sus propiedades físicas-hídricas), con sus respectivos sectores y subunidades de riego. Cada subunidad debe ser caracterizada químicamente para realizar las enmiendas necesarias (por ejemplo, corregir el pH) y determinar el suministro de nitrógeno, elemento clave en la producción frutal.

Para ello, existen tecnologías como la inducción electromagnética en caso de que todavía no se hayan plantado los frutales (ver nota de siembra de precisión) o la emisión de rayos gamma en aquellos predios donde el cultivo ya está establecido (ver nota de riego de precisión).

A partir del mapa construido por esas herramientas, y con la ayuda del asesor, se eligen los sectores más homogéneos del predio para realizar un muestreo químico.

“Lo ideal es obtener muestras de suelo representativas de estas zonificaciones que den cuenta de la variabilidad del predio a intervenir, tanto a nivel espacial como temporal. Estos servicios, en total, no superan los $50 mil por hectárea y deben ser vistos como una inversión más que un costo”, explica Ronald Leichtle, socio y administrador de LB Track, empresa especialista en muestreo y análisis de suelos.

Tras los resultados del mapeo se podrán crear subunidades de riego dentro de cada sector, identificando aquellos que tengan mayores deficiencias nutricionales y crear líneas de fertirriego separadas para ayudar a tales zonas para que puedan aumentar su fertilidad y productividad.

"Con esto será posible definir estrategias de aplicación sectorizadas si los sistemas de fertirriego lo permiten o mediante aplicaciones variadas de productos foliares. Esto permitirá distribuir los fertilizantes en función de los potenciales productivos de cada zona", asegura Leichtle.

Lo ideal es que el sistema de riego sea diseñado considerando los distintos tipos de suelo y que las subunidades de riego sean lo más homogéneas posibles.

“Esto podría evitar la modificación posterior del sistema, considerando que tal proceso puede elevar el costo de instalación en hasta un 50%”, explica Rodrigo Ortega Blu, profesor de la Universidad Técnica Federico Santa María, especialista en agricultura de precisión y socio de la empresa tecnológica NeoAG Agricultura de Precisión.

Esta división deberá realizarse con el acompañamiento de un asesor o consultor, debido a que está pensada para durar entre 8 a 10 años, dependiendo del tipo de proyecto a realizar y los resultados que se vayan obteniendo, aseguran los expertos.

En la siguiente imagen y tabla puede ver un ejemplo de un suelo caracterizado químicamente, donde cada sector del predio ha sido muestreado y analizado. 

Resultados del análisis químico de suelo de la imagen anterior:
Análisis Unidad Rangos adecuados 3Q 9Q 17Q 24Q 20Q
pH - - 8,07 7,71 7,56 7,78 7,62
Conductividad eléctrica (CE) mS/cm < 0,5 0,09 0,12 0,17 0,26 0,05
Materia Orgánica (MO) % - 1,04 1,42 1,82 3,10 0,99
Nitrógeno (N) mg/kg - 21 12 37 52 24
Fósforo (P) mg/kg 20 - 40 17 44 36 53 37
Potasio (K) mg/kg 150 - 300 302 235 185 399 190
Cobre (Cu) mg/kg 0,6 - 11 18,32 19,11 21,56 24,15 13,60
Hierro (Fe) mg/kg > 4,5 18,37 28,47 28,91 29,90 17,21
Manganeso (Mn) mg/kg > 1,0 22,93 27,00 17,52 28,00 16,66
Zinc (Zn) mg/kg > 1,0 2,10 2,74 4,26 7,31 3,27
Boro (B) mg/kg 1,00 - 1,50 0,59 0,70 0,83 1,51 0,55
Azufre (S) mg/kg > 9 9,60 9,60 16,60 33,70 6,20
Calcio (Ca) meq/100g > 4,1 13,23 14,25 14,21 15,50 10,16
Magnesio (Mg) meq/100g > 0,5 2,52 2,66 2,31 3,08 1,73
Potasio (K) meq/100g > 0,38 0,77 0,60 0,47 1,02 0,49
Sodio (Na) meq/100g < 0,5 0,15 0,15 0,11 0,17 0,10
Capacidad de intercambio catiónico (CIC) meq/100g - 20,30 17,66 22,73 26,05 16,26
Los datos de la tabla fueron obtenidos de un análisis químico real de muestras de suelo realizado por Agroprecisión.
Imagen y tabla: Gentileza de Ricardo Rodríguez, Agroprecisión.

Conocer la planta

Una vez que se han establecido los sectores, será necesario conocer en qué estado nutricional se encuentra la planta con la que se trabajará. Para ello, es recomendable realizar un análisis de tejido foliar en las épocas y tejidos determinados por los especialistas.

La recomendación general de los expertos es realizar una muestra representativa, por lo que se deberán analizar, al menos, entre 20 a 25 plantas por hectárea donde estos deben ser lo más representativo posibles respecto a la realidad del huerto. Para definir tal parámetro, será fundamental contar con la ayuda de un asesor.

Esta información, junto al análisis de suelo y el rendimiento esperado de los cultivos, permitirán definir los planes de fertilización.

“Este tipo de análisis, cuyos resultados variarán mucho de cultivo en cultivo por lo que es imposible entregar una receta universal, será muy útil para saber cuál será la carga específica, por ejemplo, de NPK que se deberá entregar”, dice Ricardo Rodríguez, gerente general de Agroprecisión.

Tras los resultados del análisis, será necesario que un asesor determine las dosis y época de aplicación para cada planta dentro del predio. Para esto el experto debe realizar una estimación de la curva de crecimiento del frutal, lo que permitirá determinar, de forma aproximada, los estadios de desarrollo que, se estima,  alcanzarán los frutales en una determinada época y adecuar el sistema de acuerdo a eso.

“No es lo mismo fertilizar una planta recién trasplantada, a una que inició la floración y a una que está por entrar a la cosecha. Cada una tendrá requerimientos diferentes por lo que será muy necesario contar con este tipo de datos”, sostiene el investigador del INIA Quilamapu.

El paso siguiente es instalar el sistema de fertilización de precisión, lo que será realizado por la empresa contratada para ello.

Inicio del fertirriego

La aplicación del riego dependerá de cada cultivo. Sin embargo, los expertos creen que una buena forma de iniciar el proceso es hacerlo con un riego corto o largo, dependiendo de las profundidades de las raíces del cultivo, la que se puede determinar con una calicata.

“Mientras más largo el riego, el agua llegará a mayor profundidad y facilitará que el fertilizante ingrese por las diversa capas y poros hasta llegar a las raíces activas de la planta, las que absorberán los nutrientes y el recurso hídrico entregado”, dice el gerente general de AguaControl.

Por ello, los expertos estiman que lo mejor es instalar, al menos, tres sensores de humedad dentro de cada cuartel de fertirriego, lo que permitirá una lectura más fidedigna de lo que sucede bajo nuestros pies.

Así, se podrá establecer si el agua está llegando a las raíces o si, por exceso de riego, esta se está lixiviando y, por ende, perdiéndose junto con el fertilizante.

“Dependiendo del cultivo, es posible contar con sondas de humedad que detecten entre 80 cm a 5 metros de profundidad. Todo dependerá de lo que se busque medir y dónde”, dice el gerente técnico de Netafim.

Mientras el sistema está en operación, será necesario que los usuarios o encargados en el predio chequeen que todo está operando de buena forma, debido a que hay una serie de variables con las que el sistema podría detener su funcionamiento.

Una de ellas es el pH del agua y del fertilizante. Si este sube por sobre los 7,0 o baja de 5,0 el sistema en su totalidad se paralizará y apagará con el fin de proteger tanto a las líneas de riego como a los cultivos.

Dicha precaución se debe a que un pH mayor a 7 disminuye considerablemente la disponibilidad de microelementos como boro, cobre o azufre en el suelo, mientras que uno menor a 5 reduce la disponibilidad de fósforo, potasio, calcio y magnesio.

“Además, los pH elevados o bajos impiden la correcta solubilización del fertilizante, por lo que podría formarse una masa dura, muy difícil de extraer de las líneas de riego”, explica León Cosmelli.

En caso de que algo así ocurra, es muy complejo de solucionar debido a que las alternativas actuales para reducir el pH del agua todavía son muy costosas.

Sin embargo, si un predio cuenta con dos fuentes de agua de distinto origen, por ejemplo, un pozo y un río, es plausible configurar la bomba de riego para que deje de extraer el recurso hídrico desde la fuente con el pH elevado y lo haga solo desde la que lo tiene normal.

“En Alhué existe un sistema donde la bomba, al detectar cambios de pH o conductividad eléctrica, es capaz de dejar de extraer agua desde el río y comenzar a extraerla desde el pozo. El problema es que no todos los campos tienen esta posibilidad”, acotan desde AguaControl.

Infografía: Rolando Araos Millar | Fuente: Basado en la información brindada por Netafim, AguaControl, Agroprecisión y NeoAG Agricultura de Precisión | Recursos: Freepik

Validación de resultados

Para corroborar que el fertirriego ha sido exitoso, existen diversas alternativas.

Una de ellas, tal como se mostró en la nota del riego de precisión, consiste en el uso de imágenes multiespectrales capturadas a través de satélites, drones o plataformas terrestres, que permiten conocer el NDVI (Índice de vegetación de la diferencia normalizada).

“Tal índice permitirá estimar la biomasa aérea del cultivo y homogeneidad del cuartel, ayudando a determinar si las plantas se han desarrollado satisfactoriamente y con qué vigor”, sostiene Rodrigo Ortega Blu.

Otra alternativa, sostienen los expertos, es realizar un nuevo análisis foliar o un análisis a los frutos que se hayan obtenido, a fin de obtener la cantidad de nutrientes captados por el cultivo.

“Este dato tendría que ser cotejado con análisis realizados anteriormente para comprobar si hubo una mejora, mantenimiento o pérdida nutritiva dentro del cultivo o sus frutos”, dice Ricardo Rodríguez.

Ejemplo de un análisis con NDVI donde el mes de febrero el cultivo presentó problemas. Sin embargo, esto fue corregido y durante marzo el desarrollo de las plantas y su vigorosidad fue la esperada.
Fuente: Imagen obtenida por Valentina Cáceres Arancibia, geógrafa de Aquist Hidrogeológica, a través de la herramienta GloVis del USGS.

¿Fertilización variable?

El sistema de fertirriego de precisión permite al usuario configurar las dosis a aplicar de cada fertilizante en particular, siempre y cuando se hayan emplazado a dichos compuestos en baterías o estanques diferentes.

De esta forma, si solo se necesita aplicar N, P o K, el usuario, desde su celular, tablet o computador conectado a internet, podrá indicarle al sistema que requiere aumentar o disminuir la dosis de uno de estos elementos.

“Esta información aplica para todo el cuadrante donde se esté ejecutando la fertirrigación, por lo que el usuario sabrá exactamente dónde está realizando los cambios y dónde no”, explica León Cosmelli.

Sin embargo, los expertos advierten que estos sistemas no pueden generar una fertilización variable dentro de una misma línea, es decir, una misma línea no puede entregar más fertilizante al principio y menos al final, porque, de fábrica, están configuradas para evitar tal escenario.

Por lo mismo, si se necesita fertilizar más o menos en una zona del campo, se deberá sectorizar tal sector y allí emplazar líneas de riego diferentes, tal como se explicó en la nota.


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