EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago:   Mín. 6°C   |   Máx. 21°C   |   Actual 14°C

Santiago de Chile. Lun 03/08/2020

23:29

El Tiempo:  Santiago Máx. 21°C | Mín. 6°C | Actual 14°C

Tiempo
El Mercurio - Campo

Las lecciones de la batalla contra el coronavirus

Buses que transportan trabajadores operan a la mitad de su capacidad, hay trazabilidad de movimientos al interior de los recintos y reuniones diarias de comités de vigilancia son parte de las medidas más exitosas.

Martes, 14 de julio de 2020 a las 8:30
- Las separaciones físicas en las líneas de procesamiento es clave.
Crédito: Gentileza David del Curto
Enviar Mail Delicious Opine
imprimir agrandar letra achicar letra
Eduardo Moraga Vásquez

La campaña se ha escuchado en varias radios de la Región de Coquimbo. Llama a lavarse las manos, cambiarse de ropa al entrar a la casa, entre otras medidas destinadas a frenar el coronavirus. Pero en esta zona no se trata de una actividad del Ministerio de Salud, ni de las municipalidades de la zona, como ocurre en la mayor parte del país. En la IV Región, la responsable es la Sociedad Agrícola del Norte.

“Nos dimos cuenta de que se hacía una buena capacitación en los campos y en las centrales de embalaje. Sin embargo, los trabajadores llegaban a la casa y ahí las familias no tomaban las precauciones necesarias. Los avisos en las radios nos ayudan a llegar también al entorno de los trabajadores”, sostiene María Inés Figari, presidenta del gremio.

Para los agricultores de Limarí, Elqui y Choapa, el coronavirus llegó en uno de los momentos más complejos. Tras años de malos retornos en la uva de mesa, una parte importante de la superficie productiva de la Región de Coquimbo pasó a estar cubierta por cítricos.

Las clementinas, mandarinas y naranjas comienzan a cosecharse con la llegada del otoño y continúan en pleno invierno. Mientras buena parte de los cultivos agrícolas entran en receso, en el norte están en pleno trabajo.

A mediados de la semana pasada, según registros del Ministerio de Salud, la Región de Coquimbo acumulaba 3.621 casos de coronavirus, 714 de ellos activos.

Aunque hasta ahora no hay evidencia científica que demuestre la posibilidad de transmisión del coronavirus por alimentos, los productores agrícolas y las exportadoras han extremado las medidas de seguridad sanitaria, tanto por decisión propia como por imposiciones de los mercados internacionales.

China, el principal mercado para buena parte de la producción agropecuaria chilena, por ejemplo, ha puesto una mayor presión a las plantas faenadoras de carne en todo el mundo. En el último par de semanas, las autoridades sanitarias orientales han impedido a plantas faenadoras de Estados Unidos, Brasil y Alemania exportar a ese país. La razón: importantes brotes de coronavirus entre los trabajadores en esas factorías.

Con una agricultura con un pequeño mercado interno y volcada a la exportación, como sucede con la chilena, la posibilidad de cierre de mercados externos es un evento por el que nadie quiere pasar. De ahí que las medidas de prevención se han extremado en los últimos meses. Desde comités de monitoreo diario en las centrales de embalaje, instalación de separaciones físicas entre los trabajadores, hasta avisos publicitarios para la población general, el agro ha intentado de todo para limitar el impacto del coronavirus.

Las medidas aplicadas desde el inicio de la pandemia en el país se convierten en lecciones que serán claves cuando comience el fuerte de las cosechas frutícolas, a partir de noviembre.

“En nuestro caso, la llegada del coronavirus nos pilló con la cosecha de manzanas y peras. Es un volumen importante de fruta. Sin embargo, la necesidad de movilizar trabajadores será mucho mayor en unos meses más. Este tiempo que tenemos hay que aprovecharlo en prepararse, no hay que bajar la guardia. Hay que tener claro qué resultó bien o qué cosas hay que mejorar”, afirma Johanna Espinoza, jefa de Aseguramiento de Calidad y Medio Ambiente de la exportadora David del Curto.

Alza de costos

Desde los pequeños citricultores del Limarí hasta los grandes productores de manzanas del Maule, pasando por los propietarios de centrales de embalaje y plantas faenadoras de cerdos y aves, han debido tomar medidas contra el coronavirus. No se trata solo de buenas intenciones ni de elaborar manuales que acumulan polvo en las estanterías. Las empresas agrícolas han invertido una importante cantidad de recursos en ello en los últimos meses.

Desde los pequeños citricultores del Limarí hasta los grandes productores de manzanas del Maule, pasando por los propietarios de centrales de embalaje y plantas faenadoras de cerdos y aves, han debido tomar medidas contra el coronavirus. No se trata solo de buenas intenciones ni de elaborar manuales que acumulan polvo en las estanterías. Las empresas agrícolas han invertido una importante cantidad de recursos en ello en los últimos meses.

Debido a la dependencia de los mercados externos, la respuesta al surgimiento del coronavirus fue rápida.

“Los costos de cosecha de cítricos en la Región de Coquimbo han aumentado cerca de 20%. Los agricultores han tenido que contratar más buses para traer y sacar de los campos a los cosechadores, así como arrendar más baños para mantener la distancia social”, explica María Inés Figari.

Debido a la dependencia de los mercados externos, la respuesta al surgimiento del coronavirus fue rápida.

“Nos pilló bien preparados. La industria de las carnes blancas exporta cerca del 70% de su producción. Sabíamos lo que pasaba en el exterior tanto en el consumo como en la producción. El hecho de que la epidemia partió después en Chile, nos permitió implementar medidas que surgían en Japón, Italia o Alemania. 

Adicionalmente, este rubro está preparado para enfrentar enfermedades como la influenza aviar o la peste porcina africana, lo que nos obliga a tener estándares de seguridad muy altos. Por naturaleza somos precavidos con la bioseguridad”, afirma Juan Carlos Domínguez, presidente de la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile, ChileCarne.

En el sector de la fruticultura advierten una situación similar. Con exportaciones a más de 50 mercados, deben seguir estándares altos de sanidad. No solo deben cumplir las instrucciones de los organismos de salud de Estados Unidos, Japón, China o la Unión Europea, sino que también deben seguir con las certificaciones privadas que exigen las cadenas de supermercados.

Esas exigencias obligaron a las exportadoras de fruta a reaccionar rápidamente. Ya en marzo desarrollaron un manual para minimizar el riesgo de transmisión de coronavirus. El documento surgió a partir de la discusión de la veintena de integrantes del Comité de Inocuidad de la Asoex, usando como base las normativas del Ministerio de Salud y de la Organización Mundial de la Salud.

“El comité elaboró el esqueleto. Se les envió a los profesionales de las exportadoras. Se recibieron muchos aportes, todos colaboraron. No fue el trabajo de una sola persona”, explica Ricardo Adonis, secretario ejecutivo del Comité de Inocuidad de la Asoex.

En el manual se explican las características de la enfermedad, las formas de contagio y sus síntomas. Además, se entregan sugerencias para su prevención a nivel personal y también aborda la forma correcta de mantener la limpieza y sanitización de superficies de trabajo, materiales, utensilios y herramientas, así como de oficinas y áreas comunes.

Luego de que fue publicado se estableció un formulario tipo para que al interior de las empresas se verificara el cumplimiento de las medidas sanitarias. Además, esas medidas se tradujeron al inglés para que estuvieran a disposición de autoridades y compradores internacionales.

Adicionalmente, se desarrolló un seminario por internet, al que asistieron 260 personas, para explicar el manual y mostrar casos prácticos de empresas.

Tareas críticas

Una de las primeras tareas de las empresas agrícolas fue implementar la distancia social entre los trabajadores. Se ha privilegiado que el personal administrativo que pueda trabajar fuera de las oficinas lo haga desde sus casas.

Sin embargo, a diferencia de otros rubros, el agro demanda mucha mano de obra presencial para funcionar. Tanto en la cosecha como en el procesamiento, buena parte de las labores se hacen a mano.

Las medidas para cuidar la distancia social ahora se inician bastante antes de ingresar a los campos, centrales de embalaje o plantas procesadoras de carnes. La llegada de trabajadores se hace en buses que operan a la mitad de capacidad. Siempre debe haber un asiento libre junto a un pasajero. Además, cada persona debe sentarse siempre en el mismo asiento. El objetivo es asegurar la trazabilidad de cada movimiento de los trabajadores.

“La llegada de los trabajadores es un desafío importante, pues no se deben juntar grupos grandes a la entrada y puedes tener seis u ocho buses llegando al mismo tiempo. Hay que hacerlo de forma muy coordinada”, afirma Johanna Espinoza.

Al arribo, se le toma la temperatura a cada trabajador y se le entrega una solución desinfectante para las manos. El cambio de ropa en los vestuarios se realiza por grupos. Cada área cerrada tiene definida una cantidad máxima de personas que pueden estar al mismo tiempo.

Los puntos de lavado de mano y de dispensadores alcohol gel al interior de los recintos agrícolas se han más que duplicado respecto de lo que había antes de la llegada del coronavirus.

Obviamente, para los trabajadores sigue vigente la obligación de todos los chilenos de usar mascarillas cuando están fuera de sus casas.

Al interior de las salas de proceso de fruta o de carnes, también se impulsa la mantención de la distancia social. En los casos en que no sea posible estar a más de dos metros de distancia, se han establecido separadores plásticos entre los trabajadores.

Eso sí, ese tipo de estructura obliga a una limpieza constante con productos químicos. Hay que tener en cuenta que esta no se puede realizar con cualquier producto del mercado. No todos son igualmente efectivos y se debe evitar aquellos que puedan contaminar los alimentos.

Nuevamente, la idea es que cada trabajador mantenga un mismo puesto. En algunas empresas queda registro de cada movimiento de las personas, por ejemplo, si fue al baño o al casino.

“Éramos expertos en seguridad alimentaria y hemos tenido que aprender a hacer la trazabilidad de las personas”, explica Johanna Espinoza.

Esos datos son claves al momento de responder rápidamente. Si alguien no se presenta en el trabajo por tener síntomas de coronavirus, se analiza quiénes se sentaron cerca de ella en el bus, con quiénes almorzó o con quién se pudo encontrar al mismo tiempo en el baño. Con esa información es posible ordenar cuarentenas a las personas riesgosas o recomendar exámenes.

El objetivo es evitar situaciones similares a las ocurridas en plantas procesadoras de alimentos en Estados Unidos y Alemania, en que centenares de trabajadores se han enfermado, lo que ha obligado a parar las labores y ha imposibilitado las exportaciones.

Afortunadamente, la arista social juega a favor de los chilenos, según Juan Carlos Domínguez.

“En esos países muchos de los trabajadores son temporales. Se trata de inmigrantes que están por un tiempo y viven en lugares hacinados. En Chile son empleados que tienen una relación de largo plazo con una empresa y viven en las cercanías”, sostiene Domínguez.

Otro punto clave en el control del coronavirus es el manejo de la alimentación. Hay varias opciones, aunque siempre el objetivo es mantener la distancia social. Se establecen sistemas de turnos para comer, incluso llegando a cuatro a la hora del almuerzo en algunas empresas.

En algunos casinos se han numerado los puestos, para que los comensales se sienten siempre en los mismos asientos. En algunas mesas se han establecido acrílicos para separar a las personas o se ha obligado a solo usar la mitad de los puestos y que la otra persona en la mesa solo pueda estar en diagonal.

Hay que tener claro que los objetos que se manipulan por muchas personas pueden transmitir el virus. Por eso las alcuzas, ollas con sopa o termos con café se han eliminado.

En todo caso, implementar todas esas medidas es solo la mitad del trabajo. Al interior de las empresas debe existir un comité de seguimiento que reciba la información diaria y proponga medidas.

“En David del Curto tenemos un equipo que se reúne todos los días a las 8:30 horas. Se revisa qué trabajadores han faltado, se sabe si hay alguno enfermo, por ejemplo. Si es así, se revisa con quién estuvo en los últimos días, gracias a los datos que entrega la trazabilidad que llevamos”, sentencia Johanna Espinoza.

Revisa la Revista del Campo en PDF

¡Haz clic en la portada para leer la Revista del Campo en PDF!

imprimir agrandar letra achicar letra


EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
Análisis
El Mercurio
Si bien los productores suelen creer que esta práctica solo genera beneficios al huerto, esto no siempre es así. De hecho, hay casos, sobre todo cuando la poda mecánica no es bien planificada, en que se pueden generar enormes daños a las plantaciones.
El Mercurio
Este instrumento actúa en caso de que la importadora o recibidora establecida en Estados Unidos, sea incapaz de pagar el valor del producto agrícola recibido.
El Mercurio
Esta etapa, que cubre desde el nacimiento hasta los 60 o 70 días de vida de la cría, definirá el potencial productivo del animal. Los manejos deben comenzar en la vaca gestante.

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores