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Fórmulas para optimizar el uso de agua en hortalizas

Establecer un sistema de riego tecnificado, llevar a cabo riegos efectivos y eficientes, y usar herramientas complementarias como las enmiendas orgánicas, entre otras cosas, ayudará a sortear los efectos de la sequía sin comprometer el volumen ni la calidad del producto obtenido.

Martes, 30 de junio de 2020 a las 8:30
- Riego por goteo en cultivo de papa.
Crédito: INIA
Las mantenciones, una necesidad
Los expertos coinciden en que tan importante como tecnificar el riego, es llevar a cabo mantenciones periódicas en las distintas partes que involucran el sistema.

“Hay que tener claro que hasta el mejor sistema de riego del mundo se va deteriorando, llevando a que pierda eficiencia y se acerque a los sistemas de riego tradicionales”, asegura Óscar Seguel.

Las mantenciones, que deben realizarse al menos una vez al año, deben centrarse en lugares como la caseta de bombeo y las líneas de riego.

“Es importante que en la revisión de los sistemas de riego se evalúen aspectos como el nivel de descarga de goteros, cálculo de los coeficientes de uniformidad del sistema, y la presión de trabajo del sistema”, afirma Cornelio Contreras.

El especialista del INIA recomienda además evaluar la presión en el cabezal de riego, con el fin de trabajar con la presión que recomienda el fabricante de las cintas.

“A menores presiones, habrá menor caudal. A mayores presiones, mayor caudal. Esto es importante saberlo, pues puede llevar a que en el predio exista escasa uniformidad de riego, debido a las presiones”, dice Cornelio Contreras.

La importancia del suelo
El tipo, textura, estructura y porosidad del suelo son aspectos importantes a la hora de determinar la capacidad de almacenamiento y disponibilidad que este pueda hacer del agua.

“Así, por ejemplo, un suelo arenoso, que tiene una mayor proporción de poros, posee una menor capacidad de almacenaje y mayor proporción de infiltración. Al contrario, un suelo arcilloso que tiene poros de pequeño tamaño tiene mayor retención de agua y menor infiltración. Por lo tanto, hay una mayor disponibilidad de agua para las plantas”, explica Cornelio Contreras.

Según el investigador del INIA el tipo de suelo determina las constantes hídricas del mismo. Así, por ejemplo, un suelo arcilloso tiene una condición de saturación de sobre el 50% de humedad, una capacidad de campo del 35% y un punto de marchitez permanente de 17%.

“Esto quiere decir que tendremos alrededor de 18% de agua fácilmente disponible para la planta”, agrega Cornelio Contreras.

En cambio, un suelo arenoso registra un menor valor de agua fácilmente aprovechable, el que bordea aproximadamente el 5%. Por lo tanto, gran parte del agua en este suelo arenoso se infiltrará.

“Estas características, como la capacidad de campo y el punto de marchitez permanente, determinan las estrategias de riego que se deben utilizar en los cultivos”, agrega Cornelio Contreras.

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Luis Muñoz G.

A pesar de las lluvias de las últimas semanas, la escasez hídrica ha impactado en todos los rubros, incluida la producción de hortalizas.

“La mayoría de los productores de hortalizas en Chile son pequeños, lo que lleva a que sean tremendamente susceptibles a cualquier problema que impacte en su economía. De hecho, la falta de agua ha llevado a que muchos agricultores vendan sus campos y se dediquen a otras cosas”, asegura Cristian Muñoz, presidente de Hortach.

Por lo mismo, sostiene, es “de vida o muerte” tomar medidas que ayuden a optimizar el uso del agua, lo que implica, entre otras cosas, considerar la tecnificación del riego, que permita un riego más eficiente, y llevar a cabo manejos que mejoren la retención del recurso hídrico en el suelo.

Riego por goteo, el óptimo

Aunque no existen cifras oficiales, se estima que más del 80% de los predios hortaliceros del país son regados con sistemas tradicionales, especialmente por surco.

“Esto implica que solo alrededor del 50% o 60% del agua llega a las raíces y que, por ende, se gaste más agua de la adecuada, lo que es especialmente grave si se toma en cuenta la fuerte sequía que afecta, especialmente a la zona centro norte”, dice Óscar Seguel, profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile.

En ese sentido, los expertos aseguran que la optimización en el uso de agua de un predio debe partir necesariamente por la incorporación de un sistema de riego tecnificado, que aumente la eficiencia del recurso hídrico.

Si bien en California, en Estados Unidos, o en Europa, el sistema de riego tecnificado más usado entre los productores de hortalizas es la microaspersión, en Chile este no es el óptimo.

“Nosotros, a diferencia de ellos, no contamos con los caudales de agua necesarios para regar con microaspersión. Dada la sequía que tenemos acá, lo que mejor se ajusta a nuestra realidad es el sistema de riego por goteo”, afirma Cristian Muñoz.

Además, el goteo, al trabajar con mangueras tipo “lay flat”, es un sistema cómodo para la movilidad que se requiere en el cultivo de hortalizas, donde se trabaja con una continua rotación de los predios para evitar enfermedades o daños en el suelo.

“Este sistema y las mangueras que se conectan a las cintas de riego, se pueden desplazar fácilmente y a un bajo costo de un predio a otro. Además, la matriz principal se puede reutilizar una infinidad de veces”, explica Cristian Muñoz.

Otra ventaja es la posibilidad de utilizar goteros autocompensados, los cuales controlan mejor las salidas del agua y entregan la posibilidad de hacer líneas mucho más largas, manteniendo la uniformidad de caudal entre el primer ramal y el último.

“Estos goteros son una herramienta importante en lugares de difícil acceso, y que cada vez se usan más para el cultivo, como las lomas de cerros”, agrega Cristian Muñoz.

El riego justo

La estrategia de optimización de agua también debe considerar la realización de un adecuado manejo del riego, lo que implica entregarle a la planta la cantidad justa de agua.

Se estima que las hortalizas consumen entre 2.000 y 8.000 m3/ha de agua por ciclo productivo, dependiendo de la especie y variedad, fenología y demanda ambiental a la que estén expuestas, entre otros factores.

Para poder entregar la cantidad adecuada se requiere manejar ciertos parámetros básicos como la evapotranspiración del cultivo (ETc), que corresponde a la cantidad de agua que se pierde en un periodo determinado como consecuencia de la evaporación y la transpiración.

La forma más fácil de conocer la evapotranspiración del cultivo (ETc) es resolver la siguiente ecuación establecida por la FAO:

ETc=Kc x ETo

Esta ecuación contempla la multiplicación entre el coeficiente de cultivo (Kc), que representa el resumen de las diferencias físicas y fisiológicas entre los cultivos y la definición de cultivo de referencia; y la evapotranspiración de referencia (ETo), que se relaciona con la demanda ambiental del lugar donde crece el cultivo.

La información específica, como el coeficiente de cultivo (Kc) y la evapotranspiración de referencia (ETo), se pueden conseguir en sitios como la Plataforma Agrícola Satelital PLAS y la Red Agrometeorológica del INIA, respectivamente.

El resultado de la ecuación, le permitirá al agricultor saber la cifra de agua diaria que le debe entregar a la planta para recuperar la pérdida del día anterior.

A pesar de que existe un rango de agua fácilmente aprovechable por la planta, es importante definir un umbral de riego.

“Esto quiere decir, hasta dónde podemos permitir que el contenido de humedad del suelo descienda antes de regar. Todo esto para mantener una zona de confort para las plantas. En hortaliza, por ejemplo, estos valores varían entre un 50% y 80% de la humedad aprovechable, según la FAO”, indicó Cornelio Contreras, investigador del INIA Intihuasi, durante su presentación en el Ciclo de Charlas Online: Horticultura Sustentable, organizado por INIA.

Para obtener un mejor resultado, los expertos recomiendan apoyar la realización de estos cálculos con un monitoreo permanente de la humedad del suelo, para lo cual se pueden usar métodos como la perimetría o sensores de registro continuo.

“Los sensores de humedad deben ser ajustados a partir de las condiciones particulares de cada suelo. Una vez que esto se hace, funcionan muy bien”, agrega Cornelio Contreras.

Sin embargo, Cristian Muñoz hace un llamado a tener cuidado con la instalación de estas herramientas, para evitar que sean robadas o pisadas por los tractores.

“Por ende, en la actualidad estos elementos se usan sobre todo en los cultivos que están bajo plástico, que son minoría en el país”, dice.

El complemento

“Se debe aspirar a que el suelo funcione como una esponja, de tal modo que esa agua quede disponible para los cultivos. En ese desafío las enmiendas orgánicas juegan un rol fundamental, por lo que son excelentes herramientas”, afirma Óscar Seguel.

Estas enmiendas orgánicas corresponden a materiales de origen vegetal y animal, los cuales además de optimizar la disponibilidad de nitrógeno, azufre, boro, fósforo y micronutrientes en el suelo y promover la formación de su estructura, ayudan a mejorar la retención de agua aprovechable para los cultivos.

Entre las que más se recomiendan para horticultura figuran los ácidos húmicos, que son el principal componente de la materia orgánica vegetal en avanzado estado de descomposición y normalmente se obtienen del mineral conocido como leonardita.

“Los ácidos húmicos pueden tener un costo de $100.000-$200.000 por hectárea, lo que si bien no es menor para un hortalicero, puede redundar en una reducción importante en los costos de fertilización. A esto, además, hay que agregarle a que se producirá un aumento en el rendimiento de los cultivos”, explica Óscar Seguel.

Otra alternativa es usar activadores biológicos, como bacterias del género Rhizobium u otras que aceleran la descomposición de algunos residuos biológicos y generan un mayor crecimiento radical en la planta.

“De esta forma, además de manejar mejor el agua, se aprovechan mejor los nutrientes”, afirma Óscar Seguel.

También se recomienda que en la medida que el cultivo que se está produciendo no sea sensible a la salinidad se hagan aplicaciones de guano animal.

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