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Santiago de Chile. Mié 23/09/2020

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El Mercurio - Campo

Tratamiento biológico mejora la calidad de los suelos en huertos de cerezos y kiwis

La formulación, que cuenta con una alta concentración de ácidos húmicos, facilita la reconstrucción de la estructura del suelo, aumentando la tasa de infiltración y el tamaño de los bulbos de mojamiento de las plantas.

Viernes, 07 de agosto de 2020 a las 8:30
- Este tratamiento está siendo usado en la mayoría de las 2.500 hectáreas (1.800 de cerezos y 700 de kiwis) que maneja C. Abud & Cía., entre campos propios y asesorados.
Crédito: Abud & Cía.
Las amenazas sanitarias
Es importante que los huertos tengan plantas fuertes, debido a que con el invierno y la primavera también llegan algunas amenazas. Para el cerezo el cáncer bacterial, la phytophtora y el plateado serán los principales desafíos, mientras que para el kiwi la PSA será el enemigo a vencer.

Por ello, no solo es necesario cumplir con un programa fitosanitario riguroso, que dependerá de la necesidad de cada huerto, sino que también será importante contar con plantas cómodas, que resistan de mejor manera el ataque de estos patógenos.

Raimundo Cuevas, gerente técnico Abud & Cía.

Tras cinco años de pruebas, en Abud & Cía validamos un paquete tecnológico en base a un compost, cuyo nombre comercial es Bio Fert®, que fortalece los suelos y las plantas de los huertos de cerezos y kiwis en dormancia y mejora su performance productiva a lo largo de la temporada.

En cerezos, por ejemplo, la utilización de este biofertilizante, que fue desarrollado por la empresa Rosario bajo condiciones controladas, nos ha permitido desplazar la curva de calibre —alargando su desarrollo— y aumentar, en algunos casos, en hasta en 15% a 20% la producción de kg por hectárea, lo que en la práctica genera un significativo impacto en la rentabilidad del negocio.

Por su parte, en kiwis, donde se ha trabajado con plantas de más de 25 años, se han logrado importantes mejorar en la producción y calidad de la fruta obtenida en la medida que este tratamiento vaya de la mano de una adecuada estrategia de riego, nutrición y polinización.

Los buenos resultados obtenidos han llevado a que en la actualidad estemos usando este tratamiento en la mayoría de las 2.500 hectáreas (1.800 de cerezos y 700 de kiwis) que maneja C. Abud & Cía., entre campos propios y asesorados, las cuales se ubican entre las regiones Metropolitana y del Maule.

Un aporte al suelo

Este biofertilizante cuenta con una alta riqueza microorgánica, donde destacan elementos como actinomicetes, bioactivadores de suelo, levaduras, bacterias y hongos.

Componentes generales del compost:
Componentes generales
Materia orgánica%>24
pH(1:10)7 - 8
CEdS/m (1:10)<3
Humedad%>24
Nitrógeno% (Ntotal)1,4
Fósforo% P2O52,6
Potasio% K2O0,5
Calcio% CaO6
Magnesio% MgO0,5
Relación C/N-<12
Densidad aparenteKg/m3800
Fuente: Etiqueta Bio Fert®

La alta concentración de ácidos húmicos facilita la reconstrucción de la estructura del suelo, aumentando la tasa de infiltración y el tamaño de los bulbos de mojamiento. Esto, a su vez, permite que las plantas de cerezos y kiwis lleguen a primavera con un terreno óptimo para su desarrollo.

Porcentaje de humedad de suelo según análisis realizados el día 07-02-2020:
Contenido de humedad del suelo (%)
TratamientoSuperior (20 cm)Inferior (80 cm)
T026% a9% c
T122% a14% b
Sig. (valor p)0,0700,002
El biofertilizante aumenta la retención de humedad, sobre todo en la zona inferior del suelo, favoreciendo la formación de bulbos de mojamiento más grandes, lo que permite a los cultivos tolerar mejor las condiciones de sequía.
Fuente: C. Abud & Cía.

Además las pruebas han permitido determinar que el compost es capaz de crear un ambiente biológico que promueve la biodiversidad de la rizosfera —zona donde interactúan las raíces con los diferentes microorganismos del suelo—, favoreciendo que las plantas desarrollen un sistema radicular más amplio, con raíces estructurales, primarias y secundarias con un mayor peso seco, es decir, más grandes.

Peso seco (gr) de raíces estructurales, primarias y secundarias al finalizar la temporada.
Crédito: C. Abud & Cía.

Así, por ejemplo, en plantas de kiwi se ha visto que al aplicar este biofertilizante las raíces absorbentes, particularmente las secundarias y los pelos radicales, se recuperan, lo que permite mejorar la captación de nutrientes y agua.

Infografía y contenido: Rolando Araos, El Mercurio Campo | Fuente: Raimundo Cuevas C. Abud & Cía. | Recursos: Freepik

Aprovechar el potencial

Para lograr los resultados como los descritos anteriormente lo mejor es aplicar este tratamiento en los cuarteles más deprimidos, es decir, en aquellos donde haya plantas con baja vigorosidad, enfermas, con defoliación anticipada u otros problemas.

Por lo mismo es importante que antes de realizar las aplicaciones el productor haga una evaluación visual de su huerto, para lo cual debe recorrerlo a pies o utilizar un dron.

Durante el recorrido el productor debe poner especial atención en aquellos cuarteles que tengan una baja homogeneidad (el ideal es 80%-85%) o presenten una muerte de plantas superior a 5%-7%.

Paralelamente se deben realizar calicatas para verificar el estado del sistema radicular de las plantas y su expansión, con el fin de detectar aquellas que presenten asfixia por exceso o falta de agua o problemas de oxigenación.

Otra alternativa útil es realizar un análisis foliar que le permita al productor conocer en detalle la condición nutricional de las plantas y saber si se están desarrollando bien.

Resultado del análisis foliar a kiwis y cerezos:
NutrienteKiwisCerezos
Nitrógeno total (%)1,652,2
Fósforo (%)0,260,3
Potasio (%)2,401,6
Calcio (%)3,192,2
Magnesio (%)0,320,4
Azufre (%)0,420,1
Boro (ppm)9966,3
Zinc (ppm)4443
Hiero (ppm)185153,4
Manganeso (ppm)13462,8
Cobre (ppm)279,5
Cloruros (ppm)10.5582.010,3
Sodio (ppm)258250
Molibdeno (ppm)1,30,9
Valores de referencia para el mes de abril, basados en el promedio de la base de datos de Abud & Cía. de las últimas 5 temporada, donde se realizaron más de mil análisis foliares de campos propios y de productores con huertos bien manejados.
Fuente: C. Abud & Cía.

Cabe destacar que todos estos manejos pueden ser complementarios.

Cuidados previos

Una vez seleccionados los sectores en los que se aplicará el compost, el productor debe preocuparse que estos cuenten con una condición mínima que les permita aprovechar bien el tratamiento.

En ese sentido, lo más importante será cerciorarse que el huerto esté recibiendo la cantidad de agua necesaria para su buen funcionamiento (Ver recuadro “La importancia del riego”).

De igual forma, se debe evitar que el suelo presente limitantes físicas como compactaciones severas. En caso contrario, lo mejor será que se pase un subsolador pequeño por un lado de la hilera de plantación —a unos 50 cm de la planta—, teniendo cuidado de no romper las raíces. Este manejo ha tenido respuestas interesantes en los huertos de kiwi y de cerezos sobre portainjerto vigoroso como Colt.

En caso de que no se pueda realizar una descompactación física, el productor puede aplicar ácidos húmicos durante la primavera.

En el caso del kiwi, es importante evitar que la conductividad eléctrica de la solución suelo no sea superior a 0,8 milimhos/cm. De lo contrario, es muy probable que el suelo esté intoxicado por sales producto del exceso de salinidad del agua de riego, la sobrefertilización o el uso de enmiendas orgánicas no compostadas.

Una forma práctica de solucionar este problema es realizar un riego largo para lavar el exceso de sal del suelo. Así, por ejemplo, si a menudo se le entregan 20 mm de agua al terreno, lo mejor será aplicar el doble de esa cantidad. De esta forma se asegurará que los bulbos de mojamiento bajo el suelo desplazarán a las sales contenidas en el terreno.

Dependiendo del nivel de intoxicación que presente el suelo, podría ser necesario repetir este procedimiento varias veces durante la temporada.

La aplicación

Posteriormente se deben determinar las dosis de aplicación.

En la medida que se esté trabajando con un cultivo en buen estado, este tratamiento debe aplicarse cada 2 o 3 años. Sin embargo, si la situación de este es muy crítica, lo mejor será realizar aplicaciones anuales.

En el caso de que se realicen aplicaciones anuales, se debe entregar una dosis única de entre 3 y 6 kg de compost por cada planta de kiwi o cerezo, dependiendo de dos factores.

El primero se relaciona con el estado general del huerto, el que debe ser determinado por un experto a partir del panorama apreciado por el productor en su evaluación visual, en la calicata y en el análisis foliar. Así, mientras más problemas y debilidades existan, mayores dosis se necesitarán.

El segundo tiene que ver con las características del suelo con el que se está trabajando. Así, por ejemplo, si se tiene un suelo arcilloso, que tiende a presentar un mayor nivel de materia orgánica y es naturalmente más fértil, la dosis a aplicar debe variar entre 3 y 4 kg. Al contrario, si se está trabajando con un suelo más arenoso, esta debe oscilar entre 5 y 6 kg.

Dosis general según tipo de suelo para kiwis y cerezos(*):
Tipo de sueloDosis
Arenoso5 - 6 kg por planta
Franco arenoso5 - 6 kg por planta
Franco arcilloso3 - 4 kg por planta
Arcillosos limosos3 - 4 kg por planta
(*)Se debe evaluar la disponibilidad de materia orgánica en el suelo, estado de los cultivos y requerimientos particulares de cada huerto.
En comparación al uso de enmiendas tradicionales como güano o bioestabilizado, este compost requiere aplicar dosis que pueden ser hasta 4 veces menores, a un costo similar.
Fuente: C. Abud & Cía.

Es importante que las aplicaciones se realicen entre julio y agosto y de una manera uniforme alrededor de cada planta. La idea es esparcir la capa de compost dejándola idealmente a 15 cm del cuello del kiwi o el cerezo, muy cerca de la línea de goteros.

Posteriormente, se debe dejar reposar el biofertilizante hasta que las lluvias ayuden a infiltrarlo en las capas interiores del suelo.

En caso de que no se produzcan lluvias o estas dejan rastros visibles de compost en la superficie, lo mejor será aplicar riego hasta que todo el material desaparezca.

Si se trabaja en suelos arenosos o pedregosos, se recomienda que tras la aplicación del tratamiento se aplique mulch orgánico, como paja de trigo, para favorecer la retención de humedad.

Si se está trabajando en suelos arenosos o pedregosos, es recomendable aplicar mulch orgánico tras la integración del compost, lo que favorecerá la retención de humedad
Crédito: C. Abud & Cía.

La utilidad de aporcar

Una forma de mejorar aún más las aplicaciones de compost en el suelo, a partir de un aumento de la carga orgánica en los cultivos, es aporcar las plantas de cerezo y kiwi, es decir, cubrir sus cuellos con tierra suelta.

La mejor alternativa para realizar esta tarea es pasar un tractor con rastra por la calle o la entre hilera del cultivo, con la finalidad de soltar los primeros 5 cm de suelo. A esa profundidad se suelen acumular restos de poda, hojas y frutos que, tras descomponerse, generan una importante cantidad de materia orgánica.

Una vez realizada esa acción se debe transitar nuevamente por el sector con maquinaria que tenga adosada una pala de cola, lo que permitirá trasladar todo el material recolectado hacia los costados de la entre hilera y formar una especie de camellón en las orillas.

Posteriormente, el camellón conformado por la tierra que se ha soltado debe esparcirse sobre el compost, lo que aumentará los beneficios del biofertilizante.

Después de soltar el suelo, se recomienda utilizar una pala de cola para cubrir con tierra el cuello de los cultivos tanto de kiwis (en la foto) como cerezos. Esto potenciará el efecto del compost en el huerto.
Crédito: C. Abud & Cía.

La importancia del riego

El riego es, sin duda, la base de todo el sistema productivo en fruticultura, al ser el punto de partida para que nuestros programas y labores culturales generen el mayor impacto posible en la productividad. Esto también ayudará a que la planta esté cómoda y tenga un metabolismo activo.

Para alcanzar este objetivo, es fundamental que durante el período invernal se realice una revisión y mantención de todo el sistema de riego que asegure la correcta entrega de agua. Para ello, se debe constatar que el equipo esté entregando los caudales que informa el sistema.

En este período también se recomienda la instalación de sensores de humedad de suelo, control de caudal y riego por telemetría. Esto permitirá hacer un correcto monitoreo, análisis y ajuste de la estrategia de riego en cada estado fenológico.


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