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Exportaciones frutícolas 2019-2020: Buenos resultados, pese a lo complejo de la temporada

La fruticultura debió sortear los efectos del estallido social, la sequía y la pandemia del coronavirus. A pesar de los problemas, las cerezas lograron un récord histórico de envíos, con 228 mil toneladas; los arándanos sortearon un duro inicio por la competencia de Perú, y las uvas de mesa han logrado buenos precios, aunque falta cerca de un cuarto del volumen por vender.

Martes, 21 de abril de 2020 a las 8:30
- A partir de fines de enero, cerca del 20% de la oferta chilena de cerezas en China quedó en el limbo por unas semanas.
Crédito: El Mercurio
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Eduardo Moraga

Ricardo Aguilera estuvo a un tris de quedarse en China. El productor de cerezas agarró uno de los últimos vuelos para salir de ese país, el 28 de enero, justo antes de que se declarara una cuarentena general por el coronavirus.

Aguilera había viajado al gigante asiático porque quería ver la llegada de sus cerezas, las que produce en Angol, Región de La Araucanía, y que exporta directamente. El punto que eligió el agricultor fue Guangzhou, el principal mercado de comercialización de fruta fresca de China, junto a la frontera con Hong Kong.

“Quedaba el 10% a 20% por vender de cerezas. De repente, el mercado se quedó sin movimiento”, recuerda Aguilera.

No solo Guangzhou quedó paralizado, lo mismo sucedió con los puertos chinos a partir de fines de enero. Aguilera explica que un barco que llevaba containers con parte de su fruta salió de Chile el 8 de enero y recién pudo atracar en China el 8 de marzo.

“Afortunadamente se vendió todo, pero a un precio muy inferior”, sentencia Aguilera.

El violento cierre del mercado chino fue una más de las turbulencias que le ha tocado vivir a la industria frutícola en la temporada 2019-2020.

El estallido social en octubre puso en suspenso las posibilidades de embarcar, conseguir trabajadores y mover la carga dentro del país. Exportadores y productores tuvieron que salir a asegurar a los importadores que se cumplirían los compromisos. Afortunadamente, salvo casos muy puntuales, no se afectaron los despachos.

En todo caso, todavía hay una tercera valla. “Para mí lo más complicado fue la sequía. El estallido social se focalizó en las ciudades y casi no tuvimos problemas en zonas rurales. El coronavirus en algún momento va a ser resuelto como problema médico. Sin embargo, la falta de agua viene desde hace varios años y se va a mantener. En algunas cuencas regamos con agua de glaciares eternos, es decir, consumimos el ‘ahorro' que teníamos”, sostiene Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta.

Sin embargo, pese a enfrentar la temporada más compleja que se recuerde, no todo son quejas. Hasta el bloqueo del mercado chino, las cerezas tuvieron precios más altos que la temporada pasada, pese al fuerte aumento de volumen. En tanto, en las uvas de mesa se vieron señales de que los compradores internacionales están valorando positivamente el recambio varietal. En los arándanos, con los resultados más complicados de entre los tres grandes rubros frutícolas veraniegos, se masificaron las mejoras en los estándares de calidad.

Cerezas con excelente partida

“Trabajo con tres exportadoras, una ya me liquidó. Puedo decir que fue una temporada exitosa en las cerezas. Tenía temor por todo el tema social que enfrentamos en el país al inicio de la cosecha y después por el efecto del coronavirus. Sin embargo, cuando se ven los resultados, son muy positivos. Es un contraste enorme lo que pasa con las cerezas y el resto de la economía de Chile y el mundo”, afirma Jaime Carvajal, productor de cerezas de la Región de O'Higgins.

En la temporada 2019-2020 se exportaron 228.548 toneladas de cerezas, 27% más que la anterior. Desafiando la lógica económica, a pesar de la mayor oferta chilena, el precio subió cerca de 10% hasta antes del Año Nuevo chino, comparado con igual período de 2018-2019.

La explicación pasa, en parte, por la sequía. La ausencia de lluvias afecta menos a las cerezas, pues están al inicio de la temporada de riego, mientras que evita el surgimiento de enfermedades y daños de las pieles. Por eso, los rendimientos de fruta exportable este año fueron especialmente altos. A eso hay que agregar el aumento natural por el crecimiento de la superficie plantada.

El mercado chino, al que va más del 90% de la oferta cerecera, ha demostrado tener una demanda sin techo para las cerezas de calidad, lo que se refleja en los buenos resultados de este año. Eso sí, con la aclaración de que fue hasta el Año Nuevo chino. A partir de fines de enero, la comercialización se paralizó y cerca del 20% de la oferta chilena quedó en el limbo por unas semanas. La mayor parte de esa fruta se pudo vender, pero con un descuento importante respecto del resto de la temporada.

“Fue una situación coyuntural, no se trata de que las cerezas no tuvieran demanda. Lo que pasó es que la distribución dentro de China se complicó, la fruta se vendió hasta casi con dos meses de retraso, lo que afectó la calidad y condición. Incluso para los productores más tardíos, el resultado fue positivo, pues tuvimos una muy buena productividad. El dólar, además, está mucho más alto que en la temporada pasada”, sostiene Ricardo Aguilera, cerecero de Angol, en la Región de La Araucanía.

Uva de mesa con final incierto

Si se tienen en cuenta las estimaciones no oficiales, todavía quedaría cerca de un cuarto de las uvas de mesa por comercializarse. Por eso, el destino de este rubro en la temporada 2019-2020 todavía es una noticia en desarrollo.

En Estados Unidos, el principal mercado de destino, hasta ahora las señales han sido contradictorias.

“A mediados de marzo, hubo una carrera por comprar fruta en los supermercados. La gente temía quedar desabastecida. Sin embargo, con el correr de los días quedó claro que la cadena de abastecimiento funciona bien, por lo que los consumidores se calmaron”, afirma Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

El ejecutivo agrega que hacia fines de marzo, los supermercados gringos se vieron obligados a establecer medidas de distanciamiento social, limitando el número de clientes que podían estar al mismo tiempo en las salas de venta. Agrega que en las semanas siguientes se ha hecho costumbre que las personas salen a comprar con listas de alimentos y bienes básicos, en las que las frutas y verduras han perdido importancia.

Rodrigo Manasevich, director de Utilitas, agrega que en las últimas semanas el canal de ventas en hoteles, casinos y restaurantes se paralizó en EE.UU.

“Ese segmento consume un volumen importante de frutas. Aunque han surgido temas como la venta por internet de fruta, no suplen ni por lejos la caída que representan hoteles o restaurantes”, afirma Manasevich.

El impacto se hizo sentir en abril, con bajas en los precios cercanas a US$ 6 por caja respecto de marzo.

Es que el comienzo y mitad de la temporada de la uva de mesa fue positivo para la mayoría de los agricultores. La falta de oferta en EE.UU., especialmente en variedades de color verde, tenía los precios en un buen nivel. De hecho, no son pocos los agricultores y exportadores que optaron por guardar fruta para salir a vender en abril y comienzos de mayo, esperando un mercado totalmente libre de competidores. Sobre todo pensando en que México, que tiene una producción temprana en el hemisferio norte, muestra un retraso de más de 10 días en la madurez de sus uvas.

Sin embargo, el coronavirus sorprendió a los chilenos.

“El resultado de las ventas de abril en Estados Unidos es todavía una gran incógnita. Nos llegaron informaciones que son muy diferentes por parte de los recibidores. Algunos tienen dificultades serias para mover la fruta, mientras otros no tienen mayores problemas. No hay claridad. Tenemos que esperar a ver qué pasa”, afirma Carlos Seeman Cox, productor de Isla de Maipo.

Ante las dificultades de Estados Unidos, una cantidad importante de uva de mesa se ha redistribuido a China, que durante marzo mostró una reactivación económica. De hecho, los envíos de la variedad crimson al mercado oriental se han incrementado cerca de 40% respecto de la temporada pasada.

La jugada oriental, eso sí, tiene riesgos. No está claro si China será capaz de dar cuenta del crecimiento de la oferta chilena. Adicionalmente, hay señales administrativas que son preocupantes. Según exportadores, la semana pasada las autoridades de la zona que alberga el mercado de Guangzhou prohibieron el ingreso de extranjeros, por un temor a un rebrote del coronavirus. Esta prohibición incluye a los inspectores chilenos que verifican la calidad y condición de llegada de las uvas de mesa. Sin esa información, los fruticultores quedan al arbitrio de la evaluación que hagan los comercializadores chinos. La medida de Guangzhou, por lo demás, contradice lo que ocurre en Shanghái, en el que los inspectores extranjeros pueden ingresar al mercado de esa ciudad.

En tanto, Europa debería tener un cierre más tranquilo. A pesar de que la comercialización también se ha visto afectada por el coronavirus, el mercado está más despejado que en temporadas anteriores. Perú optó por privilegiar el mercado norteamericano al cierre de su temporada; en tanto, Sudáfrica tuvo un cierre anticipado de sus envíos. La India, que compite directamente con el remate chileno de la uva de mesa, frenó sus exportaciones luego de que el gobierno de ese país decretara una cuarentena en todo su territorio.

Aún cuando queda casi un mes de ventas, ya hay balances de cómo será recordada esta temporada.

“El dólar, sin duda, nos juega a favor. Sin embargo, por la sequía hay productores que lo están pasando muy mal. En el caso de la crimson, hay agricultores que tuvieron problemas serios de color, por la falta de frío en las noches del verano. Lamentablemente, puede marcar la salida de varios de ellos, porque acumulan años de malos resultados”, sostiene Carlos Seeman Cox.

En tanto, Jorge Valenzuela, presidente de Fedefruta, concuerda que la falta de lluvias ha golpeado a varios productores de uva de mesa, aunque prefiere poner el acento en la mejora de la calidad de la oferta chilena.

“Los recibidores y las cadenas de supermercados se dan cuenta de que Chile ha hecho un recambio varietal muy fuerte en uva de mesa. El 90% de lo que venden los viveros son variedades nuevas con pago de royalty. La calidad y la condición de la fruta ha mejorado, lo que nos está diferenciando de competidores como Perú”, afirma Valenzuela.

Arándanos, con trabajo pendiente

En la partida de la temporada, los arándanos chocaron. En diciembre y enero, Perú todavía seguía con volúmenes altos en Estados Unidos, mercado al que se fue el 77 por ciento de la producción chilena. El problema se agudizó porque los comercializadores de la fruta peruana no realizaron promociones para potenciar las ventas.

Esa colisión provocó precios menores a los proyectados para el comienzo de la temporada chilena en Estados Unidos. Sin embargo, con el correr de las semanas, los precios se recuperaron. En parte, por el término de la oferta peruana, porque los consumidores norteamericanos se acostumbraron a consumir los grandes volúmenes de Perú.

Por eso, en el balance final hay una gran diversidad de retornos a los productores que fueron a Estados Unidos, con resultados que van desde US$ 1 hasta US$ 6 por kilo.

En Europa, la dispersión de retornos a los productores fue menor, con rangos que se ubicaron entre los US$ 2,7 y los US$ 3,7 por kilo.

En términos de volúmenes, las exportaciones chilenas llegaron a 109.966 toneladas en 2019-2020, una baja de 1,5% respecto de la campaña anterior. El calor veraniego sería el principal responsable de la caída de los huertos.

“Más allá de los resultados puntuales, lo importante es que este año se notó un mayor acatamiento de las proposiciones del Comité de Arándanos respecto de las variedades que exportar y las que mejor no se deben enviar. Eso asegura una mejor calidad y condición de la oferta chilena”, sostiene Felipe Silva, presidente del Comité de Arándanos.

Es que en esta temporada quedó claro que en los arándanos ya no hay ventanas exclusivas de comercialización; una tendencia que se incrementará en la próxima campaña.

Perú está en plena expansión y cerró con envíos por 117 mil toneladas; para la temporada 2020-2021, los vecinos del norte proyectan exportaciones por 165 mil toneladas del berry.

“Tener calidad y condición de poscosecha en los arándanos va a permitir que el productor decida en qué mercado colocar su fruta y que no sea esta la que obligue a ir a ciertos mercados”, afirma Sebastián Carmona, gerente general de Carsol.

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